8 de noviembre 2017    /   CREATIVIDAD
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Una ciudad infinita en la portada de Yorokobu

8 de noviembre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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La felicidad lo soporta todo. Por eso el ilustrador Jorge Tabanera ha colocado en la parte inferior de su ciudad de portada unas enormes vigas de madera que forman la palabra Yorokobu y que dan sustento a su ciudad infinita, inspirada en uno de los cuentos de Borges, El libro de arena. «Esta ciudad es infinita porque cambia cada vez que la miras», explica Tabanera. «Es un lugar que evidentemente solo existe en mi imaginación, pero que me sirve como escenario de mi propia creatividad».

La ciudad es de arena porque ni la ciudad ni la arena tienen principio ni fin. Está en cualquier sitio y en ninguno a la vez, aunque en realidad está construida con fragmentos singulares de arquitectura, los que el autor se trae consigo en el cuaderno de viajes de los lugares que visita.

Dice Tabanera que nunca ha sabido definir su estilo y que en este hay una mezcla de muchas cosas. «Llegué a la Facultad de Bellas Artes dibujando monigotes y salí adorando a Edward Hopper. Sí que puedo decir que para mí lo más importante es la luz de las cosas que pinto. Es un personaje más». Lo que tiene claro es que el reto de hacer la portada de Yorokobu hace tiempo que marca el resto de su obra. «Participar en el concurso Hazlo tú ha sido un reto emocionante que recomiendo a cualquiera que quiera iniciarse».

portada-yorokobu-noviembre

Y recurrir a la acuarela fue otro reto más que se autoimpuso Jorge Tabanera, una técnica que obliga a pensar muy bien lo que vas a hacer antes de ponerlo en el papel. «Sobre el papel no hay Ctrl+Z y creo que eso es muy bueno para la creatividad. Aquí cada vez que te equivocas, aprendes».

La felicidad lo soporta todo. Por eso el ilustrador Jorge Tabanera ha colocado en la parte inferior de su ciudad de portada unas enormes vigas de madera que forman la palabra Yorokobu y que dan sustento a su ciudad infinita, inspirada en uno de los cuentos de Borges, El libro de arena. «Esta ciudad es infinita porque cambia cada vez que la miras», explica Tabanera. «Es un lugar que evidentemente solo existe en mi imaginación, pero que me sirve como escenario de mi propia creatividad».

La ciudad es de arena porque ni la ciudad ni la arena tienen principio ni fin. Está en cualquier sitio y en ninguno a la vez, aunque en realidad está construida con fragmentos singulares de arquitectura, los que el autor se trae consigo en el cuaderno de viajes de los lugares que visita.

Dice Tabanera que nunca ha sabido definir su estilo y que en este hay una mezcla de muchas cosas. «Llegué a la Facultad de Bellas Artes dibujando monigotes y salí adorando a Edward Hopper. Sí que puedo decir que para mí lo más importante es la luz de las cosas que pinto. Es un personaje más». Lo que tiene claro es que el reto de hacer la portada de Yorokobu hace tiempo que marca el resto de su obra. «Participar en el concurso Hazlo tú ha sido un reto emocionante que recomiendo a cualquiera que quiera iniciarse».

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Y recurrir a la acuarela fue otro reto más que se autoimpuso Jorge Tabanera, una técnica que obliga a pensar muy bien lo que vas a hacer antes de ponerlo en el papel. «Sobre el papel no hay Ctrl+Z y creo que eso es muy bueno para la creatividad. Aquí cada vez que te equivocas, aprendes».

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