14 de febrero 2011    /   CREATIVIDAD
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¿Recuerdos indeseables? ¡Al Museo de Relaciones Rotas!

14 de febrero 2011    /   CREATIVIDAD     por          
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El santo Valentín anda un poco perdido. Hace unas décadas le dijeron que en su día, el 14 de febrero, tendría que ocuparse de los enamorados y las cuestiones del amor. Pero en los últimos años suenan más las coplas del desamor que las del querer, las flores y los pajaritos. ¿Estamos empachados de ñoñería y exaltación de lo cursi? ¿O es la revancha de los exs y los singles?
Este será el primer Día de San Valentín que el santo verá un Museo de Relaciones Rotas. Está en Zagreb y lleva abierto cinco meses. Pero la idea viene de lejos. Antes fue un museo itinerante que viajó por Belgrado, Berlín, Estocolmo, Tokio, Nueva York, Sao Paulo… La exposición reúne restos de relaciones acabadas. Objetos que en su día fueron importantes para una pareja y ahora, cuando llegó el desamor, no hacen más que molestar por la carga emocional que encierran.
Muchos objetos siguen llegando al museo desde cualquier parte del mundo. Hay hachas, hay esposas de peluche, hay vestidos de novia, hay ropa interior, hay botellas de champán… Todos tienen una historia detrás y es eso lo que les da su sentido. ¿Por ejemplo? Una mujer suiza donó un paquete aún cerrado con un tanga de caramelo y lo acompañó con una nota: “Él resultó ser tan cutre y barato como sus regalos”.

Los orígenes del proyecto están, evidentemente, en una relación rota. Los artistas Olinka Vistica y Drazen Grubisic se amaron de 1999 a 2003. Ese año el amor se fue. Pero sus muebles, sus fotos, sus peluches se quedaron. ¿Qué harían con todo eso? Ni para ti ni para mí… Ni tampoco a la basura. Eso, a veces, duele. Entonces surgió la idea de abrir un museo donde fueran todos esos objetos espinosos que ni los quieres cerca ni te atreves a lanzar al contenedor.
En 2006 Gurbisic llamó a Vistica para recuperar la idea. Ellos tenían peluches y otras cosas para el museo pero no era suficiente. Llamaron a sus amigos y la idea arrasó. Empezó la recolección.
En 2007 se inauguró la primera exposición itinerante en Croacia. Después fue a Alemania, Bosnia, Eslovenia… en una programación que contaba más de 300 localidades. En este tiempo hay algo que a sus fundadores les ha quedado claro. El museo tiene un efecto terapéutico, un efecto de catarsis y liberación para los que se deshacen de objetos llenos de recuerdos. A ellos mismos les ocurrió.
En abril el museo llegará a Buenos Aires y la recolección acaba de empezar. Justo en el Día de San Valentín. Esta vez la iniciativa parte de una campaña de la marca Paso de los Toros ideada por su agencia, BBDO Argentina. Aunque para la bebida que tiene como lema ‘Cortá con tanta dulzura, lo dulce no quita la sed’ hablar del desamor el Día de los Enamorados, después de tres años, empieza a ser una tradición.
Ya te avisamos al principio, Valentín. Te vas a quedar para el desamor.





El santo Valentín anda un poco perdido. Hace unas décadas le dijeron que en su día, el 14 de febrero, tendría que ocuparse de los enamorados y las cuestiones del amor. Pero en los últimos años suenan más las coplas del desamor que las del querer, las flores y los pajaritos. ¿Estamos empachados de ñoñería y exaltación de lo cursi? ¿O es la revancha de los exs y los singles?
Este será el primer Día de San Valentín que el santo verá un Museo de Relaciones Rotas. Está en Zagreb y lleva abierto cinco meses. Pero la idea viene de lejos. Antes fue un museo itinerante que viajó por Belgrado, Berlín, Estocolmo, Tokio, Nueva York, Sao Paulo… La exposición reúne restos de relaciones acabadas. Objetos que en su día fueron importantes para una pareja y ahora, cuando llegó el desamor, no hacen más que molestar por la carga emocional que encierran.
Muchos objetos siguen llegando al museo desde cualquier parte del mundo. Hay hachas, hay esposas de peluche, hay vestidos de novia, hay ropa interior, hay botellas de champán… Todos tienen una historia detrás y es eso lo que les da su sentido. ¿Por ejemplo? Una mujer suiza donó un paquete aún cerrado con un tanga de caramelo y lo acompañó con una nota: “Él resultó ser tan cutre y barato como sus regalos”.

Los orígenes del proyecto están, evidentemente, en una relación rota. Los artistas Olinka Vistica y Drazen Grubisic se amaron de 1999 a 2003. Ese año el amor se fue. Pero sus muebles, sus fotos, sus peluches se quedaron. ¿Qué harían con todo eso? Ni para ti ni para mí… Ni tampoco a la basura. Eso, a veces, duele. Entonces surgió la idea de abrir un museo donde fueran todos esos objetos espinosos que ni los quieres cerca ni te atreves a lanzar al contenedor.
En 2006 Gurbisic llamó a Vistica para recuperar la idea. Ellos tenían peluches y otras cosas para el museo pero no era suficiente. Llamaron a sus amigos y la idea arrasó. Empezó la recolección.
En 2007 se inauguró la primera exposición itinerante en Croacia. Después fue a Alemania, Bosnia, Eslovenia… en una programación que contaba más de 300 localidades. En este tiempo hay algo que a sus fundadores les ha quedado claro. El museo tiene un efecto terapéutico, un efecto de catarsis y liberación para los que se deshacen de objetos llenos de recuerdos. A ellos mismos les ocurrió.
En abril el museo llegará a Buenos Aires y la recolección acaba de empezar. Justo en el Día de San Valentín. Esta vez la iniciativa parte de una campaña de la marca Paso de los Toros ideada por su agencia, BBDO Argentina. Aunque para la bebida que tiene como lema ‘Cortá con tanta dulzura, lo dulce no quita la sed’ hablar del desamor el Día de los Enamorados, después de tres años, empieza a ser una tradición.
Ya te avisamos al principio, Valentín. Te vas a quedar para el desamor.




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