fbpx
30 de enero 2013    /   CIENCIA
por
 

¿Por qué la creatividad está reñida con el racismo?

30 de enero 2013    /   CIENCIA     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

KKK
Queda mal definirse como tal. De ahí que a la mayoría se les escape, como mucho, una confesión del tipo: “Yo no soy racista pero no soporto a los (ponga aquí el nombre de un grupo étnico cualquiera, con tal de que sea distinto al que pertenece la persona que suscribe la sentencia)”. Pero ser racista podría tener peor prensa aun tras los resultados de una investigación que asegura que, cuanto mayor es el nivel de racismo de una persona, menos creativa es.

Han sido científicos de la Universidad de Tel Aviv los que ha llegado a esa conclusión, tal y como recoge NoCamels.com. Según estos, las dos características (falta de creatividad y racismo) suelen darse en personas con “mentalidades convencionales que únicamente tienen en cuenta la información procedente de categorías existentes”, explica uno de los investigadores, Carmit Tadmor, en un artículo para la revista Psychological Science.
La investigación define el racismo o esencialismo racial como la creencia de que los miembros de un determinado grupo étnico comparten una serie de características subyacentes que representan la esencia “enraizada e inalterable” de esa raza. Una vez ‘activada’ esa forma de pensar esencialista, aseguran, “el individuo tiende a rechazar cualquier tipo de punto de vista alternativo, dando lugar a una generalizada cerrazón”.
Partiendo de esta premisa, los científicos realizaron una serie de pruebas para corroborar su tesis. La primera parte consistía en ‘manipular’ la percepción sobre el racismo de los participantes. Para ello, les dieron a leer tres artículos sobre sendas investigaciones ficticias: la primera, avalaba las tesis del esencialismo racial. La segunda, recogía las conclusiones de otro supuesto estudio que apoyaba las bases del racismo no esencialista, y por último, el tercer estudio hablaba sobre las características científicas del agua.
Una vez leídos, los participantes se sometieron a un test de asociación de ideas. Tras esta, los investigadores comprobaron que aquellos individuos que se habían mostrado más cercanos al punto de vista esencialista habían tenido muchas más dificultades a la hora de solucionar de forma satisfactoria los problemas propuestos.
Los responsables del estudio reconocen que, aunque se tratan de pruebas preliminares, las conclusiones coinciden con investigaciones previas sobre creatividad y procesamiento de la información, por lo que, en un futuro, podrían tenerse en cuenta a la hora de diseñar proyectos educativos que traten de reducir las creencias raciales esencialistas, lo que podría repercutir en una sociedad más tolerante y, a la vez, más creativa.
 
Imagen: escapedtowisconsin bajo licencia CC
 

KKK
Queda mal definirse como tal. De ahí que a la mayoría se les escape, como mucho, una confesión del tipo: “Yo no soy racista pero no soporto a los (ponga aquí el nombre de un grupo étnico cualquiera, con tal de que sea distinto al que pertenece la persona que suscribe la sentencia)”. Pero ser racista podría tener peor prensa aun tras los resultados de una investigación que asegura que, cuanto mayor es el nivel de racismo de una persona, menos creativa es.

Han sido científicos de la Universidad de Tel Aviv los que ha llegado a esa conclusión, tal y como recoge NoCamels.com. Según estos, las dos características (falta de creatividad y racismo) suelen darse en personas con “mentalidades convencionales que únicamente tienen en cuenta la información procedente de categorías existentes”, explica uno de los investigadores, Carmit Tadmor, en un artículo para la revista Psychological Science.
La investigación define el racismo o esencialismo racial como la creencia de que los miembros de un determinado grupo étnico comparten una serie de características subyacentes que representan la esencia “enraizada e inalterable” de esa raza. Una vez ‘activada’ esa forma de pensar esencialista, aseguran, “el individuo tiende a rechazar cualquier tipo de punto de vista alternativo, dando lugar a una generalizada cerrazón”.
Partiendo de esta premisa, los científicos realizaron una serie de pruebas para corroborar su tesis. La primera parte consistía en ‘manipular’ la percepción sobre el racismo de los participantes. Para ello, les dieron a leer tres artículos sobre sendas investigaciones ficticias: la primera, avalaba las tesis del esencialismo racial. La segunda, recogía las conclusiones de otro supuesto estudio que apoyaba las bases del racismo no esencialista, y por último, el tercer estudio hablaba sobre las características científicas del agua.
Una vez leídos, los participantes se sometieron a un test de asociación de ideas. Tras esta, los investigadores comprobaron que aquellos individuos que se habían mostrado más cercanos al punto de vista esencialista habían tenido muchas más dificultades a la hora de solucionar de forma satisfactoria los problemas propuestos.
Los responsables del estudio reconocen que, aunque se tratan de pruebas preliminares, las conclusiones coinciden con investigaciones previas sobre creatividad y procesamiento de la información, por lo que, en un futuro, podrían tenerse en cuenta a la hora de diseñar proyectos educativos que traten de reducir las creencias raciales esencialistas, lo que podría repercutir en una sociedad más tolerante y, a la vez, más creativa.
 
Imagen: escapedtowisconsin bajo licencia CC
 

Compártelo twitter facebook whatsapp
La cocina frente al laboratorio
Así era un europeo hace 7.000 años: con ojos azules y piel morena
Marine Drone: un robot de limpieza para el mar
Un libro que se convierte en un planetario para explicar ciencia
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *