10 de junio 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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El hang que no se rige por los límites de la física

10 de junio 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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No es un instrumento para todos. Para hacerse con un hang es necesario solicitarlo por carta a su casa matriz en Berna. Si sus dos creadores tienen a bien dar el visto bueno al escrito, es posible que inviten al solicitante a personarse en Hang Bauhaus para seleccionar su instrumento.

Pero, además de una buena redacción, para conseguir un hang también es necesaria la paciencia porque la lista de espera puede llegar a los cuatro años. Ravid Goldschmidt la tuvo y desde hace diez toca el hang. Y aunque desde su estancia en Suiza ha seguido mejorando su técnica, la idea de desarrollar una especie de hang ‘para todos’ le venía rondando en la cabeza desde hace algún tiempo.
Por eso se puso en contacto con Alex Posada: «Ravid venía con la idea de desarrollar un instrumento digital que tuviera las ventajas de este instrumento, pero no sus inconvenientes».
Ravid puso en común con Álex todas sus elucubraciones. «La forma circular del instrumento es de vital importancia. Al ser un instrumento redondo y tener dos dimensiones, y no ser lineal como muchos de los instrumentos musicales que existen hoy día, los movimientos con él serán circulares y, por lo tanto, tu creación musical será muy diferente a tocar un piano o una guitarra, por ejemplo».
El instrumento que Ravid tenía en la cabeza no era demasiado grande para que los niños pudieran manejarlo. Y, ante todo, tenía que ser capaz de reproducir cualquier sonido. Podía ser el de un hang pero también podía ser el de un piano, el de una guitarra… Además, no tenía la limitación de este, el cual solo dispone de 8 o 9 notas.
Pero la gran diferencia respecto al hang es que el oval; el instrumento recién parido por Álex y Ravid, no es un instrumento acústico. «Oval es un controlador o interface digital que nos permite captar la vibración del material y transformarlo en sonido. Para ello podemos usar un dispositivo digital como es un teléfono que se conecta al controlador y puede ejecutar sonidos, efectos, grabar, enseñar música, etc. ».

Oval. First tests with iPad. from MID New Media Design on Vimeo.
Para Álex, el potencial del proyecto radica en «la creación de una plataforma de software + hardware que genere una comunidad de usuarios interesados en aprender y utilizarlo con sus sonidos preferidos y de muchas maneras diferentes, tanto a nivel educativo, como amateur o incluso a nivel profesional, como es el caso de Ravid».
El proyecto aún está en fase de desarrollo y durante la próxima celebración del Sónar+D, se realizarán varias exhibiciones con los prototipos funcionales.
«Lo más complicado de su desarrollo ha sido todo lo relacionado con el sistema de sensores. La parte que más tiempo ha llevado y que, sin duda, nos llevará más tiempo perfeccionar es el diseño industrial y la integración de los sensores para que sea ligero, con un tacto bueno, muy sensible y que no existan acoplamientos entre los pads. El prototipo actual que presentamos no cumple al 100% estas premisas, pero vamos en el buen camino», explica Álex. Ravid, por su parte, cree que lo realmente duro ha sido aunar el material (piedra en su mayor parte) con la tecnología. «Ha sido la parte más compleja, pero también la más bonita
Su presentación en Sónar puede considerarse su debut aunque el oval ya ha recibido el visto bueno de los que ya lo han escuchado, según afirman Ravid y Álex. Después llegará la segunda fase: una campaña internacional de crowdfunding para poder desarrollar el instrumento a una mayor escala.
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No es un instrumento para todos. Para hacerse con un hang es necesario solicitarlo por carta a su casa matriz en Berna. Si sus dos creadores tienen a bien dar el visto bueno al escrito, es posible que inviten al solicitante a personarse en Hang Bauhaus para seleccionar su instrumento.

Pero, además de una buena redacción, para conseguir un hang también es necesaria la paciencia porque la lista de espera puede llegar a los cuatro años. Ravid Goldschmidt la tuvo y desde hace diez toca el hang. Y aunque desde su estancia en Suiza ha seguido mejorando su técnica, la idea de desarrollar una especie de hang ‘para todos’ le venía rondando en la cabeza desde hace algún tiempo.
Por eso se puso en contacto con Alex Posada: «Ravid venía con la idea de desarrollar un instrumento digital que tuviera las ventajas de este instrumento, pero no sus inconvenientes».
Ravid puso en común con Álex todas sus elucubraciones. «La forma circular del instrumento es de vital importancia. Al ser un instrumento redondo y tener dos dimensiones, y no ser lineal como muchos de los instrumentos musicales que existen hoy día, los movimientos con él serán circulares y, por lo tanto, tu creación musical será muy diferente a tocar un piano o una guitarra, por ejemplo».
El instrumento que Ravid tenía en la cabeza no era demasiado grande para que los niños pudieran manejarlo. Y, ante todo, tenía que ser capaz de reproducir cualquier sonido. Podía ser el de un hang pero también podía ser el de un piano, el de una guitarra… Además, no tenía la limitación de este, el cual solo dispone de 8 o 9 notas.
Pero la gran diferencia respecto al hang es que el oval; el instrumento recién parido por Álex y Ravid, no es un instrumento acústico. «Oval es un controlador o interface digital que nos permite captar la vibración del material y transformarlo en sonido. Para ello podemos usar un dispositivo digital como es un teléfono que se conecta al controlador y puede ejecutar sonidos, efectos, grabar, enseñar música, etc. ».

Oval. First tests with iPad. from MID New Media Design on Vimeo.
Para Álex, el potencial del proyecto radica en «la creación de una plataforma de software + hardware que genere una comunidad de usuarios interesados en aprender y utilizarlo con sus sonidos preferidos y de muchas maneras diferentes, tanto a nivel educativo, como amateur o incluso a nivel profesional, como es el caso de Ravid».
El proyecto aún está en fase de desarrollo y durante la próxima celebración del Sónar+D, se realizarán varias exhibiciones con los prototipos funcionales.
«Lo más complicado de su desarrollo ha sido todo lo relacionado con el sistema de sensores. La parte que más tiempo ha llevado y que, sin duda, nos llevará más tiempo perfeccionar es el diseño industrial y la integración de los sensores para que sea ligero, con un tacto bueno, muy sensible y que no existan acoplamientos entre los pads. El prototipo actual que presentamos no cumple al 100% estas premisas, pero vamos en el buen camino», explica Álex. Ravid, por su parte, cree que lo realmente duro ha sido aunar el material (piedra en su mayor parte) con la tecnología. «Ha sido la parte más compleja, pero también la más bonita
Su presentación en Sónar puede considerarse su debut aunque el oval ya ha recibido el visto bueno de los que ya lo han escuchado, según afirman Ravid y Álex. Después llegará la segunda fase: una campaña internacional de crowdfunding para poder desarrollar el instrumento a una mayor escala.
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