2 de noviembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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Rap feminista para fulminar a machirulos

2 de noviembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Sus canciones son cañeras, como patadas en el culo. Sin miramientos, están aquí para luchar contra una sociedad patriarcal, para empoderar a la mujer y vencer a la discriminación. Lo tienen muy claro, el micrófono es su mejor arma. Envueltas en hip hop, lanzan mensajes como dardos que perforan los tímpanos, remueven las tripas y contagian su rabia. Son las fem­cees o mujeres raperas, activistas musicales que golpean directamente las conciencias.

Hacen su revolución dentro de un género musical tradicionalmente reservado para hombres y salpicado por letras sexistas. Las  guerreras de la rima han conseguido dar la vuelta a la tortilla y traer a su terreno esa fuerza de cambio y agitación social propia del rap. Cada vez son más las mujeres que se suben a un escenario para cantar que son fuertes, que no tienen miedo y que están dispuestas a luchar contra el machismo.

Qué belleza la que tu presentas bajo de ese traje,
¡qué belleza mujer! pero que sea más tu coraje

 

 

Huyen del estereotipo de chicas buenas del pop para colocarse en el lado duro de la música. Por lo general, no tienen el favor de los medios de comunicación pero se están ganando un sitio en la industria. Cada vez es más frecuente que sus nombres suenen entre los nominados a premios como los Grammy Latinos. En 2015, por ejemplo, la chilena Ana Tijoux compitió en la categoría de Mejor álbum latino rock, urbano o alternativo con artistas como Calle 13, Chocquibtown, Molotov y Jorge Drexler. Finalmente, Tijoux no consiguió el premio, pero su presencia fue considerada histórica para muchos colectivos feministas.

Tú no me vas someter, tú no me vas a golpear.
Tú no me vas denigrar, tú no me vas obligar

 

El rap nació en las entrañas de los barrios marginales de Nueva York en la década de los 70. Jóvenes afroamericanos y latinos unieron su creatividad para dar forma a un lenguaje común con el que gritar que estaban hartos de permanecer al margen de la sociedad. Sus protestas a base de rimas consiguieron calar profundo, sonaban en todos lados. Algunos años más tarde, las discográficas pusieron su maquinaria a funcionar para cazar a la gallina de los huevos de oro, lo consiguieron y dieron paso a un rap menos combativo, más industrializado, que no tardó en diseminarse por distintos países.

En los años 80 el rap desembarcó en Latinoámerica donde recuperó su papel de amplificador de la realidad. La pobreza, la violencia machista y las dictaduras militares se encargaron de devolver el sentido original al movimiento. Las mujeres entendieron perfectamente que tenían en sus manos un arma muy poderosa para luchar y supieron aprovecharla. Comenzó así el terremoto de las rimas feministas en español.

Somos guerreras abriendo paso a las nuevas, por condiciones de igualdad que dejen de lado las guerras

 

Las raperas feministas son seguidas, criticadas, amadas e incluso amenazadas. Para ellas, llevar sus letras por el mundo no es un camino de rosas. «Lesbianas heterofóbicas, necesitáis una violación colectiva», «sugiero ablación y violación correctiva para estos tipos», «las mujeres están para servir al hombre. Que no se te olvide, rapera mediocre», son sólo una muestra de los insultos con los que era recibido este verano el tema llamado Golpe de coño del grupo alicantino KlitoSoviet.

A las pocas horas de que subieran el vídeo a Youtube, comenzó a hacerse viral. Las redes sociales hervían y no precisamente de manera amistosa. No tardaron en llegar los tuits, escritos en su gran mayoría por hombres, deseándoles la muerte o alentando a darles una paliza. Aunque las chicas tuvieron que acudir a la policía en busca de protección, el vídeo aún sigue en la Red y el grupo no parece tener ninguna intención de retirarlo.

Harta de letras denigrantes de machitos anormales,  justifican violaciones mediante pajas mentales

 

Estos ataques machistas no son una excepción, sólo son un ejemplo del terreno hostil en el que se mueven las mujeres diariamente. Una radiografía nítida de una sociedad donde no somos todos iguales y aún menos el sexo femenino. Una fuente de inspiración para seguir escribiendo, combatiendo y rapeando. Una foto de un mundo donde …

Lo fácil cae ligero, lo duro pesa mucho, el tiempo va volado, ya que puede, tiene que volar. Cada uno en su lugar, todo está muy claro. Tu origen te marca, tú eliges la charca donde quieres remar

 

 

Sus canciones son cañeras, como patadas en el culo. Sin miramientos, están aquí para luchar contra una sociedad patriarcal, para empoderar a la mujer y vencer a la discriminación. Lo tienen muy claro, el micrófono es su mejor arma. Envueltas en hip hop, lanzan mensajes como dardos que perforan los tímpanos, remueven las tripas y contagian su rabia. Son las fem­cees o mujeres raperas, activistas musicales que golpean directamente las conciencias.

Hacen su revolución dentro de un género musical tradicionalmente reservado para hombres y salpicado por letras sexistas. Las  guerreras de la rima han conseguido dar la vuelta a la tortilla y traer a su terreno esa fuerza de cambio y agitación social propia del rap. Cada vez son más las mujeres que se suben a un escenario para cantar que son fuertes, que no tienen miedo y que están dispuestas a luchar contra el machismo.

Qué belleza la que tu presentas bajo de ese traje,
¡qué belleza mujer! pero que sea más tu coraje

 

 

Huyen del estereotipo de chicas buenas del pop para colocarse en el lado duro de la música. Por lo general, no tienen el favor de los medios de comunicación pero se están ganando un sitio en la industria. Cada vez es más frecuente que sus nombres suenen entre los nominados a premios como los Grammy Latinos. En 2015, por ejemplo, la chilena Ana Tijoux compitió en la categoría de Mejor álbum latino rock, urbano o alternativo con artistas como Calle 13, Chocquibtown, Molotov y Jorge Drexler. Finalmente, Tijoux no consiguió el premio, pero su presencia fue considerada histórica para muchos colectivos feministas.

Tú no me vas someter, tú no me vas a golpear.
Tú no me vas denigrar, tú no me vas obligar

 

El rap nació en las entrañas de los barrios marginales de Nueva York en la década de los 70. Jóvenes afroamericanos y latinos unieron su creatividad para dar forma a un lenguaje común con el que gritar que estaban hartos de permanecer al margen de la sociedad. Sus protestas a base de rimas consiguieron calar profundo, sonaban en todos lados. Algunos años más tarde, las discográficas pusieron su maquinaria a funcionar para cazar a la gallina de los huevos de oro, lo consiguieron y dieron paso a un rap menos combativo, más industrializado, que no tardó en diseminarse por distintos países.

En los años 80 el rap desembarcó en Latinoámerica donde recuperó su papel de amplificador de la realidad. La pobreza, la violencia machista y las dictaduras militares se encargaron de devolver el sentido original al movimiento. Las mujeres entendieron perfectamente que tenían en sus manos un arma muy poderosa para luchar y supieron aprovecharla. Comenzó así el terremoto de las rimas feministas en español.

Somos guerreras abriendo paso a las nuevas, por condiciones de igualdad que dejen de lado las guerras

 

Las raperas feministas son seguidas, criticadas, amadas e incluso amenazadas. Para ellas, llevar sus letras por el mundo no es un camino de rosas. «Lesbianas heterofóbicas, necesitáis una violación colectiva», «sugiero ablación y violación correctiva para estos tipos», «las mujeres están para servir al hombre. Que no se te olvide, rapera mediocre», son sólo una muestra de los insultos con los que era recibido este verano el tema llamado Golpe de coño del grupo alicantino KlitoSoviet.

A las pocas horas de que subieran el vídeo a Youtube, comenzó a hacerse viral. Las redes sociales hervían y no precisamente de manera amistosa. No tardaron en llegar los tuits, escritos en su gran mayoría por hombres, deseándoles la muerte o alentando a darles una paliza. Aunque las chicas tuvieron que acudir a la policía en busca de protección, el vídeo aún sigue en la Red y el grupo no parece tener ninguna intención de retirarlo.

Harta de letras denigrantes de machitos anormales,  justifican violaciones mediante pajas mentales

 

Estos ataques machistas no son una excepción, sólo son un ejemplo del terreno hostil en el que se mueven las mujeres diariamente. Una radiografía nítida de una sociedad donde no somos todos iguales y aún menos el sexo femenino. Una fuente de inspiración para seguir escribiendo, combatiendo y rapeando. Una foto de un mundo donde …

Lo fácil cae ligero, lo duro pesa mucho, el tiempo va volado, ya que puede, tiene que volar. Cada uno en su lugar, todo está muy claro. Tu origen te marca, tú eliges la charca donde quieres remar

 

 

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