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11 de junio 2015    /   CINE/TV
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Pajares y Esteso, dos leyendas menospreciadas

11 de junio 2015    /   CINE/TV     por          
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«Tip y Coll, Arenas y Cal, Martes y trece, Lussón y Codeso, Cruz y Raya, Los Morancos, Pajares y Esteso… ¿A que han formado parte en algún momento de nuestras vidas? ¿A que recordarlos nos retrotrae a un momento especial o mágico de nuestra vida? Pues con eso es con lo que debemos quedarnos». Con estas contundentes palabras resume Juan José Montijano Ruiz el porqué de su pasión sobre la revista y el teatro de variedades. Una afición que trasciende lo puramente lúdico para convertirse en una labor investigadora cuyo fruto más reciente es un libro sobre Andrés Pajares y Fernando Esteso que se presentó ayer miércoles por la tarde y cuyo leitmotiv ha sido «exorcizar a nuestros dos protagonistas de la férrea persecución a que estuvieron sometidos por parte de la prensa rosa o amarilla, por ponerles un color».

Aficionado al teatro en general y a la revista en particular, Montijano Ruiz fue un espectador precoz de ese cine nacional conocido peyorativamente como «españolada», pero que tan bien ha sabido reflejar la diacronía de nuestra sociedad. Unas películas que veía por una televisión que apenas contaba con dos canales «siempre y cuando mis padres no estuviesen porque, claro, eran películas de dos rombos y yo por entonces contaba con seis o siete años. No era plan de contemplar a señoritas desnudas».
Ya adulto, y tras doctorarse por la universidad de Granada, Montijano Ruiz decidió dedicar sus investigaciones a «dar a conocer a todos aquellos artífices del mundo del espectáculo que engrandecieron la cultura popular de nuestro país», para lo cual creó el blog La revista musical a través del cual da cumplida cuenta de sus trabajos, publicaciones y libros sobre la revista, el género de variedades, el teatro frívolo y otros géneros tan populares, valiosos y universales como maltratados.

La revista ha estado minusvalorada porque se la identificó con un periodo que no se quiere recordar, olvidando que pasó por todos los regímenes políticos: dictadura, monarquía, república, democracia…


«La revista ha estado minusvalorada porque se la ha tendido a identificar con un periodo de la historia de nuestro país que no se quiere recordar, olvidando que la revista pasó por todos los regímenes políticos: dictadura, monarquía, república, democracia… Me enerva, hiere y entristecen los comentarios que afirman que la revista es “de fachas” o “de viejos” cuando en realidad se iguala en dificultad con la comedia lopesca del XVII o la comedia burguesa de Benavente. Es más, la revista es en donde verdaderamente el actor, el intérprete mide sus cualidades; puesto que ha de saber cantar, bailar, interpretar y transmitir al espectador; porque en ese tipo de espectáculos la cuarta pared no existe desde el momento en que el público se hace partícipe de la representación cantando, bailando e incluso interpretando en muchos casos», explica Montijano.

Géneros universales, la revista y el teatro de variedades han tenido grandes estrellas en países como Italia (Toto, Alberto Sordi, Alvaro Vitali), Argentina (Olmedo y Porcel) y Austria (Franz Johan y los vieneses), pero ha necesitado de prescriptores dentro de la alta cultura como Federico Fellini, Pier Paolo Pasolini o Luis García Berlanga para que las elites valoren la trascendencia cultural del género y la calidad artística de sus autores o de géneros como el stand up, que ya eran conocidos por estos lares antes de que los desarrollasen los anglosajones.

En España siempre valoramos más lo extranjero que lo que tenemos nosotros. Si Pajares y Esteso hubiesen nacido en Estados Unidos, tendrían una estrella en Hollywood


«Es cuestión de hipocresía y cultura, de no saber cuáles son nuestras raíces. En España ha habido monologuistas desde el siglo XVII. ¿Qué eran si no las compañías de bululú  mas que actores que iban de pueblo en pueblo recitando versos o contando historias? O mejor, me retrotraigo aún más; y los juglares del Mester de Juglaría, ¿qué eran si no? Lo que pasa en España es que siempre vemos mejor lo extranjero que lo que tenemos nosotros. Si Pajares y Esteso, por ejemplo, hubiesen nacido en Estados Unidos, ya tendrían hechos decenas de homenajes, calles con su nombre y hasta una estrella en Hollywood».

Una estrella de Hollywood aún no la tienen, todo se andará, pero sí un enciclopédico libro cuya redacción no ha sido sencilla, habida cuenta de la cantidad ingente de datos que aglutinan los más de cuarenta años de carrera de estos dos titanes del espectáculo.
«La verdad es que no fue fácil. Me planteé hacer dos libros por separado, cada uno dedicado de forma individual a cada actor, pero como había momentos en que su vida personal y profesional que se cruzaban, pensé que debía hacer yo lo mismo. Dediqué los dos primeros capítulos del libro a cada uno de ellos de forma independiente hasta que sus caminos se cruzan –bien en cine, en teatro, televisión o en salas de fiestas y eventos porque, por ejemplo, cuando Andrés abandonaba su contrato con una sala, en esta misma recogía su testigo Fernando- para, posteriormente, seguir sus carreras en paralelo y, finalmente, abordarlas también por separado. La marabunta de fechas, datos, salas de fiestas y locales donde actuaron, amén de eventos en los que participaron es tal que abrumaría al lector, de ahí que seleccionara lo que me pareció más representativo».
Aunque no participaron de manera activa en su redacción, el manuscrito final fue remitido a los interesados para que dieran su plácet.

Se puede estudiar la historia de España a través de sus películas. Han llegado a convertirse en el mejor testimonio de aquellos años: sociedad, cultura, política, moda, educación, tradición, costumbres…


«Una vez concluido el libro, para mí era primordial que ambos le diesen su visto bueno. Contacté con sus representantes y les entregué el manuscrito a sus principales protagonistas para que lo leyesen. Tardaron un poquito más de la cuenta, puesto que siempre estaban muy liados, pero, una vez me llamaron para decirme que les había gustado mucho, todo fue sobre ruedas. Acogieron la iniciativa estupendamente».

Editado por Diábolo y titulado finalmente Pajares y Esteso. Tanto monta, monta tanto Andrés como Fernando, el libro repasa no solo su carrera teatral y cinematográfica –incluyendo datos y anécdotas que ni siquiera los propios protagonistas recordaban, como reconocieron en la presentación–, sino también la de la España reciente. ¿O es que no se puede estudiar lo que somos, lo que hemos hemos sido, y muy posiblemente lo que seremos, a través de títulos como Celos, amor y Mercado Común, Los bingueros, Los energéticos, Yo hice a Roque III, Qué gozada de divorcio, Caray con el divorcio, Todos al suelo, El currante, Playboy en paro, La hoz y el Martínez, El hijo del cura, El recomendado
«Sí. Rotunda y sinceramente sí que se puede estudiar la historia de España a través de sus películas. Pero ya no solo con las de Pajares y Esteso, sino también con las películas de Mariano Ozores en general, con las de Pedro Lazaga, Javier Aguirre, Pedro Masó, Tito Fernández… Todos ellas, pese al menosprecio de la crítica de su tiempo, han llegado a convertirse en el mejor testimonio de aquellos años: sociedad, cultura, política (si bien en contadas ocasiones), moda, educación, tradición, costumbres… En muchas de ellas observamos cómo eran, por ejemplo, Madrid, Torremolinos, Benidorm… Los vehículos que se empleaban, la publicidad, los comercios, la ropa… una auténtica fotografía viviente del momento. Buena prueba de ello, por ejemplo, fue la Ley del Divorcio del entonces Ministro Fernández Ordóñez, aprobada en 1981 y cuya inserción social se vio culminada con la aparición de distintos filmes que la intentaban reflejar o Los bingueros, que reflejó la aprobación de la Ley del Juego en España en 1977».


«Tip y Coll, Arenas y Cal, Martes y trece, Lussón y Codeso, Cruz y Raya, Los Morancos, Pajares y Esteso… ¿A que han formado parte en algún momento de nuestras vidas? ¿A que recordarlos nos retrotrae a un momento especial o mágico de nuestra vida? Pues con eso es con lo que debemos quedarnos». Con estas contundentes palabras resume Juan José Montijano Ruiz el porqué de su pasión sobre la revista y el teatro de variedades. Una afición que trasciende lo puramente lúdico para convertirse en una labor investigadora cuyo fruto más reciente es un libro sobre Andrés Pajares y Fernando Esteso que se presentó ayer miércoles por la tarde y cuyo leitmotiv ha sido «exorcizar a nuestros dos protagonistas de la férrea persecución a que estuvieron sometidos por parte de la prensa rosa o amarilla, por ponerles un color».

Aficionado al teatro en general y a la revista en particular, Montijano Ruiz fue un espectador precoz de ese cine nacional conocido peyorativamente como «españolada», pero que tan bien ha sabido reflejar la diacronía de nuestra sociedad. Unas películas que veía por una televisión que apenas contaba con dos canales «siempre y cuando mis padres no estuviesen porque, claro, eran películas de dos rombos y yo por entonces contaba con seis o siete años. No era plan de contemplar a señoritas desnudas».
Ya adulto, y tras doctorarse por la universidad de Granada, Montijano Ruiz decidió dedicar sus investigaciones a «dar a conocer a todos aquellos artífices del mundo del espectáculo que engrandecieron la cultura popular de nuestro país», para lo cual creó el blog La revista musical a través del cual da cumplida cuenta de sus trabajos, publicaciones y libros sobre la revista, el género de variedades, el teatro frívolo y otros géneros tan populares, valiosos y universales como maltratados.

La revista ha estado minusvalorada porque se la identificó con un periodo que no se quiere recordar, olvidando que pasó por todos los regímenes políticos: dictadura, monarquía, república, democracia…


«La revista ha estado minusvalorada porque se la ha tendido a identificar con un periodo de la historia de nuestro país que no se quiere recordar, olvidando que la revista pasó por todos los regímenes políticos: dictadura, monarquía, república, democracia… Me enerva, hiere y entristecen los comentarios que afirman que la revista es “de fachas” o “de viejos” cuando en realidad se iguala en dificultad con la comedia lopesca del XVII o la comedia burguesa de Benavente. Es más, la revista es en donde verdaderamente el actor, el intérprete mide sus cualidades; puesto que ha de saber cantar, bailar, interpretar y transmitir al espectador; porque en ese tipo de espectáculos la cuarta pared no existe desde el momento en que el público se hace partícipe de la representación cantando, bailando e incluso interpretando en muchos casos», explica Montijano.

Géneros universales, la revista y el teatro de variedades han tenido grandes estrellas en países como Italia (Toto, Alberto Sordi, Alvaro Vitali), Argentina (Olmedo y Porcel) y Austria (Franz Johan y los vieneses), pero ha necesitado de prescriptores dentro de la alta cultura como Federico Fellini, Pier Paolo Pasolini o Luis García Berlanga para que las elites valoren la trascendencia cultural del género y la calidad artística de sus autores o de géneros como el stand up, que ya eran conocidos por estos lares antes de que los desarrollasen los anglosajones.

En España siempre valoramos más lo extranjero que lo que tenemos nosotros. Si Pajares y Esteso hubiesen nacido en Estados Unidos, tendrían una estrella en Hollywood


«Es cuestión de hipocresía y cultura, de no saber cuáles son nuestras raíces. En España ha habido monologuistas desde el siglo XVII. ¿Qué eran si no las compañías de bululú  mas que actores que iban de pueblo en pueblo recitando versos o contando historias? O mejor, me retrotraigo aún más; y los juglares del Mester de Juglaría, ¿qué eran si no? Lo que pasa en España es que siempre vemos mejor lo extranjero que lo que tenemos nosotros. Si Pajares y Esteso, por ejemplo, hubiesen nacido en Estados Unidos, ya tendrían hechos decenas de homenajes, calles con su nombre y hasta una estrella en Hollywood».

Una estrella de Hollywood aún no la tienen, todo se andará, pero sí un enciclopédico libro cuya redacción no ha sido sencilla, habida cuenta de la cantidad ingente de datos que aglutinan los más de cuarenta años de carrera de estos dos titanes del espectáculo.
«La verdad es que no fue fácil. Me planteé hacer dos libros por separado, cada uno dedicado de forma individual a cada actor, pero como había momentos en que su vida personal y profesional que se cruzaban, pensé que debía hacer yo lo mismo. Dediqué los dos primeros capítulos del libro a cada uno de ellos de forma independiente hasta que sus caminos se cruzan –bien en cine, en teatro, televisión o en salas de fiestas y eventos porque, por ejemplo, cuando Andrés abandonaba su contrato con una sala, en esta misma recogía su testigo Fernando- para, posteriormente, seguir sus carreras en paralelo y, finalmente, abordarlas también por separado. La marabunta de fechas, datos, salas de fiestas y locales donde actuaron, amén de eventos en los que participaron es tal que abrumaría al lector, de ahí que seleccionara lo que me pareció más representativo».
Aunque no participaron de manera activa en su redacción, el manuscrito final fue remitido a los interesados para que dieran su plácet.

Se puede estudiar la historia de España a través de sus películas. Han llegado a convertirse en el mejor testimonio de aquellos años: sociedad, cultura, política, moda, educación, tradición, costumbres…


«Una vez concluido el libro, para mí era primordial que ambos le diesen su visto bueno. Contacté con sus representantes y les entregué el manuscrito a sus principales protagonistas para que lo leyesen. Tardaron un poquito más de la cuenta, puesto que siempre estaban muy liados, pero, una vez me llamaron para decirme que les había gustado mucho, todo fue sobre ruedas. Acogieron la iniciativa estupendamente».

Editado por Diábolo y titulado finalmente Pajares y Esteso. Tanto monta, monta tanto Andrés como Fernando, el libro repasa no solo su carrera teatral y cinematográfica –incluyendo datos y anécdotas que ni siquiera los propios protagonistas recordaban, como reconocieron en la presentación–, sino también la de la España reciente. ¿O es que no se puede estudiar lo que somos, lo que hemos hemos sido, y muy posiblemente lo que seremos, a través de títulos como Celos, amor y Mercado Común, Los bingueros, Los energéticos, Yo hice a Roque III, Qué gozada de divorcio, Caray con el divorcio, Todos al suelo, El currante, Playboy en paro, La hoz y el Martínez, El hijo del cura, El recomendado
«Sí. Rotunda y sinceramente sí que se puede estudiar la historia de España a través de sus películas. Pero ya no solo con las de Pajares y Esteso, sino también con las películas de Mariano Ozores en general, con las de Pedro Lazaga, Javier Aguirre, Pedro Masó, Tito Fernández… Todos ellas, pese al menosprecio de la crítica de su tiempo, han llegado a convertirse en el mejor testimonio de aquellos años: sociedad, cultura, política (si bien en contadas ocasiones), moda, educación, tradición, costumbres… En muchas de ellas observamos cómo eran, por ejemplo, Madrid, Torremolinos, Benidorm… Los vehículos que se empleaban, la publicidad, los comercios, la ropa… una auténtica fotografía viviente del momento. Buena prueba de ello, por ejemplo, fue la Ley del Divorcio del entonces Ministro Fernández Ordóñez, aprobada en 1981 y cuya inserción social se vio culminada con la aparición de distintos filmes que la intentaban reflejar o Los bingueros, que reflejó la aprobación de la Ley del Juego en España en 1977».

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