9 de agosto 2012    /   CREATIVIDAD
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Retrato en trozos

9 de agosto 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Todos los elementos de la cara dan expresividad. ¿Qué pasa si los dibujas por separado? Estos son algunos de los preparativos que hizo el ilustrador Oscar Delmar para una serie que se llama Portraits

“La intención era hacer un retrato con aquellos elementos que, descontextualizados del resto, aún nos identifican e incluso pueden tener igualmente una gran carga expresiva. Cualquier parte del cuerpo puede decir cosas de ti, ese clásico de ‘las partes que forman un todo’. En Portraits además de esto quería llevarlo aun más lejos y hablar de cómo un rostro descontextualizado del resto nos puede decir muchas más cosas al no vincularlo con una persona en concreto, y con las manchas de color hablar del proceso contrario, de cómo el maquillaje funciona como una máscara que puede cambiar la percepción que tenemos de alguien, las “máscaras” que nos ponemos. Mis planteamientos a veces son un poco rebuscados, aunque después plásticamente se traduzcan en una imagen visualmente más o menos atractiva”.

Delmar busca cada vez más lo manual en sus trabajos. “En éstos, en concreto, está todo pintado con acuarelas en diferentes capas: color, fondo, línea… y montado digitalmente, aunque no siempre trabajo de esta manera. De hecho cada vez uso menos cualquier tipo de edición digital. En los últimos trabajos, sobre todo en el caso de las exposiciones, prescindo totalmente de ella y ha variado sustancialmente la forma de trabajar, donde el lápiz de grafito es lo último que añado”.

“La acuarela me aporta varias cosas; por una parte, un grado de experimentación en cada trabajo, no puedes controlarla completamente y eso es algo que me interesa añadir a la obra. Además, a la hora de empezar un trabajo, no aboceto demasiado, intento definirlo todo antes y en algunos casos casi termina siendo una prueba y error. Y por otro lado me gusta sentir que el pincel fluye rápidamente y eso me lo da la acuarela. Supongo que en la era digital y aun siendo también diseñador, yo me siento más cómodo con un proceso más experimental, manual, con el que puedes sentir con los dedos cada pincelada o línea que haces y sobre todo sin Ctrl+z”.

 

Todos los elementos de la cara dan expresividad. ¿Qué pasa si los dibujas por separado? Estos son algunos de los preparativos que hizo el ilustrador Oscar Delmar para una serie que se llama Portraits

“La intención era hacer un retrato con aquellos elementos que, descontextualizados del resto, aún nos identifican e incluso pueden tener igualmente una gran carga expresiva. Cualquier parte del cuerpo puede decir cosas de ti, ese clásico de ‘las partes que forman un todo’. En Portraits además de esto quería llevarlo aun más lejos y hablar de cómo un rostro descontextualizado del resto nos puede decir muchas más cosas al no vincularlo con una persona en concreto, y con las manchas de color hablar del proceso contrario, de cómo el maquillaje funciona como una máscara que puede cambiar la percepción que tenemos de alguien, las “máscaras” que nos ponemos. Mis planteamientos a veces son un poco rebuscados, aunque después plásticamente se traduzcan en una imagen visualmente más o menos atractiva”.

Delmar busca cada vez más lo manual en sus trabajos. “En éstos, en concreto, está todo pintado con acuarelas en diferentes capas: color, fondo, línea… y montado digitalmente, aunque no siempre trabajo de esta manera. De hecho cada vez uso menos cualquier tipo de edición digital. En los últimos trabajos, sobre todo en el caso de las exposiciones, prescindo totalmente de ella y ha variado sustancialmente la forma de trabajar, donde el lápiz de grafito es lo último que añado”.

“La acuarela me aporta varias cosas; por una parte, un grado de experimentación en cada trabajo, no puedes controlarla completamente y eso es algo que me interesa añadir a la obra. Además, a la hora de empezar un trabajo, no aboceto demasiado, intento definirlo todo antes y en algunos casos casi termina siendo una prueba y error. Y por otro lado me gusta sentir que el pincel fluye rápidamente y eso me lo da la acuarela. Supongo que en la era digital y aun siendo también diseñador, yo me siento más cómodo con un proceso más experimental, manual, con el que puedes sentir con los dedos cada pincelada o línea que haces y sobre todo sin Ctrl+z”.

 

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