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30 de octubre 2017    /   CREATIVIDAD
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Planta un jardín vertical en el salón, que tu móvil te lo cuida

30 de octubre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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El sueño aquel tan extendido entre muchos urbanitas que pasaba por dejarlo todo y escapar a un lugar remoto, en medio del campo, y autoabastecerse con lo cultivado por ellos mismos ha experimentado algunas variaciones en los últimos tiempos. La proliferación de los huertos urbanos o los afortunados que tienen espacio para crear su propio jardín ha conseguido apaciguar la latente vocación agrícola y floricultora de muchos de ellos sin verse obligados a huir de su cotidianeidad. Inventos como Optimus Garden lo ponen aún más fácil.

Se trata de un jardín hidropónico vertical, compacto y modular que permite el cultivo de plantas tanto para exterior como interior.

«Es un jardín donde las plantas crecen sin tierra (únicamente agua recirculando con sales minerales disueltas) en la mitad de tiempo que un cultivo en tierra, sin pesticidas y con un ahorro de agua de más del 90%. ¡Ah, y se riega solo! La autonomía es de unas dos semanas. Lo que significa que podemos irnos de vacaciones y olvidarnos».

Optimus Garden 1

Manu Cabrera resume así el proyecto de agricultura hidropónica puesto en marcha junto a Damien Krack («verdadero promotor del proyecto, quien ha realizado la inversión inicial ¡y quien me llamó para ver si me apuntaba!»).

Optimus Garden 2

Dice Cabrera que su encuentro con la hidroponía tuvo lugar en EEUU. «Estaba desarrollando unas prácticas (soy ingeniero electrónico) y uno de los profesores nos propuso fabricar un sistema de agricultura para una zona de Riverside (California) donde por la escasez de agua es muy difícil el cultivo de vegetales».

La solución pasaba por un método que priorizase el aprovechamiento del agua y el ingeniero comenzó a diseñar su prototipo hidropónico. «Krack supo de mis “andanzas” y contactó conmigo para mostrarme el modelo en el que había estado trabajando los últimos años».

Una vez puestas sus ideas en común, y junto a un equipo multidiscilplinar («se completa con nuestro tercer socio, Aitor Guisado, informático Full Stack; un ingeniero mecánico; un ingeniero en electrónica, un paisajista y varios especialistas en marketing, diseño y creación audiovisual») comenzaron a realizar distintos prototipos: «Llevamos meses experimentando con sistemas de cultivo en hidroponía, el futuro de la agricultura en las ciudades. Recientemente, hemos terminado el desarrollo de nuestro MVP (Producto Mínimo Viable)».

foto3

Y parece que funciona. La prueba más palpable es el time lapse que, en un principio, debía grabarse en un mes para mostrar cómo el crecimiento de las plantas se produce de manera más rápida que en un cultivo convencional. A ese mes le sobraron casi dos semanas. «Tuvimos que parar a los 17 días porque las plantas ya estaban a punto. Fue emocionante ver cómo crecían cada día. Creo que nadie se esperaba algo así».

Tal rapidez, según Cabrera, es fruto de la eficiencia de los sistemas hidropónicos ya que las plantas, al disponer fácilmente del agua y todos los minerales necesarios, invierten todo su «esfuerzo» en crecer y florecer en lugar de en buscar los nutrientes en la tierra. Al final se están replicando unas condiciones de terreno superfértil.

foto4

«Nos inspiramos en la tecnología que utiliza la NASA para cultivar lechugas en el espacio (donde el aprovechamiento y rendimiento son críticos), con la idea de hacerla sencilla y llevarla a las ciudades»

La monitorización vía móvil del cultivo es probablemente la característica más llamativa y funcional del sistema. «Se controla con una aplicación, lo que te permite no tener que estar pendiente de las plantas de manera constante».

foto5

La app acompaña al cultivo incluso antes de que este se produzca. «Dependiendo de la luz o la orientación del rincón donde quieras instalar el jardín vertical, te dice qué tipo de plantas son las recomendadas, las cuales puedes también adquirir desde el propio móvil».

foto6

Una vez sembradas las semillas, la aplicación nos da información en tiempo real del estado de nuestras plantas: si tienen suficiente luz, la cantidad de agua, la temperatura, etc. . «Cuando el depósito está en un nivel bajo, la aplicación nos envía un pequeño recordatorio. La idea es que cualquier persona, incluso sin conocimientos previos en agricultura, pueda cultivar con éxito todo tipo de plantas culinarias y ornamentales. Desde aromáticas como la albahaca, la hierbabuena, el romero o la manzanilla hasta fresas, lechuga, estevia e incluso flores».

El ahorro de agua y el hecho de que no sea necesario el uso de herbicidas y pesticidas («la mayor parte de las plagas y hongos se propagan por la tierra») son algunas de las razones por las Optimus Garden se ha ganado el calificativo de sostenible y que sistemas similares se hayan convertido en la solución más óptima para, incluso, explotaciones agrarias a gran escala o en los jardines verticales de grandes ciudades.

foto7

«La filosofía que nos impulsó a lanzar Optimus Garden es que, si realmente queremos ciudades más verdes, no podemos esperar a que gobiernos y administraciones se decidan. Tenemos que pensar en soluciones que sean realmente eficientes, acompañadas de un buen diseño, sencillas y sobre todo inteligentes y autosuficientes».

foto8

Optimus Garden es el «granito de arena» que Krack, Cabrera y el resto del equipo aportan a la causa. «Queremos ofrecer una alternativa para que cualquier persona en cualquier ciudad pueda disponer de un pequeño espacio verde en su casa resolviendo los principales problemas de cultivo en ciudades: falta de tiempo, falta de espacio y falta de conocimiento. Creemos que simplemente eliminando algunas de las pequeñas molestias/barreras de disponer de un huerto en casa, cada vez más gente se irá animando».

Aunque, de momento, Optimus Garden está pensado para plantas pequeñas y ornamentales, Cabrera avisa de que ya están pensando en futuros desarrollos para plantas más grandes, e incluso, un sistema de iluminación que permita cultivar aromáticas en espacios interiores.

El sueño aquel tan extendido entre muchos urbanitas que pasaba por dejarlo todo y escapar a un lugar remoto, en medio del campo, y autoabastecerse con lo cultivado por ellos mismos ha experimentado algunas variaciones en los últimos tiempos. La proliferación de los huertos urbanos o los afortunados que tienen espacio para crear su propio jardín ha conseguido apaciguar la latente vocación agrícola y floricultora de muchos de ellos sin verse obligados a huir de su cotidianeidad. Inventos como Optimus Garden lo ponen aún más fácil.

Se trata de un jardín hidropónico vertical, compacto y modular que permite el cultivo de plantas tanto para exterior como interior.

«Es un jardín donde las plantas crecen sin tierra (únicamente agua recirculando con sales minerales disueltas) en la mitad de tiempo que un cultivo en tierra, sin pesticidas y con un ahorro de agua de más del 90%. ¡Ah, y se riega solo! La autonomía es de unas dos semanas. Lo que significa que podemos irnos de vacaciones y olvidarnos».

Optimus Garden 1

Manu Cabrera resume así el proyecto de agricultura hidropónica puesto en marcha junto a Damien Krack («verdadero promotor del proyecto, quien ha realizado la inversión inicial ¡y quien me llamó para ver si me apuntaba!»).

Optimus Garden 2

Dice Cabrera que su encuentro con la hidroponía tuvo lugar en EEUU. «Estaba desarrollando unas prácticas (soy ingeniero electrónico) y uno de los profesores nos propuso fabricar un sistema de agricultura para una zona de Riverside (California) donde por la escasez de agua es muy difícil el cultivo de vegetales».

La solución pasaba por un método que priorizase el aprovechamiento del agua y el ingeniero comenzó a diseñar su prototipo hidropónico. «Krack supo de mis “andanzas” y contactó conmigo para mostrarme el modelo en el que había estado trabajando los últimos años».

Una vez puestas sus ideas en común, y junto a un equipo multidiscilplinar («se completa con nuestro tercer socio, Aitor Guisado, informático Full Stack; un ingeniero mecánico; un ingeniero en electrónica, un paisajista y varios especialistas en marketing, diseño y creación audiovisual») comenzaron a realizar distintos prototipos: «Llevamos meses experimentando con sistemas de cultivo en hidroponía, el futuro de la agricultura en las ciudades. Recientemente, hemos terminado el desarrollo de nuestro MVP (Producto Mínimo Viable)».

foto3

Y parece que funciona. La prueba más palpable es el time lapse que, en un principio, debía grabarse en un mes para mostrar cómo el crecimiento de las plantas se produce de manera más rápida que en un cultivo convencional. A ese mes le sobraron casi dos semanas. «Tuvimos que parar a los 17 días porque las plantas ya estaban a punto. Fue emocionante ver cómo crecían cada día. Creo que nadie se esperaba algo así».

Tal rapidez, según Cabrera, es fruto de la eficiencia de los sistemas hidropónicos ya que las plantas, al disponer fácilmente del agua y todos los minerales necesarios, invierten todo su «esfuerzo» en crecer y florecer en lugar de en buscar los nutrientes en la tierra. Al final se están replicando unas condiciones de terreno superfértil.

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«Nos inspiramos en la tecnología que utiliza la NASA para cultivar lechugas en el espacio (donde el aprovechamiento y rendimiento son críticos), con la idea de hacerla sencilla y llevarla a las ciudades»

La monitorización vía móvil del cultivo es probablemente la característica más llamativa y funcional del sistema. «Se controla con una aplicación, lo que te permite no tener que estar pendiente de las plantas de manera constante».

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La app acompaña al cultivo incluso antes de que este se produzca. «Dependiendo de la luz o la orientación del rincón donde quieras instalar el jardín vertical, te dice qué tipo de plantas son las recomendadas, las cuales puedes también adquirir desde el propio móvil».

foto6

Una vez sembradas las semillas, la aplicación nos da información en tiempo real del estado de nuestras plantas: si tienen suficiente luz, la cantidad de agua, la temperatura, etc. . «Cuando el depósito está en un nivel bajo, la aplicación nos envía un pequeño recordatorio. La idea es que cualquier persona, incluso sin conocimientos previos en agricultura, pueda cultivar con éxito todo tipo de plantas culinarias y ornamentales. Desde aromáticas como la albahaca, la hierbabuena, el romero o la manzanilla hasta fresas, lechuga, estevia e incluso flores».

El ahorro de agua y el hecho de que no sea necesario el uso de herbicidas y pesticidas («la mayor parte de las plagas y hongos se propagan por la tierra») son algunas de las razones por las Optimus Garden se ha ganado el calificativo de sostenible y que sistemas similares se hayan convertido en la solución más óptima para, incluso, explotaciones agrarias a gran escala o en los jardines verticales de grandes ciudades.

foto7

«La filosofía que nos impulsó a lanzar Optimus Garden es que, si realmente queremos ciudades más verdes, no podemos esperar a que gobiernos y administraciones se decidan. Tenemos que pensar en soluciones que sean realmente eficientes, acompañadas de un buen diseño, sencillas y sobre todo inteligentes y autosuficientes».

foto8

Optimus Garden es el «granito de arena» que Krack, Cabrera y el resto del equipo aportan a la causa. «Queremos ofrecer una alternativa para que cualquier persona en cualquier ciudad pueda disponer de un pequeño espacio verde en su casa resolviendo los principales problemas de cultivo en ciudades: falta de tiempo, falta de espacio y falta de conocimiento. Creemos que simplemente eliminando algunas de las pequeñas molestias/barreras de disponer de un huerto en casa, cada vez más gente se irá animando».

Aunque, de momento, Optimus Garden está pensado para plantas pequeñas y ornamentales, Cabrera avisa de que ya están pensando en futuros desarrollos para plantas más grandes, e incluso, un sistema de iluminación que permita cultivar aromáticas en espacios interiores.

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