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30 de abril 2015    /   IDEAS
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El osito de peluche que toma la temperatura a los niños mientras juegan con él

30 de abril 2015    /   IDEAS     por          
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«Yo aquí medio desnudo y ahora va el señor con la bata blanca y saca una especie de cable raro con dos auriculares, que se pone en las orejas, y un círculo de metal al final. Pero, ¿¡qué hace!? Está poniéndome el dichoso circulito en el pecho… ¡Ah, ah! ¡Qué frío está! ¡Esto no mola nada! ¡Ahhhh…!»
Al malestar propio de quien no está al 100% de salud se junta, en el caso de los niños, el estrés de una situación que no entienden: ¿por qué el médico o sus propios padres tienen que andar ‘manipulando’ su cuerpo con extraños aparatitos?
«Suele ser habitual que los niños se pongan nerviosos ante determinados dispositivos médicos como fonendoscopios o termómetros. De ahí que en muchos centros sanitarios se utilicen muñecos y juguetes para tratar de calmarlos mientras se los reconoce».
Josipa Majic lidera al grupo de investigadores que tomaron como referencia esta situación para crear Teddy The Guardian, un oso de peluche capaz de medir la temperatura corporal, saturación de oxígeno, ritmo cardíaco y nivel de estrés mientras el niño juega con él.
Teddy dispone de una serie de sensores en su pata derecha de modo que cuando el niño la agarra durante unos segundos, es capaz de medir todos estos niveles. La información se envía a la app móvil que lleva asociada el muñeco, de forma que los padres pueden consultarla al momento.
«La idea de disfrazar la tecnología responde a la intención de proporcionar un dispositivo amigable para los niños y con el que los padres puedan tener una idea clara, estructurada y fiable de diversos parámetros de salud de sus hijos».
El osito, además, dispone de un corazón conectado con el sensor que cambia de color ante los cambios de temperatura del niño y late con su misma frecuencia cardíaca. «Esta interactividad y conexión compartida entre los dos corazones marca un paso significativo hacia un enfoque más humanizado de la tecnología de la asistencia sanitaria que creemos que los niños se merecen».
Teddy the Guardian, que según nos cuenta Josipa se encuentra en fase de preproducción y estará disponible en tiendas en un par de meses, está pensado para fines informativos, «no de diagnóstico», para los padres de niños entre tres y seis años. Será más adelante cuando el oso cuente con una versión para niños más pequeños y también para personas mayores.
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«Yo aquí medio desnudo y ahora va el señor con la bata blanca y saca una especie de cable raro con dos auriculares, que se pone en las orejas, y un círculo de metal al final. Pero, ¿¡qué hace!? Está poniéndome el dichoso circulito en el pecho… ¡Ah, ah! ¡Qué frío está! ¡Esto no mola nada! ¡Ahhhh…!»
Al malestar propio de quien no está al 100% de salud se junta, en el caso de los niños, el estrés de una situación que no entienden: ¿por qué el médico o sus propios padres tienen que andar ‘manipulando’ su cuerpo con extraños aparatitos?
«Suele ser habitual que los niños se pongan nerviosos ante determinados dispositivos médicos como fonendoscopios o termómetros. De ahí que en muchos centros sanitarios se utilicen muñecos y juguetes para tratar de calmarlos mientras se los reconoce».
Josipa Majic lidera al grupo de investigadores que tomaron como referencia esta situación para crear Teddy The Guardian, un oso de peluche capaz de medir la temperatura corporal, saturación de oxígeno, ritmo cardíaco y nivel de estrés mientras el niño juega con él.
Teddy dispone de una serie de sensores en su pata derecha de modo que cuando el niño la agarra durante unos segundos, es capaz de medir todos estos niveles. La información se envía a la app móvil que lleva asociada el muñeco, de forma que los padres pueden consultarla al momento.
«La idea de disfrazar la tecnología responde a la intención de proporcionar un dispositivo amigable para los niños y con el que los padres puedan tener una idea clara, estructurada y fiable de diversos parámetros de salud de sus hijos».
El osito, además, dispone de un corazón conectado con el sensor que cambia de color ante los cambios de temperatura del niño y late con su misma frecuencia cardíaca. «Esta interactividad y conexión compartida entre los dos corazones marca un paso significativo hacia un enfoque más humanizado de la tecnología de la asistencia sanitaria que creemos que los niños se merecen».
Teddy the Guardian, que según nos cuenta Josipa se encuentra en fase de preproducción y estará disponible en tiendas en un par de meses, está pensado para fines informativos, «no de diagnóstico», para los padres de niños entre tres y seis años. Será más adelante cuando el oso cuente con una versión para niños más pequeños y también para personas mayores.
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