fbpx
5 de noviembre 2012    /   DIGITAL
por
 

¡Quiero 5 millones de clics y cuarto y mitad de mortadela de aceitunas!

5 de noviembre 2012    /   DIGITAL     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Cada vez que alguien, en una agencia creativa, escucha la frase «Quiero un viral» por parte de un cliente, una mariposa asola la costa japonesa con el potente batir de sus alas o todos en la agencia se echan a temblar. No me acuerdo cuál es la respuesta correcta. Por suerte, ahora sí hay un método que puede dar respuesta a tan lógica exigencia por parte de quien quiere resultados sin inversión. Buyral es, desde hoy, candidata a startup del siglo.

Y ya está bien de que esos gandules de agencia estén todo el día rascándose el nacle. Se acabaron las excusas. Ahora, una empresa da respuestas a problemas concretos. Buyral ofrece millones de clics a vídeos por precios que se ajustan a cualquier presupuesto. «Profesionales que trabajan día y noche haciendo clic en sus vídeos». Así lo anuncian en su vídeo explicativo que, inexplicablemente, solo cuenta con 50.000 visionados.

Todo comenzó con un becario que hacía clic en varios ordenadores alrededor de una mesa. Rápidamente, como ocurre con las ideas que alimentan los sueños, el proyecto creció hasta hacerse un gigante capaz de canalizar hacia donde quiere los flujos de YouTube. «Hemos externalizado a los clickers por todo el mundo: Sudamérica, Indonesia e India».

Son, además, defensores del clic tradicional, porque ya se sabe que nada es tan cálido por un clic humano. Por ello han creado incluso programas de integración social que ayudan a la tercera edad a sentirse útil cuando su vida torna de otoño a invierno o a colegiales infantes a aprender mientras alimentan las golosas cuentas de visionado de los vídeos.

Se trata de la democratización de la viralización. El concepto queda ya lejos del exclusivismo de los más empollones de las mejores agencias. Gañanes del mundo publicitario, es vuestro momento. Aprovechadlo.

La pena de todo esto es que no es cierto. Se trata de una iniciativa de la agencia canadiense John St que mezcla una parte de cachonda denuncia con una acción de autobombo. Aunque, bien pensado, la realidad supera en muchas ocasiones a la ficción. Quito la comida del fuego y salgo corriendo a registra la idea.

Gracias por la pista, Díxel.

Cada vez que alguien, en una agencia creativa, escucha la frase «Quiero un viral» por parte de un cliente, una mariposa asola la costa japonesa con el potente batir de sus alas o todos en la agencia se echan a temblar. No me acuerdo cuál es la respuesta correcta. Por suerte, ahora sí hay un método que puede dar respuesta a tan lógica exigencia por parte de quien quiere resultados sin inversión. Buyral es, desde hoy, candidata a startup del siglo.

Y ya está bien de que esos gandules de agencia estén todo el día rascándose el nacle. Se acabaron las excusas. Ahora, una empresa da respuestas a problemas concretos. Buyral ofrece millones de clics a vídeos por precios que se ajustan a cualquier presupuesto. «Profesionales que trabajan día y noche haciendo clic en sus vídeos». Así lo anuncian en su vídeo explicativo que, inexplicablemente, solo cuenta con 50.000 visionados.

Todo comenzó con un becario que hacía clic en varios ordenadores alrededor de una mesa. Rápidamente, como ocurre con las ideas que alimentan los sueños, el proyecto creció hasta hacerse un gigante capaz de canalizar hacia donde quiere los flujos de YouTube. «Hemos externalizado a los clickers por todo el mundo: Sudamérica, Indonesia e India».

Son, además, defensores del clic tradicional, porque ya se sabe que nada es tan cálido por un clic humano. Por ello han creado incluso programas de integración social que ayudan a la tercera edad a sentirse útil cuando su vida torna de otoño a invierno o a colegiales infantes a aprender mientras alimentan las golosas cuentas de visionado de los vídeos.

Se trata de la democratización de la viralización. El concepto queda ya lejos del exclusivismo de los más empollones de las mejores agencias. Gañanes del mundo publicitario, es vuestro momento. Aprovechadlo.

La pena de todo esto es que no es cierto. Se trata de una iniciativa de la agencia canadiense John St que mezcla una parte de cachonda denuncia con una acción de autobombo. Aunque, bien pensado, la realidad supera en muchas ocasiones a la ficción. Quito la comida del fuego y salgo corriendo a registra la idea.

Gracias por la pista, Díxel.

Compártelo twitter facebook whatsapp
Emprendedor, tu nueva oficina está en una cabina de teléfonos
‘Crunch’, el ingrediente secreto de tus videojuegos favoritos
Cualquier tiempo pasado fue peor
Los arrepentidos inventores de las cosas que más odias de internet
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *