fbpx
5 de noviembre 2015    /   IDEAS
por
 

Podemos vs. Ciudadanos: ¿quién tiene el mejor eslogan?

5 de noviembre 2015    /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Se acerca el 20 de diciembre y Ciudadanos y Podemos sacan los dientes, ensayan coreografías para El Hormiguero y comparan cuotas de audiencia. Los dos viejos nuevos partidos –llamados a ser la alternancia política de este país– juegan con la ventaja de los recién llegados: solo cuenta la impresión que nos causan. Todavía no es posible juzgarlos por inoperancia de programas, mentiras públicas o tramas de corrupción. Ambos son una promesa de futuro con un presente por decidir, y, en semejante escenario, cuidan cada mensaje. Cada palabra. Cada punto y cada coma.
No obstante, siendo dos candidaturas tan dispares en sus formas como en su fondo, sorprende encontrar titulares análogos en ambos bandos, puntos de encuentro o lugares comunes de las respectivas campañas; y hablo de sus claims.

  • Podemos: Ha llegado el día para el que nacimos
  • Ciudadanos: Ha llegado nuestro momento

Entendemos que el primero debe leerse con el ceño fruncido y la mirada perdida en el horizonte de Vallecas, y el de Ciudadanos con una sonrisa tan amplia que roce la parálisis facial, pero voy a profundizar todavía más. Analizando los dos conceptos de campaña con la autoridad que me brinda dedicarme a escribir este-tipo-de-frases-de-mierda.

Podemos. Ha llegado el día para el que nacimos

En Publicidad existe un tecnicismo que se repite a una media de cinco hojaldres por reunión: «aspiracional». Dícese de aquella idea que pretende insuflar el deseo en su público a través de la emoción. El titular de Podemos es profundamente aspiracional. Me lo imagino escrito con la sangre y el sudor de un gladiador sobre una pared del Coliseo de Roma. Me llamo Máximo Decimo Meridio, secretario general de Podemos, y alcanzaré Moncloa en esta vida o en la otra. Al hablarte de una fecha señalada, desde que te alumbraron, convierten el acto electoral en un acto de la Providencia. Le añaden un sesgo divino. «Podemos. Es tu destino: vota». «Podemos. Zeus te entregó a una familia mortal, ahora irás a las urnas». «Podemos y el misterio oculto tras la cicatriz con forma de papeleta que tienes en la frente».

Ciudadanos. Ha llegado nuestro momento

Lo más bonito de los mensajes de campaña es que nunca dicen nada. Just do it. ¿Hacer el qué, cojones? Sin embargo, el director de comunicación del partido de Rivera ha logrado un nuevo hito en el sector. No me extrañaría que terminase ganando el Efi honorífico de la ambigüedad o patentase el concepto ‘Slogan de Centro’. Ese que tiene tantas lecturas como lectores. ¿El momento de quién, Albert? ¿El nuestro o el vuestro? ¿Ya ha llegado o va a llegar dentro de dos meses? ¿Habéis ganado ya y no me entero de nada? Por supuesto, la mirada atenta desvela significados implícitos y sexuales. En Ciudadanos saben que el sexo vende y lo utilizan en las vallas de las autopistas. «Ciudadanos. En tu casa y en la mía». «Ciudadanos. Llegar a la vez mola». «Ciudadanos. Ya hemos llegado, pero si nos das un rato Podemos volver a probar».
Sea por deformación profesional o apatía consumista, al ritmo que llevamos de precampaña terminaré votando a Alberto Garzón. Que no tiene claim porque, por no tener, el pobre, no tiene ni partido propio.

Foto: Love Will Tear us Aznar

Se acerca el 20 de diciembre y Ciudadanos y Podemos sacan los dientes, ensayan coreografías para El Hormiguero y comparan cuotas de audiencia. Los dos viejos nuevos partidos –llamados a ser la alternancia política de este país– juegan con la ventaja de los recién llegados: solo cuenta la impresión que nos causan. Todavía no es posible juzgarlos por inoperancia de programas, mentiras públicas o tramas de corrupción. Ambos son una promesa de futuro con un presente por decidir, y, en semejante escenario, cuidan cada mensaje. Cada palabra. Cada punto y cada coma.
No obstante, siendo dos candidaturas tan dispares en sus formas como en su fondo, sorprende encontrar titulares análogos en ambos bandos, puntos de encuentro o lugares comunes de las respectivas campañas; y hablo de sus claims.

  • Podemos: Ha llegado el día para el que nacimos
  • Ciudadanos: Ha llegado nuestro momento

Entendemos que el primero debe leerse con el ceño fruncido y la mirada perdida en el horizonte de Vallecas, y el de Ciudadanos con una sonrisa tan amplia que roce la parálisis facial, pero voy a profundizar todavía más. Analizando los dos conceptos de campaña con la autoridad que me brinda dedicarme a escribir este-tipo-de-frases-de-mierda.

Podemos. Ha llegado el día para el que nacimos

En Publicidad existe un tecnicismo que se repite a una media de cinco hojaldres por reunión: «aspiracional». Dícese de aquella idea que pretende insuflar el deseo en su público a través de la emoción. El titular de Podemos es profundamente aspiracional. Me lo imagino escrito con la sangre y el sudor de un gladiador sobre una pared del Coliseo de Roma. Me llamo Máximo Decimo Meridio, secretario general de Podemos, y alcanzaré Moncloa en esta vida o en la otra. Al hablarte de una fecha señalada, desde que te alumbraron, convierten el acto electoral en un acto de la Providencia. Le añaden un sesgo divino. «Podemos. Es tu destino: vota». «Podemos. Zeus te entregó a una familia mortal, ahora irás a las urnas». «Podemos y el misterio oculto tras la cicatriz con forma de papeleta que tienes en la frente».

Ciudadanos. Ha llegado nuestro momento

Lo más bonito de los mensajes de campaña es que nunca dicen nada. Just do it. ¿Hacer el qué, cojones? Sin embargo, el director de comunicación del partido de Rivera ha logrado un nuevo hito en el sector. No me extrañaría que terminase ganando el Efi honorífico de la ambigüedad o patentase el concepto ‘Slogan de Centro’. Ese que tiene tantas lecturas como lectores. ¿El momento de quién, Albert? ¿El nuestro o el vuestro? ¿Ya ha llegado o va a llegar dentro de dos meses? ¿Habéis ganado ya y no me entero de nada? Por supuesto, la mirada atenta desvela significados implícitos y sexuales. En Ciudadanos saben que el sexo vende y lo utilizan en las vallas de las autopistas. «Ciudadanos. En tu casa y en la mía». «Ciudadanos. Llegar a la vez mola». «Ciudadanos. Ya hemos llegado, pero si nos das un rato Podemos volver a probar».
Sea por deformación profesional o apatía consumista, al ritmo que llevamos de precampaña terminaré votando a Alberto Garzón. Que no tiene claim porque, por no tener, el pobre, no tiene ni partido propio.

Foto: Love Will Tear us Aznar

Compártelo twitter facebook whatsapp
No todo es malo: la contaminación ayudará a redistribuir el poder mundial
La imagen que tu muro da de ti
Les Chevalets: despacito y buena letra
¡Échame una mano, prima!: ¿por qué nos cuesta tanto pedir ayuda?
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *