29 de septiembre 2015    /   DIGITAL
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PhiLOCK: el Uber de las bicis

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Un día más, otro atasco. Ver tras el volante a los ciclistas desplazarse completamente ajenos al caos y frustración de verse atrapados día tras día en las cada vez más saturadas carreteras hacen a uno plantearse la conveniencia de optar por las bicicletas como medio de transporte habitual. Aunque dependerá de las distancias, las cuestas y otras situaciones particulares a las que se enfrente el viajero, pero los que tienen una bici se enfrentan a otro enemigo: los cacos.
Los robos de bicis crecen a medida que las ciudades se van adaptando más a este medio de transporte, y no todo el mundo cuenta con garaje o la posibilidad de subir la bici a casa. Una start-up propone que cualquier usuario pueda desplazarse por la ciudad sin necesidad de comprarse una bicicleta y pagando únicamente por uso. Y no, no es el clásico servicio municipal de alquiler de bicicletas, sino de PhiLOCK, el Uber de las bicis.
La mención al conocido servicio de alquiler de vehículos con chófer entre particulares no es gratuita: con PhiLOCK cualquier usuario podrá prestar su bicicleta a usuarios anónimos de la plataforma y ganar dinero con ello. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Prestar mi bici a un desconocido? Antes de que gritemos indignados ante esta posibilidad, conviene aclarar que el alquiler no es a «cualquiera» y que se hace con muchas garantías.
El usuario del servicio deberá vincular una tarjeta de crédito a su cuenta con un doble objetivo: poder alquilar una bici desde la aplicación y sin complejas pasarelas de pago, pero por otro, para depositar una fianza virtual en caso de desperfectos o robo de la bici.
Pero ¿cómo funciona exactamente este servicio? Todo nace de PhiLOCK, un candado conectado que hace mucho más que proteger nuestra bicicleta.
La start-up va a lanzar una campaña de crowdfunding en Kickstarter mediante la cual pretende financiar este candado inteligente, que es llave precisamente de su plataforma. El poseedor del PhiLOCK podrá no solo proteger su preciado medio de transporte de una forma eficaz (el candado cuenta con un elevado blindaje pero además, un sistema de alarma), sino que podrá monetizar su bici desde el momento en el que se dé de alta en el sistema.
La idea es sencilla: el usuario aparca su bicicleta en la vía pública y la deja disponible por el tiempo que considere oportuno. Por otro lado, otro abonado al servicio desea alquilar la bici para un desplazamiento y le aparecerá como disponible. Se efectúa la reserva desde la propia app y el propio servicio se encarga de desbloquear el candado mediante proximidad (Bluetooth LE).
«La gente que no utiliza su bici todos los días puede ofrecérsela a otros de manera segura ganando un dinero», explica Esti Aguirre, responsable de marketing para España de la compañía, impaciente por el arranque del crowfunding. Y esa es precisamente la clave del asunto: la economía colaborativa. Uno puede obtener dinero fácil simplemente compartiendo sus activos con unas condiciones de garantía que le den seguridad. Es precisamente el principio de otros negocios boyantes como Airbnb o el propio Uber.
¿Será España un lugar adecuado para que comencemos a prestar nuestras bicis a cambio de dinero? «Sin duda alguna», responde contundente Aguirre, que además destaca que según un informe de Nielsen, España es uno de los países de la UE con mayor potencial de crecimiento de la llamada economía colaborativa. Por nuestra historia, nuestro pasado y nuestro presente, somos gente de recursos. ¿Tienes bici? Puedes empezar a ganar dinero con ella. ¿No la tienes? Ya no necesitarás comprar una.

Un día más, otro atasco. Ver tras el volante a los ciclistas desplazarse completamente ajenos al caos y frustración de verse atrapados día tras día en las cada vez más saturadas carreteras hacen a uno plantearse la conveniencia de optar por las bicicletas como medio de transporte habitual. Aunque dependerá de las distancias, las cuestas y otras situaciones particulares a las que se enfrente el viajero, pero los que tienen una bici se enfrentan a otro enemigo: los cacos.
Los robos de bicis crecen a medida que las ciudades se van adaptando más a este medio de transporte, y no todo el mundo cuenta con garaje o la posibilidad de subir la bici a casa. Una start-up propone que cualquier usuario pueda desplazarse por la ciudad sin necesidad de comprarse una bicicleta y pagando únicamente por uso. Y no, no es el clásico servicio municipal de alquiler de bicicletas, sino de PhiLOCK, el Uber de las bicis.
La mención al conocido servicio de alquiler de vehículos con chófer entre particulares no es gratuita: con PhiLOCK cualquier usuario podrá prestar su bicicleta a usuarios anónimos de la plataforma y ganar dinero con ello. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Prestar mi bici a un desconocido? Antes de que gritemos indignados ante esta posibilidad, conviene aclarar que el alquiler no es a «cualquiera» y que se hace con muchas garantías.
El usuario del servicio deberá vincular una tarjeta de crédito a su cuenta con un doble objetivo: poder alquilar una bici desde la aplicación y sin complejas pasarelas de pago, pero por otro, para depositar una fianza virtual en caso de desperfectos o robo de la bici.
Pero ¿cómo funciona exactamente este servicio? Todo nace de PhiLOCK, un candado conectado que hace mucho más que proteger nuestra bicicleta.
La start-up va a lanzar una campaña de crowdfunding en Kickstarter mediante la cual pretende financiar este candado inteligente, que es llave precisamente de su plataforma. El poseedor del PhiLOCK podrá no solo proteger su preciado medio de transporte de una forma eficaz (el candado cuenta con un elevado blindaje pero además, un sistema de alarma), sino que podrá monetizar su bici desde el momento en el que se dé de alta en el sistema.
La idea es sencilla: el usuario aparca su bicicleta en la vía pública y la deja disponible por el tiempo que considere oportuno. Por otro lado, otro abonado al servicio desea alquilar la bici para un desplazamiento y le aparecerá como disponible. Se efectúa la reserva desde la propia app y el propio servicio se encarga de desbloquear el candado mediante proximidad (Bluetooth LE).
«La gente que no utiliza su bici todos los días puede ofrecérsela a otros de manera segura ganando un dinero», explica Esti Aguirre, responsable de marketing para España de la compañía, impaciente por el arranque del crowfunding. Y esa es precisamente la clave del asunto: la economía colaborativa. Uno puede obtener dinero fácil simplemente compartiendo sus activos con unas condiciones de garantía que le den seguridad. Es precisamente el principio de otros negocios boyantes como Airbnb o el propio Uber.
¿Será España un lugar adecuado para que comencemos a prestar nuestras bicis a cambio de dinero? «Sin duda alguna», responde contundente Aguirre, que además destaca que según un informe de Nielsen, España es uno de los países de la UE con mayor potencial de crecimiento de la llamada economía colaborativa. Por nuestra historia, nuestro pasado y nuestro presente, somos gente de recursos. ¿Tienes bici? Puedes empezar a ganar dinero con ella. ¿No la tienes? Ya no necesitarás comprar una.

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