4 de agosto 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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Invéntate una banda sonora y, de paso, la peli, el director, los actores…

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Has visto Phaorah? Sí, esa peli del 75 que va de un tipo que quiere vengarse del gánster que mató a su hermano e introdujo la droga en su barrio… Seguro que no porque el film no existe. Es una de las películas inventadas por Manuel Sanz y Óscar Chamorro.
No son guionistas ni directores de cine sino dos músicos de formación que se conocen desde que eran niños. En 2011 pusieron en marcha Orphan Tracks, proyecto con el que proponen bandas sonoras de películas inexistentes.
«Siempre habíamos hecho música juntos, además de compartir gustos en arte y cine. Por aquel entonces Óscar estaba inmerso en el mundillo de los instrumentos orquestales virtuales y me mostró cómo utilizarlos. Entre los dos, de manera natural y casi lúdica, fuimos desarrollando la idea de componer música fílmica para películas que no existían, y la cosa fue rodando hasta desembocar en el proyecto actual», explica Manuel.
Alessandra
Éste y Óscar se lo inventan todo acerca de los hipotéticos films: título, argumento, actores, directores, equipo técnico, año de producción, críticas… También la estética de la cinta a través del diseño de los carteles. Y, por supuesto, se inventan la música. Esa la razón de ser de Orphan Tracks: «Se trata de una plataforma de composición de música fílmica basada en un universo cinematográfico ficticio. Nos sirve como soporte de presentación de nuestros trabajos musicales en forma de “bandas sonoras huérfanas de película”».
Las pelis inventadas abarcan todos los géneros (clásico, aventuras, péplum, terror, drama, suspense, thriller, romántico, experimental, comedia, cine de espionaje o cine de autor entre otros…). Y el tipo de música que componen para ellas es también de lo más diversa: «Bebemos de diversas fuentes, que van desde la música orquestal, el rock, la electrónica, el ambient y el minimalismo, hasta la música clásica y la música fílmica».
No se conforman con crear el tema principal. De hecho, en la actualidad, están completando “el universo Orphan Tracks” mediante pequeñas composiciones que acompañen las escenas principales de los films. «Ya hay algunas películas en el site cuyas bandas sonoras están completas como Zang, Alphapolis , Sacrificed o The edge of time», explica Manuel antes de afirmar que también están creando cortinillas y cabeceras para sus películas.
Pese a la distancia física que los separa (ahora Manuel reside en Rio de Janeiro, donde imparte clases de español para empresas, mientras Óscar vive en Barcelona, inmerso en el mundo de los instrumentos virtuales) ambos mantienen vivo el proyecto. «Nuestro amor a la música es mayor a nuestra ambición comercial, por ello continuamos con el proyecto aunque no hayamos conseguido muchos trabajos con él». Entre esos ‘pocos’ proyectos de los que habla Manuel está la música a dos cortometrajes: Dream, de José Miguel Sagüillo, y Conversa cunha mulher morta, de Sonia Méndez. «Y también el documental “Baratomentrajes 2.0” usó nuestra música», concluye.
Un jour dans le jardin de la vie
the haunted forest

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No son guionistas ni directores de cine sino dos músicos de formación que se conocen desde que eran niños. En 2011 pusieron en marcha Orphan Tracks, proyecto con el que proponen bandas sonoras de películas inexistentes.
«Siempre habíamos hecho música juntos, además de compartir gustos en arte y cine. Por aquel entonces Óscar estaba inmerso en el mundillo de los instrumentos orquestales virtuales y me mostró cómo utilizarlos. Entre los dos, de manera natural y casi lúdica, fuimos desarrollando la idea de componer música fílmica para películas que no existían, y la cosa fue rodando hasta desembocar en el proyecto actual», explica Manuel.
Alessandra
Éste y Óscar se lo inventan todo acerca de los hipotéticos films: título, argumento, actores, directores, equipo técnico, año de producción, críticas… También la estética de la cinta a través del diseño de los carteles. Y, por supuesto, se inventan la música. Esa la razón de ser de Orphan Tracks: «Se trata de una plataforma de composición de música fílmica basada en un universo cinematográfico ficticio. Nos sirve como soporte de presentación de nuestros trabajos musicales en forma de “bandas sonoras huérfanas de película”».
Las pelis inventadas abarcan todos los géneros (clásico, aventuras, péplum, terror, drama, suspense, thriller, romántico, experimental, comedia, cine de espionaje o cine de autor entre otros…). Y el tipo de música que componen para ellas es también de lo más diversa: «Bebemos de diversas fuentes, que van desde la música orquestal, el rock, la electrónica, el ambient y el minimalismo, hasta la música clásica y la música fílmica».
No se conforman con crear el tema principal. De hecho, en la actualidad, están completando “el universo Orphan Tracks” mediante pequeñas composiciones que acompañen las escenas principales de los films. «Ya hay algunas películas en el site cuyas bandas sonoras están completas como Zang, Alphapolis , Sacrificed o The edge of time», explica Manuel antes de afirmar que también están creando cortinillas y cabeceras para sus películas.
Pese a la distancia física que los separa (ahora Manuel reside en Rio de Janeiro, donde imparte clases de español para empresas, mientras Óscar vive en Barcelona, inmerso en el mundo de los instrumentos virtuales) ambos mantienen vivo el proyecto. «Nuestro amor a la música es mayor a nuestra ambición comercial, por ello continuamos con el proyecto aunque no hayamos conseguido muchos trabajos con él». Entre esos ‘pocos’ proyectos de los que habla Manuel está la música a dos cortometrajes: Dream, de José Miguel Sagüillo, y Conversa cunha mulher morta, de Sonia Méndez. «Y también el documental “Baratomentrajes 2.0” usó nuestra música», concluye.
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