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1 de julio 2016    /   CINE/TV
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Si te gusta el porno, no te quedes a medias

1 de julio 2016    /   CINE/TV     por          
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A pesar del auge de internet, del «inicio de sesión privada» y de «abrir ventana de incógnito», el porno sigue siendo una de las grandes apuestas de los canales de pago y, por qué no decirlo, una de sus grandes fuentes de ingresos.

La industria no para de producir contenidos que las televisiones emplean como reclamo para captar nuevos suscriptores. De hecho, algunas plataformas tienen más oferta de cine para adultos que canales infantiles, a pesar de que las estadísticas señalan que los niños entre 4 y 7 años pasan más de dos horas delante del televisor.

Canal+ Francia acaba de llegar a un acuerdo en exclusiva con algunas de las más importantes productoras del sector, entre las que se encuentran Penthouse, Dorcel TV, XXL, Colmax TV o Pink X, lo que ha provocado que otros operadores de cable se queden casi sin oferta de cine para adultos.

Para comunicar la noticia que encontramos en Adfreak, los responsables de la cadena recurrieron a la agencia de publicidad Betc, que creó una serie de piezas breves en las que se explica al espectador que, a partir de ahora, el porno está «cortado en canal», haciendo un juego de palabras con el nombre de la cadena. O, lo que es lo mismo y empleando un símil más sexual, que ahora los que no sean abonados de Canal+ se van a quedar «a medias».

Para ilustrarlo, recurrieron a actores porno profesionales que recrearon escenas típicas del cine para adultos con la particularidad de que no aparece su pareja. Definitivamente, para disfrutar de un porno como Dios manda (si es que esta expresión es aquí aplicable), no queda más remedio que contratar Canal+.

Aquellos que decidan continuar con los otros operadores, explica la campaña, lo único que van a poder hacer es completar las escenas con cosas tan absurdas como flotadores, escobas de bruja, toros mecánicos, salchichas inflables…

A pesar de que han sido censuradas en plataformas como Vimeo o Youtube, todas las piezas realizadas están disponibles en la página de la acción, desde donde es posible incluso generar gifs para compartir por Twitter o Facebook, aunque advierten que se haga con cierta moderación para no ofender a los espectadores más sensibles.

ACTUALIZACIÓN:

Sandra Macmillan, Aurore De Sousa y Eric Astorgue, miembros del equipo creativo de BTEC París, han tenido la amabilidad de hablar con Yorokobu sobre esta interesante campaña, que tenía la dificultad añadida de tratar un tema tan presente en nuestra sociedad como incómodo para muchos colectivos: el porno.

«Trabajar en el campo del porno es, desde el punto de vista creativo, muy interesante porque, evidentemente, exige no ser muy crudo o explícito. No sólo para no ofender, sino por cuestiones legales. No podemos hacer cosas que no se puedan emitir porque toda campaña necesita que se vea y se conozca por muchas más personas que… nosotros mismos».

Tal vez por esas lógicas restricciones, la elección del humor como forma de canalizar el mensaje sea la fórmula más eficaz y que levante menos suspicacias.

«Por supuesto. El porno es un tema complicado porque por una parte todo el mundo sabe mucho sobre él. La mayoría de nosotros ha visto una película porno en alguna ocasión, sin embargo, no es habitual que en la oficina hables sobre porno en tu pausa del desayuno. De esta forma, el humor es la vía más eficaz para hacer que la gente se sienta cómoda con el tema e incluso generar una conversación al respecto. Tampoco hay que olvidar la importancia que la dirección de arte tiene en todo el proyecto, y que nos enseña que se puede hacer porno divertido y bien rodado».

A pesar de estas prevenciones, la campaña, que no es en absoluto explícita, ha sido censurada en diversas plataformas de vídeos online.

«La gente suele ponerse nerviosa ante determinadas imágenes. Es normal si consideramos que, a través de esas plataformas, las piezas están al alcance de todo el mundo y posiblemente también de audiencias que no están preparadas para ellas. Las grandes plataformas de vídeo deben tener cuidado con esas cosas. Es comprensible. Sin embargo, muchos blogs o revistas online han optado por mostrarlas. Una decisión que nos gusta mucho porque la mayor dificultad de la campaña es conseguir que se viera».

A pesar de las restricciones y las dificultades de reproducción, la campaña ha sido un éxito tanto en medios convencionales como en redes sociales.

«A la gente le ha gustado mucho la campaña y eso es estupendo para la imagen del cliente. Con ella buscábamos recordar a los espectadores que el porno era un pilar fundamental del canal desde sus inicios y creemos que lo hemos conseguido».

A pesar del auge de internet, del «inicio de sesión privada» y de «abrir ventana de incógnito», el porno sigue siendo una de las grandes apuestas de los canales de pago y, por qué no decirlo, una de sus grandes fuentes de ingresos.

La industria no para de producir contenidos que las televisiones emplean como reclamo para captar nuevos suscriptores. De hecho, algunas plataformas tienen más oferta de cine para adultos que canales infantiles, a pesar de que las estadísticas señalan que los niños entre 4 y 7 años pasan más de dos horas delante del televisor.

Canal+ Francia acaba de llegar a un acuerdo en exclusiva con algunas de las más importantes productoras del sector, entre las que se encuentran Penthouse, Dorcel TV, XXL, Colmax TV o Pink X, lo que ha provocado que otros operadores de cable se queden casi sin oferta de cine para adultos.

Para comunicar la noticia que encontramos en Adfreak, los responsables de la cadena recurrieron a la agencia de publicidad Betc, que creó una serie de piezas breves en las que se explica al espectador que, a partir de ahora, el porno está «cortado en canal», haciendo un juego de palabras con el nombre de la cadena. O, lo que es lo mismo y empleando un símil más sexual, que ahora los que no sean abonados de Canal+ se van a quedar «a medias».

Para ilustrarlo, recurrieron a actores porno profesionales que recrearon escenas típicas del cine para adultos con la particularidad de que no aparece su pareja. Definitivamente, para disfrutar de un porno como Dios manda (si es que esta expresión es aquí aplicable), no queda más remedio que contratar Canal+.

Aquellos que decidan continuar con los otros operadores, explica la campaña, lo único que van a poder hacer es completar las escenas con cosas tan absurdas como flotadores, escobas de bruja, toros mecánicos, salchichas inflables…

A pesar de que han sido censuradas en plataformas como Vimeo o Youtube, todas las piezas realizadas están disponibles en la página de la acción, desde donde es posible incluso generar gifs para compartir por Twitter o Facebook, aunque advierten que se haga con cierta moderación para no ofender a los espectadores más sensibles.

ACTUALIZACIÓN:

Sandra Macmillan, Aurore De Sousa y Eric Astorgue, miembros del equipo creativo de BTEC París, han tenido la amabilidad de hablar con Yorokobu sobre esta interesante campaña, que tenía la dificultad añadida de tratar un tema tan presente en nuestra sociedad como incómodo para muchos colectivos: el porno.

«Trabajar en el campo del porno es, desde el punto de vista creativo, muy interesante porque, evidentemente, exige no ser muy crudo o explícito. No sólo para no ofender, sino por cuestiones legales. No podemos hacer cosas que no se puedan emitir porque toda campaña necesita que se vea y se conozca por muchas más personas que… nosotros mismos».

Tal vez por esas lógicas restricciones, la elección del humor como forma de canalizar el mensaje sea la fórmula más eficaz y que levante menos suspicacias.

«Por supuesto. El porno es un tema complicado porque por una parte todo el mundo sabe mucho sobre él. La mayoría de nosotros ha visto una película porno en alguna ocasión, sin embargo, no es habitual que en la oficina hables sobre porno en tu pausa del desayuno. De esta forma, el humor es la vía más eficaz para hacer que la gente se sienta cómoda con el tema e incluso generar una conversación al respecto. Tampoco hay que olvidar la importancia que la dirección de arte tiene en todo el proyecto, y que nos enseña que se puede hacer porno divertido y bien rodado».

A pesar de estas prevenciones, la campaña, que no es en absoluto explícita, ha sido censurada en diversas plataformas de vídeos online.

«La gente suele ponerse nerviosa ante determinadas imágenes. Es normal si consideramos que, a través de esas plataformas, las piezas están al alcance de todo el mundo y posiblemente también de audiencias que no están preparadas para ellas. Las grandes plataformas de vídeo deben tener cuidado con esas cosas. Es comprensible. Sin embargo, muchos blogs o revistas online han optado por mostrarlas. Una decisión que nos gusta mucho porque la mayor dificultad de la campaña es conseguir que se viera».

A pesar de las restricciones y las dificultades de reproducción, la campaña ha sido un éxito tanto en medios convencionales como en redes sociales.

«A la gente le ha gustado mucho la campaña y eso es estupendo para la imagen del cliente. Con ella buscábamos recordar a los espectadores que el porno era un pilar fundamental del canal desde sus inicios y creemos que lo hemos conseguido».

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