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26 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD
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Para los ilustradores, El Bosco era «uno de los nuestros»

26 de septiembre 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Quedan apenas unos días para la clausura de la exposición con la que El Prado conmemora el V centenario de la muerte de El Bosco. En estos meses, «misterioso» o «enigmático» han sido los calificativos más recurrentes a la hora referirse al pintor y a su legado.

A un pintor de cuya vida apenas se sabe nada, que fue capaz de inventarse un estilo propio (aunque en sus primeras obras sea evidente la influencia de pintores como Jan van Eyck) y, sobre todo, de crear personas y formas tan indescriptibles como los que protagonizan sus obras más famosas, no se le puede negar su halo de misterio. Este ha sido alimentado en estos 500 años con historias y leyendas como las que aseguran que Felipe II, coleccionista de sus obras, quiso morir frente a El Jardín de las Delicias. El tríptico debería funcionar algo así como su umbral de entrada al otro mundo.

Pero, para muchos, Jheronimus van Aken fue mucho más que un pintor misterioso. El tratamiento del espacio y la complejidad de sus dibujos están a la altura de su hermetismo. Aunque es quizás lo alejado que El Bosco estaba del concepto «artista», tal y como lo entendemos en la actualidad, lo que más llama la atención de ilustradores como Celsius Pictor: «Su trabajo era ya entonces más cercano a un encargo de ilustración que a la concepción moderna de artista, tal y como expresó el dibujante Max en una de las charlas de presentación del cómic sobre El Bosco encargado por el propio Museo del Prado. No será hasta después del Renacimiento cuando los pintores se conviertan en verdaderos «artistas» que (casi siempre) pintan lo que ellos quieren».

Esa idea de ilustrador como comunicador es la que se pretende dar a conocer a través de la muestra El Políptico de los Iluminados. Un viaje ilustrado al legado de El Bosco, exposición de la que el propio Pictor es comisario y que se muestra en la Central de Diseño (DIMAD) del Matadero de Madrid*.

En ella se recogen los trabajos de doce ilustradores españoles que demuestran que el pintor holandés sigue siendo un referente. «A pesar de que era un pintor de encargo, un artesano que pintaba aquello que sus clientes le solicitaban, su propia visión de la sociedad que le rodea, imaginativa y costumbrista, se convierte en un espejo universal en el que se re­fleja cualquier sociedad de cualquier tiempo. Son muchos los autores que durante el siglo XX y principios del XXI vuelven a beber de la influencia del pintor para expresar sus inquietudes».

Pep Carrió, David de las Heras, Santiago Morilla, Ana Bustelo, Raquel Fernández, BYG, Eduardo Martínez, Miguel Pang, Iratxe Lopez, MagumaManuel Marsol y el propio Celsius Pictor componen la nómina de artistas de la muestra.

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Iratxe López de Muniain
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Manuel Marsol

«El Bosco y los pintores de su escuela, como comunicadores e iluminadores de historias, fueron los precursores del trabajo del ilustrador actual», como también reseñó Max durante la presentación de su cómic.

El Jardín de las Delicias ha sido la principal referencia para la mayoría de los ilustradores participantes. Es el caso de Raquel Fernández (efealcuadrado): «Me inspiré en los múltiples detalles y simbolismos del cuadro, como si dentro hubiese mil más, cada uno con su historia. Un collage compuesto por obras independientes, ilustraciones, superposición de papeles y elementos naturales que conforman pequeños fragmentos de un mundo surrealista, encerrados entre las dos partes de la cúpula».

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Raquel Fernández (efealcuadrado)

Santiago Morilla no se centró en una sola obra de El Bosco. De hecho, recurrió a otros pintores: «Es una reinterpretacion del mito de la torre de Babel (que guarda la estructura del trinomio Padre, Hijo, Espíritu Santo), tomando como base el famoso cuadro de Brueghel y poblándolo con la iconografía favorita de El Bosco: los pájaros. Él mismo era un fantástico ornitólogo… Rinde tributo a la escuela flamenca de pintores del s. XVI».

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Santiago Morilla

El comisario de la exposición, por su parte, se decantó por el cuadro San Cristóbal: «Mi pieza es un tríptico que representa a San Cristóbal, el patrón cristiano de los viajeros, y es una adaptación y reinterpretación de la historia del santo a partir del cuadro del mismo nombre de El Bosco, que era muy popular en su época. Una aproximación muy crítica con nuestra sociedad actual, como él hacía con la suya propia».

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Celsius Pictor

*La exposición El Políptico de los Iluminados podrá visitarse en DIMAD (Madrid) hasta el 2 de octubre.

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Marcos Guardiola
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Miguel Pang

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Quedan apenas unos días para la clausura de la exposición con la que El Prado conmemora el V centenario de la muerte de El Bosco. En estos meses, «misterioso» o «enigmático» han sido los calificativos más recurrentes a la hora referirse al pintor y a su legado.

A un pintor de cuya vida apenas se sabe nada, que fue capaz de inventarse un estilo propio (aunque en sus primeras obras sea evidente la influencia de pintores como Jan van Eyck) y, sobre todo, de crear personas y formas tan indescriptibles como los que protagonizan sus obras más famosas, no se le puede negar su halo de misterio. Este ha sido alimentado en estos 500 años con historias y leyendas como las que aseguran que Felipe II, coleccionista de sus obras, quiso morir frente a El Jardín de las Delicias. El tríptico debería funcionar algo así como su umbral de entrada al otro mundo.

Pero, para muchos, Jheronimus van Aken fue mucho más que un pintor misterioso. El tratamiento del espacio y la complejidad de sus dibujos están a la altura de su hermetismo. Aunque es quizás lo alejado que El Bosco estaba del concepto «artista», tal y como lo entendemos en la actualidad, lo que más llama la atención de ilustradores como Celsius Pictor: «Su trabajo era ya entonces más cercano a un encargo de ilustración que a la concepción moderna de artista, tal y como expresó el dibujante Max en una de las charlas de presentación del cómic sobre El Bosco encargado por el propio Museo del Prado. No será hasta después del Renacimiento cuando los pintores se conviertan en verdaderos «artistas» que (casi siempre) pintan lo que ellos quieren».

Esa idea de ilustrador como comunicador es la que se pretende dar a conocer a través de la muestra El Políptico de los Iluminados. Un viaje ilustrado al legado de El Bosco, exposición de la que el propio Pictor es comisario y que se muestra en la Central de Diseño (DIMAD) del Matadero de Madrid*.

En ella se recogen los trabajos de doce ilustradores españoles que demuestran que el pintor holandés sigue siendo un referente. «A pesar de que era un pintor de encargo, un artesano que pintaba aquello que sus clientes le solicitaban, su propia visión de la sociedad que le rodea, imaginativa y costumbrista, se convierte en un espejo universal en el que se re­fleja cualquier sociedad de cualquier tiempo. Son muchos los autores que durante el siglo XX y principios del XXI vuelven a beber de la influencia del pintor para expresar sus inquietudes».

Pep Carrió, David de las Heras, Santiago Morilla, Ana Bustelo, Raquel Fernández, BYG, Eduardo Martínez, Miguel Pang, Iratxe Lopez, MagumaManuel Marsol y el propio Celsius Pictor componen la nómina de artistas de la muestra.

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Iratxe López de Muniain
manu
Manuel Marsol

«El Bosco y los pintores de su escuela, como comunicadores e iluminadores de historias, fueron los precursores del trabajo del ilustrador actual», como también reseñó Max durante la presentación de su cómic.

El Jardín de las Delicias ha sido la principal referencia para la mayoría de los ilustradores participantes. Es el caso de Raquel Fernández (efealcuadrado): «Me inspiré en los múltiples detalles y simbolismos del cuadro, como si dentro hubiese mil más, cada uno con su historia. Un collage compuesto por obras independientes, ilustraciones, superposición de papeles y elementos naturales que conforman pequeños fragmentos de un mundo surrealista, encerrados entre las dos partes de la cúpula».

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Raquel Fernández (efealcuadrado)

Santiago Morilla no se centró en una sola obra de El Bosco. De hecho, recurrió a otros pintores: «Es una reinterpretacion del mito de la torre de Babel (que guarda la estructura del trinomio Padre, Hijo, Espíritu Santo), tomando como base el famoso cuadro de Brueghel y poblándolo con la iconografía favorita de El Bosco: los pájaros. Él mismo era un fantástico ornitólogo… Rinde tributo a la escuela flamenca de pintores del s. XVI».

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Santiago Morilla

El comisario de la exposición, por su parte, se decantó por el cuadro San Cristóbal: «Mi pieza es un tríptico que representa a San Cristóbal, el patrón cristiano de los viajeros, y es una adaptación y reinterpretación de la historia del santo a partir del cuadro del mismo nombre de El Bosco, que era muy popular en su época. Una aproximación muy crítica con nuestra sociedad actual, como él hacía con la suya propia».

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Celsius Pictor

*La exposición El Políptico de los Iluminados podrá visitarse en DIMAD (Madrid) hasta el 2 de octubre.

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Marcos Guardiola
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Miguel Pang

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Opiniones 1
  • Hola, me ha gustado volver a recorrer la exposición del políptico de los iluminados a través de éste artículo que explica la propia interpretación de los Ilustradores que la componen, su visión personal de la obra del Bosco, un Artista del que nos separan 500 años, pero que podría encajar perfectamente en el presente actual. Enhorabuena por la exposición. No conocía la revista yorokobu y veo que tiene contenidos muy interesantes, saludos

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