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10 de mayo 2013    /   BUSINESS
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Ponytale: una revista 'girl culture' para chicas que no se identifican con la imagen clásica de mujer

10 de mayo 2013    /   BUSINESS     por          
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“¿Por qué tememos que la mujer se fortalezca? Seamos francos: porque ese aumento de fuerzas en la mujer se traduce en disminución relativa en las del hombre. Por ejemplo, el marido que en las circunstancias actuales puede dejar k.o. a su esposa sin darle tiempo a calzarse los guantes de boxeo, no podrá hacer lo mismo el día de mañana, cuando las nadadoras, tenistas, corredoras y saltadoras de hoy irrumpan en la vida matrimonial con toda la pujanza de sus desarrollados biceps”.
“Entonces, es probable que la esposa encaje sin pestañear el golpe y tome cumplida venganza después de ponerse los guantes. Nuestra actitud, pues, no es muy noble y, además, no está de acuerdo con estos tiempos de libertades”.
Desde aquel día de 1933 en que un periodista llamado J.B. Valero escribió ese texto, en la revista Lecturas, hasta hoy han pasado 80 años. El tiempo ha demostrado que los temores del autor estaban en lo cierto. Muchas mujeres ya no aceptan vivir a la sombra de los hombres. Es más, a veces, ni les interesan.
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(Imágenes del artículo Feminismo y deporte, revista Lecturas, enero 1932)
De ese otro espacio donde los hombres no importan trata Ponytale. Esta revista de cultura femenina (o ‘girl culture‘, como ellos se definen) nació para traer a escena esos asuntos culturales y estéticos que le incumben a muchas mujeres y no hallan en la frivolidad de las publicaciones de moda ni en la gallofa de las revistas del corazón.
Es una revista de lifestyle para mujeres. Está dirigida a una chica que le gusta la cultura y que se siente identificada con películas, música y no con una barra de labios”, explica la editora de Ponytale, Andrea Ferrer. “Estamos en un momento muy importante para las mujeres. El principio de siglo fue clave para los gays. Empezó a verse como algo normal en la sociedad. Ahora, en la década de 2010, está ocurriendo lo mismo con las mujeres. Están saliendo a la calle y quieren despojarse de esa imagen de camionera que a menudo se les ha atribuido”.
Ponytale, en sus inicios, se ocupó más de los temas que les interesan a las chicas que le gustan las chicas. Era fácil encontrar revistas de hombres para hombres, pero las mujeres, como ha perpetuado la historia, siempre han tenido que hacer un doble esfuerzo para que se acepte su libertad e independencia. Más aún si es una mujer sin ningún tipo de interés por la sexualidad masculina.
“Hace tres años estaba con una amiga viendo revistas y nos dimos cuenta de que había muchas publicaciones gays para chicos pero ninguna para chicas. Pensamos que podíamos hacer esa revista que no existía”, cuenta la editora.
La amiga se fue a Berlín pero Ferrer se quedó con la idea en Madrid. Empezó a pensar en el diseño, los contenidos y la línea editorial de Ponytale. La fue modelando en su cabeza hasta que, a comienzos de 2012, la idea se transformó en textos, traducciones, fotografías y una dirección de arte definida estrictamente por la estilista.
“Desde el principio tenía muy claro lo que quería hacer. Pensaba en una revista impresa muy cuidada. El papel permite hacer algo más artístico y de coleccionista”, relata.
En junio de 2012 salió el número 1 de Ponytale. Eran 1.000 ejemplares que se distribuyeron en varias ciudades (Madrid, Barcelona, Londres, París, Berlín, Nueva York, Los Ángeles…) y, desde hace poco, también en Osaka (Japón) y Seul (Corea).
La publicación apareció al mercado sin bandera. Su mercado está en grandes urbes de todo el mundo y, por eso, los artículos se escribieron en inglés. “Ha funcionado muy bien en Barcelona, Inglaterra, EE UU y Alemania”, apunta Ferrer.
La primera revista era más erótica de lo que será la segunda. “Buscaba contenidos que llamaran la atención”, explica la estilista. En la portada aparecía Elena Anaya y esa era, claramente, su declaración de intenciones. La actriz es la imagen más conocida del reclamo de la sexualidad de una mujer con otra mujer como algo natural, lejos de lo exótico, lo morboso o lo escondido.
En unas semanas aparecerá el número 2. La línea editorial da un pequeño giro porque, según Ferrer, la etiqueta de lesbiana todavía acaba encerrando un producto en la categoría de nicho. “Habrá más publicidad y es más abierto a todo tipo de mujeres. Explorará la feminidad, como el 1, pero desde un punto de vista más culture. Será una revista un poco Tarantino. Recuperará personajes y referencias culturales de los años 90 que han tenido cierta importancia en nuestras vidas”.
El diseño también evolucionará. Andrea Ferrer destaca que «la maqueta siempre ha sido una parte importante de la revista». «Desde el principio quise un diseño que se desmarcara del resto de publicaciones. Tenía la influencia de revistas que me encantan, como Intervieu. El primer número tiene muchas reminiscencias de este mensual. Su director de arte durante los años 90 fue Baron & Baron. Diseñó esta revista y otras como Vogue París e Italia. Fue todo un referente de los 90. También me encanta Mike Salinsbury, uno de los mejores directores de arte de los 70, 80 y 90 en Hollywood. Creó el logo de Jurassic Park y de infinidad de películas».
Pero, «como todo en la vida, vas creciendo y tus gustos van cambiando», matiza la editora. «Nuestros gustos han evolucionado un año después de haber publicado el primer número y eso se va a notar en la próxima revista».
La segunda entrega permanecerá lejos, otra vez, de las líneas editoriales que, en versión masculina o femenina, llenan los quioscos de mujeres vistas como un maniquí al que pintar los labios o un objeto sexual sin cerebro. Ponytale huye de esos tópicos y busca un espacio mental que Ferrer describe en el editorial del número 1 como “extravagante, provocativo y con el que una chica se puede identificar”.
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(Imágenes del número 1 de Ponytale)

“¿Por qué tememos que la mujer se fortalezca? Seamos francos: porque ese aumento de fuerzas en la mujer se traduce en disminución relativa en las del hombre. Por ejemplo, el marido que en las circunstancias actuales puede dejar k.o. a su esposa sin darle tiempo a calzarse los guantes de boxeo, no podrá hacer lo mismo el día de mañana, cuando las nadadoras, tenistas, corredoras y saltadoras de hoy irrumpan en la vida matrimonial con toda la pujanza de sus desarrollados biceps”.
“Entonces, es probable que la esposa encaje sin pestañear el golpe y tome cumplida venganza después de ponerse los guantes. Nuestra actitud, pues, no es muy noble y, además, no está de acuerdo con estos tiempos de libertades”.
Desde aquel día de 1933 en que un periodista llamado J.B. Valero escribió ese texto, en la revista Lecturas, hasta hoy han pasado 80 años. El tiempo ha demostrado que los temores del autor estaban en lo cierto. Muchas mujeres ya no aceptan vivir a la sombra de los hombres. Es más, a veces, ni les interesan.
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(Imágenes del artículo Feminismo y deporte, revista Lecturas, enero 1932)
De ese otro espacio donde los hombres no importan trata Ponytale. Esta revista de cultura femenina (o ‘girl culture‘, como ellos se definen) nació para traer a escena esos asuntos culturales y estéticos que le incumben a muchas mujeres y no hallan en la frivolidad de las publicaciones de moda ni en la gallofa de las revistas del corazón.
Es una revista de lifestyle para mujeres. Está dirigida a una chica que le gusta la cultura y que se siente identificada con películas, música y no con una barra de labios”, explica la editora de Ponytale, Andrea Ferrer. “Estamos en un momento muy importante para las mujeres. El principio de siglo fue clave para los gays. Empezó a verse como algo normal en la sociedad. Ahora, en la década de 2010, está ocurriendo lo mismo con las mujeres. Están saliendo a la calle y quieren despojarse de esa imagen de camionera que a menudo se les ha atribuido”.
Ponytale, en sus inicios, se ocupó más de los temas que les interesan a las chicas que le gustan las chicas. Era fácil encontrar revistas de hombres para hombres, pero las mujeres, como ha perpetuado la historia, siempre han tenido que hacer un doble esfuerzo para que se acepte su libertad e independencia. Más aún si es una mujer sin ningún tipo de interés por la sexualidad masculina.
“Hace tres años estaba con una amiga viendo revistas y nos dimos cuenta de que había muchas publicaciones gays para chicos pero ninguna para chicas. Pensamos que podíamos hacer esa revista que no existía”, cuenta la editora.
La amiga se fue a Berlín pero Ferrer se quedó con la idea en Madrid. Empezó a pensar en el diseño, los contenidos y la línea editorial de Ponytale. La fue modelando en su cabeza hasta que, a comienzos de 2012, la idea se transformó en textos, traducciones, fotografías y una dirección de arte definida estrictamente por la estilista.
“Desde el principio tenía muy claro lo que quería hacer. Pensaba en una revista impresa muy cuidada. El papel permite hacer algo más artístico y de coleccionista”, relata.
En junio de 2012 salió el número 1 de Ponytale. Eran 1.000 ejemplares que se distribuyeron en varias ciudades (Madrid, Barcelona, Londres, París, Berlín, Nueva York, Los Ángeles…) y, desde hace poco, también en Osaka (Japón) y Seul (Corea).
La publicación apareció al mercado sin bandera. Su mercado está en grandes urbes de todo el mundo y, por eso, los artículos se escribieron en inglés. “Ha funcionado muy bien en Barcelona, Inglaterra, EE UU y Alemania”, apunta Ferrer.
La primera revista era más erótica de lo que será la segunda. “Buscaba contenidos que llamaran la atención”, explica la estilista. En la portada aparecía Elena Anaya y esa era, claramente, su declaración de intenciones. La actriz es la imagen más conocida del reclamo de la sexualidad de una mujer con otra mujer como algo natural, lejos de lo exótico, lo morboso o lo escondido.
En unas semanas aparecerá el número 2. La línea editorial da un pequeño giro porque, según Ferrer, la etiqueta de lesbiana todavía acaba encerrando un producto en la categoría de nicho. “Habrá más publicidad y es más abierto a todo tipo de mujeres. Explorará la feminidad, como el 1, pero desde un punto de vista más culture. Será una revista un poco Tarantino. Recuperará personajes y referencias culturales de los años 90 que han tenido cierta importancia en nuestras vidas”.
El diseño también evolucionará. Andrea Ferrer destaca que «la maqueta siempre ha sido una parte importante de la revista». «Desde el principio quise un diseño que se desmarcara del resto de publicaciones. Tenía la influencia de revistas que me encantan, como Intervieu. El primer número tiene muchas reminiscencias de este mensual. Su director de arte durante los años 90 fue Baron & Baron. Diseñó esta revista y otras como Vogue París e Italia. Fue todo un referente de los 90. También me encanta Mike Salinsbury, uno de los mejores directores de arte de los 70, 80 y 90 en Hollywood. Creó el logo de Jurassic Park y de infinidad de películas».
Pero, «como todo en la vida, vas creciendo y tus gustos van cambiando», matiza la editora. «Nuestros gustos han evolucionado un año después de haber publicado el primer número y eso se va a notar en la próxima revista».
La segunda entrega permanecerá lejos, otra vez, de las líneas editoriales que, en versión masculina o femenina, llenan los quioscos de mujeres vistas como un maniquí al que pintar los labios o un objeto sexual sin cerebro. Ponytale huye de esos tópicos y busca un espacio mental que Ferrer describe en el editorial del número 1 como “extravagante, provocativo y con el que una chica se puede identificar”.
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(Imágenes del número 1 de Ponytale)

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Opiniones 6
  • “Entonces, es probable que la esposa encaje sin pestañear el golpe y tome cumplida venganza después de ponerse los guantes. Nuestra actitud, pues, no es muy noble y, además, no está de acuerdo con estos tiempos de libertades”.
    Ya cansa esa imagen generalizadora del hombre como maltratador…

  • Pues qué queréis que os diga, la imagen de la nueva mujer encaja en la de marimacho, putón, maleducada y cero en valores. Me quedo con la mujer clásica.

  • Cambiaron el envase pero el contenido es el mesmo de siempre. Si mostrar a la mujer en pose provocadora desafiante les parece nuevo por aquí es que vivían en otro hemisferio.
    Mucha carne, mucho gritar para llamar la atención.. vamos, que esto ya aburre a cierta edad.

  • Cansa un poco esa idea de mujer vs hombre.
    Viendo las fotos sigo recibiendo el mensaje de mujer maniquí. Hecho de menos mujeres reales, las mismas que vienen con formas, tallas, bellezas e inteligencias diferentes.
    Soy mujer, heterosexual, adoro al hombre, me gusta la cultura y no me siento identificada con la imagen de la que habláis en vuestra revista, claro que en la variedad está el gusto, y los gustos como las personalidades son dispares y subjetivos, o será que hace ya tiempo que he renunciado a vivir encasillada.

  • Creo que la intención es buena, sin embargo la revista sigue los valores masculinos. Una portada de mujeres desnudas alimentando el estereotipo y objetivizando aún más la figura de la mujer es lo menos transgresor que existe. Admiro el proyecto y deseo y espero que los contenidos culturales vayan más allá de los juegos polémicos que ya nos cansan a todas.

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