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22 de marzo 2011    /   BUSINESS
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Popvox: la voz de los ciudadanos en los oídos de sus representantes

22 de marzo 2011    /   BUSINESS     por          
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Existe un universo paralelo en el que habita la clase política mundial. En esa existencia paralela los cafés valen 0.80€, organizar orgías con señoritas en una villa italiana es cosa de hombres de estado y los trajes de los altos cargos se pagan sólo si apetece. Sin embargo, existen iniciativas que intentan que ese universo y el que habitamos los mortales se aproximen un poco más cada día. Popvox está en ello.
Lo cantaba Patti Smith hace más de veinte años. People have the power. El problema es que la realidad  no siempre acompaña a los deseos todo lo fielmente que sería deseable y la gente que ostenta dicho poder de manera ejecutiva es, en algunos casos, la menos capacitada para ello. En cualquier caso, cada pueblo con derecho a voto tiene lo que se merece y todo esto daría para seis décadas de discusión así que nos vamos a ceñir al tema del titular que no es otro que Popvox, una plataforma creada para todos los ciudadanos, en este caso estadounidenses, puedan saber, qué propuestas se están tratando en el congreso y aportar su apoyo o rechazo además de su opinión en forma de comentarios.
Popvox es el resultado de los esfuerzos de Marci Harris, Rachna Choudhry y Joshua Tauberer, tres jóvenes cercanos a la esfera política de Washington que llegaron a la conclusión de que la voz del pueblo está para ser escuchada y que existe la tecnología adecuada para hacer eso posible. Pidieron ayuda a Tim O’Reilly y montaron una start-up política y social que intenta conseguir que los mensajes de los ciudadanos lleguen al Congreso de una manera adecuada para ser tenidos en cuenta.
Hace meses que un concepto como open government se ha convertido en habitual en los diálogos de todo aquel que esté interesado en nuevas formas de gestión política y ciudadana. Existen ejemplos e iniciativas en mucho países e incluso en España hay personas que se han puesto manos a la obra. La propuesta de Popvox, que se circunscribe al territorio y congreso de Estados Unidos, promete transparencia y relevancia «ya que cataloga los mensajes para que el personal del congreso pueda evaluar lo que la gente está realmente diciendo».
Sus creadores aseguran la neutralidad de la iniciativa ya que «no somos nosotros quienes elegimos que temas o comentarios deben ser listados en primer lugar y no borramos comentarios ni baenamos a suaurios salvo en caso de abuso de la plataforma». Sin embargo, confiesan que utilizan la «inteligencia artificial de Popvox», que se basa en el feedback recibido por el emisor de los comentarios, cuando existen demasiados comentarios acerca de un tema determinado.
La utilización de la plataforma, que se ha alzado con el premio a la tecnología de redes sociales de Accelerator en SXSW, está destinada tanto a ciudadanos y congresistas como a organizaciones sin ánimo de lucro que tengan iniciativas cuyo pulso ciudadano ha de ser probado.
¿A cuánto tiempo estamos de poder tomar las decisiones de manera directa?
Foto: Anirudh Koul, con licencia CC.


Existe un universo paralelo en el que habita la clase política mundial. En esa existencia paralela los cafés valen 0.80€, organizar orgías con señoritas en una villa italiana es cosa de hombres de estado y los trajes de los altos cargos se pagan sólo si apetece. Sin embargo, existen iniciativas que intentan que ese universo y el que habitamos los mortales se aproximen un poco más cada día. Popvox está en ello.
Lo cantaba Patti Smith hace más de veinte años. People have the power. El problema es que la realidad  no siempre acompaña a los deseos todo lo fielmente que sería deseable y la gente que ostenta dicho poder de manera ejecutiva es, en algunos casos, la menos capacitada para ello. En cualquier caso, cada pueblo con derecho a voto tiene lo que se merece y todo esto daría para seis décadas de discusión así que nos vamos a ceñir al tema del titular que no es otro que Popvox, una plataforma creada para todos los ciudadanos, en este caso estadounidenses, puedan saber, qué propuestas se están tratando en el congreso y aportar su apoyo o rechazo además de su opinión en forma de comentarios.
Popvox es el resultado de los esfuerzos de Marci Harris, Rachna Choudhry y Joshua Tauberer, tres jóvenes cercanos a la esfera política de Washington que llegaron a la conclusión de que la voz del pueblo está para ser escuchada y que existe la tecnología adecuada para hacer eso posible. Pidieron ayuda a Tim O’Reilly y montaron una start-up política y social que intenta conseguir que los mensajes de los ciudadanos lleguen al Congreso de una manera adecuada para ser tenidos en cuenta.
Hace meses que un concepto como open government se ha convertido en habitual en los diálogos de todo aquel que esté interesado en nuevas formas de gestión política y ciudadana. Existen ejemplos e iniciativas en mucho países e incluso en España hay personas que se han puesto manos a la obra. La propuesta de Popvox, que se circunscribe al territorio y congreso de Estados Unidos, promete transparencia y relevancia «ya que cataloga los mensajes para que el personal del congreso pueda evaluar lo que la gente está realmente diciendo».
Sus creadores aseguran la neutralidad de la iniciativa ya que «no somos nosotros quienes elegimos que temas o comentarios deben ser listados en primer lugar y no borramos comentarios ni baenamos a suaurios salvo en caso de abuso de la plataforma». Sin embargo, confiesan que utilizan la «inteligencia artificial de Popvox», que se basa en el feedback recibido por el emisor de los comentarios, cuando existen demasiados comentarios acerca de un tema determinado.
La utilización de la plataforma, que se ha alzado con el premio a la tecnología de redes sociales de Accelerator en SXSW, está destinada tanto a ciudadanos y congresistas como a organizaciones sin ánimo de lucro que tengan iniciativas cuyo pulso ciudadano ha de ser probado.
¿A cuánto tiempo estamos de poder tomar las decisiones de manera directa?
Foto: Anirudh Koul, con licencia CC.

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Opiniones 7
    • Lo que parece es que la tecnología puede proveer de herramientas efectivas a los ciudadanos para que su participación sea más efectiva. En la mayoría de casos lo que falta son las ganas, creo.
      Gracias por comentar, Luis Miguel.

  • Aquí existen iniciativas interesantes como http://actuable.es/, que no sólo incide en el plano politico sino en el ciberactivismo en general… Está claro que la tecnología facilita ese contacto directo: con los políticos y entre los ciudadanos de a pies. Sin ella, el sueño de la democracia directa sería inviable. Aun con todo, no es en sí la salvaguarda de los valores democráticos. La tecnología 2.0 debe ser usada desde la transparencia y la honestidad para que sirva a la gente: es decir que la mediatización humana siempre estará ahí, siempre habrá que convivir con la presión de los grupos de influencia. Creo que estos proyectos son más realistas a pequeña escala, en una localidad concreta, donde la distancia entre el poder y el pueblo es quizá menor.

  • Son ideas estupendas, sin duda… Pero, para cuando hayamos empezado a gritarles todos a la vez, ellos ya habrán actualizado su Sordera Selectiva 2.0.

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