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8 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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¿De cuántas de estas expresiones sexuales sabes el origen?

8 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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El verano enseña que no todo en esta vida se aprende en las aulas. Porque hay cosas que nunca se llegan a explicar en el colegio. Por ejemplo, ¿por qué un pene se llama pene?

Como nunca es tarde para aprender, estos son algunos de los curiosos orígenes de expresiones populares relacionadas con el sexo que nunca está de más saber.

Quedarse en pelotas

Pese a lo que cabría pensar, esta expresión no proviene de los testículos masculinos. De hecho, en su origen, esta frase no se utilizaba para explicar que alguien estaba desnudo, sino para decir que estaba en ropa de andar por casa.

«En tiempos medievales y aún antes, en el ajuar de los habitantes de la antigua Hispania no podía faltar un pellote, una prenda interior para protegerse del frío, parecida a un chaleco largo que se confeccionaba con piel, palabra que en latín era pellis», relata Arturo Ortega Morán en el blog Cápsulas de lengua.

Lo que se quería dar a entender era que pillar a alguien vestido únicamente con esta prenda de ropa interior era algo tanto íntimo como vergonzoso. Cabe pensar entonces que  la expresión se fue adaptando a los tiempos y acabó por significar «sorprender a alguien desnudo».

No obstante, según el experto, es más acertado decir que «la frase “andar en pelotas” se relaciona con la piel, el material con el que se hacían los antiguos pellotes».

Poner los cuernos

No hay forma más esquemática de simbolizar una infidelidad que unos cuernos. Pese a ello, explicar su origen parece más complejo.

Maryasexora matiza en su blog que existe una explicación desde la mitología griega, basada en el mito del Minotauro, criatura que nace de la infidelidad de Pasifae, casada con Minos, rey de Creta, con un toro. De ahí los cuernos.

casco-vikingo

Más curiosa es la explicación basada en la tradición vikinga. Esta se remonta al derecho de pernada (el derecho a que el jefe vikingo fuera el primero en desvirgar a la novia en la noche de bodas, en vez del marido, si era súbdito del mismo).

La idea es que durante el acto, el jefe vikingo colgaba su casco en la puerta, con sus correspondientes cuernos, para no ser molestado.

El fallo de esta teoría es que no está claro ni que realmente existiera el derecho de pernada. Peor aún, tampoco está claro que los vikingos llevasen cuernos en su casco. Más bien, parece que fue una forma de representación que se utilizó posteriormente para mostrar su fiereza.

Echar un polvo

«El origen del dicho, con el sentido actual, se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando la excusa de ausencia en una reunión para unos menesteres se cambió por otros», según el blog Curistoria.

Dicen que en aquella época, en vez de salir fuera del garito a fumar, en las reuniones de la alta sociedad los caballeros se retiraban para esnifar lo que se conocía como rapé, un tipo de tabaco en polvo. Al ausentarse, solía decirse que iban a «echar el polvo».

Estas ausencias suponían el momento perfecto para tener un escarceo rápido con alguna que otra invitada de la fiesta, lo que hizo tomar un nuevo sentido a la expresión.

Llevarte al huerto

Lo bonito de esta expresión es que el huerto inicial al que se refiere la cita aún puede visitarse en Salamanca.

Quien haya leído La Celestina recordará que cuando Calisto finalmente consigue que Melibea sucumba a su amor, gracias a las artes de la famosa alcahueta, lo hace en un huerto.

huerto

Pene

Por si te habías quedado con la duda, el origen de la palabra pene puede encontrarse en el diccionario de la RAE observando que viene de la palabra penis en latín.

La cuestión es que, en realidad, esta palabra no solo denomina al órgano sexual masculino, sino que en realidad se traduciría por «rabo» o «cola», sobre todo en el mundo animal.

El verano enseña que no todo en esta vida se aprende en las aulas. Porque hay cosas que nunca se llegan a explicar en el colegio. Por ejemplo, ¿por qué un pene se llama pene?

Como nunca es tarde para aprender, estos son algunos de los curiosos orígenes de expresiones populares relacionadas con el sexo que nunca está de más saber.

Quedarse en pelotas

Pese a lo que cabría pensar, esta expresión no proviene de los testículos masculinos. De hecho, en su origen, esta frase no se utilizaba para explicar que alguien estaba desnudo, sino para decir que estaba en ropa de andar por casa.

«En tiempos medievales y aún antes, en el ajuar de los habitantes de la antigua Hispania no podía faltar un pellote, una prenda interior para protegerse del frío, parecida a un chaleco largo que se confeccionaba con piel, palabra que en latín era pellis», relata Arturo Ortega Morán en el blog Cápsulas de lengua.

Lo que se quería dar a entender era que pillar a alguien vestido únicamente con esta prenda de ropa interior era algo tanto íntimo como vergonzoso. Cabe pensar entonces que  la expresión se fue adaptando a los tiempos y acabó por significar «sorprender a alguien desnudo».

No obstante, según el experto, es más acertado decir que «la frase “andar en pelotas” se relaciona con la piel, el material con el que se hacían los antiguos pellotes».

Poner los cuernos

No hay forma más esquemática de simbolizar una infidelidad que unos cuernos. Pese a ello, explicar su origen parece más complejo.

Maryasexora matiza en su blog que existe una explicación desde la mitología griega, basada en el mito del Minotauro, criatura que nace de la infidelidad de Pasifae, casada con Minos, rey de Creta, con un toro. De ahí los cuernos.

casco-vikingo

Más curiosa es la explicación basada en la tradición vikinga. Esta se remonta al derecho de pernada (el derecho a que el jefe vikingo fuera el primero en desvirgar a la novia en la noche de bodas, en vez del marido, si era súbdito del mismo).

La idea es que durante el acto, el jefe vikingo colgaba su casco en la puerta, con sus correspondientes cuernos, para no ser molestado.

El fallo de esta teoría es que no está claro ni que realmente existiera el derecho de pernada. Peor aún, tampoco está claro que los vikingos llevasen cuernos en su casco. Más bien, parece que fue una forma de representación que se utilizó posteriormente para mostrar su fiereza.

Echar un polvo

«El origen del dicho, con el sentido actual, se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando la excusa de ausencia en una reunión para unos menesteres se cambió por otros», según el blog Curistoria.

Dicen que en aquella época, en vez de salir fuera del garito a fumar, en las reuniones de la alta sociedad los caballeros se retiraban para esnifar lo que se conocía como rapé, un tipo de tabaco en polvo. Al ausentarse, solía decirse que iban a «echar el polvo».

Estas ausencias suponían el momento perfecto para tener un escarceo rápido con alguna que otra invitada de la fiesta, lo que hizo tomar un nuevo sentido a la expresión.

Llevarte al huerto

Lo bonito de esta expresión es que el huerto inicial al que se refiere la cita aún puede visitarse en Salamanca.

Quien haya leído La Celestina recordará que cuando Calisto finalmente consigue que Melibea sucumba a su amor, gracias a las artes de la famosa alcahueta, lo hace en un huerto.

huerto

Pene

Por si te habías quedado con la duda, el origen de la palabra pene puede encontrarse en el diccionario de la RAE observando que viene de la palabra penis en latín.

La cuestión es que, en realidad, esta palabra no solo denomina al órgano sexual masculino, sino que en realidad se traduciría por «rabo» o «cola», sobre todo en el mundo animal.

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Opiniones 2
  • Está sobradamente demostrado que los vikingos no llevaban cuernos en los cascos, así que la explicación del jefe vikingo y el derecho de pernada no tiene ninguna credibilidad.
    El casco “vikingo” con cuernos se empezó a usar en las óperas de Wagner y posteriormente Hollywood tomó ese elemento estético en sus películas pseudohistóricas, pero no tiene ninguna base real.

  • Irse a la porra. Porra es otro nombre popular para el pene, sobre todo en Galicia y los países de habla portuguesa. En Brasil se utiliza Porra! como interjecion, expresión de sorpresa o fastidio.

    Tomar por saco. Saco es la palabra popular que refieren los testículos, la bolsa escrotal. Igualmente habitual en la lusofonía.

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