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7 de abril 2014    /   BUSINESS
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«El argumento de la novela se me ocurrió con una pistola apuntándome en la cabeza»

7 de abril 2014    /   BUSINESS     por          
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México DF, uno de los escenarios de la novela. Foto de Andre Deak (CC, Flickr).
Cuando alguien te apunta con una pistola en la cabeza lo normal es que temas por tu vida, reces a San Judas Tadeo o hagas una lista mental de todas las cosas que has dejado por hacer (escribir un libro, llamar a tu madre, apagar el calentador…). Pero cuando el apuntado es un guionista la cosa cambia: «Mientras vaciábamos nuestros bolsillos me dije “aquí hay una historia”: una ciudad en la que sales a tomar una cerveza y no sabes si vas a volver vivo es una ciudad con mucho mal oculto». La ciudad, México DF. El guionista, Nacho Cabana, autor de la novela La chica que llevaba una pistola en el tanga, que acaba de ganar el Premio Novela Negra L.H. Confidencial.
«Hay muchas maneras de morir en el Distrito Federal», arranca la segunda parte del libro, Ciudad Tóxica. Y así es, confirma Nacho Cabana: «No solo de un tiro en la cabeza, que es lo más normal, sino atropellado por un auto que se da a la fuga o mordido por una araña venenosa que entra por las ventanas después de una tormenta, terremotos… Hay muchas formas muy divertidas de palmarla allí».
La historia de esta «novela negra de acción» transcurre a caballo entre Madrid y México DF, dos ciudades en las que ha vivido Cabana, quien en realidad ha escrito el libro desde Barcelona, donde ahora reside («Me cuesta escribir sobre el sitio en el que estoy. Si hubiera estado en Madrid la acción se desarrollaría en Barcelona y el ‘DeFectuoso’»). Dos tramas paralelas y aparentemente inconexas que confluyen en la tercera parte de la novela: skin-heads, policías de métodos poco ortodoxos, emigrantes a ambos lados del charco… La novela huele a guion de cine y no es por casualidad:
«He participado en torno a 300 guiones de cine y TV, he hecho un montón de series: Policías, Compañeros, Médico de familia… Y sobre todo policíacos, que es el género que más me gusta. Soy guionista y como tal tengo la cabeza amueblada por la narrativa televisiva y cinematográfica», me cuenta Nacho Cabana delante de un cruasán madrileño, quien ya saborea un posible reparto: «Violeta sería Mónica López, Carlos podría ser Quim Gutiérrez; Pedro, Antonio de la Torre y dirigiría Salvador Calvo de Policíaso Jorge Dorado, autor de Mindscape o, ¿por qué no? Yo mismo».
¿Por qué esta incursión en el género negro (escrito)? «El formato escrito tiene una gran ventaja frente a la TV: lo que tú escribes es lo que le llega al lector-espectador. En la tele no ocurre eso: de lo que tú escribes a lo que al final se ve en la pantalla puede no haber nada, incluso aunque tú dirijas. Además, no tienes que estar sometido a los caprichos cambiantes de productores y cadenas, haces lo que te da la gana y si quieres “rodar” en México, puedes, sin que se dispare el coste».
Lo que de verdad le gustaría a Cabana sería escribir una serie como Breaking Bad («la mejor de todos los tiempos»), True Detective o The Shield («mucho mejor que la sobrevalorada The Wire», afirma), pero las cosas como son: en España ni hay medios ni audiencia para semejante aventura, lo que no justifica el tipo de producción de ficción que sigue imperando en España: «Pensar que el espectador es imbécil, como se piensa aquí, no nos lleva a ningún lado. Ya solo puedes dar gato por liebre a los analfabetos digitales, a un señor anciano, a la gente que no sabe conectarse a internet… Tú no puedes ponerle una serie como Bienvenidos al Lolita’s a una persona que sigue The Newsroom».
Pero a pesar de respaldar el «Que le jodan al espectador medio», Nacho Cabana no se corta a la hora de descuartizar a The Wire (¡anatema!), la legendaria serie de David Simon:
«Dice Javier Marías -y coincido con él- que con The Wire se ha producido el unanimismo, todo el mundo está de acuerdo. ¿Por qué tengo que aguantar 15 episodios de tedio para llegar a “lo bueno”, que siempre está en la temporada siguiente? David Simon se carga las estructuras tradicionales, lo que no me parece mal, pero a cambio no propone nada: plantea una no-estructura en la que gente que no conoces hace cosas que no entiendes y al final introduce un gancho para hacerte creer que no has prestado la suficiente atención”.
La erótica de la violencia
Breaking Bad transcurre en la árida y violenta franja en torno a la frontera de EE UU y México, uno de los puntos más calientes del narco en el planeta. ¿Qué tiene México que tanto nos atrae y tanto nos asusta?
«Países como México y Brasil tienen muchísima proyección económica, pero luego hay unas enormes bolsas de pobreza que traen violencia. En el caso de Brasil esas bolsas están localizadas en zonas más controlables, pero en el de México, está completamente desmadrado. El símil más parecido al México de hoy es la Colombia de los 90. Siempre ha habido narco, pero antes estaba en convivencia pacífica con instituciones y policía, el narco no armaba mucho lío con tal de hacer el business y la policía les dejaba a cambio de llevarse su parte».
«Ahora, desde que el inepto de Calderón declaró la guerra al narco con el único objetivo de legitimar una presidencia que obtuvo por fraude electoral, agitó el avispero; las cifras no oficiales hablan de 600.000 muertos en 6 años, lo que es una verdadera guerra civil: las dictaduras argentina y chilena no llegaron a los 30.000 muertos entre las dos. La alternativa ahora es matar a todos los que puedan para, con suerte, volver a la situación en la que estaba el país hace 12 o 18 años».
‘La chica que llevaba una pistola en el tanga’ se presenta el próximo miércoles 9 de abril en la librería La Central de Callao, en Madrid.
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México DF, uno de los escenarios de la novela. Foto de Andre Deak (CC, Flickr).
Cuando alguien te apunta con una pistola en la cabeza lo normal es que temas por tu vida, reces a San Judas Tadeo o hagas una lista mental de todas las cosas que has dejado por hacer (escribir un libro, llamar a tu madre, apagar el calentador…). Pero cuando el apuntado es un guionista la cosa cambia: «Mientras vaciábamos nuestros bolsillos me dije “aquí hay una historia”: una ciudad en la que sales a tomar una cerveza y no sabes si vas a volver vivo es una ciudad con mucho mal oculto». La ciudad, México DF. El guionista, Nacho Cabana, autor de la novela La chica que llevaba una pistola en el tanga, que acaba de ganar el Premio Novela Negra L.H. Confidencial.
«Hay muchas maneras de morir en el Distrito Federal», arranca la segunda parte del libro, Ciudad Tóxica. Y así es, confirma Nacho Cabana: «No solo de un tiro en la cabeza, que es lo más normal, sino atropellado por un auto que se da a la fuga o mordido por una araña venenosa que entra por las ventanas después de una tormenta, terremotos… Hay muchas formas muy divertidas de palmarla allí».
La historia de esta «novela negra de acción» transcurre a caballo entre Madrid y México DF, dos ciudades en las que ha vivido Cabana, quien en realidad ha escrito el libro desde Barcelona, donde ahora reside («Me cuesta escribir sobre el sitio en el que estoy. Si hubiera estado en Madrid la acción se desarrollaría en Barcelona y el ‘DeFectuoso’»). Dos tramas paralelas y aparentemente inconexas que confluyen en la tercera parte de la novela: skin-heads, policías de métodos poco ortodoxos, emigrantes a ambos lados del charco… La novela huele a guion de cine y no es por casualidad:
«He participado en torno a 300 guiones de cine y TV, he hecho un montón de series: Policías, Compañeros, Médico de familia… Y sobre todo policíacos, que es el género que más me gusta. Soy guionista y como tal tengo la cabeza amueblada por la narrativa televisiva y cinematográfica», me cuenta Nacho Cabana delante de un cruasán madrileño, quien ya saborea un posible reparto: «Violeta sería Mónica López, Carlos podría ser Quim Gutiérrez; Pedro, Antonio de la Torre y dirigiría Salvador Calvo de Policíaso Jorge Dorado, autor de Mindscape o, ¿por qué no? Yo mismo».
¿Por qué esta incursión en el género negro (escrito)? «El formato escrito tiene una gran ventaja frente a la TV: lo que tú escribes es lo que le llega al lector-espectador. En la tele no ocurre eso: de lo que tú escribes a lo que al final se ve en la pantalla puede no haber nada, incluso aunque tú dirijas. Además, no tienes que estar sometido a los caprichos cambiantes de productores y cadenas, haces lo que te da la gana y si quieres “rodar” en México, puedes, sin que se dispare el coste».
Lo que de verdad le gustaría a Cabana sería escribir una serie como Breaking Bad («la mejor de todos los tiempos»), True Detective o The Shield («mucho mejor que la sobrevalorada The Wire», afirma), pero las cosas como son: en España ni hay medios ni audiencia para semejante aventura, lo que no justifica el tipo de producción de ficción que sigue imperando en España: «Pensar que el espectador es imbécil, como se piensa aquí, no nos lleva a ningún lado. Ya solo puedes dar gato por liebre a los analfabetos digitales, a un señor anciano, a la gente que no sabe conectarse a internet… Tú no puedes ponerle una serie como Bienvenidos al Lolita’s a una persona que sigue The Newsroom».
Pero a pesar de respaldar el «Que le jodan al espectador medio», Nacho Cabana no se corta a la hora de descuartizar a The Wire (¡anatema!), la legendaria serie de David Simon:
«Dice Javier Marías -y coincido con él- que con The Wire se ha producido el unanimismo, todo el mundo está de acuerdo. ¿Por qué tengo que aguantar 15 episodios de tedio para llegar a “lo bueno”, que siempre está en la temporada siguiente? David Simon se carga las estructuras tradicionales, lo que no me parece mal, pero a cambio no propone nada: plantea una no-estructura en la que gente que no conoces hace cosas que no entiendes y al final introduce un gancho para hacerte creer que no has prestado la suficiente atención”.
La erótica de la violencia
Breaking Bad transcurre en la árida y violenta franja en torno a la frontera de EE UU y México, uno de los puntos más calientes del narco en el planeta. ¿Qué tiene México que tanto nos atrae y tanto nos asusta?
«Países como México y Brasil tienen muchísima proyección económica, pero luego hay unas enormes bolsas de pobreza que traen violencia. En el caso de Brasil esas bolsas están localizadas en zonas más controlables, pero en el de México, está completamente desmadrado. El símil más parecido al México de hoy es la Colombia de los 90. Siempre ha habido narco, pero antes estaba en convivencia pacífica con instituciones y policía, el narco no armaba mucho lío con tal de hacer el business y la policía les dejaba a cambio de llevarse su parte».
«Ahora, desde que el inepto de Calderón declaró la guerra al narco con el único objetivo de legitimar una presidencia que obtuvo por fraude electoral, agitó el avispero; las cifras no oficiales hablan de 600.000 muertos en 6 años, lo que es una verdadera guerra civil: las dictaduras argentina y chilena no llegaron a los 30.000 muertos entre las dos. La alternativa ahora es matar a todos los que puedan para, con suerte, volver a la situación en la que estaba el país hace 12 o 18 años».
‘La chica que llevaba una pistola en el tanga’ se presenta el próximo miércoles 9 de abril en la librería La Central de Callao, en Madrid.
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