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10 de abril 2015    /   BUSINESS
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Relatos ortográficos: El baile de carnaval

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Se palpaba la fiesta. Música, alboroto y risas se escuchaban por todas partes, allá donde fueras. El divertido ambiente de carnaval se contagiaba a poco que te vieras rodeado por un corro de gente vestida de manera grotesca y estrafalaria que trataba esa noche de olvidar todo el aburrimiento diario que la rutina les reservaba.
Complemento Directo también quiso disfrazarse. Pocos días antes había tenido que soportar las bromas de sus compañeros de piso, Verbo y Sustantivo, sobre su poca gracia en el arte del disfraz. «A ti se te conocería a la legua», le decían con sorna. Y Complemento Directo sentía herido su orgullo. Estaba dispuesto a demostrarles esa noche que estaban equivocados. Que él era capaz de confundir al más listo y que se haría un disfraz tan perfecto que no le reconocerían ni de cerca. La noche del baile de carnaval, Sustantivo y Verbo se habían disfrazado de Género y Número, el famoso dúo cómico que triunfaba aquellos días en televisión, y le preguntaron por sus planes. «¿No vienes? Con el careto que tienes solo necesitas la goma para disfrazarte», se burlaban. Complemento Directo sonrió impasible y les dijo que quizá se les uniría más tarde. «Estoy esperando a un amigo de la Facultad que me ha dicho que vendría», se justificó. «¡Pasadlo bien! Luego os veo», y se despidieron entre risas.
Una vez solo en el piso, buscó por toda la casa ropa y complementos que pudieran ayudarle a componer el disfraz perfecto y cuando por fin tuvo todo, se vistió y salió a la calle. Iba nervioso. ¿Lo reconocerían tan pronto, como auguraban sus amigos? ¿Sería tan perfecto su disfraz como él creía? Entre dudas, llegó a la plaza donde ya sonaba la música. El ambiente no podía ser mejor. Solo faltaba la prueba de fuego: presentarse ante sus compañeros de piso.

Hacer concordar el complemento directo con el verbo es un error muy extendido. Pero no significa que sea correcto


Los localizó formando una conga en el centro de la plaza, en medio de la multitud que bailaba desinhibida. Tomó aire, se atusó la ropa y se fue derecho hacia sus amigos. «¡Hombre, Sujeto!», le gritaron al verle acercarse. «¿Dónde has dejado a Complemento Directo? Ya nos dijo que irías a verlo». Complemento Directo sonrió bajo la máscara. Había triunfado.
Son las cosas que tiene la fiesta y la noche: que a más de uno lo confunden. Y confundidos andan también quienes formulan enunciados como *«hubieron muchas fiestas» o *«habían muchos niños».
En esas expresiones, el verbo haber funciona como impersonal para expresar la existencia de algo. No hay sujeto, por tanto, sino complemento directo. Así pues, no puede haber concordancia entre algo que no existe (sujeto) y el verbo. Lo correcto (según la norma culta) sería: Hubo muchas fiestas o Había muchos niños.
Hacer concordar el complemento directo con el verbo es un error muy extendido en muchos países de América y en la zona oriental de España. Pero que su uso sea cada vez más mayoritario no significa que sea correcto. Aunque sí demuestra lo bueno que era el disfraz.
 
Imagen de portada: lazyllama/Shutterstock

Se palpaba la fiesta. Música, alboroto y risas se escuchaban por todas partes, allá donde fueras. El divertido ambiente de carnaval se contagiaba a poco que te vieras rodeado por un corro de gente vestida de manera grotesca y estrafalaria que trataba esa noche de olvidar todo el aburrimiento diario que la rutina les reservaba.
Complemento Directo también quiso disfrazarse. Pocos días antes había tenido que soportar las bromas de sus compañeros de piso, Verbo y Sustantivo, sobre su poca gracia en el arte del disfraz. «A ti se te conocería a la legua», le decían con sorna. Y Complemento Directo sentía herido su orgullo. Estaba dispuesto a demostrarles esa noche que estaban equivocados. Que él era capaz de confundir al más listo y que se haría un disfraz tan perfecto que no le reconocerían ni de cerca. La noche del baile de carnaval, Sustantivo y Verbo se habían disfrazado de Género y Número, el famoso dúo cómico que triunfaba aquellos días en televisión, y le preguntaron por sus planes. «¿No vienes? Con el careto que tienes solo necesitas la goma para disfrazarte», se burlaban. Complemento Directo sonrió impasible y les dijo que quizá se les uniría más tarde. «Estoy esperando a un amigo de la Facultad que me ha dicho que vendría», se justificó. «¡Pasadlo bien! Luego os veo», y se despidieron entre risas.
Una vez solo en el piso, buscó por toda la casa ropa y complementos que pudieran ayudarle a componer el disfraz perfecto y cuando por fin tuvo todo, se vistió y salió a la calle. Iba nervioso. ¿Lo reconocerían tan pronto, como auguraban sus amigos? ¿Sería tan perfecto su disfraz como él creía? Entre dudas, llegó a la plaza donde ya sonaba la música. El ambiente no podía ser mejor. Solo faltaba la prueba de fuego: presentarse ante sus compañeros de piso.

Hacer concordar el complemento directo con el verbo es un error muy extendido. Pero no significa que sea correcto


Los localizó formando una conga en el centro de la plaza, en medio de la multitud que bailaba desinhibida. Tomó aire, se atusó la ropa y se fue derecho hacia sus amigos. «¡Hombre, Sujeto!», le gritaron al verle acercarse. «¿Dónde has dejado a Complemento Directo? Ya nos dijo que irías a verlo». Complemento Directo sonrió bajo la máscara. Había triunfado.
Son las cosas que tiene la fiesta y la noche: que a más de uno lo confunden. Y confundidos andan también quienes formulan enunciados como *«hubieron muchas fiestas» o *«habían muchos niños».
En esas expresiones, el verbo haber funciona como impersonal para expresar la existencia de algo. No hay sujeto, por tanto, sino complemento directo. Así pues, no puede haber concordancia entre algo que no existe (sujeto) y el verbo. Lo correcto (según la norma culta) sería: Hubo muchas fiestas o Había muchos niños.
Hacer concordar el complemento directo con el verbo es un error muy extendido en muchos países de América y en la zona oriental de España. Pero que su uso sea cada vez más mayoritario no significa que sea correcto. Aunque sí demuestra lo bueno que era el disfraz.
 
Imagen de portada: lazyllama/Shutterstock

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