28 septiembre, 2018    /   BUSINESS
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El pollo ‘tikka masala’ es un invento escocés

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Una lluviosa noche sin determinar de 1971, un conductor de autobús entró en el restaurante indio Shish Mahal, situado entonces en la calle Gibson de Glasgow, y pidió un plato de pollo tikka. Tras probarlo, llamó al dueño del restaurante, el pakistaní Ali Ahmed Aslam. «Este pollo está muy seco», le dijo. Mr Ali, como era conocido el hostelero, se llevó el plato de vuelta a la cocina y volvió con el que se dice que es el primer pollo tikka masala de la historia.

El apaño rápido realizado por el chef del restaurante y que ahora es uno de los platos más populares en los restaurantes indios de todo el mundo consistió en añadirle un poco de sopa de tomate de lata (la clásica Campbell que Andy Warhol llevó a la fama) mezclada con unas cuantas especias. Era, al fin y al cabo, lo que tenía más a mano el cocinero: el propio Mr Ali, en plena recuperación de una úlcera de estómago y, por lo tanto, de dieta líquida, estaba cenando la sopa esa noche.

Al conductor de autobús le gustó tanto el resultado que volvió al día siguiente y al otro, ya con amigos. El cocinero, mientras, fue refinando la receta añadiendo nata y dando con la combinación ideal de especias.

Esta historia, que sitúa el invento del tikka masala en Escocia y no, como sería lógico pensar, en la India, era algo que solo conocían y repetían con orgullo (lo siguen haciendo) los habitantes de Glasgow hasta que hace poco menos de una década la curiosidad llegó a titulares internacionales.

La búsqueda de la denominación de origen

Durante los 50, 60 y 70, el Reino Unido recibió varias olas de inmigrantes desde sus colonias indias. En Escocia, Glasgow, donde según el censo de 2011 un 8% de la población es de etnia asiática (el doble que en el resto de la nación), fue uno de los destinos preferidos. Uno de esos inmigrantes de los años 50 fue Noor Mohammed, padre de Ali y fundador del precursor al Shish Mahal en 1959.

También inmigró años más tarde, en 1976 e igualmente desde Pakistán, Mohammad Sarwar. En 2009 llevaba ya más de una década dedicándose a la política y era miembro del Parlamento británico por Glasgow central (y, por cierto, el primer parlamentario musulmán del Reino Unido). Fue en ese momento cuando decidió poner a Glasgow en el centro del mapa de la comida india intentando lograr la denominación de origen protegida de la Unión Europea para el pollo tikka masala.

Sarwar pidió que el Parlamento apoyara la campaña para que la UE diese a Glasgow el sello oficial como lugar de origen del plato, algo que haría que empezase a ser conocido como «pollo tikka masala de Glasgow», pero su iniciativa fue un fracaso: la Cámara de los Comunes ni siquiera debatió el tema.

La controversia

Aunque al final quedó en nada, la iniciativa de Sarwar fue recogida en medios de comunicación de todo el mundo. Enseguida llegaron las protestas: no todo el mundo estaba de acuerdo. El diario The Telegraph recogía unas semanas después del intento de lograr apoyo para la denominación de origen la reacción de varios cocineros indios indignados con la sugerencia.

Según, por ejemplo, el chef Zaeemuddin Ahmad, el origen del pollo tikka masala está en el Imperio mogol, es decir, en el subcontinente indio, allá por los siglos XVI al XIX. También contra la teoría escocesa estaba Rahul Verma, definido por el periódico británico como el «experto en street food más acreditado de Dehli», quien aseguraba que, si bien la receta no era tan antigua (situaba su origen en la segunda mitad del siglo XX), había sido inventada por accidente en la región de Punjab.

Otro experto también indio, Hemanshu Kumar, declaraba directamente que «patentar» el nombre del tikka masala y hacerlo escocés era «ridículo», ya que llevaba generaciones siendo comido en la India.

¿Quién tiene razón? Posiblemente el debate –en el que hay también quien apunta que es casi seguro que el plato naciese, sí, en el Reino Unido, de la mano de chefs llegados de Bangladesh– nunca tenga una respuesta definitiva. Pero si alguna vez vas por Glasgow, no dudes en ir a un restaurante indio (incluso al Shish Mahal, todavía abierto en el West End) y pedir un chicken tikka masala.

Como el haggis, el whisky y el refresco Irn-Bru (líder de mercado en Escocia por delante de Coca-Cola), es considerado por todo escocés una especie de plato nacional. Y con eso llega, ¿no?

Una lluviosa noche sin determinar de 1971, un conductor de autobús entró en el restaurante indio Shish Mahal, situado entonces en la calle Gibson de Glasgow, y pidió un plato de pollo tikka. Tras probarlo, llamó al dueño del restaurante, el pakistaní Ali Ahmed Aslam. «Este pollo está muy seco», le dijo. Mr Ali, como era conocido el hostelero, se llevó el plato de vuelta a la cocina y volvió con el que se dice que es el primer pollo tikka masala de la historia.

El apaño rápido realizado por el chef del restaurante y que ahora es uno de los platos más populares en los restaurantes indios de todo el mundo consistió en añadirle un poco de sopa de tomate de lata (la clásica Campbell que Andy Warhol llevó a la fama) mezclada con unas cuantas especias. Era, al fin y al cabo, lo que tenía más a mano el cocinero: el propio Mr Ali, en plena recuperación de una úlcera de estómago y, por lo tanto, de dieta líquida, estaba cenando la sopa esa noche.

Al conductor de autobús le gustó tanto el resultado que volvió al día siguiente y al otro, ya con amigos. El cocinero, mientras, fue refinando la receta añadiendo nata y dando con la combinación ideal de especias.

Esta historia, que sitúa el invento del tikka masala en Escocia y no, como sería lógico pensar, en la India, era algo que solo conocían y repetían con orgullo (lo siguen haciendo) los habitantes de Glasgow hasta que hace poco menos de una década la curiosidad llegó a titulares internacionales.

La búsqueda de la denominación de origen

Durante los 50, 60 y 70, el Reino Unido recibió varias olas de inmigrantes desde sus colonias indias. En Escocia, Glasgow, donde según el censo de 2011 un 8% de la población es de etnia asiática (el doble que en el resto de la nación), fue uno de los destinos preferidos. Uno de esos inmigrantes de los años 50 fue Noor Mohammed, padre de Ali y fundador del precursor al Shish Mahal en 1959.

También inmigró años más tarde, en 1976 e igualmente desde Pakistán, Mohammad Sarwar. En 2009 llevaba ya más de una década dedicándose a la política y era miembro del Parlamento británico por Glasgow central (y, por cierto, el primer parlamentario musulmán del Reino Unido). Fue en ese momento cuando decidió poner a Glasgow en el centro del mapa de la comida india intentando lograr la denominación de origen protegida de la Unión Europea para el pollo tikka masala.

Sarwar pidió que el Parlamento apoyara la campaña para que la UE diese a Glasgow el sello oficial como lugar de origen del plato, algo que haría que empezase a ser conocido como «pollo tikka masala de Glasgow», pero su iniciativa fue un fracaso: la Cámara de los Comunes ni siquiera debatió el tema.

La controversia

Aunque al final quedó en nada, la iniciativa de Sarwar fue recogida en medios de comunicación de todo el mundo. Enseguida llegaron las protestas: no todo el mundo estaba de acuerdo. El diario The Telegraph recogía unas semanas después del intento de lograr apoyo para la denominación de origen la reacción de varios cocineros indios indignados con la sugerencia.

Según, por ejemplo, el chef Zaeemuddin Ahmad, el origen del pollo tikka masala está en el Imperio mogol, es decir, en el subcontinente indio, allá por los siglos XVI al XIX. También contra la teoría escocesa estaba Rahul Verma, definido por el periódico británico como el «experto en street food más acreditado de Dehli», quien aseguraba que, si bien la receta no era tan antigua (situaba su origen en la segunda mitad del siglo XX), había sido inventada por accidente en la región de Punjab.

Otro experto también indio, Hemanshu Kumar, declaraba directamente que «patentar» el nombre del tikka masala y hacerlo escocés era «ridículo», ya que llevaba generaciones siendo comido en la India.

¿Quién tiene razón? Posiblemente el debate –en el que hay también quien apunta que es casi seguro que el plato naciese, sí, en el Reino Unido, de la mano de chefs llegados de Bangladesh– nunca tenga una respuesta definitiva. Pero si alguna vez vas por Glasgow, no dudes en ir a un restaurante indio (incluso al Shish Mahal, todavía abierto en el West End) y pedir un chicken tikka masala.

Como el haggis, el whisky y el refresco Irn-Bru (líder de mercado en Escocia por delante de Coca-Cola), es considerado por todo escocés una especie de plato nacional. Y con eso llega, ¿no?

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