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2 de marzo 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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Lo que el vestido nos ha enseñado sobre cabezotas y mentes abiertas

2 de marzo 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Durante los últimos días se ha hablado mucho en los medios y las redes sociales de una fotografía de un vestido que algunas personas percibían claramente como azul con adornos negros y otras como blanco con adornos dorados.
En los primeros momentos, los que recibían la foto y veían que otros aseguraban verlo de un color tan distinto al que ellos veían mostraban reacciones muy diversas, como es lógico cuando se nos presenta algo que nos es desconocido y que no cuadra con lo que a nuestra mente le parece normal. Algunas personas intentaban convencer a las otras de que el vestido era como ellos lo veían, y para ello se aferraban a cualquiera de las explicaciones descabelladas que circularon por Internet: que dependía del estado de ánimo, que los que decían verlo de la forma opuesta a la propia estaban compinchados porque se trataba de un juego, que en realidad circulaban dos fotos, etc.

Algunas personas intentaban convencer a otras de que el vestido era como ellas lo veían.


Cuando al fin se ha hecho pública en numerosos medios de comunicación serios la explicación científica que echa por tierra los rumores y se ha descubierto que se trata de un efecto óptico que provoca esa foto en concreto (una buena foto del vestido original, que es azul y negro, nadie la ve de otro color), las personas (tanto las que veían el vestido azul y negro como las que lo veían blanco y dorado) se han decantado por una de estas dos reacciones:
GRUPO 1. Aceptaron la explicación. Ya vean el vestido azul o blanco, y a pesar de la confusión inicial, han respirado aliviados al comprender qué es lo que ocurre. Pueden seguirlo comentando porque les parezca curioso o porque se sorprendan de que nunca antes se haya popularizado un caso tan extremo de diferencia en la percepción óptica. No ponen en duda que las otras personas realmente lo ven de una forma distinta y le dan poca importancia al color original del vestido porque comprenden que el efecto lo produce esa fotografía en concreto.

Los que no ponen en duda que otros perciben la foto de una forma distinta no utilizan expresiones como «tener razón» o «estar equivocado».


GRUPO 2. No quieren aceptar que esto haya acabado aquí. Si son de los que lo ven blanco y dorado, siguen cuestionando que la explicación sea verdadera. Aseguran que han visto en algún sitio que el vestido original es blanco a pesar de que ya se sabe a ciencia cierta cuál es el modelo (por cierto, sus fabricantes han dicho que se están planteando hacer una versión en color blanco y dorado). No pueden aceptar que sus sentidos los engañen.
Pero en este grupo también están algunos de los que lo ven azul y negro: utilizan expresiones como «tener razón» o «estar equivocado», porque no quieren reconocer que todas las personas están diciendo la verdad, que es real que esa foto es percibida de dos modos distintos, y que el color original del vestido es algo secundario. No pueden admitir que algunas personas vean algo diferente a lo que están viendo ellos aunque se les explique el motivo. Siguen intentando que los otros lo vean de la misma forma que ellos, cosa imposible ya que no se trata de una opinión sino de una percepción sensorial.

Los hay que siguen sin admitir que otros puedan ver las cosas de forma diferente a la suya.


Estas dos reacciones tan distintas nos dicen mucho de lo abiertas o cerradas que están las personas a lo desconocido y a aceptar una nueva forma de ver las cosas, si esta viene debidamente argumentada.
Cabe esperar que las personas que prefieren hacer caso omiso al hecho de que el misterio ya está desvelado porque no pueden aceptar que las cosas puedan verse de forma distinta a como las ven ellos defiendan de la misma manera irracional cualquier otra convicción que tengan. Serán personas que, en una conversación, no estarán abiertas a los argumentos de otra (ni siquiera aunque estos estén probados), que se agarrarán a un clavo ardiendo para nunca tener que recular en algo que habían expresado y que estarán cerradas a una forma de ver las cosas que difiera de la que siempre habían creído. Serán personas cerradas al cambio, a la innovación y al diálogo.
Por el contrario, las personas del primer grupo serán, en una discusión, personas tolerantes dispuestas a modificar su punto de vista si les convencen con argumentos sólidos, a aceptar formas de entender las cosas diferentes a la suya y a dar un voto de confianza a nuevos puntos de vista en lugar de rechazar de forma tajante algo que de primeras pueda parecerles chocante.
Así que en el tema del dichoso vestido hay dos grupos, sí. Pero los distingue su actitud hacia este asunto y hacia las personas que piensan distinto, independientemente de que vean la foto de un color o de otro.

Durante los últimos días se ha hablado mucho en los medios y las redes sociales de una fotografía de un vestido que algunas personas percibían claramente como azul con adornos negros y otras como blanco con adornos dorados.
En los primeros momentos, los que recibían la foto y veían que otros aseguraban verlo de un color tan distinto al que ellos veían mostraban reacciones muy diversas, como es lógico cuando se nos presenta algo que nos es desconocido y que no cuadra con lo que a nuestra mente le parece normal. Algunas personas intentaban convencer a las otras de que el vestido era como ellos lo veían, y para ello se aferraban a cualquiera de las explicaciones descabelladas que circularon por Internet: que dependía del estado de ánimo, que los que decían verlo de la forma opuesta a la propia estaban compinchados porque se trataba de un juego, que en realidad circulaban dos fotos, etc.

Algunas personas intentaban convencer a otras de que el vestido era como ellas lo veían.


Cuando al fin se ha hecho pública en numerosos medios de comunicación serios la explicación científica que echa por tierra los rumores y se ha descubierto que se trata de un efecto óptico que provoca esa foto en concreto (una buena foto del vestido original, que es azul y negro, nadie la ve de otro color), las personas (tanto las que veían el vestido azul y negro como las que lo veían blanco y dorado) se han decantado por una de estas dos reacciones:
GRUPO 1. Aceptaron la explicación. Ya vean el vestido azul o blanco, y a pesar de la confusión inicial, han respirado aliviados al comprender qué es lo que ocurre. Pueden seguirlo comentando porque les parezca curioso o porque se sorprendan de que nunca antes se haya popularizado un caso tan extremo de diferencia en la percepción óptica. No ponen en duda que las otras personas realmente lo ven de una forma distinta y le dan poca importancia al color original del vestido porque comprenden que el efecto lo produce esa fotografía en concreto.

Los que no ponen en duda que otros perciben la foto de una forma distinta no utilizan expresiones como «tener razón» o «estar equivocado».


GRUPO 2. No quieren aceptar que esto haya acabado aquí. Si son de los que lo ven blanco y dorado, siguen cuestionando que la explicación sea verdadera. Aseguran que han visto en algún sitio que el vestido original es blanco a pesar de que ya se sabe a ciencia cierta cuál es el modelo (por cierto, sus fabricantes han dicho que se están planteando hacer una versión en color blanco y dorado). No pueden aceptar que sus sentidos los engañen.
Pero en este grupo también están algunos de los que lo ven azul y negro: utilizan expresiones como «tener razón» o «estar equivocado», porque no quieren reconocer que todas las personas están diciendo la verdad, que es real que esa foto es percibida de dos modos distintos, y que el color original del vestido es algo secundario. No pueden admitir que algunas personas vean algo diferente a lo que están viendo ellos aunque se les explique el motivo. Siguen intentando que los otros lo vean de la misma forma que ellos, cosa imposible ya que no se trata de una opinión sino de una percepción sensorial.

Los hay que siguen sin admitir que otros puedan ver las cosas de forma diferente a la suya.


Estas dos reacciones tan distintas nos dicen mucho de lo abiertas o cerradas que están las personas a lo desconocido y a aceptar una nueva forma de ver las cosas, si esta viene debidamente argumentada.
Cabe esperar que las personas que prefieren hacer caso omiso al hecho de que el misterio ya está desvelado porque no pueden aceptar que las cosas puedan verse de forma distinta a como las ven ellos defiendan de la misma manera irracional cualquier otra convicción que tengan. Serán personas que, en una conversación, no estarán abiertas a los argumentos de otra (ni siquiera aunque estos estén probados), que se agarrarán a un clavo ardiendo para nunca tener que recular en algo que habían expresado y que estarán cerradas a una forma de ver las cosas que difiera de la que siempre habían creído. Serán personas cerradas al cambio, a la innovación y al diálogo.
Por el contrario, las personas del primer grupo serán, en una discusión, personas tolerantes dispuestas a modificar su punto de vista si les convencen con argumentos sólidos, a aceptar formas de entender las cosas diferentes a la suya y a dar un voto de confianza a nuevos puntos de vista en lugar de rechazar de forma tajante algo que de primeras pueda parecerles chocante.
Así que en el tema del dichoso vestido hay dos grupos, sí. Pero los distingue su actitud hacia este asunto y hacia las personas que piensan distinto, independientemente de que vean la foto de un color o de otro.

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Opiniones 4
  • No entiendo realmente cual es el punto de la reflexion, aunque dudo que lo haya. Crees de verdad que el hecho de que una persona intente convencer o no a otros de lo que ha visto indica que se trata de alguien de mente abierta o cerrada? La verdad, defender lo que uno percibe con sus propios sentidos y tratar de convencer a otros de eso mismo esta en la base de razonamiento humano y si hay personas que despues de enseñarlas el por que de lo que esta sucediendo siguen empeñadas en «defender» su postura pues que quieres que te diga… En conclusion, si vas a decidir hacer dos grupos en base a ese argumento no habran mentes abiertas o cerradas, habran personas normales y personas estupidas, vamos que no hay por donde coger esta argumentacion porque las definiciones no estan bien utilizadas y en mi opinion hay un exceso de texto para lo que se quiere dar a entender, que en dos parrafos se puede explicar esto de manera mas simple vaya.

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