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15 de febrero 2022    /   BRANDED CONTENT
 

El bar, un icono social sin emoticono digital (por ahora 😉)

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Hay más de 3.000 emoticonos en tu movil. Normalmente se usan para expresar emociones, enfatizar ideas o como acuse de recibo virtual. O para sustituir palabras por un dibujico más salado.

Pongamos que quieres quedar con tus amigos en la iglesia, el hospital, una fábrica, un templo griego o en una oficina de correos. Les enviarás el emoticono asociado a estos edificios y lo entenderán. Pongamos que eres una persona normal y quieres quedar con ellos en un bar. Vale que no es una palabra muy larga, pero tendrás que escribir todas y cada una de sus tres letras porque no hay (entre los, repetimos, más de 3.000 emoticonos) ningún emoticono de un bar.

La ausencia ha llamado la atención de la cervecera Ambar, que ha lanzado la campaña #EMOJIBAR para reivindicar la existencia de esta imagen digital. Unicode es la organización sin ánimo de lucro que gestiona los emoticonos.

Añade alguno nuevo cada cierto tiempo. Una de las condiciones para que un nuevo emoticono sea tenido en consideración es que haya demanda social. Hace unos años, por ejemplo, se consiguió incluir el emoji de la paella con una movilización social promovida desde marcas de arroz españolas. Ahora está pasando lo mismo con los bares. Es fácil entender por qué.

Villalbarba tenía 132 habitantes y un bar. Cuando este cerró sus puertas, el municipio vallisoletano vivió un auténtico drama: «Un pueblo sin bar es un pueblo muerto: el bar es un servicio público», dijo su alcalde. Acto seguido anunció una oferta pública ofreciendo gratuitamente un espacio para abrir una nueva taberna. Llegaron cientos de solicitudes. Unos meses después abría sus puertas La Trapería, un bar donde también se puede comprar una barra de pan y, sobre todo, departir con los lugareños. Es un centro de reunión y un punto de encuentro. El alma del pueblo.

Los bares vertebran la vida social de un lugar. Pueden servir para explicar problemas actuales como la despoblación. También para trazar la vida política de un país: en un bar se fundó el PSOE, en otro se terminó de perfilar la Constitución del 78; sobre los bares pivotaron las últimas elecciones madrileñas…

Los bares también cuentan historias personales, más pequeñas pero igual de importantes: en los bares nacen parejas, se reúnen amigos, se llora a los que ya no están. Muchas de estás historias se recopilan en El lugar donde queda el mundo, el documental que ha producido cervezas Ambar para promover su campaña #EMOJIBAR.

Se cuentan historias, pero también se dan números. Por ejemplo, España es el país con más bares por habitante del mundo. La consultora Nielsen asegura que aquí hay 260.000 bares, un bar por cada 175 personas. Solo en Madrid hay más de 25.000. Muchos de ellos salen en el documental, que traza también un recorrido histórico por los bares más antiguos de Europa y repasan las similitudes (spoiler: son muchas) entre los parroquianos de los bares de distintos países.

El documental es una oda a los bares y a las personas que los frecuentan. Un homenaje a unos lugares que tienen una importancia capital en el mundo físico. Y que incomprensiblemente no tienen ninguna representación ilustrada en el virtual. De momento. La campaña ha empezado. Es hora de reivindicar a los bares en nuestro WhatsApp. Puedes ayudar a conseguirlo uniéndote al movimiento #EMOJIBAR.

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Villalbarba tenía 132 habitantes y un bar. Cuando este cerró sus puertas, el municipio vallisoletano vivió un auténtico drama: «Un pueblo sin bar es un pueblo muerto: el bar es un servicio público», dijo su alcalde. Acto seguido anunció una oferta pública ofreciendo gratuitamente un espacio para abrir una nueva taberna. Llegaron cientos de solicitudes. Unos meses después abría sus puertas La Trapería, un bar donde también se puede comprar una barra de pan y, sobre todo, departir con los lugareños. Es un centro de reunión y un punto de encuentro. El alma del pueblo.

Los bares vertebran la vida social de un lugar. Pueden servir para explicar problemas actuales como la despoblación. También para trazar la vida política de un país: en un bar se fundó el PSOE, en otro se terminó de perfilar la Constitución del 78; sobre los bares pivotaron las últimas elecciones madrileñas…

Los bares también cuentan historias personales, más pequeñas pero igual de importantes: en los bares nacen parejas, se reúnen amigos, se llora a los que ya no están. Muchas de estás historias se recopilan en El lugar donde queda el mundo, el documental que ha producido cervezas Ambar para promover su campaña #EMOJIBAR.

Se cuentan historias, pero también se dan números. Por ejemplo, España es el país con más bares por habitante del mundo. La consultora Nielsen asegura que aquí hay 260.000 bares, un bar por cada 175 personas. Solo en Madrid hay más de 25.000. Muchos de ellos salen en el documental, que traza también un recorrido histórico por los bares más antiguos de Europa y repasan las similitudes (spoiler: son muchas) entre los parroquianos de los bares de distintos países.

El documental es una oda a los bares y a las personas que los frecuentan. Un homenaje a unos lugares que tienen una importancia capital en el mundo físico. Y que incomprensiblemente no tienen ninguna representación ilustrada en el virtual. De momento. La campaña ha empezado. Es hora de reivindicar a los bares en nuestro WhatsApp. Puedes ayudar a conseguirlo uniéndote al movimiento #EMOJIBAR.

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