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13 de junio 2017    /   CINE/TV
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Una web con miles de carteles de cine para comprar o decir «solo estoy mirando»

13 de junio 2017    /   CINE/TV     por          
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Hubo una época en la que las ciudades estaban repletas de cines. Los cines, llenos de carteles. No dos ni tres. Decenas, centenas, miles de carteles distribuidos por todo el mundo que cambiaban cada semana.

Piezas que, a pesar de su vida efímera, eran verdaderas obras de arte. Arte popular, sí. Arte povera, también. Arte cuyo fin último no era el museo sino la basura o la fábrica de pasta de papel.


Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, el cartelismo cinematográfico comenzó a ser apreciado. Artistas como Mimmo Rotella consiguieron, a su manera, hacerle un hueco en las galerías. En la actualidad, ya hay museos dedicados expresamente a este arte.

Como arte que es, también tiene un mercado que ha evolucionado con el tiempo y la tecnología. Ahora, los interesados en estos tipos de materiales ya no necesitan acudir a tiendas de segunda mano o mercadillos para conseguir sus apreciadas piezas.

Internet les permite acceder a muchos de esos carteles. Primero fue EBay y ahora, Posteritati, una tienda de Nueva York que sirve pedidos a todo el mundo a través de su web. En ella se pueden encontrar decenas de miles de carteles organizados por países, autores, tamaños o precio… Visitarla es como repasar la historia del cine mundial sin moverse de casa.


En Posteritati es posible encontrar piezas de la escuela polaca y checa, de grafistas cubanos, carteles procedentes de Japón o de diferentes países de Latinoamérica, como Argentina. De hecho, la pieza más cara en catálogo procede de este país. Se trata de un cartel de King Kong datado en 1933 y valorado en 75.000 dólares.

Pero no todos son tan costosos. Por apenas 3000 euros es posible hacerse con un cartel original italiano de Blow Up o un estadounidense de Con faldas y a lo loco fechado en 1959. A partir de ahí, los precios bajan paulatinamente hasta los 45 dólares de la pieza más barata.


Como suele ocurrir en los temas de coleccionismo, los precios no dependen del tamaño, de la antigüedad o de la calidad del diseño y la impresión. La rareza y la demanda pesan mucho más que cualquier otro criterio. Esto explica que, por ejemplo, un póster de Star Wars pueda ser más apreciado que uno de Metrópolis de la UFA.

Aunque no se tenga intención de comprar, siempre es entretenido ver escaparates. En Posteritati hay variedad y calidad suficiente como para darse largos paseos sin llegar a aburrirse.


















Hubo una época en la que las ciudades estaban repletas de cines. Los cines, llenos de carteles. No dos ni tres. Decenas, centenas, miles de carteles distribuidos por todo el mundo que cambiaban cada semana.

Piezas que, a pesar de su vida efímera, eran verdaderas obras de arte. Arte popular, sí. Arte povera, también. Arte cuyo fin último no era el museo sino la basura o la fábrica de pasta de papel.


Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, el cartelismo cinematográfico comenzó a ser apreciado. Artistas como Mimmo Rotella consiguieron, a su manera, hacerle un hueco en las galerías. En la actualidad, ya hay museos dedicados expresamente a este arte.

Como arte que es, también tiene un mercado que ha evolucionado con el tiempo y la tecnología. Ahora, los interesados en estos tipos de materiales ya no necesitan acudir a tiendas de segunda mano o mercadillos para conseguir sus apreciadas piezas.

Internet les permite acceder a muchos de esos carteles. Primero fue EBay y ahora, Posteritati, una tienda de Nueva York que sirve pedidos a todo el mundo a través de su web. En ella se pueden encontrar decenas de miles de carteles organizados por países, autores, tamaños o precio… Visitarla es como repasar la historia del cine mundial sin moverse de casa.


En Posteritati es posible encontrar piezas de la escuela polaca y checa, de grafistas cubanos, carteles procedentes de Japón o de diferentes países de Latinoamérica, como Argentina. De hecho, la pieza más cara en catálogo procede de este país. Se trata de un cartel de King Kong datado en 1933 y valorado en 75.000 dólares.

Pero no todos son tan costosos. Por apenas 3000 euros es posible hacerse con un cartel original italiano de Blow Up o un estadounidense de Con faldas y a lo loco fechado en 1959. A partir de ahí, los precios bajan paulatinamente hasta los 45 dólares de la pieza más barata.


Como suele ocurrir en los temas de coleccionismo, los precios no dependen del tamaño, de la antigüedad o de la calidad del diseño y la impresión. La rareza y la demanda pesan mucho más que cualquier otro criterio. Esto explica que, por ejemplo, un póster de Star Wars pueda ser más apreciado que uno de Metrópolis de la UFA.

Aunque no se tenga intención de comprar, siempre es entretenido ver escaparates. En Posteritati hay variedad y calidad suficiente como para darse largos paseos sin llegar a aburrirse.


















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Opiniones 8
  • Buenos días, estoy buscando el cartel de la película La librería, de Isabel Coixet, y no se si lo tenéis en tienda. Gracias.

  • Es para escribir contenido. No para «vender» pósters a modo ilustrativo del artículo. Si uno no es una revista o un gran medio… ¿Se puede usar sin sacarle provecho al poster pero si cobrar Adsense por el contenido? Gracias, espero tu respuesta.

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