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4 de agosto 2015    /   CINE/TV
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Las películas alemanas de la hora de la siesta

4 de agosto 2015    /   CINE/TV     por          
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Un marido alemán es aburrido, egoísta e infiel. Podrido de dinero, se jubila a los cuarenta seis y tiene una amante de veintidós. La esposa, abnegada hasta la tontería: perdonará los cuernos al marido si regresa a casa. Le dijeron que la familia debe permanecer unida en la riqueza y en los cuernos. En la pobreza no es una posibilidad.

Si el marido no vuelve, ella busca consuelo en Costa Azul, Cabo Verde o Tailandia. Descubre talentos ignorados o retoma aficiones abandonadas por atender a la familia. También conoce a un joven atractivo y atlético, fotógrafo, surfista o dueño de un bonito café que en sus horas libres salva delfines. Este chico la hace reír, la rodea con los brazos, pero la alemana, aunque quiere entregarse en cuerpo y cuerpo, rechaza al enamorado. Ella necesita asegurarse de que su marido no volverá. Cosas de la vieja educación (que parece española). Cuando tiene claro que el matrimonio está roto, se sentirá libre para un nuevo amor. La alemana cuando besa, besa de verdad.
El marido infiel, la esposa abnegada y el pretendiente perfecto son personajes típicos de las películas de televisión alemanas de las tardes de verano. Películas que están desplazando a los telefilmes norteamericanos de maridos psicópatas y casas encantadas. Producciones que parecen parte de un trueque: Alemania cambia películas por subvenciones a la retirada de vacas lecheras. Películas que dejan en mal lugar a los hombres alemanes y que rara vez pasan en Alemania. Podríamos pensar que los alemanes no se sienten a gusto en su país o que detrás hay una campaña institucional con un lema secreto:
«No vengas a Alemania, Pepe: el paraíso está en otro lugar».
Pero no seamos tan malos. Estos maridos y esposas no son distintos de los españoles o franceses o italianos: el mundo está lleno de maridos aburridos, egoístas e infieles, y de esposas ingenuas (lo que no hay son pretendientes perfectos). El dinero marca la diferencia. En España no hay presupuestos para filmar en Madagascar o Tailandia. Las historias pasan en el barrio o de camino al trabajo o en la oficina.
Los telefilmes alemanes de la sobremesa no pueden ocurrir en el metro o en una calle de Berlín. Serían comedias sociales. Y parece que los alemanes prefieren comedias escapistas.
Está claro que si la protagonista tiene dinero no se contentará, como las mortales, con un fin de semana en un spa. El pepino en los ojos es poco para una esposa alemana adinerada. Necesita recomponerse en un lugar paradisíaco.
También está la esposa sin fortuna que vive en un hermoso pueblo donde siempre es primavera. Ella es joven, dulce, divertida y regenta un pequeño negocio sin apoyo del marido que, para no variar, es aburrido, egoísta e infiel. En estas historias, el personaje romántico es un forastero que llega al pueblo por accidente. Es un tipo que tiene un talento. Por ejemplo, un famoso tenor —alemán, qué raro— que ayudará a la protagonista a dirigir un coro de voces para ganar un concurso cuyo premio es un camión de bomberos. Por supuesto, la esposa engañada y el forastero se enamoran y cierran el telefilme con un beso (la película del camión de bomberos crea dudas al margen de la historia romántica: ¿Son los coros de bomberos una tradición alemana? ¿Y los concursos que premian con camiones de bomberos? ¿Tienen los ayuntamientos alemanes problemas para comprar camiones de bomberos? ¿Acaso no hay dinero porque los empresarios que se jubilan con cuarenta y seis se llevan el dinero a Tailandia?).
No sería justo juzgar la idiosincrasia o la sociedad o cultura de un país por la ficción que crea. Además, ocurre que en estos telefilmes no hay reivindicación de Alemania o de lo alemán. Son historias de pura evasión, universales, que gustan a una parte de los espectadores porque no tratan problemas económicos ni de trabajo. Apenas hay alusiones a la realidad, nadie muere, todos los personajes tienen finales felices —incluso los maridos infieles— y no salen niños pequeños (hacerlos puede ser romántico; criarlos, no). Historias ligeritas que hacen creer que los alemanes —y en especial, las alemanas— tienen corazoncito.
Imagen del telefilme alemán Ein Sommer in Griechenland (Un verano en Grecia).

Un marido alemán es aburrido, egoísta e infiel. Podrido de dinero, se jubila a los cuarenta seis y tiene una amante de veintidós. La esposa, abnegada hasta la tontería: perdonará los cuernos al marido si regresa a casa. Le dijeron que la familia debe permanecer unida en la riqueza y en los cuernos. En la pobreza no es una posibilidad.

Si el marido no vuelve, ella busca consuelo en Costa Azul, Cabo Verde o Tailandia. Descubre talentos ignorados o retoma aficiones abandonadas por atender a la familia. También conoce a un joven atractivo y atlético, fotógrafo, surfista o dueño de un bonito café que en sus horas libres salva delfines. Este chico la hace reír, la rodea con los brazos, pero la alemana, aunque quiere entregarse en cuerpo y cuerpo, rechaza al enamorado. Ella necesita asegurarse de que su marido no volverá. Cosas de la vieja educación (que parece española). Cuando tiene claro que el matrimonio está roto, se sentirá libre para un nuevo amor. La alemana cuando besa, besa de verdad.
El marido infiel, la esposa abnegada y el pretendiente perfecto son personajes típicos de las películas de televisión alemanas de las tardes de verano. Películas que están desplazando a los telefilmes norteamericanos de maridos psicópatas y casas encantadas. Producciones que parecen parte de un trueque: Alemania cambia películas por subvenciones a la retirada de vacas lecheras. Películas que dejan en mal lugar a los hombres alemanes y que rara vez pasan en Alemania. Podríamos pensar que los alemanes no se sienten a gusto en su país o que detrás hay una campaña institucional con un lema secreto:
«No vengas a Alemania, Pepe: el paraíso está en otro lugar».
Pero no seamos tan malos. Estos maridos y esposas no son distintos de los españoles o franceses o italianos: el mundo está lleno de maridos aburridos, egoístas e infieles, y de esposas ingenuas (lo que no hay son pretendientes perfectos). El dinero marca la diferencia. En España no hay presupuestos para filmar en Madagascar o Tailandia. Las historias pasan en el barrio o de camino al trabajo o en la oficina.
Los telefilmes alemanes de la sobremesa no pueden ocurrir en el metro o en una calle de Berlín. Serían comedias sociales. Y parece que los alemanes prefieren comedias escapistas.
Está claro que si la protagonista tiene dinero no se contentará, como las mortales, con un fin de semana en un spa. El pepino en los ojos es poco para una esposa alemana adinerada. Necesita recomponerse en un lugar paradisíaco.
También está la esposa sin fortuna que vive en un hermoso pueblo donde siempre es primavera. Ella es joven, dulce, divertida y regenta un pequeño negocio sin apoyo del marido que, para no variar, es aburrido, egoísta e infiel. En estas historias, el personaje romántico es un forastero que llega al pueblo por accidente. Es un tipo que tiene un talento. Por ejemplo, un famoso tenor —alemán, qué raro— que ayudará a la protagonista a dirigir un coro de voces para ganar un concurso cuyo premio es un camión de bomberos. Por supuesto, la esposa engañada y el forastero se enamoran y cierran el telefilme con un beso (la película del camión de bomberos crea dudas al margen de la historia romántica: ¿Son los coros de bomberos una tradición alemana? ¿Y los concursos que premian con camiones de bomberos? ¿Tienen los ayuntamientos alemanes problemas para comprar camiones de bomberos? ¿Acaso no hay dinero porque los empresarios que se jubilan con cuarenta y seis se llevan el dinero a Tailandia?).
No sería justo juzgar la idiosincrasia o la sociedad o cultura de un país por la ficción que crea. Además, ocurre que en estos telefilmes no hay reivindicación de Alemania o de lo alemán. Son historias de pura evasión, universales, que gustan a una parte de los espectadores porque no tratan problemas económicos ni de trabajo. Apenas hay alusiones a la realidad, nadie muere, todos los personajes tienen finales felices —incluso los maridos infieles— y no salen niños pequeños (hacerlos puede ser romántico; criarlos, no). Historias ligeritas que hacen creer que los alemanes —y en especial, las alemanas— tienen corazoncito.
Imagen del telefilme alemán Ein Sommer in Griechenland (Un verano en Grecia).

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Opiniones 15
  • Hola Javier: A q se debe q La 1, de un tiempo hasta parte, emite tantas películas de nacionnalidad alemana?
    Estoy contigo q los guiones de estas películas son infumables
    Un saludo

  • Pues a mí me gustan. También muestran la vida de mujeres que solas se deben enfrentar a la vida solas, con hijos y coraje….otras si son más tontas, pero ponen una de mujeres fuertes y otra de tontería. Hay una que denuncia el acoso en el trabajo a mujeres y estuvo muy bien. Además las películas americanas tb acostumbran a tener finales felices. Pero más que todo eso, a mí me vienen de coña pk estoy estudiando alemán y me viene de perlas ponerlas en original con subtítulos en español….das ist ganz genial!

  • A mi me gustan muestran mujeres fuertes que luchan en su día a día una denunciaba el acoso sexual de mujeres en el trabajo me van bien porque estudio alemán y las pongo en Original con subtítulos

  • Hol Javier, somos muchas personas que a esa hora veíamos los telefilmes tanto en la 1 como en la 3, pero empezó la 1 a poner esa especie de cuentos para niñas de principios del siglo pasado ( principes, duques, castillos, espacios exóticos, tramas de los más edulcorado…) chica necesita ser PROTEGIDA por caballero andante, aristócrata y rico… jeje qué sucede que se las regalan a la tv porque la verdad , como dice Luis, son verdaderamente infumables. Lo peor es que Antena 3, ultimamente las está emitiendo, bueno si lo que quieren es quedarse sin la audiencia que tenían perfecto, yo pondría un 0 al que las seleccciona, son verdadera basura retrógada.
    Un saludo.

  • Madre mía tengo que sufrir estás películas cada vez que estoy con mi madre y muchísimas gracias por la pechada de reír que me has dado. Menuda gran verdad!

  • Hola!!! Me gustaría saber el titulo de la película alemana que emitieron en tv el día 24 de julio, domingo. Emitieron dos películas seguidas, me interesa la primera. Me pareció entretenida. Me gusta el cine alemán. Son capaces de hacer cine de entretenimiento sin necesidad de usar un vocabulario soez, o desnudos. Cine que puedes ver tranquilamente con tus hijos.

  • Las películas alemanas tienen dramas de la vida real son espectaculares ya que sin amor no hay nada aquí en España la infidelidad el desamor y la infidelidad es igual a mí me encantan las pelis alemanas si queréis las pelis de ponemon vean otro canal y todos felices

  • Hola, Javier, muchas gracias!
    En particular por la frase que me ha alegrado el día:
    «el mundo está lleno de maridos aburridos, egoístas e infieles, y de esposas ingenuas (lo que no hay son pretendientes perfectos)»

  • Hola Javier! Gracias por escribir este post. Ya pensaba yo que era la única …SUBIDÓN DE AZÚCAR…ideales para dormir la siesta ciertamente. Pero a qué se debe???

    • Gracias, Emma. En otros tiempos si querías emitir el último éxito de Hollywood debías comprar un lote de batiburrillo. Lo que no me explico es en qué lote van estas películas o si las intercambiamos por aceite de oliva.

  • Hola, respondiedo a tu duda sobre los bomberos, en Alemania los bomberos en los pueblos pequeños son voluntarios. Los muchachos del pueblo van de tanto en tanto a echar unas horas como voluntarios-bomberos de forma gratuita. La financiación de estos bomberos se hace frecuentemente a través de actos benéficos como los que describe el telefilme que comentas. Como en Alemania casi siempre llueve, apenas hay incendios así que casi nunca entran en acción. Cuando hay algo serio llaman a los bomberos de la ciudad más cercan que si son profesionales. Saludos desde Alemania

  • Hola, ¿me podrías decir el título de la película del coro para el camión de bomberos? No la encuentro en ningún lado. Por cierto, fan del artículo.

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