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4 de octubre 2012    /   CREATIVIDAD
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Pablo Pedrido, un español rescatado

4 de octubre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Mientras que el presidente de todos y cada uno de los españoles hace requiebros para no solicitar explícitamente un rescate para España, otros optaron por solicitarlo abiertamente. Pablo Pedrido, recién licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, creó una campaña en la que pedía ser rescatado del paro. «Si no me contratan antes de 30 días, emigraré a Suiza», decía. El último día y con las maletas medio hechas recibió la llamada que le ha proporcionado su primer trabajo.

Pedrido llevaba tiempo pateando agencias para pedir una oportunidad. Como tantos que lo hicieron antes que él, vio la situación tan chunga que se puso un mes de plazo. Si no encontraba nada, se iría a Suiza a buscarse la vida, país en el que nació aunque ha crecido en Vigo. No es el primero crea una campaña en la que él es el producto, pero sí el primero que la ha creado en clave de órdago. «Éxito o emigración».

«Tenía muy claro que me iría, aunque no quería pecar de sensacionalista comprando un billete de avión que luego destrozaría por streaming en caso de que me contrataran», explica el propio Pedrido. «Si no me hubieran contratado en esos 30 días que duró la campaña, habría hecho pública mi marcha con todas las consecuencias: fecha, hora, aeropuerto, contenido de la maleta. Más que nada, sería una forma de seguir una coherencia cerrando la campaña en el mismo tono en el que se abrió y también para aportar la prueba de que habría cumplido mi anuncio de irme».

Lo cierto es que el joven mantiene familia en el país que parió a la vaca de Milka, por lo que tampoco se marchaba con una mano delante y la otra detrás. «Españoles por el mundo  y similares, han contribuido a hacernos creer que emigrar es sinónimo directo de triunfar. No siempre es así. Yo era consciente de que habría empezado en donde me dejaran y por eso centré mis esfuerzos en poder quedarme aquí, ya que como profesional ‘de lo mío’ los inicios habrían sido probablemente más lentos allí», declara.

Pedrido, que no recuerda exactamente como surgió la chispa para crear la campaña, tenía muy claro que tenía que dar visibilidad a su portfolio «más allá de mi grupo de amigos en Facebook». Cuando comenzó a gestarse todo, a comienzos de verano, la palabra ‘rescate’ era la comidilla de medios y ciudadanos. «Solo faltaba envolver mi situación en la temática que en aquel momento estaba dando que hablar; y ese fue el contexto del que me aproveché», explica el creativo.

Para Pablo, la clave se encuentra en el optimismo. Dice que «cuando se cae en el desánimo, se pierde la capacidad de diferenciarse». A él, que eligió su profesión porque le obliga a estar al día en muchas cosas, le ha servido para encontrar su primer empleo en la agencia Globally. Confiesa, sin embargo, que es solo un primer paso para para su verdadera ilusión. «Crear mi propia empresa».

Mientras que el presidente de todos y cada uno de los españoles hace requiebros para no solicitar explícitamente un rescate para España, otros optaron por solicitarlo abiertamente. Pablo Pedrido, recién licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, creó una campaña en la que pedía ser rescatado del paro. «Si no me contratan antes de 30 días, emigraré a Suiza», decía. El último día y con las maletas medio hechas recibió la llamada que le ha proporcionado su primer trabajo.

Pedrido llevaba tiempo pateando agencias para pedir una oportunidad. Como tantos que lo hicieron antes que él, vio la situación tan chunga que se puso un mes de plazo. Si no encontraba nada, se iría a Suiza a buscarse la vida, país en el que nació aunque ha crecido en Vigo. No es el primero crea una campaña en la que él es el producto, pero sí el primero que la ha creado en clave de órdago. «Éxito o emigración».

«Tenía muy claro que me iría, aunque no quería pecar de sensacionalista comprando un billete de avión que luego destrozaría por streaming en caso de que me contrataran», explica el propio Pedrido. «Si no me hubieran contratado en esos 30 días que duró la campaña, habría hecho pública mi marcha con todas las consecuencias: fecha, hora, aeropuerto, contenido de la maleta. Más que nada, sería una forma de seguir una coherencia cerrando la campaña en el mismo tono en el que se abrió y también para aportar la prueba de que habría cumplido mi anuncio de irme».

Lo cierto es que el joven mantiene familia en el país que parió a la vaca de Milka, por lo que tampoco se marchaba con una mano delante y la otra detrás. «Españoles por el mundo  y similares, han contribuido a hacernos creer que emigrar es sinónimo directo de triunfar. No siempre es así. Yo era consciente de que habría empezado en donde me dejaran y por eso centré mis esfuerzos en poder quedarme aquí, ya que como profesional ‘de lo mío’ los inicios habrían sido probablemente más lentos allí», declara.

Pedrido, que no recuerda exactamente como surgió la chispa para crear la campaña, tenía muy claro que tenía que dar visibilidad a su portfolio «más allá de mi grupo de amigos en Facebook». Cuando comenzó a gestarse todo, a comienzos de verano, la palabra ‘rescate’ era la comidilla de medios y ciudadanos. «Solo faltaba envolver mi situación en la temática que en aquel momento estaba dando que hablar; y ese fue el contexto del que me aproveché», explica el creativo.

Para Pablo, la clave se encuentra en el optimismo. Dice que «cuando se cae en el desánimo, se pierde la capacidad de diferenciarse». A él, que eligió su profesión porque le obliga a estar al día en muchas cosas, le ha servido para encontrar su primer empleo en la agencia Globally. Confiesa, sin embargo, que es solo un primer paso para para su verdadera ilusión. «Crear mi propia empresa».

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Opiniones 4
  • En este país tan nuestro y tan variopinto, tan adalid en ideas peregrinas – aeropuertos vacíos, edificaciones millonarias en desuso, etc… – se descuidó lamentablemente la formación en idiomas.
    Estamos siendo prácticamente devorados por el fenómeno de la globalización, no solo por la deslocalización de empresas y la producción, sino porque muchos trabajadores no podrán encontrar empleo fuera al ser únicamente capaces de expresarse en castellano y, en algunos casos, en otra lengua co-oficial de la comunidad autónoma.
    De ahí que de esos casi cinco millones de parados solo los más preparados, los más dispuestos, los que no tienen miedo y son capaces de sacudirse las pulgas de ese sueño dorado del «España va bien» que se transmutó en una interminable pesadilla de recortes, de precariedad, de quiebras y de cierres pueden plantearse una salida al extranjero a probar fortuna. No hay garantías, pero conocer el idioma oficial o al menos dominar el inglés amplía posibilidades. Y esas posibilidades son las que pueden permitir colarse por el diminuto orificio de ese gigantesco embudo que llamamos DESEMPLEO.
    Algunas gotas viajarán a terceros países. Algunas gotas, las mejores, víctimas de la incontenible hemorragia de desempleados que genera esta temible crisis, que podrán encontrar una salida en un presente que solo podremos esquivar con imaginación, formación, reinvención y valor. Hay salida…aunque el laberinto tenga muros inalcanzables y pasillos interminables.

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