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10 de julio 2019    /   IDEAS
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Cuida a tus conocidos como si fueran tus amigos

10 de julio 2019    /   IDEAS     por          
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Decir que el ser humano es un animal social no es descubrir América. A estas alturas de la evolución, queda claro que los hombres necesitan del contacto y la interacción con otros de su misma especie para sentirse plenos. A no ser que se sea un anacoreta, un ermitaño o un rancio, que de todo hay.

Pero no toda relación entre humanos tiene que ser profunda y épica. También ayudan, y mucho, esos a los que denominamos conocidos, que están un peldaño por debajo del escalafón de amigos, y que nos facilitan la vida cuando necesitamos salir de un apuro.

Según el sociólogo estadounidense Mark Granovetter, son los llamados vínculos débiles los que nos pueden sacar de apuros en más de una ocasión. Y no solo porque a través de ellos conseguimos favores (o favorazos, si nos ayudan a encontrar trabajo, por ejemplo), sino porque nos hacen sentir más vinculados con otros grupos sociales.

Otras importantes ventajas de tener y cultivar una red de conocidos es que a través de ellos pueden surgir recomendaciones laborales y nos hacen más empáticos, además de alejar la soledad de nuestros sentimientos.

También nos hacen más felices, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Así lo demostró un estudio de 2014, que también concluyó que mantener esa red de conocidos crea un sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Relaciones sociales entre vecinos

A MÁS EDAD, MENOS AMIGOS

Parece demostrado que a medida que cumplimos años, nuestra capacidad de hacer amigos se ve resentida. Todos los que no hayamos logrado hasta los 25 años mejor darlos por perdidos. Incluso aquellos que ya formaban parte de nuestro círculo más íntimo acaban desapareciendo de nuestra vida solo por el hecho de que esta cambia: más obligaciones, más responsabilidades, hijos a los que atender… Nuestro círculo social se reduce, pues, considerablemente.

Ese círculo de amigos íntimos que frecuentábamos acaba reducido a una red de conocidos que entablamos en los lugares que frecuentamos: el bar de la esquina, los otros dueños de perros con los que coincidimos en el parque o los padres del colegio donde llevamos a nuestros hijos.

Tal y como expresó Miriam Kirmayer, terapeuta experta en amistad, en un artículo para New York Times, «podemos tener amigos o conocidos en diferentes contextos que le dan sentido a nuestras vidas a su manera». Y eso ayuda a tener y contar con diferentes tipos de apoyo.

Por eso es tan importante fomentar este tipo de relaciones más light, menos intensas, pero igual de positivas y fructíferas.

Relaciones sociales entre vecinos y conocidos

LA IMPORTANCIA DE TENER AMIGUETES

Esos conocidos pueden, a su vez, acabar convertidos en amigos a fuerza de entablar conversación y contacto con ellos. En el estudio ¿Cuántas horas lleva hacer un nuevo amigo?, publicado en 2018 por el profesor de la Universidad de Kansas Jeffrey Hall, se demuestra que podemos pasar de conocidos a amiguetes después compartir 30 horas juntos. Si las conversaciones con esos conocidos son relevantes, es posible que lleguemos a sentir un grado de satisfacción similar al que conseguimos hablando con un amigo cercano.

Aunque esos amiguetes no nos proporcionen el mismo grado de intimidad y conocimiento personal que un amigo verdadero, está claro que contar con un par de conocidos puede ayudarnos a conectar con un círculo más grande de personas. Suponen savia nueva, oxígeno en una relación (la de amistad) que huele a cerrado si no sabemos ventilarla.

Según la doctora en Psicología de la Universidad de Essex Gillian Sandstrom, «los amigos cercanos tienden a hacer y pensar de la misma manera que nosotros, lo que no ayuda a ampliar nuestros conocimientos. Aprendemos más cosas de la gente a la que no conocemos tan bien».

Relaciones sociales entre vecinos y conocidos

TECNOLOGÍA QUE AYUDA A HACER BARRIO

Este tipo de relaciones eran muy comunes hace años. Hablamos de una época en la que podías pedirle sal a tu vecino sin pasar vergüenza por el simple hecho de que le conocías y sabías su nombre. Una época donde siempre se compraba en el mismo mercado y, por lo tanto, establecías una relación de confianza con el pollero y la frutera, así como con otras personas que acudían allí a lo mismo que tú y con los que entablabas conversación a la menor excusa.

La arquitectura ayudaba mucho a ese tipo de relaciones vecinales. Y también el urbanismo de las ciudades fomentaba el contacto entre sus habitantes. Hasta que la modernidad impuso otro ritmo de vida más frenético, más individualista, con unas urbes más pensadas para los coches que para los peatones y donde las plazas, lugar de encuentro tradicional de los vecinos, son escasas e incómodas.

En lugares así, la soledad está presente en la vida de muchos de quienes nos rodean sin que seamos capaces de verlo. Hasta tal punto que supera a la obesidad como amenaza para la salud, tal y como se recoge en un artículo publicado en El Mundo. «La conexión social puede reducir en un 50% la muerte prematura» de quienes están -y no solo se sienten- completamente solos», se afirma en dicho artículo.

Para tratar de combatirla, así como otros problemas de convivencia que puedan surgir en una comunidad de vecinos, nació La Escalera. Puesto en práctica en Madrid, se trata de un proyecto que busca «facilitar el encuentro y el apoyo mutuo entre vecinas y vecinos de una misma comunidad y provocar una reflexión acerca de las relaciones cotidianas en entornos comunitarios», explican en su web.

En la misma línea de recuperar esa forma de vida social y vecinal, pero ya a nivel de barrio, estén surgiendo apps del tipo de ¿Tienes sal? o Nextdoor. Estas aplicaciones ponen en contacto a vecinos que viven en una misma barriada con el fin de construir comunidad y prestarse ayuda unos a otros: encontrar canguro, compartir un trayecto en coche, encontrar profesor particular, recomendar tiendas y bares «o simplemente conocer el nombre de ese señor que te encuentras cada mañana en tu calle», afirman desde la web de Nextdoor.

Así pues, si los amigos son un tesoro, los amiguetes también. De ellos depende que nuestra vida social tenga un poco más de chispa e incluso, a veces, de que podamos encontrar un trabajo. Conviene cultivar esas relaciones con simples conocidos aunque no sea más que por tener una visión del mundo distinta a la nuestra y que la obligación de sacar a pasear al perro sea un poco menos aburrida.

Decir que el ser humano es un animal social no es descubrir América. A estas alturas de la evolución, queda claro que los hombres necesitan del contacto y la interacción con otros de su misma especie para sentirse plenos. A no ser que se sea un anacoreta, un ermitaño o un rancio, que de todo hay.

Pero no toda relación entre humanos tiene que ser profunda y épica. También ayudan, y mucho, esos a los que denominamos conocidos, que están un peldaño por debajo del escalafón de amigos, y que nos facilitan la vida cuando necesitamos salir de un apuro.

Según el sociólogo estadounidense Mark Granovetter, son los llamados vínculos débiles los que nos pueden sacar de apuros en más de una ocasión. Y no solo porque a través de ellos conseguimos favores (o favorazos, si nos ayudan a encontrar trabajo, por ejemplo), sino porque nos hacen sentir más vinculados con otros grupos sociales.

Otras importantes ventajas de tener y cultivar una red de conocidos es que a través de ellos pueden surgir recomendaciones laborales y nos hacen más empáticos, además de alejar la soledad de nuestros sentimientos.

También nos hacen más felices, aunque no siempre seamos conscientes de ello. Así lo demostró un estudio de 2014, que también concluyó que mantener esa red de conocidos crea un sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Relaciones sociales entre vecinos

A MÁS EDAD, MENOS AMIGOS

Parece demostrado que a medida que cumplimos años, nuestra capacidad de hacer amigos se ve resentida. Todos los que no hayamos logrado hasta los 25 años mejor darlos por perdidos. Incluso aquellos que ya formaban parte de nuestro círculo más íntimo acaban desapareciendo de nuestra vida solo por el hecho de que esta cambia: más obligaciones, más responsabilidades, hijos a los que atender… Nuestro círculo social se reduce, pues, considerablemente.

Ese círculo de amigos íntimos que frecuentábamos acaba reducido a una red de conocidos que entablamos en los lugares que frecuentamos: el bar de la esquina, los otros dueños de perros con los que coincidimos en el parque o los padres del colegio donde llevamos a nuestros hijos.

Tal y como expresó Miriam Kirmayer, terapeuta experta en amistad, en un artículo para New York Times, «podemos tener amigos o conocidos en diferentes contextos que le dan sentido a nuestras vidas a su manera». Y eso ayuda a tener y contar con diferentes tipos de apoyo.

Por eso es tan importante fomentar este tipo de relaciones más light, menos intensas, pero igual de positivas y fructíferas.

Relaciones sociales entre vecinos y conocidos

LA IMPORTANCIA DE TENER AMIGUETES

Esos conocidos pueden, a su vez, acabar convertidos en amigos a fuerza de entablar conversación y contacto con ellos. En el estudio ¿Cuántas horas lleva hacer un nuevo amigo?, publicado en 2018 por el profesor de la Universidad de Kansas Jeffrey Hall, se demuestra que podemos pasar de conocidos a amiguetes después compartir 30 horas juntos. Si las conversaciones con esos conocidos son relevantes, es posible que lleguemos a sentir un grado de satisfacción similar al que conseguimos hablando con un amigo cercano.

Aunque esos amiguetes no nos proporcionen el mismo grado de intimidad y conocimiento personal que un amigo verdadero, está claro que contar con un par de conocidos puede ayudarnos a conectar con un círculo más grande de personas. Suponen savia nueva, oxígeno en una relación (la de amistad) que huele a cerrado si no sabemos ventilarla.

Según la doctora en Psicología de la Universidad de Essex Gillian Sandstrom, «los amigos cercanos tienden a hacer y pensar de la misma manera que nosotros, lo que no ayuda a ampliar nuestros conocimientos. Aprendemos más cosas de la gente a la que no conocemos tan bien».

Relaciones sociales entre vecinos y conocidos

TECNOLOGÍA QUE AYUDA A HACER BARRIO

Este tipo de relaciones eran muy comunes hace años. Hablamos de una época en la que podías pedirle sal a tu vecino sin pasar vergüenza por el simple hecho de que le conocías y sabías su nombre. Una época donde siempre se compraba en el mismo mercado y, por lo tanto, establecías una relación de confianza con el pollero y la frutera, así como con otras personas que acudían allí a lo mismo que tú y con los que entablabas conversación a la menor excusa.

La arquitectura ayudaba mucho a ese tipo de relaciones vecinales. Y también el urbanismo de las ciudades fomentaba el contacto entre sus habitantes. Hasta que la modernidad impuso otro ritmo de vida más frenético, más individualista, con unas urbes más pensadas para los coches que para los peatones y donde las plazas, lugar de encuentro tradicional de los vecinos, son escasas e incómodas.

En lugares así, la soledad está presente en la vida de muchos de quienes nos rodean sin que seamos capaces de verlo. Hasta tal punto que supera a la obesidad como amenaza para la salud, tal y como se recoge en un artículo publicado en El Mundo. «La conexión social puede reducir en un 50% la muerte prematura» de quienes están -y no solo se sienten- completamente solos», se afirma en dicho artículo.

Para tratar de combatirla, así como otros problemas de convivencia que puedan surgir en una comunidad de vecinos, nació La Escalera. Puesto en práctica en Madrid, se trata de un proyecto que busca «facilitar el encuentro y el apoyo mutuo entre vecinas y vecinos de una misma comunidad y provocar una reflexión acerca de las relaciones cotidianas en entornos comunitarios», explican en su web.

En la misma línea de recuperar esa forma de vida social y vecinal, pero ya a nivel de barrio, estén surgiendo apps del tipo de ¿Tienes sal? o Nextdoor. Estas aplicaciones ponen en contacto a vecinos que viven en una misma barriada con el fin de construir comunidad y prestarse ayuda unos a otros: encontrar canguro, compartir un trayecto en coche, encontrar profesor particular, recomendar tiendas y bares «o simplemente conocer el nombre de ese señor que te encuentras cada mañana en tu calle», afirman desde la web de Nextdoor.

Así pues, si los amigos son un tesoro, los amiguetes también. De ellos depende que nuestra vida social tenga un poco más de chispa e incluso, a veces, de que podamos encontrar un trabajo. Conviene cultivar esas relaciones con simples conocidos aunque no sea más que por tener una visión del mundo distinta a la nuestra y que la obligación de sacar a pasear al perro sea un poco menos aburrida.

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Opiniones 2
  • Me encanto este artículo. Es imposible no gustar de escrituras que despiertan o conectan con un sentimiento. Gracias Mariángeles!. Sin duda todos necesitamos alejar la soledad de nuestros sentimientos…

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