26 de abril 2011    /   CREATIVIDAD
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¿Quieres casarte conmigo?

26 de abril 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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A finales de 2009, Guy Shield llevaba ocho años con su novia y en un viaje a París se dio cuenta de que quería pasar el resto de su vida con ella. Pero recurrir a una pedida de mano tradicional se le quedaba corto, así que se puso a pensar cómo unir su oficio (ilustrador) con una buena idea para hacer la pregunta del millón. “El plan fue crear una serie de imágenes que podía hacer en casa sin suscitar sospechas de mi novia. Individualmente actuaban como momentos irrelevantes y mundanos pero cuando las juntas se lee la pregunta ¿te quieres casar conmigo?”, cuenta Shield.
Durante los siguientes meses, el ilustrador australiano se puso a trabajar y logró que pasara desapercibido ante su pareja. “La impresión final tenía más de 2 metros y medio, y tenía que doblarse perfectamente. Mi intención era ponerlo en la cama del hotel y que ella lo doblara para revelar el mensaje”.
Ahora solo faltaba un sitio para presentarlo. Se aceraba el cumpleaños de su novia y para celebrarlo se iban a Bali. Esto –pensó Shield– sería el momento perfecto para presentarlo. “Cuando llegó el día, estaba al borde de un ataque de nervios. Entró en la habitación y la pedí que doblara la ilustración. Escondido en un sobre estaba el anillo. Naturalmente, no funcionó exactamente como pensaba y no lo entendió al principio. Así que la ayudé a doblarlo de forma patosa, como un abuelo intentando componer una estantería de IKEA”.
A pesar de la tensión, el trabajo tuvo sus recompensas. El plan funcionó. “Después de regañarme por haber sido tan cursi de haberle propuesto matrimonio en Bali, me dijo: Por supuesto”, ríe Shields. “Me podría haber conformado con presentar un anillo y lanzar la pregunta pero no era como quería recordar ese momento”.
El trabajo tuvo algo de repercusión a raíz de un post en el blog de Shield en diciembre de 2009 pero ha vuelto a recibir atención después de que Behance lo publicara en portada la semana pasada.




El resultado final




¿No te sentiste un poco raro por compartir algo tan personal con el mundo?
Lo fue al principio pero ya no me resulta raro. Tenía una historia que contar, así que pensé ¿por qué no compartirlo? La respuesta ha sido tan positiva que de alguna forma ha cambiado el significado del proyecto para mí.
¿Los restaurantes y personas que aparecen en las ilustraciones tienen algún significado?

No. Surgieron todos de mi imaginación y no tienen un significado. Quería hacer piezas que tuvieran suficiente interés para no suscitar sospechas cuando trabajaba en ellas. Fue mi forma de ser crítptico.
Echando un vistazo a tu portfolio, parece que tienes un estilo bastante definido. No tiras mucho de la tecnología…

Podrías decir eso pero no es del todo cierto. Utilizo lápiz para la mayor parte de las cosas. Si hay poco tiempo, dibujo de forma digital, pero me encanta ensuciarme los dedos y meterme en el lado físico de dibujar. Algo se pierde en la transicción a digital. Hay menos calidez. Mi estilo es muy importante para mí pero es algo con lo que juego constantemente. Creo que hay una madurez en mi trabajo a pesar de tener cualidades de dibujos animados y tiene mucha inspiración de otros artistas. No es único pero es un estilo con la que me siento más comodo a medida que pasa el tiempo. Al final estoy feliz por poder dibujar.

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Durante los siguientes meses, el ilustrador australiano se puso a trabajar y logró que pasara desapercibido ante su pareja. “La impresión final tenía más de 2 metros y medio, y tenía que doblarse perfectamente. Mi intención era ponerlo en la cama del hotel y que ella lo doblara para revelar el mensaje”.
Ahora solo faltaba un sitio para presentarlo. Se aceraba el cumpleaños de su novia y para celebrarlo se iban a Bali. Esto –pensó Shield– sería el momento perfecto para presentarlo. “Cuando llegó el día, estaba al borde de un ataque de nervios. Entró en la habitación y la pedí que doblara la ilustración. Escondido en un sobre estaba el anillo. Naturalmente, no funcionó exactamente como pensaba y no lo entendió al principio. Así que la ayudé a doblarlo de forma patosa, como un abuelo intentando componer una estantería de IKEA”.
A pesar de la tensión, el trabajo tuvo sus recompensas. El plan funcionó. “Después de regañarme por haber sido tan cursi de haberle propuesto matrimonio en Bali, me dijo: Por supuesto”, ríe Shields. “Me podría haber conformado con presentar un anillo y lanzar la pregunta pero no era como quería recordar ese momento”.
El trabajo tuvo algo de repercusión a raíz de un post en el blog de Shield en diciembre de 2009 pero ha vuelto a recibir atención después de que Behance lo publicara en portada la semana pasada.




El resultado final




¿No te sentiste un poco raro por compartir algo tan personal con el mundo?
Lo fue al principio pero ya no me resulta raro. Tenía una historia que contar, así que pensé ¿por qué no compartirlo? La respuesta ha sido tan positiva que de alguna forma ha cambiado el significado del proyecto para mí.
¿Los restaurantes y personas que aparecen en las ilustraciones tienen algún significado?

No. Surgieron todos de mi imaginación y no tienen un significado. Quería hacer piezas que tuvieran suficiente interés para no suscitar sospechas cuando trabajaba en ellas. Fue mi forma de ser crítptico.
Echando un vistazo a tu portfolio, parece que tienes un estilo bastante definido. No tiras mucho de la tecnología…

Podrías decir eso pero no es del todo cierto. Utilizo lápiz para la mayor parte de las cosas. Si hay poco tiempo, dibujo de forma digital, pero me encanta ensuciarme los dedos y meterme en el lado físico de dibujar. Algo se pierde en la transicción a digital. Hay menos calidez. Mi estilo es muy importante para mí pero es algo con lo que juego constantemente. Creo que hay una madurez en mi trabajo a pesar de tener cualidades de dibujos animados y tiene mucha inspiración de otros artistas. No es único pero es un estilo con la que me siento más comodo a medida que pasa el tiempo. Al final estoy feliz por poder dibujar.

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