16 de noviembre 2012    /   IDEAS
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Packaging Words: enmarcadas y empaquetadas, las palabras recobran su valor

16 de noviembre 2012    /   IDEAS     por          
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A las palabras les sucede como a otras muchas cosas. Con el uso pueden llegar a perder valor. Sobre todo las que se dicen. “Ocurre como con el término ‘nuevo’ en los anuncios, o con los que utilizan a diario los políticos, a veces pronunciamos palabras sin pensar. Las oímos pero de tanto repetirlas no las escuchamos”, dice Sento de Cecilio. A veces, cuando se escriben, esas mismas palabras ganan muchos enteros. Y no digamos ya si se empaquetan…

¿Qué valor tiene la palabra ‘Hope’ enmarcada para un inmigrante que tiene que mantener a su familia con sus escasos recursos? ¿O ‘Smile’ para una chica que acaba de perder su trabajo y cuya madre está enferma?

Todo comenzó cuando Sento pensó que era el momento de rendir tributo a las palabras dichas y no se le ocurrió mejor forma que imprimirlas. Con ello, además, podía cumplir uno de sus sueños: hacer uso de la imprenta de su amigo Guillem Galdón. “Cuando le conocí y vi el espectacular mueble que tenía en su salón en perfectas condiciones y repleto de tipos me fascinó. Siempre me ha estado rondando en la cabeza qué se podría a hacer con esa imprenta”.

Era marzo y Sento volvía a su Valencia natal después de una temporada no demasiado exitosa en Madrid. “Necesitaba hacer cosas que me mantuvieran ocupado. Guillem, que siempre se apunta a todo, no fue difícil de convencer. Le comenté que ya tocaba desempolvar la imprenta que nunca habían utilizado y quedamos un día para hacer pruebas”.

También invitaron a Mónica García Fresneda (Moni, para los amigos), compañera de Sento en la universidad. Ella iba a ser la encargada de filmar todo lo que allí se produjese. Para algo había compaginado sus estudios de publicidad con audiovisuales…

Prepararlo todo fue complicado. “Empezábamos de cero. No teníamos ni idea de la tinta, el papel o el rodillo que debíamos utilizar y mucho menos de cómo íbamos a encajar las palabras para imprimirlas o la técnica. Nos reunimos sin saber qué imprimir y por eso decidimos imprimir la palabra ‘Prueba’”.

La imprimieron con distintas tipos y en varios carteles. Un par de días después, Moni editó el vídeo. “Estaba chulo pero que se quedaba un poco vacío. Al no tener ningún propósito, todo nuestro esfuerzo parecía no valer la pena”.

Aunque no tardaron en encontrarle un posible sentido. Bastaba con mirar a su alrededor. No era difícil encontrar gente a la que le hiciese falta una palabra de apoyo. “Les comente la idea a los demás: ¿Por qué no elegir una palabra, imprimirla y regalarla a alguien de nuestro entorno que lo esté pasando mal? Elegimos las palabras y las personas de forma individual,  luego las pusimos en común y comenzamos”.

Primero fueron tres conocidos los que recibieron sendas palabras enmarcadas. “Luego la idea fue creciendo y  decidimos acercar “el buen royo” a la calle y regalar palabras a desconocidos a cambio de nada. Queríamos impactar, ver cómo reaccionaba la gente al darles una palabra  con mensaje”.

Repartieron más de 50 palabras. Al conocer el proyecto vía Twitter y Facebook, mucha otra gente comenzó a ponerse en contacto con Sento y el resto. Muchos de ellos para ‘comprar’ palabras: “Incluso un canal de televisión nos pedía que las vendiéramos para considerarlo como noticia y hacer un reportaje pero lo hablamos entre todos y decidimos que no sería coherente con la filosofía del proyecto”.

Las Packaging Words no están en venta. Solo se entregan por una buena causa: “También nos ha escrito gente de Sevilla o Madrid con historias que nos han conmovido, gente con amigos que sufren una  enfermedad rara y les quieren transmitir energía, o personas que han visto cómo amigos o familiares han perdido a alguien. Para nosotros esto sí que tiene mucho más sentido y merece nuestro esfuerzo sin esperar nada a cambio”.

Sento, Guillem y Moni están seguros de haber logrado devolver el valor a las palabras que han utilizado en esa iniciativa aunque solo sea por el hecho de que”las Packaging Words se han impreso con esfuerzo, con mimo y paciencia, con mucho tiempo y preparación”.

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A las palabras les sucede como a otras muchas cosas. Con el uso pueden llegar a perder valor. Sobre todo las que se dicen. “Ocurre como con el término ‘nuevo’ en los anuncios, o con los que utilizan a diario los políticos, a veces pronunciamos palabras sin pensar. Las oímos pero de tanto repetirlas no las escuchamos”, dice Sento de Cecilio. A veces, cuando se escriben, esas mismas palabras ganan muchos enteros. Y no digamos ya si se empaquetan…

¿Qué valor tiene la palabra ‘Hope’ enmarcada para un inmigrante que tiene que mantener a su familia con sus escasos recursos? ¿O ‘Smile’ para una chica que acaba de perder su trabajo y cuya madre está enferma?

Todo comenzó cuando Sento pensó que era el momento de rendir tributo a las palabras dichas y no se le ocurrió mejor forma que imprimirlas. Con ello, además, podía cumplir uno de sus sueños: hacer uso de la imprenta de su amigo Guillem Galdón. “Cuando le conocí y vi el espectacular mueble que tenía en su salón en perfectas condiciones y repleto de tipos me fascinó. Siempre me ha estado rondando en la cabeza qué se podría a hacer con esa imprenta”.

Era marzo y Sento volvía a su Valencia natal después de una temporada no demasiado exitosa en Madrid. “Necesitaba hacer cosas que me mantuvieran ocupado. Guillem, que siempre se apunta a todo, no fue difícil de convencer. Le comenté que ya tocaba desempolvar la imprenta que nunca habían utilizado y quedamos un día para hacer pruebas”.

También invitaron a Mónica García Fresneda (Moni, para los amigos), compañera de Sento en la universidad. Ella iba a ser la encargada de filmar todo lo que allí se produjese. Para algo había compaginado sus estudios de publicidad con audiovisuales…

Prepararlo todo fue complicado. “Empezábamos de cero. No teníamos ni idea de la tinta, el papel o el rodillo que debíamos utilizar y mucho menos de cómo íbamos a encajar las palabras para imprimirlas o la técnica. Nos reunimos sin saber qué imprimir y por eso decidimos imprimir la palabra ‘Prueba’”.

La imprimieron con distintas tipos y en varios carteles. Un par de días después, Moni editó el vídeo. “Estaba chulo pero que se quedaba un poco vacío. Al no tener ningún propósito, todo nuestro esfuerzo parecía no valer la pena”.

Aunque no tardaron en encontrarle un posible sentido. Bastaba con mirar a su alrededor. No era difícil encontrar gente a la que le hiciese falta una palabra de apoyo. “Les comente la idea a los demás: ¿Por qué no elegir una palabra, imprimirla y regalarla a alguien de nuestro entorno que lo esté pasando mal? Elegimos las palabras y las personas de forma individual,  luego las pusimos en común y comenzamos”.

Primero fueron tres conocidos los que recibieron sendas palabras enmarcadas. “Luego la idea fue creciendo y  decidimos acercar “el buen royo” a la calle y regalar palabras a desconocidos a cambio de nada. Queríamos impactar, ver cómo reaccionaba la gente al darles una palabra  con mensaje”.

Repartieron más de 50 palabras. Al conocer el proyecto vía Twitter y Facebook, mucha otra gente comenzó a ponerse en contacto con Sento y el resto. Muchos de ellos para ‘comprar’ palabras: “Incluso un canal de televisión nos pedía que las vendiéramos para considerarlo como noticia y hacer un reportaje pero lo hablamos entre todos y decidimos que no sería coherente con la filosofía del proyecto”.

Las Packaging Words no están en venta. Solo se entregan por una buena causa: “También nos ha escrito gente de Sevilla o Madrid con historias que nos han conmovido, gente con amigos que sufren una  enfermedad rara y les quieren transmitir energía, o personas que han visto cómo amigos o familiares han perdido a alguien. Para nosotros esto sí que tiene mucho más sentido y merece nuestro esfuerzo sin esperar nada a cambio”.

Sento, Guillem y Moni están seguros de haber logrado devolver el valor a las palabras que han utilizado en esa iniciativa aunque solo sea por el hecho de que”las Packaging Words se han impreso con esfuerzo, con mimo y paciencia, con mucho tiempo y preparación”.

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