5 de septiembre 2012    /   CINE/TV
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Prostituto, narco, profesores

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Los profesores de instituto han pasado de ser secundarios y los patitos feos en las series, a convertirse en protagonistas (aunque quizá no en modelos a seguir).

Los maestros y los profesores de instituto suelen ser secundarios en las películas: unas veces tiranos, a secas, y otras tiranos risibles; abnegados, entusiastas y provocadores de pequeñas rebeliones. Se convierten en protagonistas cuando imponen el orden en las aulas mediante la violencia.

En la televisión, los profesores siguen los roles impuestos por el cine (excepto el de pacificador de alumnos violentos).

Parece que hasta hace poco, los guionistas de televisión tenían a los profesores como seres anodinos, con vidas carentes de suficientes puntos de giro. ¿Pueden los profesores crear elaboradas estrategias para controlar el instituto? ¿Pueden investigar crímenes dentro del perímetro de las aulas? Desde luego que pueden liarse con colegas de profesión, con los alumnos y con los padres, pero entre medias no hacen operaciones a corazón abierto como en las series de médicos y enfermeras. Una clase de trigonometría espantaría a los espectadores. (¿No os habéis dado cuenta que normalmente se habla de Poesía, Literatura e Historia en las aulas de ficción?)

Los profesores han sido los patitos feos hasta que llegaron el narcotraficante Walter White (Breaking Bad) y el prostituto Ray Drecker (Hung). Estos personajes representan una crítica al sistema educativo norteamericano (y de Occidente, por extensión). Los profesores están desmotivados, apenas tienen reconocimiento, viven con miedo de los recortes, y el sueldo sólo da para ir tirando.

Walter White teme que el cáncer ahogue a su familia en facturas de hospital y lastre el futuro de sus hijos. Por su parte, Ray Drecker vive en una tienda de campaña desde que su casa sufriera un incendio y careciera de seguro.

Walter White dejará la química en las clases por la fabricación de metanfetamina, y Ray Drecker será gigoló.

Estas series también critican a una sociedad que permite triunfar a los estafadores, a los sinvergüenzas y a las malas personas. Una sociedad que derrocha la inteligencia, y premia la estupidez y la violencia.

Walter White y Ray Drecker parten de penosas situaciones económicas, sin más ambiciones que vivir el día a día, y acaban en una rueda de acumulación del dinero sin otro fin.

Llama la atención que Ray Drecker comience su carrera tras asistir a un seminario que anima al emprendimiento. El coach quiere que Ray tenga como un mantra «voy a ser multimillonario», pero no le dice cómo conseguirlo.

Finalmente, hay que mencionar a Cathy Jamison, personaje protagonista de The Big C como otro ejemplo de docente. Sin embargo, el viaje emocional de Cathy es opuesto al que siguen sus colegas masculinos. Cathy también es víctima del cáncer, como Walter White, pero ella no emprende una carrera criminal; quiere dejar de ser cuadriculada y vivir nuevas experiencias.

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En la televisión, los profesores siguen los roles impuestos por el cine (excepto el de pacificador de alumnos violentos).

Parece que hasta hace poco, los guionistas de televisión tenían a los profesores como seres anodinos, con vidas carentes de suficientes puntos de giro. ¿Pueden los profesores crear elaboradas estrategias para controlar el instituto? ¿Pueden investigar crímenes dentro del perímetro de las aulas? Desde luego que pueden liarse con colegas de profesión, con los alumnos y con los padres, pero entre medias no hacen operaciones a corazón abierto como en las series de médicos y enfermeras. Una clase de trigonometría espantaría a los espectadores. (¿No os habéis dado cuenta que normalmente se habla de Poesía, Literatura e Historia en las aulas de ficción?)

Los profesores han sido los patitos feos hasta que llegaron el narcotraficante Walter White (Breaking Bad) y el prostituto Ray Drecker (Hung). Estos personajes representan una crítica al sistema educativo norteamericano (y de Occidente, por extensión). Los profesores están desmotivados, apenas tienen reconocimiento, viven con miedo de los recortes, y el sueldo sólo da para ir tirando.

Walter White teme que el cáncer ahogue a su familia en facturas de hospital y lastre el futuro de sus hijos. Por su parte, Ray Drecker vive en una tienda de campaña desde que su casa sufriera un incendio y careciera de seguro.

Walter White dejará la química en las clases por la fabricación de metanfetamina, y Ray Drecker será gigoló.

Estas series también critican a una sociedad que permite triunfar a los estafadores, a los sinvergüenzas y a las malas personas. Una sociedad que derrocha la inteligencia, y premia la estupidez y la violencia.

Walter White y Ray Drecker parten de penosas situaciones económicas, sin más ambiciones que vivir el día a día, y acaban en una rueda de acumulación del dinero sin otro fin.

Llama la atención que Ray Drecker comience su carrera tras asistir a un seminario que anima al emprendimiento. El coach quiere que Ray tenga como un mantra «voy a ser multimillonario», pero no le dice cómo conseguirlo.

Finalmente, hay que mencionar a Cathy Jamison, personaje protagonista de The Big C como otro ejemplo de docente. Sin embargo, el viaje emocional de Cathy es opuesto al que siguen sus colegas masculinos. Cathy también es víctima del cáncer, como Walter White, pero ella no emprende una carrera criminal; quiere dejar de ser cuadriculada y vivir nuevas experiencias.

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