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5 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO
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¿Quién puede decir que no a un gato con sombrero?

5 de noviembre 2015    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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La fotógrafa Shaina Fishman siempre está en busca de grupos de rescate de animales a los que ofrecer su tiempo y sus fotografías. Se especializó en la fotografía de animales cuando descubrió que la moda no era lo suyo y hace poco quiso hacer algo un poco diferente. «¿Conoces algún estilista que ame a los animales?», preguntó a un amigo. Así fue como le presentaron a Ryen Blaschke, voluntaria en Acción Animal de Brooklyn.
Tras la lluvia de ideas, no hubo dudas. Ryen tenía la afición perfecta y Shaina quedó prendada: cosía sombreros de fieltro para su gato. Ryen, hasta entonces, lo hacía por pura diversión, pero Shaina encontró la excusa ideal para que sus fotos tuviesen la utilidad que buscaba. Un adorable gatito, tocado con sombrero, podría ser más fácil de adoptar. Desecharon todas las otras ideas y se pusieron a hacer sombreros y fotos.

La elegancia quiso cuerpo y vida. Por eso se transformó en gato


cats with hats
«Este concepto incorpora su arte y mi fotografía. Juntas hicimos listas de sombreros emblemáticos que mejor tolerarían los gatos. Ryen es la que hace los sombreros y entre las dos los elegimos. Ella los hace todos y yo hago las fotos», explica Shaina a Yorokobu.
Desde que dejó la fotografía de moda, Shaina ha fotografiado animales, por lo que seguía estando cómoda con la idea de fotografiar gatos con sombrero. Tan acostumbrada está a tomar fotos a gatos y perros que, asegura, «fotografiar a una persona sería un proyecto extraño para mí». Además, a Shaina le duele que toda la atención se centre en los perros en adopción y la gente se olvide de los gatos. «Creo que es importante que la gente tenga en cuenta que, así como hay millones de perros esperando una casa, con los gatos ocurre igual», aclara. Solo en Estados Unidos, cada año llegan a los refugios aproximadamente 3 millones de gatos.

Cuando era pequeña quería ser veterinaria, hasta que me di cuenta de que no todo era jugar con los animales y acariciarlos


Shaina siempre ha vivido rodeada de animales. Creció con ellos y sus padres siempre han tenido una cifra exacta: dos gatos y dos perros. Se decidió por la fotografía y entró en la Newhouse School de Comunicación Pública de la Universidad de Syracuse. Después, se trasladó a Nueva York para especializarse en fotografía de moda. «Pronto me di cuenta de que aquello no era para mí. Para relajarme, acababa yendo al parque para perros con el mío y les hacía fotografías mientras se divertían. Después de todo un día tomando fotos, me apetecía descansar tomando fotos. Qué irónico», relata.
Miraba las fotos que hacía en el parque y seguía convenciéndose. Eso era lo que realmente quería hacer: volver a un tipo de fotografía que siempre le encantó. «Cuando empecé en 2006, era raro encontrar un fotógrafo exclusivamente centrado en animales. Todos me preguntaban por qué había elegido esa carrera. Hoy el mercado está inundado. Por supuesto, no fui la primera, sigo los pasos de los increíbles Elliott Erwitt y William Wegman», explica Shaina.
cats with hats
Su proyecto, al parecer, funciona. Según cuenta Shaina, «las imágenes lindas siempre ayudan a adoptar un gato. Lo conveniente, siempre, es mostrar al gato en su mejor momento. Una gran imagen puede atraer mucha atención, tan necesaria para los grupos de rescate. Puede atraer voluntarios, adopciones y donaciones. También puede llamar la atención sobre la labor del refugio. Una gran imagen, además, puede hacer cambiar de idea a la gente que subestima a los animales de refugio. Los refugios no están llenos de perros y gatos malos, sino de maravillosos compañeros de todo tipo, de maravillosas razas, de diferentes tamaños y edades», aclara.
Además de sombreros, los gatos de Acción Animal de Brooklin lucen antifaces, gafas, pelucas… Algunos aparecen disfrazados de personajes como Robin Hood. Cuando Shaina presentó su proyecto en Bored Panda, se preguntaba si todos los gatos no necesitarían, además de un «hogar amable, un ridículo disfraz de Halloween».
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La fotógrafa Shaina Fishman siempre está en busca de grupos de rescate de animales a los que ofrecer su tiempo y sus fotografías. Se especializó en la fotografía de animales cuando descubrió que la moda no era lo suyo y hace poco quiso hacer algo un poco diferente. «¿Conoces algún estilista que ame a los animales?», preguntó a un amigo. Así fue como le presentaron a Ryen Blaschke, voluntaria en Acción Animal de Brooklyn.
Tras la lluvia de ideas, no hubo dudas. Ryen tenía la afición perfecta y Shaina quedó prendada: cosía sombreros de fieltro para su gato. Ryen, hasta entonces, lo hacía por pura diversión, pero Shaina encontró la excusa ideal para que sus fotos tuviesen la utilidad que buscaba. Un adorable gatito, tocado con sombrero, podría ser más fácil de adoptar. Desecharon todas las otras ideas y se pusieron a hacer sombreros y fotos.

La elegancia quiso cuerpo y vida. Por eso se transformó en gato


cats with hats
«Este concepto incorpora su arte y mi fotografía. Juntas hicimos listas de sombreros emblemáticos que mejor tolerarían los gatos. Ryen es la que hace los sombreros y entre las dos los elegimos. Ella los hace todos y yo hago las fotos», explica Shaina a Yorokobu.
Desde que dejó la fotografía de moda, Shaina ha fotografiado animales, por lo que seguía estando cómoda con la idea de fotografiar gatos con sombrero. Tan acostumbrada está a tomar fotos a gatos y perros que, asegura, «fotografiar a una persona sería un proyecto extraño para mí». Además, a Shaina le duele que toda la atención se centre en los perros en adopción y la gente se olvide de los gatos. «Creo que es importante que la gente tenga en cuenta que, así como hay millones de perros esperando una casa, con los gatos ocurre igual», aclara. Solo en Estados Unidos, cada año llegan a los refugios aproximadamente 3 millones de gatos.

Cuando era pequeña quería ser veterinaria, hasta que me di cuenta de que no todo era jugar con los animales y acariciarlos


Shaina siempre ha vivido rodeada de animales. Creció con ellos y sus padres siempre han tenido una cifra exacta: dos gatos y dos perros. Se decidió por la fotografía y entró en la Newhouse School de Comunicación Pública de la Universidad de Syracuse. Después, se trasladó a Nueva York para especializarse en fotografía de moda. «Pronto me di cuenta de que aquello no era para mí. Para relajarme, acababa yendo al parque para perros con el mío y les hacía fotografías mientras se divertían. Después de todo un día tomando fotos, me apetecía descansar tomando fotos. Qué irónico», relata.
Miraba las fotos que hacía en el parque y seguía convenciéndose. Eso era lo que realmente quería hacer: volver a un tipo de fotografía que siempre le encantó. «Cuando empecé en 2006, era raro encontrar un fotógrafo exclusivamente centrado en animales. Todos me preguntaban por qué había elegido esa carrera. Hoy el mercado está inundado. Por supuesto, no fui la primera, sigo los pasos de los increíbles Elliott Erwitt y William Wegman», explica Shaina.
cats with hats
Su proyecto, al parecer, funciona. Según cuenta Shaina, «las imágenes lindas siempre ayudan a adoptar un gato. Lo conveniente, siempre, es mostrar al gato en su mejor momento. Una gran imagen puede atraer mucha atención, tan necesaria para los grupos de rescate. Puede atraer voluntarios, adopciones y donaciones. También puede llamar la atención sobre la labor del refugio. Una gran imagen, además, puede hacer cambiar de idea a la gente que subestima a los animales de refugio. Los refugios no están llenos de perros y gatos malos, sino de maravillosos compañeros de todo tipo, de maravillosas razas, de diferentes tamaños y edades», aclara.
Además de sombreros, los gatos de Acción Animal de Brooklin lucen antifaces, gafas, pelucas… Algunos aparecen disfrazados de personajes como Robin Hood. Cuando Shaina presentó su proyecto en Bored Panda, se preguntaba si todos los gatos no necesitarían, además de un «hogar amable, un ridículo disfraz de Halloween».
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