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2 de marzo 2012    /   IDEAS
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¿Quién no ha jugado con un playmobil?

2 de marzo 2012    /   IDEAS     por          
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En Biología se utiliza el término exaptación para determinar una estructura que se crea con una finalidad y que, con el paso del tiempo, comienza a ser utilizada con un fin muy distinto. Un ejemplo: parece ser que el oído de los vertebrados originariamente apareció como resultado residual de una estructura destinada a aspirar agua hacia las branquias. Y no hace falta comentar su función actual.

En estos tiempos de crisis y necesidad urgente de cambio profundo en modelos obsoletos, que fueron de utilidad en otras épocas pero que no resuelven los problemas actuales, creo que es necesario una búsqueda incesante de la exaptación en lugar de una lenta evolución o una traumática revolución.

Pero… exaptación, ¿en qué y cómo?

La respuesta es sencilla. ¿En qué? Cada uno en su empresa, en su responsabilidad pública, en su entorno… en todo. Han pasado más de tres años desde el comienzo de esta compleja crisis económica y parece que nos quedan otros tantos, por tanto, no podemos esperar a que una lenta modificación de las estructuras y empresas actuales nos saquen del decrecimiento generalizado en el que vivimos. Y no creo que una revolución liderada por algún visionario que se haga abanderado de cualquier gran mentira amparada en la esperanza, de la que por desgracia la historia está repleta de ejemplos, nos convenga ni hoy ni nunca.

El ‘cómo’ depende de cada uno, de su entorno, de su empresa, de conocerse a uno mismo, de identificar lo que llevamos en nuestra mochila y la forma de reaprovecharlo para darle una nueva función. Y si nos centramos en la empresa, la respuesta de lo que hacemos, de lo que ofrecemos, de ese famoso valor añadido, de cómo reinventarnos, de cómo innovar basándonos en lo que ya tenemos, está en la escucha de nuestros clientes. Las redes sociales y, en general, las nuevas tecnologías nos lo ponen fácil para poder identificar esas nuevas utilidades que de nuestros productos nos van descubriendo.

Playmobil es un buen ejemplo de exaptación empresarial. Empresa fundada en 1876 para la fabricación de accesorios para cofres y cerraduras encontró el verdadero éxito en la fabricación de hula hoops a mediados del siglo pasado. La crisis del petróleo de los años setenta y el aumento de costes de las materias primas obligaron a la empresa a replantearse su modelo de negocio. Con valentía, creatividad y sabiendo aprovechar sus activos, fueron capaces de encontrar una nueva función para sus fábricas creando unos juguetes poco intensivos en materia prima (plástico) pero de alto valor percibido para sus clientes. El resto es historia, nuestra propia historia, porque ¿quién no ha jugado con un playmobil?

Luis Bradstrich es fundador de Supertruper

Este artículo fue publicado en el número de marzo de Yorokobu

En Biología se utiliza el término exaptación para determinar una estructura que se crea con una finalidad y que, con el paso del tiempo, comienza a ser utilizada con un fin muy distinto. Un ejemplo: parece ser que el oído de los vertebrados originariamente apareció como resultado residual de una estructura destinada a aspirar agua hacia las branquias. Y no hace falta comentar su función actual.

En estos tiempos de crisis y necesidad urgente de cambio profundo en modelos obsoletos, que fueron de utilidad en otras épocas pero que no resuelven los problemas actuales, creo que es necesario una búsqueda incesante de la exaptación en lugar de una lenta evolución o una traumática revolución.

Pero… exaptación, ¿en qué y cómo?

La respuesta es sencilla. ¿En qué? Cada uno en su empresa, en su responsabilidad pública, en su entorno… en todo. Han pasado más de tres años desde el comienzo de esta compleja crisis económica y parece que nos quedan otros tantos, por tanto, no podemos esperar a que una lenta modificación de las estructuras y empresas actuales nos saquen del decrecimiento generalizado en el que vivimos. Y no creo que una revolución liderada por algún visionario que se haga abanderado de cualquier gran mentira amparada en la esperanza, de la que por desgracia la historia está repleta de ejemplos, nos convenga ni hoy ni nunca.

El ‘cómo’ depende de cada uno, de su entorno, de su empresa, de conocerse a uno mismo, de identificar lo que llevamos en nuestra mochila y la forma de reaprovecharlo para darle una nueva función. Y si nos centramos en la empresa, la respuesta de lo que hacemos, de lo que ofrecemos, de ese famoso valor añadido, de cómo reinventarnos, de cómo innovar basándonos en lo que ya tenemos, está en la escucha de nuestros clientes. Las redes sociales y, en general, las nuevas tecnologías nos lo ponen fácil para poder identificar esas nuevas utilidades que de nuestros productos nos van descubriendo.

Playmobil es un buen ejemplo de exaptación empresarial. Empresa fundada en 1876 para la fabricación de accesorios para cofres y cerraduras encontró el verdadero éxito en la fabricación de hula hoops a mediados del siglo pasado. La crisis del petróleo de los años setenta y el aumento de costes de las materias primas obligaron a la empresa a replantearse su modelo de negocio. Con valentía, creatividad y sabiendo aprovechar sus activos, fueron capaces de encontrar una nueva función para sus fábricas creando unos juguetes poco intensivos en materia prima (plástico) pero de alto valor percibido para sus clientes. El resto es historia, nuestra propia historia, porque ¿quién no ha jugado con un playmobil?

Luis Bradstrich es fundador de Supertruper

Este artículo fue publicado en el número de marzo de Yorokobu

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Y tú más: ¡Gilipollas!
Se acabó tu tiempo
Pero, por Dios, ¿al final qué era el extraño ruido de Oregón?
 
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