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Publicado: 10 de marzo 2015 12:47  /   BRANDED CONTENT
 

Una sucesión viciosa de psicodelia sesentera

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El vicio redhibitorio u oculto (en inglés, «inherent vice») es un término legal referido a los defectos que tiene algo que compramos y que están ocultos en el momento de la transacción. La existencia de estos defectos da al comprador la posibilidad de reclamar en los treinta días posteriores a la adquisición del bien. No ocurre así en la vida privada, en la que casi siempre tenemos que apechugar con las consecuencias inherentes al hecho de que, en un primer momento, el ser humano tienda a hacer visibles solo sus virtudes.
Ese sugerente término titula la novela de Thomas Pynchon que ha adaptado al cine el director nominado al Oscar® Paul Thomas Anderson y que se distribuirá en España con el título de Puro vicio.
Seguramente cuando el detective Doc Sportello se enamoró de su ex, la seductora femme fatal Shasta, no vio la que se le avecinaba, al igual que el inocente comprador que adquiere una casa para poco después descubrir algún defecto grave en su estructura. Shasta recurre a Doc, encarnado por Joaquin Phoenix, para pedirle que le ayude a encontrar a su nuevo amante, un magnate inmobiliario que, en un alarde de buen karma (motivado por el ácido), ha decidido dar un vuelco a su vida y devolver todos los bienes que había estafado. O quizá fue Shasta la que no se esperaba la carga asociada al magnate en tal época de excesos: su mujer y el amante de esta, que parecen tener algo que ver con la desaparición. Una cadena de intereses con sus correspondientes consecuencias que es el pan de todas las vidas pero, sobre todo, de aquellas cuyos pilares son la paranoia y el deseo.
La historia salta entre la comedia (su elenco incluye roqueros, surfistas, drogadictos y detectives, entre otros) y la tragedia sin escrúpulos, con estructura de novela negra clásica. Aunque poco tiene de negra la psicodélica Los Ángeles de finales de los años 60, que colorea sin mesura escenarios, vestuarios y atrezzo para dar vida a una historia de mentiras, pasiones y puro vicio que engancha como suelen hacerlo los secretos y los golpes de acción. Acompañan a Phoenix en el reparto Josh Brolin, Owen Wilson, Katherine Waterston, Reese Whiterspoon, Benicio del Toro, Jena Malone, Maya Rudolph y Martin Short.


Y para muestra de esta psicodelia sesentera, unos cuantos botones en formato gif:
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El vicio redhibitorio u oculto (en inglés, «inherent vice») es un término legal referido a los defectos que tiene algo que compramos y que están ocultos en el momento de la transacción. La existencia de estos defectos da al comprador la posibilidad de reclamar en los treinta días posteriores a la adquisición del bien. No ocurre así en la vida privada, en la que casi siempre tenemos que apechugar con las consecuencias inherentes al hecho de que, en un primer momento, el ser humano tienda a hacer visibles solo sus virtudes.
Ese sugerente término titula la novela de Thomas Pynchon que ha adaptado al cine el director nominado al Oscar® Paul Thomas Anderson y que se distribuirá en España con el título de Puro vicio.
Seguramente cuando el detective Doc Sportello se enamoró de su ex, la seductora femme fatal Shasta, no vio la que se le avecinaba, al igual que el inocente comprador que adquiere una casa para poco después descubrir algún defecto grave en su estructura. Shasta recurre a Doc, encarnado por Joaquin Phoenix, para pedirle que le ayude a encontrar a su nuevo amante, un magnate inmobiliario que, en un alarde de buen karma (motivado por el ácido), ha decidido dar un vuelco a su vida y devolver todos los bienes que había estafado. O quizá fue Shasta la que no se esperaba la carga asociada al magnate en tal época de excesos: su mujer y el amante de esta, que parecen tener algo que ver con la desaparición. Una cadena de intereses con sus correspondientes consecuencias que es el pan de todas las vidas pero, sobre todo, de aquellas cuyos pilares son la paranoia y el deseo.
La historia salta entre la comedia (su elenco incluye roqueros, surfistas, drogadictos y detectives, entre otros) y la tragedia sin escrúpulos, con estructura de novela negra clásica. Aunque poco tiene de negra la psicodélica Los Ángeles de finales de los años 60, que colorea sin mesura escenarios, vestuarios y atrezzo para dar vida a una historia de mentiras, pasiones y puro vicio que engancha como suelen hacerlo los secretos y los golpes de acción. Acompañan a Phoenix en el reparto Josh Brolin, Owen Wilson, Katherine Waterston, Reese Whiterspoon, Benicio del Toro, Jena Malone, Maya Rudolph y Martin Short.


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