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30 de enero 2015    /   CINE/TV
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El paquistaní que tiró de la manta contra Nestlé

30 de enero 2015    /   CINE/TV     por          
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Desde hace años el paquistaní Syed Aamir Raza vive tranquilo y en pleno anonimato como taxista de Mississauga (Canadá), pero la suya es en realidad una segunda vida. Antes era un exitoso vendedor de productos médicos y alimenticios en su país natal. Hasta que decidió denunciar las malas practicas de las multinacionales alimenticias, que provocan la muerte de miles de bebés. Tuvo que huir a Norteamérica para salvar su vida, esperar meses hasta reencontrarse con su familia y aún más para comprobar que su denuncia llegaba a oídos de la comunidad internacional.
Su historia no es la de un héroe con capa. «De esos hay muchos en el cine y son los que copan el mercado», se afana en contarn Danis Tanovic, el oscarizado director bosnio de No Man’s Land, que ha decidido narrar lo que ocurrió en esa vida pasada en la película Tigers y que desde hace años lucha por encontrar financiación para sus proyectos, consciente de que no tienen el mismo tirón que las aventuras de Batman. La de Tigers no es ni siquiera la historia de un héroe, solo la de un hombre.
Syed, quien en esos momentos se enfrentaba casi en solitario incluso al Gobierno y al ejército de su país, a punto estuvo de aceptar un soborno de la compañía para la que trabajaba y que era el principal objeto de sus acusaciones. Esa compañía es Nestlé, a la que se acusa de sobornar a médicos a través de mediadores como él a cambio de recomendar y recetar estos productos a sabiendas de que pueden provocar la muerte.
Mientras la International Baby Food Action Network (IBFAN) intentaba recopilar los datos que demostraran las acciones de estas multinacionales, Raza se enfrentaba a tales presiones que llegó a negociar su silencio a cambio de proteger su vida y la de su familia, un dato que sirvió para que el canal alemán ZDF y posteriormente la BBC no se atrevieran a emitir el documental sobre su situación en Pakistán por miedo a posteriores demandas. «Él no llegó a aceptar ningún soborno y, aunque lo hubiera hecho no cambia en modo alguno los hechos verdaderamente relevantes de esta historia», protesta Tanovic en el Festival de Cine de Dubai, que ha accedido a proyectar su película. El periodista alemán que durante meses rodó en el país asiático las vivencias de Raza decidió abandonar la profesión tras la negativa de su cadena a denunciar los hechos. Hace unos meses se demostró que pediatras italianos aceptaban este tipo de sobornos. «Aunque allí el resultado no sea la muerte de niños, demuestra que algo así está ocurriendo», argumenta Tanovic.
 
Tigers2
Muchos enemigos se ganó Nestlé en los años setenta cuando decidió lanzar una agresiva campaña que intentaba convencernos de que el uso de la leche preparada que la empresa comercializa es más ventajosa que la leche materna. ONG internacionales como War On Want denunciaron la muerte de miles de bebés como resultado de combinar el producto artificial, que la compañía suiza promovía en los países del Tercer Mundo, con el agua no potable. Solo tras un gran boicot en el consumo varias compañías se comprometieron a un código de buenas prácticas ante UNICEF y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una historia que parece del pasado y que, según Danis Tanovic y organizaciones internacionales como Baby Milk Action, sigue ocurriendo a día de hoy con total impunidad. «Nestlé no es la única. Hasta trece compañías hacen lo mismo en Pakistán», denuncia Tanovic. Aunque en su relato cambia algunos nombres, se atreve a mencionar a Nestlé en esta película, que rodó en India por «contar con una potente industria audiovisual y por razones de seguridad», admite el director. En la cinta, su protagonista se llama Ayan, trabaja para una empresa ficticia y está interpretado por la estrella de Bollywood Emraan Hashmi.
«El cine y la televisión es uno de los pocos que pueden mostrar el poder de las corporaciones y los retos a los que se enfrentan periodistas y ONG al intentar exponer sus prácticas», dice el coordinardor de campañas de Baby Milk Action, Mike Brady, en un comunicado acerca de este filme. «Para combatir este problema solo podemos confiar en la información y en la educación. Incluso una de las ejecutivas de Unicef abandonó la organización para trabajar en Nestlé», recuerda Tanovic cuando mencionamos las estrechas relaciones que este conglomerado de empresas mantiene con Cruz Roja. «Estas compañías se aprovechan de gente que no ha accedido a una educación y les hacen creer que merece la pena invertir sus pocos recursos económicos en un producto que hará a sus hijos más sanos y más blancos sin informar sobre los riesgos», denuncia.
Tanovic no puede evitar observar el reloj con el logo de Nestlé que preside la consulta del médico de sus hijos cada vez que la visita en Bosnia. Su intención con Tigers no es la de cambiar la postura de los gobiernos o las poderosas compañías alimenticias. «Quizá alguien vea la película y decida evitar este tipo de productos. Con salvar una vida sería suficiente», dice. De momento la cinta tiene su estreno asegurado en India, un país que ya no se enfrenta a este problema pero que cuenta con evidentes conexiones con su vecino Pakistán. Ver imágenes del documental que la ABC australiana rodó en Pakistán en 1989 y que le han servido como imágenes de archivo para su película es mucho más impactante y necesario que ver su película o leer este artículo.
 

Desde hace años el paquistaní Syed Aamir Raza vive tranquilo y en pleno anonimato como taxista de Mississauga (Canadá), pero la suya es en realidad una segunda vida. Antes era un exitoso vendedor de productos médicos y alimenticios en su país natal. Hasta que decidió denunciar las malas practicas de las multinacionales alimenticias, que provocan la muerte de miles de bebés. Tuvo que huir a Norteamérica para salvar su vida, esperar meses hasta reencontrarse con su familia y aún más para comprobar que su denuncia llegaba a oídos de la comunidad internacional.
Su historia no es la de un héroe con capa. «De esos hay muchos en el cine y son los que copan el mercado», se afana en contarn Danis Tanovic, el oscarizado director bosnio de No Man’s Land, que ha decidido narrar lo que ocurrió en esa vida pasada en la película Tigers y que desde hace años lucha por encontrar financiación para sus proyectos, consciente de que no tienen el mismo tirón que las aventuras de Batman. La de Tigers no es ni siquiera la historia de un héroe, solo la de un hombre.
Syed, quien en esos momentos se enfrentaba casi en solitario incluso al Gobierno y al ejército de su país, a punto estuvo de aceptar un soborno de la compañía para la que trabajaba y que era el principal objeto de sus acusaciones. Esa compañía es Nestlé, a la que se acusa de sobornar a médicos a través de mediadores como él a cambio de recomendar y recetar estos productos a sabiendas de que pueden provocar la muerte.
Mientras la International Baby Food Action Network (IBFAN) intentaba recopilar los datos que demostraran las acciones de estas multinacionales, Raza se enfrentaba a tales presiones que llegó a negociar su silencio a cambio de proteger su vida y la de su familia, un dato que sirvió para que el canal alemán ZDF y posteriormente la BBC no se atrevieran a emitir el documental sobre su situación en Pakistán por miedo a posteriores demandas. «Él no llegó a aceptar ningún soborno y, aunque lo hubiera hecho no cambia en modo alguno los hechos verdaderamente relevantes de esta historia», protesta Tanovic en el Festival de Cine de Dubai, que ha accedido a proyectar su película. El periodista alemán que durante meses rodó en el país asiático las vivencias de Raza decidió abandonar la profesión tras la negativa de su cadena a denunciar los hechos. Hace unos meses se demostró que pediatras italianos aceptaban este tipo de sobornos. «Aunque allí el resultado no sea la muerte de niños, demuestra que algo así está ocurriendo», argumenta Tanovic.
 
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Muchos enemigos se ganó Nestlé en los años setenta cuando decidió lanzar una agresiva campaña que intentaba convencernos de que el uso de la leche preparada que la empresa comercializa es más ventajosa que la leche materna. ONG internacionales como War On Want denunciaron la muerte de miles de bebés como resultado de combinar el producto artificial, que la compañía suiza promovía en los países del Tercer Mundo, con el agua no potable. Solo tras un gran boicot en el consumo varias compañías se comprometieron a un código de buenas prácticas ante UNICEF y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Una historia que parece del pasado y que, según Danis Tanovic y organizaciones internacionales como Baby Milk Action, sigue ocurriendo a día de hoy con total impunidad. «Nestlé no es la única. Hasta trece compañías hacen lo mismo en Pakistán», denuncia Tanovic. Aunque en su relato cambia algunos nombres, se atreve a mencionar a Nestlé en esta película, que rodó en India por «contar con una potente industria audiovisual y por razones de seguridad», admite el director. En la cinta, su protagonista se llama Ayan, trabaja para una empresa ficticia y está interpretado por la estrella de Bollywood Emraan Hashmi.
«El cine y la televisión es uno de los pocos que pueden mostrar el poder de las corporaciones y los retos a los que se enfrentan periodistas y ONG al intentar exponer sus prácticas», dice el coordinardor de campañas de Baby Milk Action, Mike Brady, en un comunicado acerca de este filme. «Para combatir este problema solo podemos confiar en la información y en la educación. Incluso una de las ejecutivas de Unicef abandonó la organización para trabajar en Nestlé», recuerda Tanovic cuando mencionamos las estrechas relaciones que este conglomerado de empresas mantiene con Cruz Roja. «Estas compañías se aprovechan de gente que no ha accedido a una educación y les hacen creer que merece la pena invertir sus pocos recursos económicos en un producto que hará a sus hijos más sanos y más blancos sin informar sobre los riesgos», denuncia.
Tanovic no puede evitar observar el reloj con el logo de Nestlé que preside la consulta del médico de sus hijos cada vez que la visita en Bosnia. Su intención con Tigers no es la de cambiar la postura de los gobiernos o las poderosas compañías alimenticias. «Quizá alguien vea la película y decida evitar este tipo de productos. Con salvar una vida sería suficiente», dice. De momento la cinta tiene su estreno asegurado en India, un país que ya no se enfrenta a este problema pero que cuenta con evidentes conexiones con su vecino Pakistán. Ver imágenes del documental que la ABC australiana rodó en Pakistán en 1989 y que le han servido como imágenes de archivo para su película es mucho más impactante y necesario que ver su película o leer este artículo.
 

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Opiniones 11
    • No, por pagar a médicos para que recomienden sus productos. Recomendar un producto que no se puede tomar en condiciones óptimas es negligente.

    • Sí, sin ninguna duda, si se vende en algunas zonas a sabiendas de la imposibilidad de acceder al agua potable y además se soborna a los médicos para que la receten.

  • Sin olvidar que la lactancia materna (LM) salva vidas, es el mejor alimento en cualquier sociedad. Engañando a esas familias fracasan dichas lactancias condenando la alimentación de sus hijos a la compra de fórmulas con un dinero que no tienen por una necesidad que no existe.. Sumado a la escasez de agua y su potabilidad. Es una de las campañas de UNICEF, garantizar la buena alimentación de los bebés y niños a través de la LM en esas regiones donde compañías sin escrúpulos quieren hacer negocio. Son unos psicópatas.

  • Multinacionales alimentarias que venden productos que matan bebés! Apreciado periodista agradeceríamos un poco más de información sobre tales acusaciones, uno no puede escribir algo así y quedarse tan ancho …

  • Esperamos que les complazcan, en todo momento
    es ideal para hacer medrar ese amor que nos mantiene motivados y con ganas de ser mejor persona día
    a día, si ponemos de nuestra parte conseguiremos los objetivos que nos propongamos, festejemos el amor y la
    amistad con cariño y confianza.

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