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3 de marzo 2016    /   IDEAS
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Cuando el ayuntamiento lo manejan los vecinos: el fenómeno de los partidos locales

3 de marzo 2016    /   IDEAS     por          
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La política municipal es otra cosa. Los más de ocho mil ayuntamientos que pueblan nuestro país suelen vivir un poco al margen de la actualidad política. Allí importa más quién es el candidato que el partido que le respalda, y el efecto se agranda cuanto menor es la población del lugar: la alcaldesa es la farmacéutica, el profesor del instituto o, como sucedía en el lugar del que procede mi familia, el servicial camarero que atiende en uno de los restaurantes de un pueblo de menos de dos mil habitantes. ¿De qué partido es? Posiblemente de ninguno. Es, sin más, el alcalde.

En ese campo de batalla, en general, ganan los de siempre. La capilaridad que socialistas y populares han logrado a lo largo de las décadas es una especie de bastión inexpugnable, salpicado con algunas formaciones autonómicas también clásicas. En Podemos, conscientes de que no tenían estructura suficiente para meterse en tamaño combate, lanzaron la idea de las confluencias y les funcionó muy bien en los grandes núcleos. Madrid, Barcelona, A Coruña o Cádiz cambiaron las tornas, incluso algunos enclaves de tamaño medio al estilo de Santiago de Compostela. Pero en los pueblos pequeños, que representan la gran mayoría de los ayuntamientos, es mucho más difícil entrar.

Formaciones como Ciudadanos o Izquierda Unida, por ejemplo, lo saben bien: los de Albert Rivera tienen como principal plaza conquistada el ayuntamiento de Mijas, la 95º ciudad más poblada del país, con 77.521 habitantes. Los de Alberto Garzón se tienen que conformar con algo menor, aunque eso sí, al menos es capital de provincia: Zamora y sus 64.423 habitantes.

Hay, sin embargo, algunas excepciones honrosas. Y una de ellas es, precisamente, el mejor exponente de ese componente diferencial de la política municipal. Hay no pocos ayuntamientos que se resisten a la dupla del bipartidismo, que no se han dejado seducir por los nuevos partidos o que tampoco apuestan por las formaciones regionales de toda la vida. Son los consistorios gobernados por candidaturas vecinales.

El mayor caso de éxito actualmente es el Movimiento Ciudadano de Cartagena, que gobierna la localidad murciana (algo más de 200.000 habitantes, la 21ª del país) tras quedar como tercera fuerza en las últimas elecciones autonómicas.

El alcalde, José López, es la cara visible de una formación ‘cartagenera’ hasta sus últimas consecuencias, en una versión regional y reducida del nacionalismo clásico. En sus vídeos (ojo al zoom con cambio de corbata y pañuelo) lanza propuestas sobre trazados del AVE o los corredores europeos pasando por Cartagena de forma directa

En la localidad gaditana de La Línea de la Concepción (con unos 63.000 habitantes) gobierna José Juan Franco, representante de La Línea 100×100, una formación que consiguió colarse en el ayuntamiento tras ser la segunda fuerza con más apoyos. Con una humilde presentación y un bajo como sede electoral empezaron su camino hacia el consistorio.

En la localidad gallega de Oleiros, con casi 35.000 habitantes, gobierna desde 1985 y con abrumadora mayoría absoluta uno de los más veteranos entre los candidatos independientes. Ángel García Seoane lidera la Alternativa dos Veciños, una formación de izquierda nacionalista cuyos mensajes se centran en cuestiones locales (los focos de avispa detectados en la zona) e ideológicas (una protesta oficial contra unas pintadas aparecidas en una escultura del Ché en la localidad)

 

De vuelta hacia el sur, otro ejemplo de gestión municipalista es Torre Pacheco, cuyos 33.000 habitantes tienen como alcalde a Antonio León Garre después de que prosperara una reciente moción de censura contra la alcaldesa del PP en la que el Partido Independiente de Torre Pacheco contó con el apoyo de PSOE y Podemos

Castroverde es la organización política que actualmente gobierna en Castro-Urdiales, localidad cántabra de algo más de 32.000 habitantes. Ángel Díaz-Munío representa como alcalde a esta formación, local, ecologista y progresista, que hizo campaña llamando a la participación vecinal.

En la localidad barcelonesa de Barberà del Vallés, con una población muy similar, Sílvia Fuster logró ser la alcaldesa tras encabezar la candidatura de la Plataforma Ciudadana por Barberà del Vallés, que sería la segunda más votada en las últimas municipales tras trece años de historia municipalista a sus espaldas

La política municipal es otra cosa. Los más de ocho mil ayuntamientos que pueblan nuestro país suelen vivir un poco al margen de la actualidad política. Allí importa más quién es el candidato que el partido que le respalda, y el efecto se agranda cuanto menor es la población del lugar: la alcaldesa es la farmacéutica, el profesor del instituto o, como sucedía en el lugar del que procede mi familia, el servicial camarero que atiende en uno de los restaurantes de un pueblo de menos de dos mil habitantes. ¿De qué partido es? Posiblemente de ninguno. Es, sin más, el alcalde.

En ese campo de batalla, en general, ganan los de siempre. La capilaridad que socialistas y populares han logrado a lo largo de las décadas es una especie de bastión inexpugnable, salpicado con algunas formaciones autonómicas también clásicas. En Podemos, conscientes de que no tenían estructura suficiente para meterse en tamaño combate, lanzaron la idea de las confluencias y les funcionó muy bien en los grandes núcleos. Madrid, Barcelona, A Coruña o Cádiz cambiaron las tornas, incluso algunos enclaves de tamaño medio al estilo de Santiago de Compostela. Pero en los pueblos pequeños, que representan la gran mayoría de los ayuntamientos, es mucho más difícil entrar.

Formaciones como Ciudadanos o Izquierda Unida, por ejemplo, lo saben bien: los de Albert Rivera tienen como principal plaza conquistada el ayuntamiento de Mijas, la 95º ciudad más poblada del país, con 77.521 habitantes. Los de Alberto Garzón se tienen que conformar con algo menor, aunque eso sí, al menos es capital de provincia: Zamora y sus 64.423 habitantes.

Hay, sin embargo, algunas excepciones honrosas. Y una de ellas es, precisamente, el mejor exponente de ese componente diferencial de la política municipal. Hay no pocos ayuntamientos que se resisten a la dupla del bipartidismo, que no se han dejado seducir por los nuevos partidos o que tampoco apuestan por las formaciones regionales de toda la vida. Son los consistorios gobernados por candidaturas vecinales.

El mayor caso de éxito actualmente es el Movimiento Ciudadano de Cartagena, que gobierna la localidad murciana (algo más de 200.000 habitantes, la 21ª del país) tras quedar como tercera fuerza en las últimas elecciones autonómicas.

El alcalde, José López, es la cara visible de una formación ‘cartagenera’ hasta sus últimas consecuencias, en una versión regional y reducida del nacionalismo clásico. En sus vídeos (ojo al zoom con cambio de corbata y pañuelo) lanza propuestas sobre trazados del AVE o los corredores europeos pasando por Cartagena de forma directa

En la localidad gaditana de La Línea de la Concepción (con unos 63.000 habitantes) gobierna José Juan Franco, representante de La Línea 100×100, una formación que consiguió colarse en el ayuntamiento tras ser la segunda fuerza con más apoyos. Con una humilde presentación y un bajo como sede electoral empezaron su camino hacia el consistorio.

En la localidad gallega de Oleiros, con casi 35.000 habitantes, gobierna desde 1985 y con abrumadora mayoría absoluta uno de los más veteranos entre los candidatos independientes. Ángel García Seoane lidera la Alternativa dos Veciños, una formación de izquierda nacionalista cuyos mensajes se centran en cuestiones locales (los focos de avispa detectados en la zona) e ideológicas (una protesta oficial contra unas pintadas aparecidas en una escultura del Ché en la localidad)

 

De vuelta hacia el sur, otro ejemplo de gestión municipalista es Torre Pacheco, cuyos 33.000 habitantes tienen como alcalde a Antonio León Garre después de que prosperara una reciente moción de censura contra la alcaldesa del PP en la que el Partido Independiente de Torre Pacheco contó con el apoyo de PSOE y Podemos

Castroverde es la organización política que actualmente gobierna en Castro-Urdiales, localidad cántabra de algo más de 32.000 habitantes. Ángel Díaz-Munío representa como alcalde a esta formación, local, ecologista y progresista, que hizo campaña llamando a la participación vecinal.

En la localidad barcelonesa de Barberà del Vallés, con una población muy similar, Sílvia Fuster logró ser la alcaldesa tras encabezar la candidatura de la Plataforma Ciudadana por Barberà del Vallés, que sería la segunda más votada en las últimas municipales tras trece años de historia municipalista a sus espaldas

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Opiniones 10
  • Bueno, que un partido sea de ámbito local no significa que sea vecinal, ni que cuenten con la opinión de los vecinos. Hay muchos casos de partidos independientes locales igual o más corruptos que los nacionales, por ejemplo.

  • Os puedo dar un ejemplo de la España rural donde gobierna una equipo de partidos de la gente y en minoría, pero que poco a poco va sacando las cosas adelante. La Muela, Zaragoza, 5.000 habitantes, famoso por los casos de corrupción urbanística que han derivado en el «Caso Molinos».
    Gobierna un alcalde y un concejal de Chunta Aragonesista con otro de Ganar La Muela (Podemos + IU) y el apoyo de un concejal de PSOE. Los plenos son a las 8 de la tarde (antes a las 3) para que pueda ir todo el mundo y la gente tiene turno de palabra, se está preparando un plan de participación ciudadana, presupuestos participativos y consultas vinculantes. Todo ello ha llevado a una explosión de ilusión en los vecinos como demuestra la proliferación de actividades de voluntariado y asociacionismo.

    Muchas gracias por el artículo, muy interesante.

  • Librilla, Murcia, que es mi pueblo, está gobernado por Unión Progresista por Librilla (UPrL). Es un partido local.
    Librilla tiene alrededor de 5000 habitantes y le corresponden 11 concejales: PP, 5 concejales; UPrL, 5 concejales; PSOE, 1 concejal.
    UPrL, ha recibido una herencia envenenada de los del pajarraco; para una entidad tan pequeña como es Librilla, un carro de millones de deuda.
    El noviembre de 2008, el alcalde del PP, su concejal de obras y el gerente de la empresa municipal del suelo, pasaron unos días en la cárcel de Sangonera la Verde por presunta corrupción urbanística.

    • Antonio, entiendo perfectamente lo que cuentas, en La Muela hemos recibido una deuda declarada de 16M de Euros, y ya van por más de 1,5M lo que está aflorando por los cajones y los juzgados. La actual corporación se encontró con las cuentas embargadas y no poder disponer de efectivo ni para la compra de bolis. La entidad bancaria que ejecuta el embargo, solo permite por orden judicial el pago de nóminas del personal y la luz de los edificios públicos imprescindibles (Ayuntamiento, centro de salud, colegio y guardería). Por primera vez no se podían hacer fiestas, por disponer de presupuesto 0. Y se creó la Asociación Comisión de Fiestas entre más de 50 voluntarios y a coste cero para el ayuntamiento, se hicieron Fiestas de San Babil, Noche de Ánimas (Halloween), Reyes y nochevieja, carnaval, etc.
      Por cierto, ni los concejales a dedicación parcial, ni el alcalde a dedicación plena, perciben salario alguno, tan solo una pequeña compensación por cada asistencia a plenos. (Poco más de 100 euros al mes).
      Suerte en Librilla compañero, nos va hacer falta. Suerte y mucho trabajo desinteresado.
      Nota.- El que esto escribe, no tiene ostenta ningún cargo en el Ayuntamiento de La Muela. Tan solo es un voluntario más trabajando en las áreas de Informática, Participación Ciudadana y Transparencia.

  • Estoy de acuerdo de que la política local puede ser independientees a la nacional y estos ejemplos constatan que es posible. Pero al leer el artículo me quedo con la duda de si es mejor o peor, en mi opinión es genial, sobre todo si verdaderamente se hace partícipe al pueblo.

  • Gracais por el artículo, me encantan los de este tipo.

    Es raro que Marinaleda, con pesupuestos participativos que supongo siguen teniendo no aparezca en la selección. Pero supongo que tampoco estarán todos.

    Si el autor está interesado podría escribir sobre Concejos Abiertos https://es.wikipedia.org/wiki/Concejo_abierto de los que no hay mucho escrito, como les va, que tipos de decisiones toman distintas de los concejos electos, si hay o no sesgo hacia un tipo de decisiones u otras , si hay o no correlación entre sus decisiones y lo que votan en generales, sila satisfacción con la política local es mayor, si dependen mucho o poco de quien gobeirne sus respectivas diputaciones u órganos supra municipales etc etc.

  • «Los vecinos elogen al alcalde… y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde».
    No me he podido resistir. El tirular me lo ha puesto a huevo.

  • mucho AGIT PRO y poco mas…..
    el cartel antiavispas DA MIEDO….
    el CHE GUEVARA fué un ASESINO elevado a martir por quienes lo liquidaron..
    en fin…..
    hay que dormir debajo de un puente una temporada para poder entender el mundo…..

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