31 de agosto 2018    /   CINE/TV
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La realidad flexible: la herramienta que mantiene a los Simpsons en pantalla

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«No creo en la libertad total del artista. El artista tiene que estar encadenado. La inspiración nace de sus intentos de escapatoria».

Palabras de Fellini.

¿Tenía razón el director de 8 y 1/2?

La realidad flexible

Podrían resumir por qué Los Simpsons sobreviven —contra las críticas— y por qué Futurama murió y Desencanto es acogida con tibieza.

Futurama y Desencanto son series inteligentes pero, por su naturaleza fantástica, no están encadenadas a la realidad. Esto es un obstáculo para crear humor. Aunque hablen de temas de nuestro tiempo, no acogen la cultura popular como Los Simpsons. Además, Futurama y Desencanto se oponen a uno de los principales recursos de Los Simpsons: la REALIDAD FLEXIBLE.

La realidad flexible solo tiene una regla: la realidad tiene que amoldarse, sea como sea, al argumento, en definitiva, al humor.

La realidad flexible estaba en el cine antes que Los Simpsons, en producciones de humor absurdo como Aterriza como puedas (1980) o Top Secret (1984). Groening supo adaptar los preceptos de este humor en televisión.

Resultado de imagen de gif get a life chris elliott

El apóstol de la realidad flexible David Mirkin —guionista y productor de Los Simpsons y creador de Búscate la vida— la describe así a nomeanerplace.com (en inglés):

«Cada momento o cada serie de momentos puede tener su propio conjunto de reglas, por lo que puedes pasar tres minutos o dos minutos o un minuto en un universo que tiene un conjunto de reglas (…) y luego, de repente, vuelves a la vida normal durante unos minutos, y luego vuelves a otro universo completamente diferente…».

los-simpsons-homer-astronauta

La realidad flexible propicia argumentos como Homer astronauta, conductor de monorraíl, alcalde de Springfield o productor de Mel Gibson; que Marge se haga millonaria en una capítulo montando gimnasios Curve y al siguiente sea ama de casa, novelista de best seller, ventrílocua, consejera de la iglesia o vendedora de drogas.

La realidad flexible permite que Bart y Lisa tengan empleos de adultos, viajen dentro y fuera de Estados Unidos y estén en casa a la hora de cenar o que Maggie sea una experta francotiradora.

La realidad flexible propicia chistes encerrados en un plano: el señor Topo muere en cada episodio; si Homer menciona la conspiración de colesterol, descubre un huevo con patas que le observa tras una esquina o el Sr. Burns tiene una legión de monos escritores.

La realidad flexible altera los espacios y la geografía: el badulake, el bar de Moe y otras localizaciones están a la distancia que requiera el drama o el chiste.

En el episodio Homer, el hereje (4×03), Homer toma el coche para ir al trabajo, se mete en un atasco de varios kilómetros que lo desquicia y cuando finalmente llega a la central nuclear, la familia le saluda desde la ventana de la casa.

Nos reímos porque el chiste funciona. No rechazamos que la central nuclear esté detrás del patio de Los Simpsons EN ESTE EPISODIO.

Argumentos y chistes como estos funcionan porque el público tiene ideas preconcebidas sobre los espacios y la realidad (lo que es posible y lo que no). El humor rompe los esquemas.

Imagen relacionada

‘Futurama’ y ‘Desencanto’ vs. la realidad flexible

¿Por qué Futurama y Desencanto no pueden funcionar con realidad flexible?

El humor funciona mejor cuando el creador y el público manejan una cultura común (incluyendo los prejuicios) y unos parámetros de la realidad. (Que David Mirkin no participe en Desencanto y Futurama es significativo: estas series no permiten la realidad flexible).

Desconocemos las leyes y las costumbres de los mundos de Futurama y Desencanto. En Los Simpsons, lo estrambótico choca contra la realidad. Un ejemplo: unos duendecillos dicen a Ralph que queme cosas, Alan Moore tiene el poder de volar y el Sr. Burns tiene el ejército de monos voladores de la Bruja Mala del Oeste (El mago de Oz).

En Futurama y Desencanto no choca la presencia de duendes, personajes que vuelan o ejércitos de monstruos. Lo que ocurre en estas series tiene una explicación científica o mágica.

Las distintas mitologías y ficciones de fantasía mezcladas en Desencanto nos predisponen a aceptar con apenas sorpresa los distintos argumentos y personajes.

En Futurama no choca que Fry, infectado por bacterias, toque el ficticio instrumento del holofonor o que un Nixon robótico quiera perpetuarse en el poder. En Desencanto, el país de los duendes o la guerra entre gnomos y orcos forman parte del género.

La ciencia ficción futurista y la fantasía medieval casan mejor con el drama que con la comedia.

En series como la mítica Enano rojo y The Orville, el humor funciona cuando trata conflictos de parejas, amigos y familiares. (La inesperada visita de un familiar político molesta a un alienígena del siglo XXV tanto como a un terrícola del siglo XXI).

Las películas de los Monty Python en la Antigüedad y la Edad Media funcionan por la introducción de llamativas anacronías de las ideologías fuera de la época ficticia. Anacronías a las que estamos acostumbrados en la animación.

En Desencanto y Futurama, los conflictos entre los protagonistas pasan a un segundo plano en favor de la aventura y la crítica aguda, eso sí, a nuestro tiempo desde la distancia.

Los Simpsons rompieron con la ficción del pasado, pero al fin y al cabo, representan a una familia occidental corriente que reconocemos o con la que nos identificamos. Fry y Leela, Bean y Elfo no nos representan.

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«No creo en la libertad total del artista. El artista tiene que estar encadenado. La inspiración nace de sus intentos de escapatoria».

Palabras de Fellini.

¿Tenía razón el director de 8 y 1/2?

La realidad flexible

Podrían resumir por qué Los Simpsons sobreviven —contra las críticas— y por qué Futurama murió y Desencanto es acogida con tibieza.

Futurama y Desencanto son series inteligentes pero, por su naturaleza fantástica, no están encadenadas a la realidad. Esto es un obstáculo para crear humor. Aunque hablen de temas de nuestro tiempo, no acogen la cultura popular como Los Simpsons. Además, Futurama y Desencanto se oponen a uno de los principales recursos de Los Simpsons: la REALIDAD FLEXIBLE.

La realidad flexible solo tiene una regla: la realidad tiene que amoldarse, sea como sea, al argumento, en definitiva, al humor.

La realidad flexible estaba en el cine antes que Los Simpsons, en producciones de humor absurdo como Aterriza como puedas (1980) o Top Secret (1984). Groening supo adaptar los preceptos de este humor en televisión.

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El apóstol de la realidad flexible David Mirkin —guionista y productor de Los Simpsons y creador de Búscate la vida— la describe así a nomeanerplace.com (en inglés):

«Cada momento o cada serie de momentos puede tener su propio conjunto de reglas, por lo que puedes pasar tres minutos o dos minutos o un minuto en un universo que tiene un conjunto de reglas (…) y luego, de repente, vuelves a la vida normal durante unos minutos, y luego vuelves a otro universo completamente diferente…».

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La realidad flexible propicia argumentos como Homer astronauta, conductor de monorraíl, alcalde de Springfield o productor de Mel Gibson; que Marge se haga millonaria en una capítulo montando gimnasios Curve y al siguiente sea ama de casa, novelista de best seller, ventrílocua, consejera de la iglesia o vendedora de drogas.

La realidad flexible permite que Bart y Lisa tengan empleos de adultos, viajen dentro y fuera de Estados Unidos y estén en casa a la hora de cenar o que Maggie sea una experta francotiradora.

La realidad flexible propicia chistes encerrados en un plano: el señor Topo muere en cada episodio; si Homer menciona la conspiración de colesterol, descubre un huevo con patas que le observa tras una esquina o el Sr. Burns tiene una legión de monos escritores.

La realidad flexible altera los espacios y la geografía: el badulake, el bar de Moe y otras localizaciones están a la distancia que requiera el drama o el chiste.

En el episodio Homer, el hereje (4×03), Homer toma el coche para ir al trabajo, se mete en un atasco de varios kilómetros que lo desquicia y cuando finalmente llega a la central nuclear, la familia le saluda desde la ventana de la casa.

Nos reímos porque el chiste funciona. No rechazamos que la central nuclear esté detrás del patio de Los Simpsons EN ESTE EPISODIO.

Argumentos y chistes como estos funcionan porque el público tiene ideas preconcebidas sobre los espacios y la realidad (lo que es posible y lo que no). El humor rompe los esquemas.

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‘Futurama’ y ‘Desencanto’ vs. la realidad flexible

¿Por qué Futurama y Desencanto no pueden funcionar con realidad flexible?

El humor funciona mejor cuando el creador y el público manejan una cultura común (incluyendo los prejuicios) y unos parámetros de la realidad. (Que David Mirkin no participe en Desencanto y Futurama es significativo: estas series no permiten la realidad flexible).

Desconocemos las leyes y las costumbres de los mundos de Futurama y Desencanto. En Los Simpsons, lo estrambótico choca contra la realidad. Un ejemplo: unos duendecillos dicen a Ralph que queme cosas, Alan Moore tiene el poder de volar y el Sr. Burns tiene el ejército de monos voladores de la Bruja Mala del Oeste (El mago de Oz).

En Futurama y Desencanto no choca la presencia de duendes, personajes que vuelan o ejércitos de monstruos. Lo que ocurre en estas series tiene una explicación científica o mágica.

Las distintas mitologías y ficciones de fantasía mezcladas en Desencanto nos predisponen a aceptar con apenas sorpresa los distintos argumentos y personajes.

En Futurama no choca que Fry, infectado por bacterias, toque el ficticio instrumento del holofonor o que un Nixon robótico quiera perpetuarse en el poder. En Desencanto, el país de los duendes o la guerra entre gnomos y orcos forman parte del género.

La ciencia ficción futurista y la fantasía medieval casan mejor con el drama que con la comedia.

En series como la mítica Enano rojo y The Orville, el humor funciona cuando trata conflictos de parejas, amigos y familiares. (La inesperada visita de un familiar político molesta a un alienígena del siglo XXV tanto como a un terrícola del siglo XXI).

Las películas de los Monty Python en la Antigüedad y la Edad Media funcionan por la introducción de llamativas anacronías de las ideologías fuera de la época ficticia. Anacronías a las que estamos acostumbrados en la animación.

En Desencanto y Futurama, los conflictos entre los protagonistas pasan a un segundo plano en favor de la aventura y la crítica aguda, eso sí, a nuestro tiempo desde la distancia.

Los Simpsons rompieron con la ficción del pasado, pero al fin y al cabo, representan a una familia occidental corriente que reconocemos o con la que nos identificamos. Fry y Leela, Bean y Elfo no nos representan.

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Opiniones 3
  • Estoy de acuerdo con el desarrollo, pero creo que hay algo más. Futurama es cierto que ha triunfado menos que los Simpson (y no pongo en duda que haya sido por el motivo que expones), pero aún así ha triunfado y mucho. Tiene una legión de seguidores deseando que continúe. A mí personalmente me gusta muchísimo.
    Pero a Desencanto le falta algo más. A mí me gustó, sobre todo al final de la temporada, pero si la comparo con Futurama sale muy muy mal parada. Es mi opinión personal, pero creo que es una opinión bastante generalizada.

  • Es curioso! En mi caso, aunque los Simpson me encanten, no me siento identificada con ellos. En cambio, si con Fray, Léela y Bean. Aunque las temáticas de estos últimos sean más fantásticas, los veo personajes más reales y humanos.

    Aún así, buen aporte.

    Un saludo!

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