fbpx
12 de diciembre 2018    /   CREATIVIDAD
por
 

‘The Plastic Religion’: Barbie y Ken se disfrazan de vírgenes y cristos

12 de diciembre 2018    /   CREATIVIDAD     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Hay que tener agallas, con la que está cayendo, para montar una exposición como la que los artistas argentinos Pool & Marianela (Marianela Perelli y Emiliano Paolini), exhiben estos días en Madrid. The Plastic Religion juega con la iconografía religiosa, con especial énfasis en la religión cristiana, disfrazando a la popular Barbie y su pareja Ken como vírgenes, santos y cristos.

«Más que valentía es tomar el compromiso», afirma Pool con energía. «Vivimos en un mundo cada vez más feo donde la ultraderecha amenaza todo el tiempo con nuestras libertades y los artistas colaboran con ellos».

Pool es rotundo a la hora de hablar de esto. En su opinión, el arte de hoy, ese que no dice nada y que se limita a combinar colores y materiales con el único fin de ser expuesto, es un arte traidor, vacío, que solo sirve para seguir el juego a esa ultraderecha que cada vez avanza más en el mundo.

«No voy a ser el primero que diga que con la construcción del pensamiento aparece la rebeldía y el cuestionamiento hacia nuestros mandatarios», explica el artista argentino. «Nosotros, Pool y Marianela, no concebimos el arte si no tiene rebeldía. El enemigo son esos chicos que hacen las cosas lindas y no pasan de ser algo lindo. Ese es el enemigo. Están ocupando el espacio y la pared de alguien que quiere gritar para construir un mensaje».

Y continúa: «Nosotros gritamos a través de correr los límites en la mentalidad religiosa y en el consumismo. La diferencia entre ellos y nosotros es la cantidad de dinero en el bolsillo y cómo se va a dormir de satisfecho y de conforme consigo mismo cada uno. Creo que estos colaboradores de la ultraderecha no se van a dormir muy tranquilos».

Si la exposición que acoge La Fiambrera (Madrid) hasta el próximo 13 de enero es una crítica a la religión y al consumismo, depende de la mirada del espectador. «La exposición, al igual que toda nuestra obra, se centra en el límite entre la sátira y el homenaje», comenta Pool, quien habla en nombre de los dos. «Nos movemos en la dualidad, nunca estamos ni en el bien ni en el mal».

«En esta exposición ampliamos el espectro de la realidad; qué es falta de respeto y qué es homenaje. Ponemos el foco en el canon de belleza, lo actualizamos. Es dejar de ver a la virgen como la han pintado los grandes movimientos que han pasado por el cristianismo, y así como han sido lánguidas en el Gótico o han sido robustas en el Renacimiento, nosotros la hacemos bastante plástica y cirujaneada. ¿Es una falta de respeto, es un homenaje? Depende del público».

«Tratamos de hacer pensar, de poner la cabeza en funcionamiento para que cada vez exista menos autoritarismo y menos prestablecimientos en el pensamiento, que es lo que regula para que nuestros mandatarios se puedan mover libremente. Siempre, para ellos, va a ser más difícil moverse cuando nosotros pensamos».

La pareja de artistas argentinos no considera, sin embargo, que Barbie sea un icono del consumismo. Para ellos es más la representación del canon de belleza y un icono del feminismo, «del hembrismo», matiza Pool, ya que representa a una mujer que hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Tanto es así que su pareja, Ken, es simplemente un accesorio.

Por eso optaron por elegir estos dos iconos pop. «Veníamos trabajando con lo máximo de las figuras populares. Barbie era la muñeca número 1 de la cultura pop. Lo otro es jugar con lo primero que nos imponen: la religión a través del bautismo. Una vez que mezcláramos todos esos elementos sabíamos que íbamos a construir un hit. A partir de esto nació la exposición, que es un poco actualizar el canon de belleza a través de una muñeca, que es Barbie, sobre todo en esta era superplástica».

 

Pero lo que sí tienen claro tanto Pool como Perelli es esa íntima relación entre religión y consumismo. «Son casi sinónimos, tienen las mismas bases: vender lo más lindo», afirman sin pelos en la lengua. «Hoy en día, como se puede ver, se comercializa todo. Hoy en día ya está todo visto. Inclusive nuestra obra puede parecer obsoleta con respecto a cosas que se ven en las santerías y tiendas oficiales, que son totalmente bizarras».

Y pone un ejemplo: un pesebre que encontraron en la tienda de regalos de la catedral de la Almudena, en Madrid, en la que el niño, la virgen y san José están vestidos con la equipación del Real Madrid, bajo una portería de fútbol.

En The Plastic Religion, los dos artistas recogen viejas muñecas desechadas por sus dueñas y las intervienen para convertirlas en vírgenes tan conocidas como la de Guadalupe o la de Fátima, y otras imágenes de la santería popular y de religiones como el hinduismo o el judaísmo.

Toda esa imaginería religiosa les resulta muy atractiva, aunque no son capaces de quedarse con ninguna en concreto. Del hinduismo, por ejemplo, destacan lo tremendamente llamativas que son esas figuras de múltiples brazos y colores brillantes. Pero ellos se confiesan muy fanáticos del románico, el gótico y el arte medieval cristiano. «Sin la imaginería, el cristianismo no sería lo que es», opinan.

La exposición no es más que la apertura al exterior de todo lo que estos dos artistas llevan en su interior. «Es divertirnos, pero también sacar afuera toda esta carga religiosa que tuvimos desde chicos», afirman, pero el mensaje es siempre el mismo: «Cuestionar y casi presionar, torturar de manera intelectual al espectador. Nosotros no dejamos nada fácil», aseguran.

«Siempre el objetivo es hacer pensar; siempre te va a costar saber de qué lado estamos, si es un homenaje, una burla o lo que fuere. Es el objetivo principal, torsionar y molestar al pensamiento lineal».

No faltará quien crea ver en la obra de Perelli y Pool algún referente artístico, pero ellos aseguran no tenerlos. Marianela, de hecho, confiesa no gustarle nada el arte, ni los museos ni las galerías.

Sus referentes, dice, son la cultura popular, los dibujos animados que ven continuamente en casa. Pero lo que más le fascina son las figuras religiosas que se encuentran en los chinos y todo ese tipo de merchandising de escaso gusto. «Es capaz de gastarse cualquier dinero en esas cosas», confirma divertido Pool, su pareja.

Él, por su parte, sí se siente atraído por la pintura de Joe Coleman y Marc Ryden cuando pinta, pero «me considero un mal pintor», afirma. «En The Plastic Religion no se ve mucha influencia de ellos», opina Pool, erigido en portavoz de la pareja.

«Ahí estamos haciendo casi una copia exacta de Mattel, de las figuras originales de Barbie de los años 80. La influencia es la de la imaginería religiosa, como dice Marianela, santerías y demás, pero de los grandes artistas no hay nada. Hay alguien que está haciendo algo parecido, Ron English, y que podría ser una influencia cuando hace los seriales, pero ni siquiera eso».

La exposición llega a España no exenta de polémica. De hecho, provocó gran escándalo cuando la exhibieron por primera vez en 2014 y llegó a ser boicoteada. Hoy, las cosas han cambiado. Incluso el papa Francisco tiene una de sus vírgenes

«¿Visitaste alguna vez la tienda de regalos de La Almudena?», insiste Pool divertido. «¡Dale, andate cuando podás! Y ya me dirás si no acabas llevándote uno de esos pesebres».

Hay que tener agallas, con la que está cayendo, para montar una exposición como la que los artistas argentinos Pool & Marianela (Marianela Perelli y Emiliano Paolini), exhiben estos días en Madrid. The Plastic Religion juega con la iconografía religiosa, con especial énfasis en la religión cristiana, disfrazando a la popular Barbie y su pareja Ken como vírgenes, santos y cristos.

«Más que valentía es tomar el compromiso», afirma Pool con energía. «Vivimos en un mundo cada vez más feo donde la ultraderecha amenaza todo el tiempo con nuestras libertades y los artistas colaboran con ellos».

Pool es rotundo a la hora de hablar de esto. En su opinión, el arte de hoy, ese que no dice nada y que se limita a combinar colores y materiales con el único fin de ser expuesto, es un arte traidor, vacío, que solo sirve para seguir el juego a esa ultraderecha que cada vez avanza más en el mundo.

«No voy a ser el primero que diga que con la construcción del pensamiento aparece la rebeldía y el cuestionamiento hacia nuestros mandatarios», explica el artista argentino. «Nosotros, Pool y Marianela, no concebimos el arte si no tiene rebeldía. El enemigo son esos chicos que hacen las cosas lindas y no pasan de ser algo lindo. Ese es el enemigo. Están ocupando el espacio y la pared de alguien que quiere gritar para construir un mensaje».

Y continúa: «Nosotros gritamos a través de correr los límites en la mentalidad religiosa y en el consumismo. La diferencia entre ellos y nosotros es la cantidad de dinero en el bolsillo y cómo se va a dormir de satisfecho y de conforme consigo mismo cada uno. Creo que estos colaboradores de la ultraderecha no se van a dormir muy tranquilos».

Si la exposición que acoge La Fiambrera (Madrid) hasta el próximo 13 de enero es una crítica a la religión y al consumismo, depende de la mirada del espectador. «La exposición, al igual que toda nuestra obra, se centra en el límite entre la sátira y el homenaje», comenta Pool, quien habla en nombre de los dos. «Nos movemos en la dualidad, nunca estamos ni en el bien ni en el mal».

«En esta exposición ampliamos el espectro de la realidad; qué es falta de respeto y qué es homenaje. Ponemos el foco en el canon de belleza, lo actualizamos. Es dejar de ver a la virgen como la han pintado los grandes movimientos que han pasado por el cristianismo, y así como han sido lánguidas en el Gótico o han sido robustas en el Renacimiento, nosotros la hacemos bastante plástica y cirujaneada. ¿Es una falta de respeto, es un homenaje? Depende del público».

«Tratamos de hacer pensar, de poner la cabeza en funcionamiento para que cada vez exista menos autoritarismo y menos prestablecimientos en el pensamiento, que es lo que regula para que nuestros mandatarios se puedan mover libremente. Siempre, para ellos, va a ser más difícil moverse cuando nosotros pensamos».

La pareja de artistas argentinos no considera, sin embargo, que Barbie sea un icono del consumismo. Para ellos es más la representación del canon de belleza y un icono del feminismo, «del hembrismo», matiza Pool, ya que representa a una mujer que hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Tanto es así que su pareja, Ken, es simplemente un accesorio.

Por eso optaron por elegir estos dos iconos pop. «Veníamos trabajando con lo máximo de las figuras populares. Barbie era la muñeca número 1 de la cultura pop. Lo otro es jugar con lo primero que nos imponen: la religión a través del bautismo. Una vez que mezcláramos todos esos elementos sabíamos que íbamos a construir un hit. A partir de esto nació la exposición, que es un poco actualizar el canon de belleza a través de una muñeca, que es Barbie, sobre todo en esta era superplástica».

 

Pero lo que sí tienen claro tanto Pool como Perelli es esa íntima relación entre religión y consumismo. «Son casi sinónimos, tienen las mismas bases: vender lo más lindo», afirman sin pelos en la lengua. «Hoy en día, como se puede ver, se comercializa todo. Hoy en día ya está todo visto. Inclusive nuestra obra puede parecer obsoleta con respecto a cosas que se ven en las santerías y tiendas oficiales, que son totalmente bizarras».

Y pone un ejemplo: un pesebre que encontraron en la tienda de regalos de la catedral de la Almudena, en Madrid, en la que el niño, la virgen y san José están vestidos con la equipación del Real Madrid, bajo una portería de fútbol.

En The Plastic Religion, los dos artistas recogen viejas muñecas desechadas por sus dueñas y las intervienen para convertirlas en vírgenes tan conocidas como la de Guadalupe o la de Fátima, y otras imágenes de la santería popular y de religiones como el hinduismo o el judaísmo.

Toda esa imaginería religiosa les resulta muy atractiva, aunque no son capaces de quedarse con ninguna en concreto. Del hinduismo, por ejemplo, destacan lo tremendamente llamativas que son esas figuras de múltiples brazos y colores brillantes. Pero ellos se confiesan muy fanáticos del románico, el gótico y el arte medieval cristiano. «Sin la imaginería, el cristianismo no sería lo que es», opinan.

La exposición no es más que la apertura al exterior de todo lo que estos dos artistas llevan en su interior. «Es divertirnos, pero también sacar afuera toda esta carga religiosa que tuvimos desde chicos», afirman, pero el mensaje es siempre el mismo: «Cuestionar y casi presionar, torturar de manera intelectual al espectador. Nosotros no dejamos nada fácil», aseguran.

«Siempre el objetivo es hacer pensar; siempre te va a costar saber de qué lado estamos, si es un homenaje, una burla o lo que fuere. Es el objetivo principal, torsionar y molestar al pensamiento lineal».

No faltará quien crea ver en la obra de Perelli y Pool algún referente artístico, pero ellos aseguran no tenerlos. Marianela, de hecho, confiesa no gustarle nada el arte, ni los museos ni las galerías.

Sus referentes, dice, son la cultura popular, los dibujos animados que ven continuamente en casa. Pero lo que más le fascina son las figuras religiosas que se encuentran en los chinos y todo ese tipo de merchandising de escaso gusto. «Es capaz de gastarse cualquier dinero en esas cosas», confirma divertido Pool, su pareja.

Él, por su parte, sí se siente atraído por la pintura de Joe Coleman y Marc Ryden cuando pinta, pero «me considero un mal pintor», afirma. «En The Plastic Religion no se ve mucha influencia de ellos», opina Pool, erigido en portavoz de la pareja.

«Ahí estamos haciendo casi una copia exacta de Mattel, de las figuras originales de Barbie de los años 80. La influencia es la de la imaginería religiosa, como dice Marianela, santerías y demás, pero de los grandes artistas no hay nada. Hay alguien que está haciendo algo parecido, Ron English, y que podría ser una influencia cuando hace los seriales, pero ni siquiera eso».

La exposición llega a España no exenta de polémica. De hecho, provocó gran escándalo cuando la exhibieron por primera vez en 2014 y llegó a ser boicoteada. Hoy, las cosas han cambiado. Incluso el papa Francisco tiene una de sus vírgenes

«¿Visitaste alguna vez la tienda de regalos de La Almudena?», insiste Pool divertido. «¡Dale, andate cuando podás! Y ya me dirás si no acabas llevándote uno de esos pesebres».

Compártelo twitter facebook whatsapp
Juegos para que tu hijo aprenda a programar
Tina Paterson recupera el Madrid de ayer en una colección de elegantes ilustraciones
¡Eh, diseñador! Aparta tus manos del escudo de mi equipo de fútbol
China crea un servicio de cartas de amor para reducir el número de divorcios
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *