10 de octubre 2012    /   DIGITAL
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Pete Townshend y el nuevo modelo de toda la vida

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La industria musical se muere lentamente y sin ningún tipo de pausa. Por suerte la música no pero, como siempre que hay un potencial fiambre sobre la mesa de operaciones, se tienden a buscar milagrosas curas que alarguen la vida de éste fuera cual fuera la calidad de la misma. Pete Townshend, guitarrista y compositor de The Who, piensa que los nuevos actores en la escena musical, y pone el ojo en Apple, deben aportar a quien genera la materia prima. Así lo declaró en el programa de Jon Stewart pero, ¿qué hay de nostálgico en su propuesta? ¿Qué hay de equivocado?

Pete Townshend debe haber ganado dinero a través de la venta de discos como para alimentar a sus próximas setenta generaciones de descendientes. Es lícito que quiera aferrarse a un modelo que le ha proporcionado tanta satisfacción. Se lo ha ganado con su talento, eso es cierto. Sin embargo, el guitarrista parece un poco desconectado de la realidad.

El británico alega que hay mucho talento en la escena musical, pero ahora la gente tiene que buscarse la vida sola, sin ningún tipo de ayuda por parte de los agentes como Apple. Sin embargo, la realidad es que las discográficas titulares de los derechos de las canciones ya perciben su porcentaje de la marca de Cupertino cuando se vende un tema en iTunes o cuando se emite en streaming en iTunes Match. También, por supuesto, ocurre lo mismo con servicios similares como Spotify o Pandora.

Según publicaba The Next Web hace un mes, dos fuentes diferentes confirmaban que, en el caso de iTunes Match, hacían falta unas 15.000 reproducciones para no tener pérdidas. En el caso de Spotify, el número de reproducciones era menor ya que en uno de los casos superaba por poco las 5.000 reproducciones, es decir, Spotify tiene menos problemas para pagar fees más generosos.

Pandora revelaba ayer mismo algunas de las cifras satisfechas a los artistas. Adele o Coldplay se llevarían un millón de dólares al año mientras que Lil’ Wayne levantaría hasta tres millones. “2000 artistas cobrarán más de 10.000$ en los próximos 12 meses. Más de 800 se llevarán más de 50.000$”, explicaba el fundador de Pandora, Tim Westergren, a Mashable ayer mismo. “Estamos hablando de la posibilidad de que, por primera vez, exista una verdadera clase media de la música”.

Quizás Townshend hierre el tiro pecando de pedigüeño al solicitar inversiones directas de Apple. De esa manera, se está aferrando al mismo modelo de siempre con el único cambio de nombre del intermediario. Donde antes EMI, Universal o Sony eran los mecenas de los discos, ahora serían Apple, Spotify o cualquier otra plataforma de distribución de música en formato digital. Lo cierto es que las cantidades pueden parecer insuficientes, pero cambiar a un muñeco por otro no soluciona nada y Townshend debería plantear nuevos caminos más acordes con los tiempos que corren.

La necesidad de un sello de discos se ha diluido. Hay músicos que pretenden seguir por esa senda y sería injusto negar la posibilidad -más allá, claro, de que quien quiera montar una disquera está en su derecho-, pero los músicos deben liberarse de los eslabones medios de la cadena. Quizás así podrían aumentar las cantidades percibidas por los creadores.

Al final, los multiventas pueden acoplarse a cualquier modelo existente. Si vendes, vendes. No hay mucha más vuelta de hoja. El reto se encuentra en repartir el pastel entre más miembros de manera que posibilite que más artistas puedan dedicarse en exclusiva a crear canciones y salir de gira. De esa manera, el mayor beneficiado sería el propio espectador, que vería aumentada la oferta de contenido de calidad.

¿Creéis que Apple, Pandora o Spotify ocuparán el rol de intermediarios que ahora ocupan los grandes sellos? ¿Es posible una cadena en la que solo haya dos eslabones, el del músico y el oyente?

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Pete Townshend debe haber ganado dinero a través de la venta de discos como para alimentar a sus próximas setenta generaciones de descendientes. Es lícito que quiera aferrarse a un modelo que le ha proporcionado tanta satisfacción. Se lo ha ganado con su talento, eso es cierto. Sin embargo, el guitarrista parece un poco desconectado de la realidad.

El británico alega que hay mucho talento en la escena musical, pero ahora la gente tiene que buscarse la vida sola, sin ningún tipo de ayuda por parte de los agentes como Apple. Sin embargo, la realidad es que las discográficas titulares de los derechos de las canciones ya perciben su porcentaje de la marca de Cupertino cuando se vende un tema en iTunes o cuando se emite en streaming en iTunes Match. También, por supuesto, ocurre lo mismo con servicios similares como Spotify o Pandora.

Según publicaba The Next Web hace un mes, dos fuentes diferentes confirmaban que, en el caso de iTunes Match, hacían falta unas 15.000 reproducciones para no tener pérdidas. En el caso de Spotify, el número de reproducciones era menor ya que en uno de los casos superaba por poco las 5.000 reproducciones, es decir, Spotify tiene menos problemas para pagar fees más generosos.

Pandora revelaba ayer mismo algunas de las cifras satisfechas a los artistas. Adele o Coldplay se llevarían un millón de dólares al año mientras que Lil’ Wayne levantaría hasta tres millones. “2000 artistas cobrarán más de 10.000$ en los próximos 12 meses. Más de 800 se llevarán más de 50.000$”, explicaba el fundador de Pandora, Tim Westergren, a Mashable ayer mismo. “Estamos hablando de la posibilidad de que, por primera vez, exista una verdadera clase media de la música”.

Quizás Townshend hierre el tiro pecando de pedigüeño al solicitar inversiones directas de Apple. De esa manera, se está aferrando al mismo modelo de siempre con el único cambio de nombre del intermediario. Donde antes EMI, Universal o Sony eran los mecenas de los discos, ahora serían Apple, Spotify o cualquier otra plataforma de distribución de música en formato digital. Lo cierto es que las cantidades pueden parecer insuficientes, pero cambiar a un muñeco por otro no soluciona nada y Townshend debería plantear nuevos caminos más acordes con los tiempos que corren.

La necesidad de un sello de discos se ha diluido. Hay músicos que pretenden seguir por esa senda y sería injusto negar la posibilidad -más allá, claro, de que quien quiera montar una disquera está en su derecho-, pero los músicos deben liberarse de los eslabones medios de la cadena. Quizás así podrían aumentar las cantidades percibidas por los creadores.

Al final, los multiventas pueden acoplarse a cualquier modelo existente. Si vendes, vendes. No hay mucha más vuelta de hoja. El reto se encuentra en repartir el pastel entre más miembros de manera que posibilite que más artistas puedan dedicarse en exclusiva a crear canciones y salir de gira. De esa manera, el mayor beneficiado sería el propio espectador, que vería aumentada la oferta de contenido de calidad.

¿Creéis que Apple, Pandora o Spotify ocuparán el rol de intermediarios que ahora ocupan los grandes sellos? ¿Es posible una cadena en la que solo haya dos eslabones, el del músico y el oyente?

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