3 julio, 2018    /   CINE/TV
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Lo que la realidad virtual debe aprender del cine y las series

3 julio, 2018    /   CINE/TV     por
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«La realidad virtual es la máquina de empatía más poderosa del arte», escribió Roger Ebert. Eran los años 90. La realidad virtual balbuceaba.

Hoy, creativos como Chris Milk y Gabo Arora difunden el evangelio de Ebert. Milk comenzó realizando videoclips para U2, Green Day y Gnarls Barkley. Ahora graba crudas realidades para mostrarlas a los dirigentes del mundo.

Uno de sus trabajos es Clouds Over Sidra (2015), con Gabo Arora, sobre un campo de refugiados en el desierto de Jordania. La producción auspiciada por la ONU se exhibió en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2015.

«Mostramos el trabajo a personas cuyas decisiones afectan a millones de personas. Y se vieron afectados por lo que vieron», dice Milk en una charla TED. El público aplaude.

Milk está convencido del poder la RV.

«En otros medios, tu conciencia interpreta el medio; en RV, tu conciencia es el medio».

Tras Clouds Over Sidra aumentó la producción VR sobre graves crisis humanitarias.

Una es Carne y arena (2017), dirigida por González Iñárritu. El trabajo muestra cómo inmigrantes mexicanos intentan entrar en Estados Unidos. Los participantes de la experiencia virtual se descalzan en una sala metálica que recrea el frío de las celdas de los centros de detención.

¿Funciona la Realidad Virtual como máquina de empatía o esto es un concepto que ha calado? ¿Clouds Over Sidra provocó el cambio de la política económica mundial?

La ineficacia de la RV

Lucie Heath, escritora de tecnología, escribe sobre sus experiencias con producciones VR:

«Me pregunté si aumentaba mis sentimientos de empatía hacia cada causa. Había leído relatos desgarradores y había visto imágenes de devastadoras crisis humanitarias. ¿Qué añadía verlo en 360 grados? […] En lugar de sentirme como un participante activo, tenía el rol de observador, casi como Dios».

Janet Murray, experta en realidad virtual, considera que:

«La RV no crea mayor empatía que las imágenes en la televisión o en fotos».

Murray considera que la RV es inmersiva, pero el participante no se centra en el drama de los afectados. Ella recuerda que un drama de ficción o documental se construye con los planos, la voz en off, los diálogos y la música.

No le falta razón a Murray.

¿Cuántas veces has estado en un hospital y no has reparado en los dramas grandes y pequeños a tu alrededor?

Los guionistas y los directores cortan y pegan la realidad para crear un drama.

Un ejemplo: en Salvar al soldado Ryan, ¿nos apenan las muertes de los soldados en el desembarco? No. Solo queremos que viva Tom Hanks. Es una estrella con carisma. Y la cámara y el diálogo lo han convertido en protagonista.

Cápsulas dramáticas

Murray propone crear cápsulas dramáticas que atrapen la atención del participante de RV. Pone un ejemplo:

Un pesado paquete de alimentos cae en paracaídas a una zona de hambruna. Un joven trata de levantarlo. Esto despierta el interés del espectador en ayudar. Para Murray, así se crea un deseo dramático.

Pero ¿está el público interesado en participar en una experiencia desagradable?

Carne y Arena. González Iñárritu
Carne y arena. González Iñárritu

La voluntad del público

Hay personas que no ven telediarios. Otras no ven dramas médicos ni sociales porque no quieren sufrir.

Entre el cine social y el cine escapista el público escoge lo segundo. El público de televisión se ha vuelto frágil: muchos se quejan por la muerte de algún personaje favorito. La resurrección es un recurso cliché.

Hay espectadoras que abandonaron The Handmaid’s Tale al comienzo de la segunda temporada. Por un par de escenas de violencia.

«The Handmaid’s Tale tiene pornografía de la violencia», escribieron columnistas.

«Para pasarlo mal ya tengo la vida», escribieron espectadoras en las redes.

¿Pueden estos espectadores acercarse a una experiencia RV como Carne y arena? ¿Un espectador que busca soluciones en la ficción más que realidades?

Luego está el público que carece por completo de empatía hacia sus semejantes.

Y personas que se pasean por tierras de hambre y guerras para subir fotos y vídeos a las redes sociales. Postureo ético.

El futuro de la realidad virtual como máquina de empatía

La realidad virtual puede acercarnos, de otra manera, a realidades que nos interesan. La empatía depende en gran parte de la voluntad del público.

Los creadores tienen que seguir creando escenarios y situaciones generales convincentes. Y más. Quizá crear dos o tres personajes que sean interesantes de seguir.  (Un ejemplo frívolo: la mujer de rojo en Matrix). La realidad virtual tiene que dar la posibilidad al espectador de ser investigador o periodista.

«La realidad virtual es la máquina de empatía más poderosa del arte», escribió Roger Ebert. Eran los años 90. La realidad virtual balbuceaba.

Hoy, creativos como Chris Milk y Gabo Arora difunden el evangelio de Ebert. Milk comenzó realizando videoclips para U2, Green Day y Gnarls Barkley. Ahora graba crudas realidades para mostrarlas a los dirigentes del mundo.

Uno de sus trabajos es Clouds Over Sidra (2015), con Gabo Arora, sobre un campo de refugiados en el desierto de Jordania. La producción auspiciada por la ONU se exhibió en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2015.

«Mostramos el trabajo a personas cuyas decisiones afectan a millones de personas. Y se vieron afectados por lo que vieron», dice Milk en una charla TED. El público aplaude.

Milk está convencido del poder la RV.

«En otros medios, tu conciencia interpreta el medio; en RV, tu conciencia es el medio».

Tras Clouds Over Sidra aumentó la producción VR sobre graves crisis humanitarias.

Una es Carne y arena (2017), dirigida por González Iñárritu. El trabajo muestra cómo inmigrantes mexicanos intentan entrar en Estados Unidos. Los participantes de la experiencia virtual se descalzan en una sala metálica que recrea el frío de las celdas de los centros de detención.

¿Funciona la Realidad Virtual como máquina de empatía o esto es un concepto que ha calado? ¿Clouds Over Sidra provocó el cambio de la política económica mundial?

La ineficacia de la RV

Lucie Heath, escritora de tecnología, escribe sobre sus experiencias con producciones VR:

«Me pregunté si aumentaba mis sentimientos de empatía hacia cada causa. Había leído relatos desgarradores y había visto imágenes de devastadoras crisis humanitarias. ¿Qué añadía verlo en 360 grados? […] En lugar de sentirme como un participante activo, tenía el rol de observador, casi como Dios».

Janet Murray, experta en realidad virtual, considera que:

«La RV no crea mayor empatía que las imágenes en la televisión o en fotos».

Murray considera que la RV es inmersiva, pero el participante no se centra en el drama de los afectados. Ella recuerda que un drama de ficción o documental se construye con los planos, la voz en off, los diálogos y la música.

No le falta razón a Murray.

¿Cuántas veces has estado en un hospital y no has reparado en los dramas grandes y pequeños a tu alrededor?

Los guionistas y los directores cortan y pegan la realidad para crear un drama.

Un ejemplo: en Salvar al soldado Ryan, ¿nos apenan las muertes de los soldados en el desembarco? No. Solo queremos que viva Tom Hanks. Es una estrella con carisma. Y la cámara y el diálogo lo han convertido en protagonista.

Cápsulas dramáticas

Murray propone crear cápsulas dramáticas que atrapen la atención del participante de RV. Pone un ejemplo:

Un pesado paquete de alimentos cae en paracaídas a una zona de hambruna. Un joven trata de levantarlo. Esto despierta el interés del espectador en ayudar. Para Murray, así se crea un deseo dramático.

Pero ¿está el público interesado en participar en una experiencia desagradable?

Carne y Arena. González Iñárritu
Carne y arena. González Iñárritu

La voluntad del público

Hay personas que no ven telediarios. Otras no ven dramas médicos ni sociales porque no quieren sufrir.

Entre el cine social y el cine escapista el público escoge lo segundo. El público de televisión se ha vuelto frágil: muchos se quejan por la muerte de algún personaje favorito. La resurrección es un recurso cliché.

Hay espectadoras que abandonaron The Handmaid’s Tale al comienzo de la segunda temporada. Por un par de escenas de violencia.

«The Handmaid’s Tale tiene pornografía de la violencia», escribieron columnistas.

«Para pasarlo mal ya tengo la vida», escribieron espectadoras en las redes.

¿Pueden estos espectadores acercarse a una experiencia RV como Carne y arena? ¿Un espectador que busca soluciones en la ficción más que realidades?

Luego está el público que carece por completo de empatía hacia sus semejantes.

Y personas que se pasean por tierras de hambre y guerras para subir fotos y vídeos a las redes sociales. Postureo ético.

El futuro de la realidad virtual como máquina de empatía

La realidad virtual puede acercarnos, de otra manera, a realidades que nos interesan. La empatía depende en gran parte de la voluntad del público.

Los creadores tienen que seguir creando escenarios y situaciones generales convincentes. Y más. Quizá crear dos o tres personajes que sean interesantes de seguir.  (Un ejemplo frívolo: la mujer de rojo en Matrix). La realidad virtual tiene que dar la posibilidad al espectador de ser investigador o periodista.

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Opiniones 2
  • Me ha gustado mucho el artículo, creo que la RV tiene mucho futuro dentro de un contexto narrativo. Sin embargo, quizá tenga que utilizar modelos teatrales más que del cine y las series, porque en la RV el creador de la narración no controla el enfoque que da a los planos. Es más bien como en el teatro, un espectador observa algo con sus ojos.

    • Buena idea, Gonzalo. De alguna manera como los espectáculos o teatrillos de los parques temáticos a donde el público se acerca según su interés. No, si al final haremos Westworld en RV.

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