30 de julio 2015    /   CINE/TV
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Las comedias de televisión y las viejas reglas de la comedia de Hollywood

30 de julio 2015    /   CINE/TV     por          
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Una chica bonita, un beso, una caída… son algunas de las reglas de la comedia de Preston Sturges. Decálogo que recoge los fundamentos de una forma de hacer reír ya extinguido: la del subgénero screwball comedy (comedia loca o que le falta un tornillo) que floreció en los años 40 y 50. Historias de personajes ingenuos y que se ven envueltos en situaciones absurdas. Comedias como La fiera de mi niña, Arsénico por compasión o Vive como quieras.
Sturges redacta las reglas poco después de dirigir Los viajes de Sullivan (1941), divertida e inteligente comedia sobre un director de comedias que quiere ser profundo. Más que reglas, sugerencias fruto del ensayo y error, y de la observación del público.
¿CUÁLES SON LAS REGLAS DE LA COMEDIA DE PRESTON STURGES?

Una chica bonita es mejor que una fea.
Una pierna, mejor que un brazo.
Un dormitorio, mejor que una sala de estar.
Una llegada, mejor que una partida.
Un nacimiento, mejor que una muerte.
Una persecución, mejor que una charla.
Un perro, mejor que un paisaje.
Un gatito, mejor que un perro.
Un bebé, mejor que un gatito.
Un beso, mejor que un bebé.
Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.

Estas reglas las observamos en películas comerciales hasta fecha reciente. Me interesa, como divertimento, ver si las comedias de situación siguen los principios de Sturges.
¿Por qué comedias de situación y no comedias dramáticas?
Los creadores de comedias de situación tienen las mismas intenciones que los creadores de screwball comedy: la pura evasión. Esta no es la intención de comedias dramáticas como Transparent o Girls o Louie. (Para ilustrar las reglas, algunos vídeos de las series muy conocidas).

1. Una chica bonita es mejor que una fea

Las protagonistas de las comedias de Hollywood son monísimas. Las feúchas son compañeras o confidentes o protagonistas en comedias de autor. En una comedia comercial el listón de la fealdad es un peinado y unas gafas poco favorecedoras.
En las comedias de situación hay una variedad de cánones estéticos: hay bellezones y mujeres de belleza mundana. Las series tienen una ventaja sobre el cine: a fuerza de ver a un personaje capítulo tras capítulo, los espectadores ven atractivo o interesante a los personajes al margen de una belleza más o menos canónica.
En la mayoría de las comedias de situación aparecen de cuando en cuando mujeres de las que provocan torceduras de cuello a los hombres. Los protagonistas masculinos de Friends o Cómo conocí a vuestra madre o The Big Bang Theory suspiran y babean por estas mujeres, y entran en competición. La hermana de Sheldon Cooper es un ejemplo de este tipo de belleza llamativa (en inglés, pero es cortito):

 2. Una pierna, mejor que un brazo

Preston Sturges escribe la regla en una época donde la carne es un elemento visual escaso. Hoy una pierna no es suficiente reclamo para los espectadores masculinos. A modo de ejemplo, una imagen de Sucedió una noche de Frank Capra donde la protagonista para un camión:
Sucedió una noche - un pierna bonita

3. Un dormitorio, mejor que una sala de estar

El escenario habitual de la comedia de situación es la sala de estar con muchas puertas. Salas tan grandes que en algunos casos podrían acoger una banda de música. Salas con puertas que se abren al frente, a la derecha y la izquierda para que los personajes entren y salgan de la escena en un pis pas. Sin puertas, no hay comedias de situación.
Pero el dormitorio es el verdadero campo de batalla. En los dormitorios se fraguan las relaciones o se rompen. Un «te quiero» durante el acto sexual o juegos inesperados mandan al garete una relación. «Me diste miedo», dice quien corta. También es un lugar para malentendidos y sueños difíciles, como ocurre en esta escena de Frasier:

4. Una llegada, mejor que una partida

Las llegadas funcionan mejor que las partidas en las comedias de situación.
Muchos episodios de Friends, Frasier, Senfield, The Big Bang Theory… tienen que ver con la llegada de un rival amoroso o profesional, o un amigo de la infancia o una visita de los padres. Arriba recordamos cómo la llegada de la hermana de Sheldon altera las hormonas de los científicos.
Incluso hay comedias de situación que como punto inicial toman una llegada: Frasier acoge a su padre; Will Smith va a Bel Air, a casa de los tíos; Penny llega a los Ángeles en TBBT… La llegada es una buena excusa para mostrar el choque entre personas que piensan y viven de manera diferente.
Recordemos el momento en el que Sheldon Cooper es apartado de alguna manera del grupo y decide montar otro grupo de amigos con el dueño de la tienda de cómics y otros personajes.

5. Un nacimiento, mejor que una muerte

Rara vez vemos la muerte de alguien en una comedia de situación. Mueren personajes, pero sus cuerpos se escamotean. Sí vemos velatorios y entierros. Por el contrario, a las comedias de situación les gusta ver cómo los protagonistas traen hijos al mundo (propios y ajenos). Cuanto más tiquismiquis o torpe es un personaje más probabilidad tiene de ayudar a una parturienta a que el niño nazca.

6. Una persecución, mejor que una charla.

Parece que las comedias con persecuciones se perdieron con el viejo Hollywood. En La fiera de mi niña los protagonistas corren delante y detrás de un leopardo; en Con faldas y a lo loco, Lemon y Curtis huyen de los gánsters…
En el cine cómico hay carreritas al aeropuerto, pero no persecuciones.
¿Y en las comedias de situación?
El guionista Paco López Barrio (LAlqueria Blanca, Victor Ros, El Ministerio del Tiempo) explica por qué es raro encontrar una persecución en el género:
«Una persecución, salvo que sean esas domésticas alrededor de una mesa, necesita espacio y por tanto exteriores. Justo lo que no vas a tener en una sitcom, que son puro plató. Podemos ver persecuciones en Benny Hill, en Mr. Bean o en Flyng Circus de los Monthy Python, pero ninguna de estas tres puede considerarse sitcom, sino sketches».
Hay que bucear en la memoria y en Internet para encontrar persecuciones en comedias de situación. El guionista Gustavo Palacios me propone dos rarezas, ambas en Seinfeld que no necesitan palabras:

«A Seinfeld y a Larry David les gusta la comedia clásica del tipo screwball comedy», dice Palacios. Eso lo explica todo.
La guionista Laura Muñoz Liaño recuerda haber visto una persecución en una comedia de situación española:
«En 7 vidas hubo un persecución en círculo: salón, terraza, salón, terraza… y colleja».
¡Gracias a las puertas! (No encontré imágenes, pero lo menciono porque muchos seguidores de 7 vidas recordarán la escena).
A falta de persecuciones, las carreras pueden ser mejores que los diálogos: las hay en varios episodios de Modern Family para llegar a tiempo a una función escolar, a un restaurante, a una boda…
La escritora Diana P. Morales menciona el episodio Subway Wars de Cómo conocí a vuestra madre (6×06): «Aquí todos hacen una carrera para ver quién llega el primero a un restaurante en el que cena Woody Allen. Uno va en taxi, otro en metro…»

7. Un perro, mejor que un paisaje.

Cualquier director o productor de televisión te dirá que es más fácil dirigir a un perro que tratar con el dueño. Hay pocos perros en las comedias de situación, pero los que hay, ¡qué juego dan! Como Eddie, el perro del padre de Frasier o Stella, la perra de Modern Family venerada por el patriarca de la familia.
Aquí un vídeo en el que Frasier se siente incomodado por la presencia de Eddie en distintos momentos (en castellano):

8. Un gatito, mejor que un perro.

Será si el gato quiere. Los gatos no siguen instrucciones como los perros. Hitchcock dijo «no trabajes con animales», tras una ingrata experiencia con gatos (quería que una docena de gatos saliera por una ventana de un decorado tras un falso disparo. Ningún gato se lanzó por la falsa ventana). Recordamos a los gatos que acoge Sheldon en un momento de desvarío.

No cuenta el gato delicadito con trajes setenteros de El Enano Rojo (en inglés):

 9. Un bebé, mejor que un gatito.

Los bebés no obedecen como los perros, pero se quedan quietos. Es un recurso empleado incluso en comedias de situación sofisticadas como Seinfeld:


10. Un beso, mejor que un bebé

Siempre. Todos queremos besos (hasta los gatos), pero no todos queremos bebés. Hay series que durante temporadas han sobrevivido moribundas por algo tan sencillo como los besos negados. Los espectadores quieren besos, pero sobre todo EL BESO QUE LO CAMBIARÁ TODO como en Friends o TBBT. ¿Quién esperaba el beso entre Sheldon y Amy? (en inglés):

11. Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.

Nos reímos cuando se caen los personajes. Somos brutos o primitivos. En la escena de Frasier siguiente hay una llegada, una caída y un perro, puro slapstick (humor de caída y porrazo).

Parece ser que las reglas de Preston Sturges siguen vigentes casi ochenta años después.

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Una chica bonita, un beso, una caída… son algunas de las reglas de la comedia de Preston Sturges. Decálogo que recoge los fundamentos de una forma de hacer reír ya extinguido: la del subgénero screwball comedy (comedia loca o que le falta un tornillo) que floreció en los años 40 y 50. Historias de personajes ingenuos y que se ven envueltos en situaciones absurdas. Comedias como La fiera de mi niña, Arsénico por compasión o Vive como quieras.
Sturges redacta las reglas poco después de dirigir Los viajes de Sullivan (1941), divertida e inteligente comedia sobre un director de comedias que quiere ser profundo. Más que reglas, sugerencias fruto del ensayo y error, y de la observación del público.
¿CUÁLES SON LAS REGLAS DE LA COMEDIA DE PRESTON STURGES?

Una chica bonita es mejor que una fea.
Una pierna, mejor que un brazo.
Un dormitorio, mejor que una sala de estar.
Una llegada, mejor que una partida.
Un nacimiento, mejor que una muerte.
Una persecución, mejor que una charla.
Un perro, mejor que un paisaje.
Un gatito, mejor que un perro.
Un bebé, mejor que un gatito.
Un beso, mejor que un bebé.
Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.

Estas reglas las observamos en películas comerciales hasta fecha reciente. Me interesa, como divertimento, ver si las comedias de situación siguen los principios de Sturges.
¿Por qué comedias de situación y no comedias dramáticas?
Los creadores de comedias de situación tienen las mismas intenciones que los creadores de screwball comedy: la pura evasión. Esta no es la intención de comedias dramáticas como Transparent o Girls o Louie. (Para ilustrar las reglas, algunos vídeos de las series muy conocidas).

1. Una chica bonita es mejor que una fea

Las protagonistas de las comedias de Hollywood son monísimas. Las feúchas son compañeras o confidentes o protagonistas en comedias de autor. En una comedia comercial el listón de la fealdad es un peinado y unas gafas poco favorecedoras.
En las comedias de situación hay una variedad de cánones estéticos: hay bellezones y mujeres de belleza mundana. Las series tienen una ventaja sobre el cine: a fuerza de ver a un personaje capítulo tras capítulo, los espectadores ven atractivo o interesante a los personajes al margen de una belleza más o menos canónica.
En la mayoría de las comedias de situación aparecen de cuando en cuando mujeres de las que provocan torceduras de cuello a los hombres. Los protagonistas masculinos de Friends o Cómo conocí a vuestra madre o The Big Bang Theory suspiran y babean por estas mujeres, y entran en competición. La hermana de Sheldon Cooper es un ejemplo de este tipo de belleza llamativa (en inglés, pero es cortito):

 2. Una pierna, mejor que un brazo

Preston Sturges escribe la regla en una época donde la carne es un elemento visual escaso. Hoy una pierna no es suficiente reclamo para los espectadores masculinos. A modo de ejemplo, una imagen de Sucedió una noche de Frank Capra donde la protagonista para un camión:
Sucedió una noche - un pierna bonita

3. Un dormitorio, mejor que una sala de estar

El escenario habitual de la comedia de situación es la sala de estar con muchas puertas. Salas tan grandes que en algunos casos podrían acoger una banda de música. Salas con puertas que se abren al frente, a la derecha y la izquierda para que los personajes entren y salgan de la escena en un pis pas. Sin puertas, no hay comedias de situación.
Pero el dormitorio es el verdadero campo de batalla. En los dormitorios se fraguan las relaciones o se rompen. Un «te quiero» durante el acto sexual o juegos inesperados mandan al garete una relación. «Me diste miedo», dice quien corta. También es un lugar para malentendidos y sueños difíciles, como ocurre en esta escena de Frasier:

4. Una llegada, mejor que una partida

Las llegadas funcionan mejor que las partidas en las comedias de situación.
Muchos episodios de Friends, Frasier, Senfield, The Big Bang Theory… tienen que ver con la llegada de un rival amoroso o profesional, o un amigo de la infancia o una visita de los padres. Arriba recordamos cómo la llegada de la hermana de Sheldon altera las hormonas de los científicos.
Incluso hay comedias de situación que como punto inicial toman una llegada: Frasier acoge a su padre; Will Smith va a Bel Air, a casa de los tíos; Penny llega a los Ángeles en TBBT… La llegada es una buena excusa para mostrar el choque entre personas que piensan y viven de manera diferente.
Recordemos el momento en el que Sheldon Cooper es apartado de alguna manera del grupo y decide montar otro grupo de amigos con el dueño de la tienda de cómics y otros personajes.

5. Un nacimiento, mejor que una muerte

Rara vez vemos la muerte de alguien en una comedia de situación. Mueren personajes, pero sus cuerpos se escamotean. Sí vemos velatorios y entierros. Por el contrario, a las comedias de situación les gusta ver cómo los protagonistas traen hijos al mundo (propios y ajenos). Cuanto más tiquismiquis o torpe es un personaje más probabilidad tiene de ayudar a una parturienta a que el niño nazca.

6. Una persecución, mejor que una charla.

Parece que las comedias con persecuciones se perdieron con el viejo Hollywood. En La fiera de mi niña los protagonistas corren delante y detrás de un leopardo; en Con faldas y a lo loco, Lemon y Curtis huyen de los gánsters…
En el cine cómico hay carreritas al aeropuerto, pero no persecuciones.
¿Y en las comedias de situación?
El guionista Paco López Barrio (LAlqueria Blanca, Victor Ros, El Ministerio del Tiempo) explica por qué es raro encontrar una persecución en el género:
«Una persecución, salvo que sean esas domésticas alrededor de una mesa, necesita espacio y por tanto exteriores. Justo lo que no vas a tener en una sitcom, que son puro plató. Podemos ver persecuciones en Benny Hill, en Mr. Bean o en Flyng Circus de los Monthy Python, pero ninguna de estas tres puede considerarse sitcom, sino sketches».
Hay que bucear en la memoria y en Internet para encontrar persecuciones en comedias de situación. El guionista Gustavo Palacios me propone dos rarezas, ambas en Seinfeld que no necesitan palabras:

«A Seinfeld y a Larry David les gusta la comedia clásica del tipo screwball comedy», dice Palacios. Eso lo explica todo.
La guionista Laura Muñoz Liaño recuerda haber visto una persecución en una comedia de situación española:
«En 7 vidas hubo un persecución en círculo: salón, terraza, salón, terraza… y colleja».
¡Gracias a las puertas! (No encontré imágenes, pero lo menciono porque muchos seguidores de 7 vidas recordarán la escena).
A falta de persecuciones, las carreras pueden ser mejores que los diálogos: las hay en varios episodios de Modern Family para llegar a tiempo a una función escolar, a un restaurante, a una boda…
La escritora Diana P. Morales menciona el episodio Subway Wars de Cómo conocí a vuestra madre (6×06): «Aquí todos hacen una carrera para ver quién llega el primero a un restaurante en el que cena Woody Allen. Uno va en taxi, otro en metro…»

7. Un perro, mejor que un paisaje.

Cualquier director o productor de televisión te dirá que es más fácil dirigir a un perro que tratar con el dueño. Hay pocos perros en las comedias de situación, pero los que hay, ¡qué juego dan! Como Eddie, el perro del padre de Frasier o Stella, la perra de Modern Family venerada por el patriarca de la familia.
Aquí un vídeo en el que Frasier se siente incomodado por la presencia de Eddie en distintos momentos (en castellano):

8. Un gatito, mejor que un perro.

Será si el gato quiere. Los gatos no siguen instrucciones como los perros. Hitchcock dijo «no trabajes con animales», tras una ingrata experiencia con gatos (quería que una docena de gatos saliera por una ventana de un decorado tras un falso disparo. Ningún gato se lanzó por la falsa ventana). Recordamos a los gatos que acoge Sheldon en un momento de desvarío.

No cuenta el gato delicadito con trajes setenteros de El Enano Rojo (en inglés):

 9. Un bebé, mejor que un gatito.

Los bebés no obedecen como los perros, pero se quedan quietos. Es un recurso empleado incluso en comedias de situación sofisticadas como Seinfeld:


10. Un beso, mejor que un bebé

Siempre. Todos queremos besos (hasta los gatos), pero no todos queremos bebés. Hay series que durante temporadas han sobrevivido moribundas por algo tan sencillo como los besos negados. Los espectadores quieren besos, pero sobre todo EL BESO QUE LO CAMBIARÁ TODO como en Friends o TBBT. ¿Quién esperaba el beso entre Sheldon y Amy? (en inglés):

11. Y una buena caída, mejor que ninguna otra cosa.

Nos reímos cuando se caen los personajes. Somos brutos o primitivos. En la escena de Frasier siguiente hay una llegada, una caída y un perro, puro slapstick (humor de caída y porrazo).

Parece ser que las reglas de Preston Sturges siguen vigentes casi ochenta años después.

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