6 de junio 2016    /   CREATIVIDAD
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A las hermanas hay que respetarlas… o mira lo que puede pasar

6 de junio 2016    /   CREATIVIDAD     por          
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Hay épocas que acaban con un hachazo. El reinado de Carlos I de Inglaterra terminó así un frío día de invierno de 1649. El monarca subió al patíbulo y, tras pedir unos minutos para rezar, indicó, muy digno: «Cuando esté dispuesto, haré una señal para que descarguéis el hacha».

El método de rebanar cabezas se ha utilizado siempre como un atajo hacia el futuro. Digamos que es una rebelión con prisas. Pero a veces funciona en el sentido inverso y va hacia atrás con la intención de corregir el pasado. Eso fue lo que ocurrió hace unos años en Móstoles (Madrid). Allí tocaba un grupo de sludge. Muchos días, cuando quedaban a ensayar, el bajista llegaba echando pestes de su hermana. Un insulto, otro, otro. El resto de la banda le decía:

—Tío, no puedes hablar así de tu hermana. A las hermanas hay que respetarlas.

«Lo repetíamos tanto que acabamos adoptándolo como grito de guerra. Al final de los conciertos siempre gritábamos: ¡Respeta a tu hermana!», relata Buba Viedma. «Respetadlas porque si no, se vendrán con gente como nosotros».

respect your sister

La voz de la banda trabajaba como ilustrador. Hasta que, de pronto, un día, las horas se quedaron vacías. Perdió su empleo y no tenía nada que hacer. El vacío era una forma de silencio difícil de soportar para un chaval que se dejaba el gañote en aquellos conciertos estruendosos. «Si no tengo trabajo, me lo invento yo», dijo, y en pocos días creó una marca de camisetas a la que llamó Respect your Sister.

El negocio empezó a funcionar así como funcionan los negocios cuando no son una ruina. Pero al poco tiempo encontró un trabajo y las camisetas quedaron para esas horas remotas del tiempo libre. Fue como una noche larga en la que permanecieron dormidas en la negrura de sus telas hasta que un día Buba Viedma decidió sacarlas a escena otra vez.

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Al ilustrador siempre le fascinó la estética publicitaria de los años 50 y 60. «Esos anuncios nos gustan a muchos, pero no nos fijamos en su temática. Es repugnante», señala. «Es muy habitual encontrar a una madre de familia esperando a su marido con la mesa puesta».

Buba Viedma decidió utilizar esa estética para anunciar las camisetas, pero lo hizo en una versión corregida. Armó la revolución desde el presente hacia el pasado y aplicó el método de rebanar cabezas. «Busqué anuncios reales y los retoqué para dar la vuelta a la escena que mostraban», indica. «He convertido el machismo de entonces en una rebelión de amas de casa. Es una especie de nuevo ‘feminismo caótico’ en el que una mujer, mientras espera a su marido, le dice a sus hijos: ‘Cuando venga tu padre, nos lo vamos a cargar’».

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Muchas de estas esposas, en la escena del ataque, llevan la camiseta negra de Respect your Sister. «Sé que son anuncios polémicos, que escuecen, pero son así porque pretenden mostrar cuál ha sido el papel de la mujer durante mucho tiempo», explica. «En esta campaña el término ‘sister‘ no se reduce a la ‘hermana‘ de una familia. Hablamos de ‘hermanas‘ para referirnos a todas las mujeres. Hemos ampliado el significado al de ‘compañera‘ o ‘hermana humana’».

Después de que cayera el hacha, aquel día de 1649 en el que hacía un frío que pelaba, a Carlos I le cosieron la cabeza para que su familia pudiera honrarlo en su tumba de una sola pieza.

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Hay épocas que acaban con un hachazo. El reinado de Carlos I de Inglaterra terminó así un frío día de invierno de 1649. El monarca subió al patíbulo y, tras pedir unos minutos para rezar, indicó, muy digno: «Cuando esté dispuesto, haré una señal para que descarguéis el hacha».

El método de rebanar cabezas se ha utilizado siempre como un atajo hacia el futuro. Digamos que es una rebelión con prisas. Pero a veces funciona en el sentido inverso y va hacia atrás con la intención de corregir el pasado. Eso fue lo que ocurrió hace unos años en Móstoles (Madrid). Allí tocaba un grupo de sludge. Muchos días, cuando quedaban a ensayar, el bajista llegaba echando pestes de su hermana. Un insulto, otro, otro. El resto de la banda le decía:

—Tío, no puedes hablar así de tu hermana. A las hermanas hay que respetarlas.

«Lo repetíamos tanto que acabamos adoptándolo como grito de guerra. Al final de los conciertos siempre gritábamos: ¡Respeta a tu hermana!», relata Buba Viedma. «Respetadlas porque si no, se vendrán con gente como nosotros».

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La voz de la banda trabajaba como ilustrador. Hasta que, de pronto, un día, las horas se quedaron vacías. Perdió su empleo y no tenía nada que hacer. El vacío era una forma de silencio difícil de soportar para un chaval que se dejaba el gañote en aquellos conciertos estruendosos. «Si no tengo trabajo, me lo invento yo», dijo, y en pocos días creó una marca de camisetas a la que llamó Respect your Sister.

El negocio empezó a funcionar así como funcionan los negocios cuando no son una ruina. Pero al poco tiempo encontró un trabajo y las camisetas quedaron para esas horas remotas del tiempo libre. Fue como una noche larga en la que permanecieron dormidas en la negrura de sus telas hasta que un día Buba Viedma decidió sacarlas a escena otra vez.

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Al ilustrador siempre le fascinó la estética publicitaria de los años 50 y 60. «Esos anuncios nos gustan a muchos, pero no nos fijamos en su temática. Es repugnante», señala. «Es muy habitual encontrar a una madre de familia esperando a su marido con la mesa puesta».

Buba Viedma decidió utilizar esa estética para anunciar las camisetas, pero lo hizo en una versión corregida. Armó la revolución desde el presente hacia el pasado y aplicó el método de rebanar cabezas. «Busqué anuncios reales y los retoqué para dar la vuelta a la escena que mostraban», indica. «He convertido el machismo de entonces en una rebelión de amas de casa. Es una especie de nuevo ‘feminismo caótico’ en el que una mujer, mientras espera a su marido, le dice a sus hijos: ‘Cuando venga tu padre, nos lo vamos a cargar’».

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Muchas de estas esposas, en la escena del ataque, llevan la camiseta negra de Respect your Sister. «Sé que son anuncios polémicos, que escuecen, pero son así porque pretenden mostrar cuál ha sido el papel de la mujer durante mucho tiempo», explica. «En esta campaña el término ‘sister‘ no se reduce a la ‘hermana‘ de una familia. Hablamos de ‘hermanas‘ para referirnos a todas las mujeres. Hemos ampliado el significado al de ‘compañera‘ o ‘hermana humana’».

Después de que cayera el hacha, aquel día de 1649 en el que hacía un frío que pelaba, a Carlos I le cosieron la cabeza para que su familia pudiera honrarlo en su tumba de una sola pieza.

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