9 de julio 2015    /   BUSINESS
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Plaza solución: arte urbano en honor de los héroes populares

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Hace unas semanas, Esperanza Aguirre vio cómo se desvanecían sus deseos de convertirse en alcaldesa de Madrid. Las urnas hablaron y pusieron fin a dos décadas de poder municipal del Partido Popular. Muchos de los habitantes de la capital lo vivieron como un acto de justicia después de años planeando tomarse la justicia (poética) por su mano. Y no hablamos de los helicópteros estrellados o de los terroristas indios; hablamos de ciudadanos que, armados de ironía, sentido del humor y espíritu crítico, decidieron poner en marcha su particular guerra de guerrillas para expresar su descontento con unas políticas totalmente alejadas de la realidad social.
Ese es el caso de Andrés Senra y Diana Larrea, artistas que, espoleados por el movimiento ciudadano surgido del 15-M, decidieron cuestionar los sujetos y hechos homenajeados por el Ayuntamiento mucho antes de soñar con que hubiera un cambio de gobierno y con que este decidiera, como acaba de anunciar hace unos días, que eliminará del callejero aquellos nombres que hagan referencia o exalten personajes y hechos del franquismo.

A LOS HÉROES DE MAYO, (A LOS DEL 15)

Aquellos que hayan paseado por la ciudad en alguna ocasión, habrán reparado en esas placas beis en forma de rombo o cuadrado girado 45º en las que se señala el lugar en el que vivió, murió, trabajó, hizo algo algún prócer o se recuerda algún hecho histórico. Por ejemplo, hay muchas placas dedicadas a los héroes del 2 de mayo, ciudadanos anónimos que lucharon para repeler la invasión francesa y acabar con toda esperanza de modernización y secularización del país o, en otras palabras, ‘si aquí no hablamos francés, no tenemos el Estado separado de la iglesia Católica, una democracia sólida y usamos un ancho de vía diferente es, en buena parte, gracias a esos señores héroes del 2 de mayo y por eso hay que rendirles homenaje, y muy sentido, además’.

«Nuestra reflexión tiene que ver con el uso del lenguaje en el espacio público y cómo se utiliza por parte del poder de forma vertical sin contar con la población, como casi todo»


Una situación curiosa que llamó la atención de Andrés Senra y Diana Larrea, vecinos de la Puerta del Sol, de Madrid, y testigos directos de lo que sucedió el 15-M y días sucesivos, que se plantearon cuestionar y revertir ese tipo de mensajes a través del arte produciendo y colocando sus propias placas. Nacía así el proyecto ‘Plaza Solución’.
«El proyecto propone una reflexión a varios niveles: cómo se representa la memoria de los acontecimientos históricos que ocurren en Madrid y también, entre otras cuestiones, quién decide cuáles son los acontecimientos que son dignos de ser significados mediante las placas. Por ejemplo, las originales están firmadas por el Ayuntamiento de Madrid. En las nuestras lo cambiamos por “el pueblo de Madrid”. Es decir, nuestra reflexión tiene que ver con el uso del lenguaje en el espacio público y cómo se utiliza por parte del poder de forma vertical sin contar con la población, como casi todo», explica Senra.

«Queríamos ocupar sutilmente el territorio urbano para poner a prueba los límites de un código oficial. La condición transgresora de la réplica reside paradójicamente en su discreción»


En lugar de grandes hombres o hazañas históricas, las placas de ‘Plaza Solución’ reproducían frases y eslóganes coreados durante la acampada del 15-M. «La democracia es una promesa por llegar. Derrida tenía razón», «Error 404. Democracia not found», «No por mucho cotizar te jubilas más temprano», «No pasa hasta que pasa. People of Europe rise up», «Violencia es cobrar 600 euros», «Les gusta cuando callamos porque estamos ausentes», y así hasta completar un total de 24 placas muy semejantes en diseño, acabado y material a las del propio ayuntamiento.

«Las placas se fabricaron como réplicas de las auténticas precisamente para que pasaran desapercibidas y necesitaran una segunda visión para percatarse de los detalles. Queríamos ocupar sutilmente el territorio urbano para poner a prueba los límites de un código oficial. La condición transgresora de la réplica reside paradójicamente en su discreción, ya que, para ser advertida, requiere una segunda mirada atenta por parte del observador y así, consigue sobrevivir insubordinada, pasando casi inadvertida».
Después de debatir cuál sería el mejor momento para colocarlas, Senra y Larrea decidieron que debían hacerlo a plena luz del día. «Diana, que es una experta en intervenciones en el espacio público, proponía que hacerlo por la noche era dotarlo de un aire de clandestinidad. Y en realidad, para nosotros no lo tiene. Además, nos parecía interesante ver la reacción de la gente mientras las colocábamos. Así que nos plantamos en plena mañana con la escalera y los utensilios. No hubo ningún problema con las autoridades. La policía pasó un par de veces pero debieron pensar que éramos del ayuntamiento».

«No queremos aportar una carga conmemorativa impuesta a la comunidad desde una posición autoritaria y distante»


La mayor parte de las placas se colocaron por Malasaña, un barrio más afin a los mensajes del 15-M de lo que podrían ser el barrio de Salamanca o Retiro, territorios, por otra parte, más peligrosos para el activismo democrático y, por qué no decirlo, todo un riesgo para los artistas.
«Queríamos que el trabajo fuera un reflejo que de lo que estaba ocurriendo en nuestra sociedad y, sinceramente, en un barrio tan facha y pijo como el de Salamanca, esos mensajes no pegaban ni con cola. Pensamos en un principio en realizarlo en Lavapiés, que era donde más sentido tenía. Pero yo ya había realizado un proyecto allí con las placas de azulejos de los nombres de las calles y nos pareció repetitivo. Por eso Andrés propuso Malasaña y a mí me pareció bien», recuerda Larrea.
«No pretendíamos convencer a nadie. Eso correspondía más al movimiento activista del 15M», señala Senra. «No recuerdo muy bien por qué elegimos Malasaña, pero desde mi punto de vista, Goya o Serrano son calles bien feas. Creo que quedaban mejor donde las pusimos. En cualquier caso, no todo el mundo estaba de acuerdo con que las pusiéramos. Se generaron algunos debates. Algunas personas que estaban a favor y otras en contra».
«En la calle Espíritu Santo una vecina salió al balcón y no nos dejó colocar una placa. Tuvimos que improvisar una nueva localización», recuerda Larrea. «Y eso es un buen ejercicio de democracia», añade Senra.

LA CALLE COMO ESPACIO ARTÍSTICO
La ciudad es un escenario para la expresión artística. Desde Senra y Larrea, claro, a los grafiteros. Sin embargo, no todas comparten los mismos objetivos, por lo que aglutinarlas a todas bajo la etiqueta de «arte urbano» precisa de ciertos matices.
«No me identifico mucho con el trabajo de los grafiteros –confiesa Larrea–. Llevo trabajando en el espacio público casi 15 años, con intervenciones efímeras y performances, y veo muchas diferencias en la forma, porque yo siempre intento adaptarme al entorno respetando sus propias características, mientras que el trabajo con grafiti es todo lo contrario: marcar un territorio y cambiarlo para hacerlo propio. En la intención de mensaje combativo y político que algunos grafiteros demuestran en sus trabajos sí que puedo establecer cierto paralelismo».
«En mi caso», habla Senra, «el espacio público es un lugar muy interesante para intervenir utilizando cualquier disciplina artística o materiales, instalación, pintura, neón o vídeo, y me interesa generar un diálogo con la población con respecto a acontecimientos sociopolíticos de la ciudad contemporánea. Eso lo puedes hacer como quieras, aunque yo no he usado la pintura nunca. Por otra parte, también hay muchos grafiteros que tienen este mismo interés que yo y sí que utilizan esa técnica».
El nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que retirará el nombre de las calles que honran hechos y personajes vinculados con el franquismo, para ser sustituidas por otras que representen las opiniones y afectos del conjunto de la ciudadanía. Ante semejante escenario, que haría ya innecesarias acciones como las de ‘Plaza Solución’, ¿cuál es el siguiente paso de las intervenciones de Senra y Larrea? ¿Tal vez erigir monumentos ecuestres o bustos a los héroes populares?
«Qué horror, para nada», contesta Senra; y Larrea es de su misma opinión: «Esa idea que describes del monumento público tradicional está totalmente agotada y desprestigiada. No nos interesa en absoluto. No queremos aportar una carga conmemorativa impuesta a la comunidad desde una posición autoritaria y distante».

De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos


Respeto, activismo, discusión son algunas de las características que podrían describir la obra de estos dos artistas a los que también les podría encajar el término humor, un rasgo que no suele abundar en aquellos temas que lindan con lo político, pero que, cuando están presentes, engrasan bastante el mensaje y facilitan su recepción por parte del público.
«La ironía forma parte de mi trabajo y de mi vida. Fue un valor artístico muy en boga en la postmodernidad y el humor inteligente permite tomar cierta distancia del problema sin tener intención de frivolizar. Creo que algunos proyectos artísticos mal planteados caen en la propaganda y tienen una lectura bastante simplista de las situaciones», comenta Senra. «Para mí, hay una línea que separa el activismo del arte, aunque a veces el resultado final pueda parecer ambiguo. En cualquier caso, y como decían las feministas, lo personal es político y en realidad somos seres políticos. Todos nuestros actos, desde los artísticos hasta tirar la basura son actos políticos. El expresionismo abstracto o la abstracción eran posicionamientos políticos. A mi parecer, bastante conservadores».

«Si el público general se siente alejado del arte actual, no creo que se deba a la falta de humor. Más bien es falta de conocimiento. Muchas personas piensan que se trata de un fraude hecho por y para elitistas. Empecé a realizar intervenciones en el espacio público por el deseo que sentía de llegar al público de una manera más directa. No me interesaba tanto el espacio aislado del museo. Prefería salir a la calle en busca del contacto inmediato de la obra con el contexto social que nos rodea. Desde el momento mismo en que concibo mis intervenciones, siempre pienso en el instante en que van a ser observadas por los asistentes dentro de un entorno mundano» indica Larrea.
«Por este motivo, suelo utilizar un lenguaje apto para todos y renuncio a un modo de expresión minoritario y cerrado que no facilita una comunicación fluida con el ciudadano. En algunas ocasiones, he sido criticada por los especialistas precisamente por este motivo. Por emplear en mis trabajos medios más cercanos y accesibles que se alejan de la superioridad jerárquica que desprenden los sacrosantos credos artísticos».
De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos. Un artículo de prensa que informaba del proyecto puso a las autoridades sobre la pista y casi todas fueron retiradas. Pero si tiene interés, búsquelas. Estar están.


Respeto, activismo, discusión son algunas de las características que podrían describir la obra de estos dos artistas a los que también les podría encajar el término humor, un rasgo que no suele abundar en aquellos temas que lindan con lo político, pero que, cuando están presentes, engrasan bastante el mensaje y facilitan su recepción por parte del público.
«La ironía forma parte de mi trabajo y de mi vida. Fue un valor artístico muy en boga en la postmodernidad y el humor inteligente permite tomar cierta distancia del problema sin tener intención de frivolizar. Creo que algunos proyectos artísticos mal planteados caen en la propaganda y tienen una lectura bastante simplista de las situaciones», comenta Senra. «Para mí, hay una línea que separa el activismo del arte, aunque a veces el resultado final pueda parecer ambiguo. En cualquier caso, y como decían las feministas, lo personal es político y en realidad somos seres políticos. Todos nuestros actos, desde los artísticos hasta tirar la basura son actos políticos. El expresionismo abstracto o la abstracción eran posicionamientos políticos. A mi parecer, bastante conservadores».

«Si el público general se siente alejado del arte actual, no creo que se deba a la falta de humor. Más bien es falta de conocimiento. Muchas personas piensan que se trata de un fraude hecho por y para elitistas. Empecé a realizar intervenciones en el espacio público por el deseo que sentía de llegar al público de una manera más directa. No me interesaba tanto el espacio aislado del museo. Prefería salir a la calle en busca del contacto inmediato de la obra con el contexto social que nos rodea. Desde el momento mismo en que concibo mis intervenciones, siempre pienso en el instante en que van a ser observadas por los asistentes dentro de un entorno mundano» indica Larrea.
«Por este motivo, suelo utilizar un lenguaje apto para todos y renuncio a un modo de expresión minoritario y cerrado que no facilita una comunicación fluida con el ciudadano. En algunas ocasiones, he sido criticada por los especialistas precisamente por este motivo. Por emplear en mis trabajos medios más cercanos y accesibles que se alejan de la superioridad jerárquica que desprenden los sacrosantos credos artísticos».
De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos. Un artículo de prensa que informaba del proyecto puso a las autoridades sobre la pista y casi todas fueron retiradas. Pero si tiene interés, búsquelas. Estar están.

Hace unas semanas, Esperanza Aguirre vio cómo se desvanecían sus deseos de convertirse en alcaldesa de Madrid. Las urnas hablaron y pusieron fin a dos décadas de poder municipal del Partido Popular. Muchos de los habitantes de la capital lo vivieron como un acto de justicia después de años planeando tomarse la justicia (poética) por su mano. Y no hablamos de los helicópteros estrellados o de los terroristas indios; hablamos de ciudadanos que, armados de ironía, sentido del humor y espíritu crítico, decidieron poner en marcha su particular guerra de guerrillas para expresar su descontento con unas políticas totalmente alejadas de la realidad social.
Ese es el caso de Andrés Senra y Diana Larrea, artistas que, espoleados por el movimiento ciudadano surgido del 15-M, decidieron cuestionar los sujetos y hechos homenajeados por el Ayuntamiento mucho antes de soñar con que hubiera un cambio de gobierno y con que este decidiera, como acaba de anunciar hace unos días, que eliminará del callejero aquellos nombres que hagan referencia o exalten personajes y hechos del franquismo.

A LOS HÉROES DE MAYO, (A LOS DEL 15)

Aquellos que hayan paseado por la ciudad en alguna ocasión, habrán reparado en esas placas beis en forma de rombo o cuadrado girado 45º en las que se señala el lugar en el que vivió, murió, trabajó, hizo algo algún prócer o se recuerda algún hecho histórico. Por ejemplo, hay muchas placas dedicadas a los héroes del 2 de mayo, ciudadanos anónimos que lucharon para repeler la invasión francesa y acabar con toda esperanza de modernización y secularización del país o, en otras palabras, ‘si aquí no hablamos francés, no tenemos el Estado separado de la iglesia Católica, una democracia sólida y usamos un ancho de vía diferente es, en buena parte, gracias a esos señores héroes del 2 de mayo y por eso hay que rendirles homenaje, y muy sentido, además’.

«Nuestra reflexión tiene que ver con el uso del lenguaje en el espacio público y cómo se utiliza por parte del poder de forma vertical sin contar con la población, como casi todo»


Una situación curiosa que llamó la atención de Andrés Senra y Diana Larrea, vecinos de la Puerta del Sol, de Madrid, y testigos directos de lo que sucedió el 15-M y días sucesivos, que se plantearon cuestionar y revertir ese tipo de mensajes a través del arte produciendo y colocando sus propias placas. Nacía así el proyecto ‘Plaza Solución’.
«El proyecto propone una reflexión a varios niveles: cómo se representa la memoria de los acontecimientos históricos que ocurren en Madrid y también, entre otras cuestiones, quién decide cuáles son los acontecimientos que son dignos de ser significados mediante las placas. Por ejemplo, las originales están firmadas por el Ayuntamiento de Madrid. En las nuestras lo cambiamos por “el pueblo de Madrid”. Es decir, nuestra reflexión tiene que ver con el uso del lenguaje en el espacio público y cómo se utiliza por parte del poder de forma vertical sin contar con la población, como casi todo», explica Senra.

«Queríamos ocupar sutilmente el territorio urbano para poner a prueba los límites de un código oficial. La condición transgresora de la réplica reside paradójicamente en su discreción»


En lugar de grandes hombres o hazañas históricas, las placas de ‘Plaza Solución’ reproducían frases y eslóganes coreados durante la acampada del 15-M. «La democracia es una promesa por llegar. Derrida tenía razón», «Error 404. Democracia not found», «No por mucho cotizar te jubilas más temprano», «No pasa hasta que pasa. People of Europe rise up», «Violencia es cobrar 600 euros», «Les gusta cuando callamos porque estamos ausentes», y así hasta completar un total de 24 placas muy semejantes en diseño, acabado y material a las del propio ayuntamiento.

«Las placas se fabricaron como réplicas de las auténticas precisamente para que pasaran desapercibidas y necesitaran una segunda visión para percatarse de los detalles. Queríamos ocupar sutilmente el territorio urbano para poner a prueba los límites de un código oficial. La condición transgresora de la réplica reside paradójicamente en su discreción, ya que, para ser advertida, requiere una segunda mirada atenta por parte del observador y así, consigue sobrevivir insubordinada, pasando casi inadvertida».
Después de debatir cuál sería el mejor momento para colocarlas, Senra y Larrea decidieron que debían hacerlo a plena luz del día. «Diana, que es una experta en intervenciones en el espacio público, proponía que hacerlo por la noche era dotarlo de un aire de clandestinidad. Y en realidad, para nosotros no lo tiene. Además, nos parecía interesante ver la reacción de la gente mientras las colocábamos. Así que nos plantamos en plena mañana con la escalera y los utensilios. No hubo ningún problema con las autoridades. La policía pasó un par de veces pero debieron pensar que éramos del ayuntamiento».

«No queremos aportar una carga conmemorativa impuesta a la comunidad desde una posición autoritaria y distante»


La mayor parte de las placas se colocaron por Malasaña, un barrio más afin a los mensajes del 15-M de lo que podrían ser el barrio de Salamanca o Retiro, territorios, por otra parte, más peligrosos para el activismo democrático y, por qué no decirlo, todo un riesgo para los artistas.
«Queríamos que el trabajo fuera un reflejo que de lo que estaba ocurriendo en nuestra sociedad y, sinceramente, en un barrio tan facha y pijo como el de Salamanca, esos mensajes no pegaban ni con cola. Pensamos en un principio en realizarlo en Lavapiés, que era donde más sentido tenía. Pero yo ya había realizado un proyecto allí con las placas de azulejos de los nombres de las calles y nos pareció repetitivo. Por eso Andrés propuso Malasaña y a mí me pareció bien», recuerda Larrea.
«No pretendíamos convencer a nadie. Eso correspondía más al movimiento activista del 15M», señala Senra. «No recuerdo muy bien por qué elegimos Malasaña, pero desde mi punto de vista, Goya o Serrano son calles bien feas. Creo que quedaban mejor donde las pusimos. En cualquier caso, no todo el mundo estaba de acuerdo con que las pusiéramos. Se generaron algunos debates. Algunas personas que estaban a favor y otras en contra».
«En la calle Espíritu Santo una vecina salió al balcón y no nos dejó colocar una placa. Tuvimos que improvisar una nueva localización», recuerda Larrea. «Y eso es un buen ejercicio de democracia», añade Senra.

LA CALLE COMO ESPACIO ARTÍSTICO
La ciudad es un escenario para la expresión artística. Desde Senra y Larrea, claro, a los grafiteros. Sin embargo, no todas comparten los mismos objetivos, por lo que aglutinarlas a todas bajo la etiqueta de «arte urbano» precisa de ciertos matices.
«No me identifico mucho con el trabajo de los grafiteros –confiesa Larrea–. Llevo trabajando en el espacio público casi 15 años, con intervenciones efímeras y performances, y veo muchas diferencias en la forma, porque yo siempre intento adaptarme al entorno respetando sus propias características, mientras que el trabajo con grafiti es todo lo contrario: marcar un territorio y cambiarlo para hacerlo propio. En la intención de mensaje combativo y político que algunos grafiteros demuestran en sus trabajos sí que puedo establecer cierto paralelismo».
«En mi caso», habla Senra, «el espacio público es un lugar muy interesante para intervenir utilizando cualquier disciplina artística o materiales, instalación, pintura, neón o vídeo, y me interesa generar un diálogo con la población con respecto a acontecimientos sociopolíticos de la ciudad contemporánea. Eso lo puedes hacer como quieras, aunque yo no he usado la pintura nunca. Por otra parte, también hay muchos grafiteros que tienen este mismo interés que yo y sí que utilizan esa técnica».
El nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que retirará el nombre de las calles que honran hechos y personajes vinculados con el franquismo, para ser sustituidas por otras que representen las opiniones y afectos del conjunto de la ciudadanía. Ante semejante escenario, que haría ya innecesarias acciones como las de ‘Plaza Solución’, ¿cuál es el siguiente paso de las intervenciones de Senra y Larrea? ¿Tal vez erigir monumentos ecuestres o bustos a los héroes populares?
«Qué horror, para nada», contesta Senra; y Larrea es de su misma opinión: «Esa idea que describes del monumento público tradicional está totalmente agotada y desprestigiada. No nos interesa en absoluto. No queremos aportar una carga conmemorativa impuesta a la comunidad desde una posición autoritaria y distante».

De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos


Respeto, activismo, discusión son algunas de las características que podrían describir la obra de estos dos artistas a los que también les podría encajar el término humor, un rasgo que no suele abundar en aquellos temas que lindan con lo político, pero que, cuando están presentes, engrasan bastante el mensaje y facilitan su recepción por parte del público.
«La ironía forma parte de mi trabajo y de mi vida. Fue un valor artístico muy en boga en la postmodernidad y el humor inteligente permite tomar cierta distancia del problema sin tener intención de frivolizar. Creo que algunos proyectos artísticos mal planteados caen en la propaganda y tienen una lectura bastante simplista de las situaciones», comenta Senra. «Para mí, hay una línea que separa el activismo del arte, aunque a veces el resultado final pueda parecer ambiguo. En cualquier caso, y como decían las feministas, lo personal es político y en realidad somos seres políticos. Todos nuestros actos, desde los artísticos hasta tirar la basura son actos políticos. El expresionismo abstracto o la abstracción eran posicionamientos políticos. A mi parecer, bastante conservadores».

«Si el público general se siente alejado del arte actual, no creo que se deba a la falta de humor. Más bien es falta de conocimiento. Muchas personas piensan que se trata de un fraude hecho por y para elitistas. Empecé a realizar intervenciones en el espacio público por el deseo que sentía de llegar al público de una manera más directa. No me interesaba tanto el espacio aislado del museo. Prefería salir a la calle en busca del contacto inmediato de la obra con el contexto social que nos rodea. Desde el momento mismo en que concibo mis intervenciones, siempre pienso en el instante en que van a ser observadas por los asistentes dentro de un entorno mundano» indica Larrea.
«Por este motivo, suelo utilizar un lenguaje apto para todos y renuncio a un modo de expresión minoritario y cerrado que no facilita una comunicación fluida con el ciudadano. En algunas ocasiones, he sido criticada por los especialistas precisamente por este motivo. Por emplear en mis trabajos medios más cercanos y accesibles que se alejan de la superioridad jerárquica que desprenden los sacrosantos credos artísticos».
De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos. Un artículo de prensa que informaba del proyecto puso a las autoridades sobre la pista y casi todas fueron retiradas. Pero si tiene interés, búsquelas. Estar están.


Respeto, activismo, discusión son algunas de las características que podrían describir la obra de estos dos artistas a los que también les podría encajar el término humor, un rasgo que no suele abundar en aquellos temas que lindan con lo político, pero que, cuando están presentes, engrasan bastante el mensaje y facilitan su recepción por parte del público.
«La ironía forma parte de mi trabajo y de mi vida. Fue un valor artístico muy en boga en la postmodernidad y el humor inteligente permite tomar cierta distancia del problema sin tener intención de frivolizar. Creo que algunos proyectos artísticos mal planteados caen en la propaganda y tienen una lectura bastante simplista de las situaciones», comenta Senra. «Para mí, hay una línea que separa el activismo del arte, aunque a veces el resultado final pueda parecer ambiguo. En cualquier caso, y como decían las feministas, lo personal es político y en realidad somos seres políticos. Todos nuestros actos, desde los artísticos hasta tirar la basura son actos políticos. El expresionismo abstracto o la abstracción eran posicionamientos políticos. A mi parecer, bastante conservadores».

«Si el público general se siente alejado del arte actual, no creo que se deba a la falta de humor. Más bien es falta de conocimiento. Muchas personas piensan que se trata de un fraude hecho por y para elitistas. Empecé a realizar intervenciones en el espacio público por el deseo que sentía de llegar al público de una manera más directa. No me interesaba tanto el espacio aislado del museo. Prefería salir a la calle en busca del contacto inmediato de la obra con el contexto social que nos rodea. Desde el momento mismo en que concibo mis intervenciones, siempre pienso en el instante en que van a ser observadas por los asistentes dentro de un entorno mundano» indica Larrea.
«Por este motivo, suelo utilizar un lenguaje apto para todos y renuncio a un modo de expresión minoritario y cerrado que no facilita una comunicación fluida con el ciudadano. En algunas ocasiones, he sido criticada por los especialistas precisamente por este motivo. Por emplear en mis trabajos medios más cercanos y accesibles que se alejan de la superioridad jerárquica que desprenden los sacrosantos credos artísticos».
De las 24 placas colocadas por Larrea y Senra, en la actualidad únicamente permanecen dos. Un artículo de prensa que informaba del proyecto puso a las autoridades sobre la pista y casi todas fueron retiradas. Pero si tiene interés, búsquelas. Estar están.

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Opiniones 10
  • El artículo no puede ser más parcial y menos objetivo. Más allá de valorar el arte se centra en acusar al pp de haber castigado la ciudad de Madrid. Pueden existir diferentes opiniones y por supuesto la libertad de expresarlas, pero desde el centro que es desde yo hablo, ver a hablar a unos y a otros de falta de democracia resulta un insulto, no a los partidos, sino a nosotros por no saber valorar lo que tenemos.
    Aparte de esto, el artículo me parece pésimo. Si al señor Eduardo Bravo, no se lo dijeron en el colegio ya se lo digo yo ahora: no se debe repetir la misma palabra en una misma frase. Que le paguen a usted por escribir y periodismo sea una de las carreras con más parados sí es una injusticia y no que PP, Psoe o quien sea gobierne…
    Un saludo y ahora táchenme de facha o lo que ustedes quieran.

    • Una cosa es estar en la centralidad y no mirar la información objetiva y contrastada y la verdad de la situación y otra es estar en la centralidad sabiendo la información objetiva y contrastada y la verdad de la situación.
      Unos miran a otro lado, quizás tengan mejores cosas que mirar, pero otros miran y se dan cuenta de que a veces no pueden escapar siempre a lo que es verdad.
      Cuestión de poner información verídica y contrastada encima de la mesa.

  • Puntualización: los héroes del 2 de mayo, fueron ciudadanos anónimos, y que lucharon para repeler la invasión francesa, un gobierno extranjero que venía a gobernar, casi de forma absolutista y con mano de hierro. A lo largo y ancho del país hay listas de patrimonio saqueado por los franceses, de edificios históricos brutalmente dañados por las supuestas tropas “ilustradas” esas que hicieron astillas el telescopio del observatorio nacional para calentarse y que usaron las lentes para encender fuegos, los que se llevaron todo lo que no estaba pegado, (Abecés incluso también) para Francia, los que saquearon el gabinete de ciencias, el botánico y de más instituciones públicas, para llevarse los documentos de valor estratégico a Francia y que gracias a los valientes funcionarios, se llevaron los menos importantes. Eran esas trompas que condenaron a hambrunas a pueblos enteros, pues saqueaban las provisiones de las despensas, más de 300.000 personas murieron de hambre. En Madrid el 2 de mayo, los ciudadanos anónimos que se revelaron, llevaban días de abusos por parte de las tropas francesas, violaciones, robos, incluso, palizas y asesinatos de ciudadanos, los franceses despreciaban a los Españoles. Lo ciudadanos se lazaron a arriesgas sus propias vidas contra los franceses por que se sintieron oprimidos y violados, lo de la familia real solo fue la excusa. Murieron casi 500 personas mujeres, hombres y niños en el 2 de mayo. LO DE ACABAR CON TODA ESPERANZA DE MODERNIZACIÓN Y SECULARIZACIÓN DEL PAÍS O NO TENER EL ESTADO SEPARADO DE LA IGLESIA CATÓLICA Y UNA DEMOCRACIA SÓLIDA fue por culpa de los “Fernandinos” un conjunto de poderes entre nobleza y creo, que hicieron lo posible por que volviera el “Fernandito” y que fusilo, ahorco a los héroes de la guerra de independencia, a los que querían democracia y libertad para el país, esos que hicieron la constitución de Cadiz. Francia en toda esta historia solo era una potencia saqueadora y colonizadora. Del resto del artículo, totalmente de acuerdo en que sea más participativo lo de elegir a quien se le rinden los honores

    • Puntualización a la puntualización:
      «Los héroes del 2 de mayo, fueron ciudadanos anónimos, y que lucharon para repeler la invasión francesa, un gobierno extranjero que venía a gobernar, casi de forma absolutista y con mano de hierro.»
      –O dicho de otro modo, esos «héroes anónimos» salieron a defender a un rey extranjero, que sí que era absolutista (no casi), al grito de «vivan las cadenas». Tú mismo si te quieres identificar con ellos.
      A lo largo y ancho del país hay listas de patrimonio saqueado por los franceses…
      –Lo mismo se puede decir del patrimonio saqueado por los Borbones.
      y así, etc. toda tu respuesta, frase por frase.

  • Pues a mí tanto el artículo como la idea me parecen buenos. Es una iniciativa interesante y que provoca hacerse preguntas.
    En cuanto a eso de que : «ver a hablar a unos y a otros de falta de democracia resulta un insulto, no a los partidos, sino a nosotros por no saber valorar lo que tenemos», no incluya usted señor Tocahuevos a más ciudadanos que usted, personalmente no estoy entre ese nosotros y pienso que en España la democracia deja mucho, pero mucho que desear.
    Y ahora llámeme rojo, bolivariano, radical, perroflauta, antisistema o cualquiera de las múltiples descalificaciones que los «centristas» asestan a quienes no pensamos igual.
    Salud y República

    • Una cosa es estar en la centralidad y no mirar la información objetiva y contrastada y la verdad de la situación y otra es estar en la centralidad sabiendo la información objetiva y contrastada y la verdad de la situación.
      Unos miran a otro lado, quizás tengan mejores cosas que mirar, pero otros miran y se dan cuenta de que a veces no pueden escapar siempre a lo que es verdad.
      Cuestión de poner información verídica y contrastada encima de la mesa.

      • El rollo ese de la centralidad, inventado por no sé quién, me parece eso un rollo. A veces encubre a una izquierda que sigue queriendo volver al Instituto Smolny creyendo que lo que ya fracasó, por dictatorial, puede funcionar. Otras encubre a una derecha reaccionaria, decimonónica, que para disimular se hace llamar «liberal», retorciendo el verdadero sentido del liberalismo.
        En cuanto a la información, leo medios como éste o Infolibre, ¿qué aportan El Pais, La Razón, El Mundo o ABC?, ¿qué aportan los telediarios de cadenas privadas y la pública?. La mayoría defienden intereses privados, luego la imparcialidad falta, cuando no escogen las noticias que interesan y ocultan las que no necesita conocer la ciudadanía.
        Salud y República

  • CARTA ABIERTA A FERNANDO TRUEBA
    Estimado Fernando Trueba:
    En primer lugar, enhorabuena por la concesión del Premio Nacional de Cinematografía 2015. Me han impresionado mucho tus valientes declaraciones al recibirlo en San Sebastián, de que te hubiera gustado que ganara Francia la Guerra de Independencia.
    Me he permitido dedicarte este montaje que acabo de hacer de la lápida de la Puerta del Sol, a ver si el próximo 2 de Mayo le ponen cardos en lugar de flores. Y a los que te reprochan el haber aceptado el dinero del premio, recordarles que aquí llamamos CERDO para insultar a alguien y no por eso dejamos de comer JAMÓN.
    Saludos cordiales.
    https://www.flickr.com/photos/santiochoa/21598892296/in/dateposted-public/

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