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11 de julio 2018    /   BUSINESS
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‘Playa Burbuja’: periodismo transmedia sobre la (vigente) burbuja inmobiliaria

11 de julio 2018    /   BUSINESS     por        fotografia  Shutterstock
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Si ves un libro de más de 500 páginas con portada color rosa chicle y unas gafas de sol de montura amarilla, igual piensas que lo que te ha caído en las manos es una guía de estilo, o una versión ilustrada de una lectura ligera. Nada de eso: Playa Burbuja: Un viaje al reino de los señores del ladrillo es una profunda investigación acerca de la burbuja del ladrillo en la costa española, resultado de años de trabajo de una pareja de periodistas nacionales.

«Hicimos un viaje en moto recorriendo el litoral peninsular mediterráneo para recoger la imagen de cómo había quedado todo tras el estallido de la burbuja. Fue entonces cuando vimos que solo haciéndolo nosotros íbamos a poder emplear el tiempo y los recursos necesarios para convertir aquello en una investigación en profundidad», cuentan.

Los caminos profesionales de Ana Tudela y Antonio Delgado se separaron en febrero de 2016, después de que ella saliera de El Español. Empezó entonces a colaborar con Ctxt, JotDown, Vanity Fair e Infolibre. Él le siguió los pasos un par de meses después, pero para fichar como jefe de innovación en Weblogs, SL. Ese verano empezaron a planificar la forma de trabajar en un nuevo proyecto que, a la postre, acabaría reuniéndoles de nuevo.

«Después de tanto debatir sobre el periodismo que queríamos hacer, que es algo en lo que los periodistas empleamos mucho tiempo, empezamos a pensar en cómo ponerlo en práctica», explican. Y nació Datadista, el marco en el que ahora engloban su libro.

 

El proyecto arrancó con una idea y una campaña de crowdfunding en la que lograron reunir casi 12.000 euros de 255 mecenas. Hace unos meses fueron seleccionados por Google como uno de los proyectos subvencionados con 50.000 euros en su programa de innovación, conocido como DNI. Del proyecto a la publicación de su primera gran investigación en formato impreso en menos de dos años.

«El formato en papel tiene un coste alto», según reconocen. «Playa Burbuja está impreso en offset, son 516 páginas. Se ha cuidado el diseño, la portada, las imágenes. Sin el impulso del crowdfunding, convertirlo en libro hubiera sido mucho más complicado y con mucha más incertidumbr». Ahora, sin embargo, les da de comer. «Datadista es un proyecto empresarial; nuestra actividad central y de lo que vivimos», explican.

«También colaboramos con otros medios que nos interesan y nos encanta nuestra labor en el campo de la formación: ambos somos profesores colaboradores de diferentes másteres de periodismo dando clases de investigación, datos y nuevas narrativas».

Entre toda esa actividad, han ido publicando contenido interactivo sobre diversas temáticas, algunas alrededor de Playa Burbuja –hay contenido diferenciado entre el libro y la web–, algunas sobre otros asuntos. Y ya tienen en marcha nuevos proyectos, algunos de la envergadura del libro. Llega el verano y les toca pensar de nuevo.

¿Por qué nace Datadista?

Datadista nace en el otoño de 2016 con la intención de hacer el periodismo en el que siempre hemos creído y que hemos defendido en los medios en los que hemos trabajado. Es un periodismo centrado en los datos, en investigaciones honestas y en prestar atención a aquellas áreas que consideramos no están siendo abordadas o en las que podemos aportar un valor añadido. Nace de conversaciones que hemos tenido durante años con otros periodistas a los que admiramos, muchos de ellos buenos amigos, y entre nosotros mismos.

Al concretar cómo traducir esa filosofía nos surgieron informaciones a tres velocidades. La primera, que se inició con Los cuadernos de la corrupción, se basa en explicar de forma sencilla la base de temas que, por su prolongación en el tiempo y complejidad, han perdido por el camino buena parte de la audiencia.

La trama Gürtel o el caso de los ERE son algunos ejemplos de cómo el goteo de informaciones puede acabar provocando que el ciudadano se sienta perdido y necesite recuperar la visión general que le cuente en qué consistió la trama.

La segunda velocidad son historias propias basadas en datos, como las investigaciones sobre las autorizaciones a deportistas de medicamentos clasificados como doping. También se engloban en esta los vídeos explicativos, que han tratado temas desde económicos (laborales, pensiones…) al caso del Canal de Isabel II o la financiación de las obras de la M-30.

La tercera velocidad son las investigaciones en profundidad, las que buscan todos los prismas de un tema que consideramos va a ser determinante en el futuro y para el que decidimos emplear todo el tiempo y los recursos necesarios para tener una visión global. De esta velocidad surge Playa Burbuja.

La idea que manejábais con el proyecto era hacer investigación con nuevas narrativas. ¿Por qué entonces el salto al papel?

En nuestra opinión, las nuevas narrativas no tienen que ver con el soporte. De hecho, como prueba de que defendemos que se puede hacer periodismo sobre una hoja de papel, nuestras primeras informaciones, Los cuadernos de la corrupción, están hechas con un rotulador y un cuaderno.

Dedicamos mucho tiempo a trabajar la materia prima, la información. El cuaderno de las Tarjetas Black implica un análisis de una base de datos Excel con más de 74.000 líneas. Pero una vez analizados los datos, leídos los escritos de la Fiscalía en el caso de la Gürtel o de los ERE, también dedicamos tiempo a pensar cuál es el modo más adecuado para hacer que esa información llegue.

Si estamos intentando que se pierda la sensación de complejidad de la Gürtel, el mejor modo eran dibujos sencillos en un cuaderno a modo de libro de instrucciones para montar tu propia Gürtel. Eso es lo que consideramos nueva narrativa.

Es curioso, por ejemplo, que otros periodistas nos hayan preguntado si no podía parecer un modo poco serio de presentar la información, si no estábamos jugando con la credibilidad. Ningún seguidor de Datadista que no sea de la profesión ha dudado de la información por ese motivo. Dudaron porque al principio querían ver de qué pie cojeábamos, si sacábamos la Gürtel para posicionarnos contra un partido o los ERE por otro. Una vez que comprobaron que no es así, se disiparon las dudas.

¿Cómo habéis logrado encajar visualizaciones, gráficos y parte audiovisual en una narrativa tan distinta?

Playa Burbuja es un libro en papel, pero no solo es eso. El proyecto es transmedia. En nuestra web ya hemos lanzado el primero de los capítulos multimedia de Playa Burbuja, que es el de ‘Marbella, Zona Cero‘. Allí se incluyen vídeos animados, mapas, gifs que ayudan a dinamizar y comprender la historia. Se utilizan muchas de las herramientas que nos facilita la digitalización.

El papel, el libro, es una de las patas del proyecto, aquella que busca la perdurabilidad de la investigación porque una de las claves de Playa Burbuja es que la historia no se borre, porque el ladrillo vuelve y la memoria económica de nuestro país es muy frágil.

Queremos contribuir a informar a una sociedad que quiere conservar la historia para aprender de ella y no hay como el papel, como ese tesoro en nuestras estanterías al que volver siempre que se quiera, para contribuir a ese mensaje. Las imágenes, los documentos inéditos que hemos conseguido con esta investigación y la agrupación de todo ello en un mismo sitio merecen ser conservados en una obra compacta. Eso es un libro. Pero es una parte del proyecto. Ha habido otras, vendrán más y todo suma.

Después de Playa burbuja, ¿cuál es la siguiente cobertura en profundidad, esa tercera velocidad que comentábais, que tenéis en mente?

Hay varios campos en los que nos gustaría entrar con la misma intensidad que hemos aplicado en Playa Burbuja, pero no está decidido cuál será el siguiente. A la vuelta del verano queremos lanzar secciones fijas y tenemos que equilibrar el tiempo necesario para ambos tipos de informaciones.

Arrancasteis con una campaña de crowdfunding que salió adelante. ¿Lo recomendáis como vía de financiación para proyectos innovadores? ¿Repetiréis?

En nuestro caso lo que podemos decir es que el crowdfunding nos sirvió en primer lugar para conocer si existía una conciencia sobre el tema del urbanismo y el medio ambiente en el litoral, y si de esa conciencia se podía generar una comunidad que apoyase su investigación.

Eso es lo más positivo. Saber que están ahí, que quieren que hagas el trabajo, que quieren conocer ese tema y confían en tu investigación. Eso te impone una presión importante porque quieres responder a ese apoyo, que la gente dio muchísimo antes de tener el libro en sus manos, con el mejor trabajo de que seas capaz.

¿Qué ha supuesto para el proyecto la ayuda de Google, cuál es la idea que vais a desarrollar?

Es un reconocimiento a que tus ideas sobre la evolución del periodismo tienen sentido de cara al futuro. En el proceso de selección, el equipo del DNI de Google pone mucho énfasis en tres aspectos: que sea factible, que contribuya a innovar y que pueda integrarse en un modelo de negocio que haga sostenible el periodismo. Nuestra propuesta consiste en una plataforma para hacer seguimiento de las noticias que surgen del periodismo de datos e investigación.

Si ves un libro de más de 500 páginas con portada color rosa chicle y unas gafas de sol de montura amarilla, igual piensas que lo que te ha caído en las manos es una guía de estilo, o una versión ilustrada de una lectura ligera. Nada de eso: Playa Burbuja: Un viaje al reino de los señores del ladrillo es una profunda investigación acerca de la burbuja del ladrillo en la costa española, resultado de años de trabajo de una pareja de periodistas nacionales.

«Hicimos un viaje en moto recorriendo el litoral peninsular mediterráneo para recoger la imagen de cómo había quedado todo tras el estallido de la burbuja. Fue entonces cuando vimos que solo haciéndolo nosotros íbamos a poder emplear el tiempo y los recursos necesarios para convertir aquello en una investigación en profundidad», cuentan.

Los caminos profesionales de Ana Tudela y Antonio Delgado se separaron en febrero de 2016, después de que ella saliera de El Español. Empezó entonces a colaborar con Ctxt, JotDown, Vanity Fair e Infolibre. Él le siguió los pasos un par de meses después, pero para fichar como jefe de innovación en Weblogs, SL. Ese verano empezaron a planificar la forma de trabajar en un nuevo proyecto que, a la postre, acabaría reuniéndoles de nuevo.

«Después de tanto debatir sobre el periodismo que queríamos hacer, que es algo en lo que los periodistas empleamos mucho tiempo, empezamos a pensar en cómo ponerlo en práctica», explican. Y nació Datadista, el marco en el que ahora engloban su libro.

 

El proyecto arrancó con una idea y una campaña de crowdfunding en la que lograron reunir casi 12.000 euros de 255 mecenas. Hace unos meses fueron seleccionados por Google como uno de los proyectos subvencionados con 50.000 euros en su programa de innovación, conocido como DNI. Del proyecto a la publicación de su primera gran investigación en formato impreso en menos de dos años.

«El formato en papel tiene un coste alto», según reconocen. «Playa Burbuja está impreso en offset, son 516 páginas. Se ha cuidado el diseño, la portada, las imágenes. Sin el impulso del crowdfunding, convertirlo en libro hubiera sido mucho más complicado y con mucha más incertidumbr». Ahora, sin embargo, les da de comer. «Datadista es un proyecto empresarial; nuestra actividad central y de lo que vivimos», explican.

«También colaboramos con otros medios que nos interesan y nos encanta nuestra labor en el campo de la formación: ambos somos profesores colaboradores de diferentes másteres de periodismo dando clases de investigación, datos y nuevas narrativas».

Entre toda esa actividad, han ido publicando contenido interactivo sobre diversas temáticas, algunas alrededor de Playa Burbuja –hay contenido diferenciado entre el libro y la web–, algunas sobre otros asuntos. Y ya tienen en marcha nuevos proyectos, algunos de la envergadura del libro. Llega el verano y les toca pensar de nuevo.

¿Por qué nace Datadista?

Datadista nace en el otoño de 2016 con la intención de hacer el periodismo en el que siempre hemos creído y que hemos defendido en los medios en los que hemos trabajado. Es un periodismo centrado en los datos, en investigaciones honestas y en prestar atención a aquellas áreas que consideramos no están siendo abordadas o en las que podemos aportar un valor añadido. Nace de conversaciones que hemos tenido durante años con otros periodistas a los que admiramos, muchos de ellos buenos amigos, y entre nosotros mismos.

Al concretar cómo traducir esa filosofía nos surgieron informaciones a tres velocidades. La primera, que se inició con Los cuadernos de la corrupción, se basa en explicar de forma sencilla la base de temas que, por su prolongación en el tiempo y complejidad, han perdido por el camino buena parte de la audiencia.

La trama Gürtel o el caso de los ERE son algunos ejemplos de cómo el goteo de informaciones puede acabar provocando que el ciudadano se sienta perdido y necesite recuperar la visión general que le cuente en qué consistió la trama.

La segunda velocidad son historias propias basadas en datos, como las investigaciones sobre las autorizaciones a deportistas de medicamentos clasificados como doping. También se engloban en esta los vídeos explicativos, que han tratado temas desde económicos (laborales, pensiones…) al caso del Canal de Isabel II o la financiación de las obras de la M-30.

La tercera velocidad son las investigaciones en profundidad, las que buscan todos los prismas de un tema que consideramos va a ser determinante en el futuro y para el que decidimos emplear todo el tiempo y los recursos necesarios para tener una visión global. De esta velocidad surge Playa Burbuja.

La idea que manejábais con el proyecto era hacer investigación con nuevas narrativas. ¿Por qué entonces el salto al papel?

En nuestra opinión, las nuevas narrativas no tienen que ver con el soporte. De hecho, como prueba de que defendemos que se puede hacer periodismo sobre una hoja de papel, nuestras primeras informaciones, Los cuadernos de la corrupción, están hechas con un rotulador y un cuaderno.

Dedicamos mucho tiempo a trabajar la materia prima, la información. El cuaderno de las Tarjetas Black implica un análisis de una base de datos Excel con más de 74.000 líneas. Pero una vez analizados los datos, leídos los escritos de la Fiscalía en el caso de la Gürtel o de los ERE, también dedicamos tiempo a pensar cuál es el modo más adecuado para hacer que esa información llegue.

Si estamos intentando que se pierda la sensación de complejidad de la Gürtel, el mejor modo eran dibujos sencillos en un cuaderno a modo de libro de instrucciones para montar tu propia Gürtel. Eso es lo que consideramos nueva narrativa.

Es curioso, por ejemplo, que otros periodistas nos hayan preguntado si no podía parecer un modo poco serio de presentar la información, si no estábamos jugando con la credibilidad. Ningún seguidor de Datadista que no sea de la profesión ha dudado de la información por ese motivo. Dudaron porque al principio querían ver de qué pie cojeábamos, si sacábamos la Gürtel para posicionarnos contra un partido o los ERE por otro. Una vez que comprobaron que no es así, se disiparon las dudas.

¿Cómo habéis logrado encajar visualizaciones, gráficos y parte audiovisual en una narrativa tan distinta?

Playa Burbuja es un libro en papel, pero no solo es eso. El proyecto es transmedia. En nuestra web ya hemos lanzado el primero de los capítulos multimedia de Playa Burbuja, que es el de ‘Marbella, Zona Cero‘. Allí se incluyen vídeos animados, mapas, gifs que ayudan a dinamizar y comprender la historia. Se utilizan muchas de las herramientas que nos facilita la digitalización.

El papel, el libro, es una de las patas del proyecto, aquella que busca la perdurabilidad de la investigación porque una de las claves de Playa Burbuja es que la historia no se borre, porque el ladrillo vuelve y la memoria económica de nuestro país es muy frágil.

Queremos contribuir a informar a una sociedad que quiere conservar la historia para aprender de ella y no hay como el papel, como ese tesoro en nuestras estanterías al que volver siempre que se quiera, para contribuir a ese mensaje. Las imágenes, los documentos inéditos que hemos conseguido con esta investigación y la agrupación de todo ello en un mismo sitio merecen ser conservados en una obra compacta. Eso es un libro. Pero es una parte del proyecto. Ha habido otras, vendrán más y todo suma.

Después de Playa burbuja, ¿cuál es la siguiente cobertura en profundidad, esa tercera velocidad que comentábais, que tenéis en mente?

Hay varios campos en los que nos gustaría entrar con la misma intensidad que hemos aplicado en Playa Burbuja, pero no está decidido cuál será el siguiente. A la vuelta del verano queremos lanzar secciones fijas y tenemos que equilibrar el tiempo necesario para ambos tipos de informaciones.

Arrancasteis con una campaña de crowdfunding que salió adelante. ¿Lo recomendáis como vía de financiación para proyectos innovadores? ¿Repetiréis?

En nuestro caso lo que podemos decir es que el crowdfunding nos sirvió en primer lugar para conocer si existía una conciencia sobre el tema del urbanismo y el medio ambiente en el litoral, y si de esa conciencia se podía generar una comunidad que apoyase su investigación.

Eso es lo más positivo. Saber que están ahí, que quieren que hagas el trabajo, que quieren conocer ese tema y confían en tu investigación. Eso te impone una presión importante porque quieres responder a ese apoyo, que la gente dio muchísimo antes de tener el libro en sus manos, con el mejor trabajo de que seas capaz.

¿Qué ha supuesto para el proyecto la ayuda de Google, cuál es la idea que vais a desarrollar?

Es un reconocimiento a que tus ideas sobre la evolución del periodismo tienen sentido de cara al futuro. En el proceso de selección, el equipo del DNI de Google pone mucho énfasis en tres aspectos: que sea factible, que contribuya a innovar y que pueda integrarse en un modelo de negocio que haga sostenible el periodismo. Nuestra propuesta consiste en una plataforma para hacer seguimiento de las noticias que surgen del periodismo de datos e investigación.

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