24 de marzo 2011    /   CREATIVIDAD
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¿Quieres vender champán? Contrata a una estrella de Hip Hop

24 de marzo 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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Esta es la historia de una casa productora de champán normal (Cattier) que ‘presuntamente’ contrató a una estrella de Hip Hop (Jay-Z) y logró multiplicar por cinco el precio de venta al público de Armand de Brignac gracias a esta asociación. ‘Presuntamente’ porque el artículo que lo cuenta ha sido retirado temporalmente de The Atlantic (aunque se puede leer aquí) pendiente de una ‘revisión’, según un tweet de la revista. Tanto la compañía como el rapero niegan rotundamente que exista un acuerdo, a pesar de las pruebas que muestran lo contrario.
El ensayo, un extracto de una biografía sobre Jay-Z escrita por Zack O’Malley, ahonda en el fascinante entramado que tienen algunas bebidas alcohólicas con las estrellas de Hip Hop. Las cifras no mienten. Si una marca da con la estrella apropiada, se puede traducir en ventas millonarias y unos márgenes estratosféricos. (Ver: Cómo arruinar la imágen de una empresa gracias a un famoso para comprobar lo que pasa cuando la cosa sale mal).
Todo empezó en 2006, cuando Jay-Z presentó la botella en sociedad en su videoclip ‘Show me what you got’. En el minuto 3, el rapero se encuentra en un casino jugando al poker con una modelo, fumando puros y rodeado de personas pasándolo bien. Nada fuera de lo normal para un rapero de oficio.

Se acerca el camarero con una botella de Cristal, su marca favorita antes de que el CEO de la marca francesa rechazara la asociación que estaba adquiriendo con el mundo del Hip Hop. El rapero la mira con desprecio y le ordena que se vaya.
Unos segundos más tarde, vuelve. Esta vez trae consigo un maletín que se abre y revela ¡Tachán, tachán! una botella dorada de Armand de Brignac, una marca de champán desconocida entonces pero que hoy se vende en Nueva York a 300 dólares la botella.
«Con esta simple asociación, Jay-Z logró llevar esta marca a lo más alto. El champán plateado vendió toda su producción incial», explica el autor. Todo esto a pesar de que expertos consultados por el periodista dicen que el valor real de la botella no llega ni siquiera a los 50 dólares, mientras que en tiendas se vende a 300 dólares. Uno de ellos llega incluso a decir que «sabe a mierda».
(En defensa de la marca, Armand de Brignac fue nombrado el mejor champán del mundo en 2009 por una cata a ciegas con 1.000 expertos.)
A pesar de esto, ambas partes siguen negando una relación comercial, algo que hizo saltar las sospechas de O’Malley y que lo llevó a abrir su investigación.
Primer paso: El periodista llama al consorcio de champán para saber más sobre la compañía. Una representante le informa de que aunque Cattier es de propiedad 100% familiar, es posible que la marca Armand de Brignac tenga otra estructura separada. Realiza más llamadas y encuentra que está registrada a un empresa de exportación también a nombre de los Cattier.
Segundo paso: Contacta con las autoridades estadounidenses y encuentra que la marca está distribuida por Sovereign Brands, una compañía que lleva muchos años de asociación con estrellas de Hip Hop. Entre sus directivas, hay personas que han lanzado negocios con raperos como Jermaine Dupri, socio de Jay-Z.
Tercer paso: El periodista decide viajar a Francia. Pero antes de llegar se entera de que la misma familia Cattier hacía un champán con una botella muy similar que se vendía por 70 dólares en Europa y que se dejó de producir en 2006.
Durante su visita a la bodega, los responsables de la marca niegan una relación con el rapero. Según ellos, Jay Z descubrió la marca de casualidad en una tienda en Nueva York. Preguntados sobre la aparición de la marca en el vídeo de Jay-Z, comentan que el rapero encargó unas cajas pero que no se podían imaginar que el objetivo fuera incluirlo en el vídeo.

A su vuelta a EEUU, el autor descubre un agujero del tamaño del Vesuvio en la historia.
«Es un maravilloso relato: una empresa de champán familiar concebida por una mujer francesa en los años 50 se reaviva medio siglo después y se descubre por casualidad por el rapero más famoso del mundo. Pero la oficina de patentes y marcas confirma que la primera botella de Armand de Brignac no fue exportada a EEUU hasta otoño de 2006, meses después del rodaje del vídeo».
«Envío un mail a una persona de comunicación de Cattier y me dice que hay un malentendido sobre cómo encontró la botella. ‘Fue en Nueva York pero no en una tienda'», dijo O’Malley.
«¿Por qué decidió entonces Jay-Z involucrarse con un champán de segunda?», pregunta el periodista. «Pues debido al inmenso potencial de ganar dinero. Se estima que el coste de producción por cada botella de 300 dólares de Armand de Brignac es apenas 10 euros».
Desmontada la estrategia, el artículo revela una fórmula de éxito casi infalible. Elabora un champán barato. Contrata una estrella de Hip Hop, multiplica el precio por cinco y mira cómo entran las ventas. Una cosa está clara en toda esta historia: Jay-Z no consiguió su fortuna trabajando gratis.


Esta es la historia de una casa productora de champán normal (Cattier) que ‘presuntamente’ contrató a una estrella de Hip Hop (Jay-Z) y logró multiplicar por cinco el precio de venta al público de Armand de Brignac gracias a esta asociación. ‘Presuntamente’ porque el artículo que lo cuenta ha sido retirado temporalmente de The Atlantic (aunque se puede leer aquí) pendiente de una ‘revisión’, según un tweet de la revista. Tanto la compañía como el rapero niegan rotundamente que exista un acuerdo, a pesar de las pruebas que muestran lo contrario.
El ensayo, un extracto de una biografía sobre Jay-Z escrita por Zack O’Malley, ahonda en el fascinante entramado que tienen algunas bebidas alcohólicas con las estrellas de Hip Hop. Las cifras no mienten. Si una marca da con la estrella apropiada, se puede traducir en ventas millonarias y unos márgenes estratosféricos. (Ver: Cómo arruinar la imágen de una empresa gracias a un famoso para comprobar lo que pasa cuando la cosa sale mal).
Todo empezó en 2006, cuando Jay-Z presentó la botella en sociedad en su videoclip ‘Show me what you got’. En el minuto 3, el rapero se encuentra en un casino jugando al poker con una modelo, fumando puros y rodeado de personas pasándolo bien. Nada fuera de lo normal para un rapero de oficio.

Se acerca el camarero con una botella de Cristal, su marca favorita antes de que el CEO de la marca francesa rechazara la asociación que estaba adquiriendo con el mundo del Hip Hop. El rapero la mira con desprecio y le ordena que se vaya.
Unos segundos más tarde, vuelve. Esta vez trae consigo un maletín que se abre y revela ¡Tachán, tachán! una botella dorada de Armand de Brignac, una marca de champán desconocida entonces pero que hoy se vende en Nueva York a 300 dólares la botella.
«Con esta simple asociación, Jay-Z logró llevar esta marca a lo más alto. El champán plateado vendió toda su producción incial», explica el autor. Todo esto a pesar de que expertos consultados por el periodista dicen que el valor real de la botella no llega ni siquiera a los 50 dólares, mientras que en tiendas se vende a 300 dólares. Uno de ellos llega incluso a decir que «sabe a mierda».
(En defensa de la marca, Armand de Brignac fue nombrado el mejor champán del mundo en 2009 por una cata a ciegas con 1.000 expertos.)
A pesar de esto, ambas partes siguen negando una relación comercial, algo que hizo saltar las sospechas de O’Malley y que lo llevó a abrir su investigación.
Primer paso: El periodista llama al consorcio de champán para saber más sobre la compañía. Una representante le informa de que aunque Cattier es de propiedad 100% familiar, es posible que la marca Armand de Brignac tenga otra estructura separada. Realiza más llamadas y encuentra que está registrada a un empresa de exportación también a nombre de los Cattier.
Segundo paso: Contacta con las autoridades estadounidenses y encuentra que la marca está distribuida por Sovereign Brands, una compañía que lleva muchos años de asociación con estrellas de Hip Hop. Entre sus directivas, hay personas que han lanzado negocios con raperos como Jermaine Dupri, socio de Jay-Z.
Tercer paso: El periodista decide viajar a Francia. Pero antes de llegar se entera de que la misma familia Cattier hacía un champán con una botella muy similar que se vendía por 70 dólares en Europa y que se dejó de producir en 2006.
Durante su visita a la bodega, los responsables de la marca niegan una relación con el rapero. Según ellos, Jay Z descubrió la marca de casualidad en una tienda en Nueva York. Preguntados sobre la aparición de la marca en el vídeo de Jay-Z, comentan que el rapero encargó unas cajas pero que no se podían imaginar que el objetivo fuera incluirlo en el vídeo.

A su vuelta a EEUU, el autor descubre un agujero del tamaño del Vesuvio en la historia.
«Es un maravilloso relato: una empresa de champán familiar concebida por una mujer francesa en los años 50 se reaviva medio siglo después y se descubre por casualidad por el rapero más famoso del mundo. Pero la oficina de patentes y marcas confirma que la primera botella de Armand de Brignac no fue exportada a EEUU hasta otoño de 2006, meses después del rodaje del vídeo».
«Envío un mail a una persona de comunicación de Cattier y me dice que hay un malentendido sobre cómo encontró la botella. ‘Fue en Nueva York pero no en una tienda'», dijo O’Malley.
«¿Por qué decidió entonces Jay-Z involucrarse con un champán de segunda?», pregunta el periodista. «Pues debido al inmenso potencial de ganar dinero. Se estima que el coste de producción por cada botella de 300 dólares de Armand de Brignac es apenas 10 euros».
Desmontada la estrategia, el artículo revela una fórmula de éxito casi infalible. Elabora un champán barato. Contrata una estrella de Hip Hop, multiplica el precio por cinco y mira cómo entran las ventas. Una cosa está clara en toda esta historia: Jay-Z no consiguió su fortuna trabajando gratis.

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