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12 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO
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Relatone, compartir música con el beneplácito de los sellos

12 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Relatone
La necesidad crea al órgano. Así ha ocurrido con servicios como Facebook o Twitter, que vieron su nacimiento como respuesta a la necesidad de sus fundadores. Relatone, un servicio de intercambio de música que nace este mismo mes, sigue un patrón parecido.
«Todo surgió desde un punto de vista de usuario», explica Arturo Reneses, uno de los padres de la criatura, «pensando cual sería la formula con la cual yo estaría más a gusto consumiendo música. Llevamos dos años con este proyecto y parece que por fin vemos la luz al final de túnel». Arturo venía de dirigir un centro de negocios en Sevilla. Saúl Plaza, el otro fundador, lleva toda su carrera relacinado con la informática musical. «Pensé en su día que toda canción que te gusta la asocias a un momento, a un amigo, a tu pareja y que siente sla necesidad de compartir esas canciones. ¿Por qué no intentar monetizar la tendencia que tiene la gente de compartir archivos?», dice.
Relatone intenta rescatar la experiencia de compartir música, esa suerte de fetichismo que llevaba a compartir un disco, un cassette, como un bien preciado, como un detalle personal hacia quien tendría que escucharlo. «El modelo de Relatone consiste en que con cada canción que te descargues, tendrás una copia para compartirla con quien quieras a través de otras redes sociales, pero siempre dentro de un entorno seguro. Podemos entrar en el perfil de un amigo nuestro y pedirle una canción que nos guste. Él podrá decidir si mandártela o intercambiarla por alguna que tengas tú», explica Reneses.
Las canciones adquiridas forman parte de una biblioteca digital con la que se pueden crear listas de reproducción para escuchar en streaming. Es algo que, según su creador, constituye una ventaja que se añade al hecho de poder descargar la música.
Los problemas surgidos desde que se comenzó a gestar la aplicación «han sido muchos y desesperantes a veces». Sin embargo, parece que el modelo de negocio se va definiendo. «La forma de reportar con las discográficas a las entidades de autor es lo poco que tenemos en común con otras tiendas. Intentamos convencer a las discográficas que la copia extra no la contemplen como una descarga y por lo tanto no haya que reportarla. Nuestra lucha es convencerlos de que que hay que dar a la gente «algo más» para que compre. Hemos convencido a EMI music y estamos en negociaciones avanzadas con Warner. Las discográficas independientes no ponen pegas a este modelo de negocio».
Los creadores de Relatone estánbarajando otras variantes con las que monetizar su proyecto. «Estamos trabajando para que las marcas asuman el coste de las descargas a través de un patrocinio. Cada mes, los usuarios dispondrán de créditos (estamos trabajando para implementar este sistema) para descargarse las canciones que quieran», dice Reneses.
El próximo paso será integrar la tienda de canciones en Facebook y desarrollar la app móvil. ¡A compartir!

Relatone
La necesidad crea al órgano. Así ha ocurrido con servicios como Facebook o Twitter, que vieron su nacimiento como respuesta a la necesidad de sus fundadores. Relatone, un servicio de intercambio de música que nace este mismo mes, sigue un patrón parecido.
«Todo surgió desde un punto de vista de usuario», explica Arturo Reneses, uno de los padres de la criatura, «pensando cual sería la formula con la cual yo estaría más a gusto consumiendo música. Llevamos dos años con este proyecto y parece que por fin vemos la luz al final de túnel». Arturo venía de dirigir un centro de negocios en Sevilla. Saúl Plaza, el otro fundador, lleva toda su carrera relacinado con la informática musical. «Pensé en su día que toda canción que te gusta la asocias a un momento, a un amigo, a tu pareja y que siente sla necesidad de compartir esas canciones. ¿Por qué no intentar monetizar la tendencia que tiene la gente de compartir archivos?», dice.
Relatone intenta rescatar la experiencia de compartir música, esa suerte de fetichismo que llevaba a compartir un disco, un cassette, como un bien preciado, como un detalle personal hacia quien tendría que escucharlo. «El modelo de Relatone consiste en que con cada canción que te descargues, tendrás una copia para compartirla con quien quieras a través de otras redes sociales, pero siempre dentro de un entorno seguro. Podemos entrar en el perfil de un amigo nuestro y pedirle una canción que nos guste. Él podrá decidir si mandártela o intercambiarla por alguna que tengas tú», explica Reneses.
Las canciones adquiridas forman parte de una biblioteca digital con la que se pueden crear listas de reproducción para escuchar en streaming. Es algo que, según su creador, constituye una ventaja que se añade al hecho de poder descargar la música.
Los problemas surgidos desde que se comenzó a gestar la aplicación «han sido muchos y desesperantes a veces». Sin embargo, parece que el modelo de negocio se va definiendo. «La forma de reportar con las discográficas a las entidades de autor es lo poco que tenemos en común con otras tiendas. Intentamos convencer a las discográficas que la copia extra no la contemplen como una descarga y por lo tanto no haya que reportarla. Nuestra lucha es convencerlos de que que hay que dar a la gente «algo más» para que compre. Hemos convencido a EMI music y estamos en negociaciones avanzadas con Warner. Las discográficas independientes no ponen pegas a este modelo de negocio».
Los creadores de Relatone estánbarajando otras variantes con las que monetizar su proyecto. «Estamos trabajando para que las marcas asuman el coste de las descargas a través de un patrocinio. Cada mes, los usuarios dispondrán de créditos (estamos trabajando para implementar este sistema) para descargarse las canciones que quieran», dice Reneses.
El próximo paso será integrar la tienda de canciones en Facebook y desarrollar la app móvil. ¡A compartir!

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