30 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO
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Retratos de lucha libre boliviana

30 de septiembre 2011    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Quizá hayas oído hablar de la lucha libre mexicana. Mitad deporte, mitad teatro, sus protagonistas se enfundan máscaras coloridas para enfrentarse en un alarde de masculinidad y fuerza. Pero lo que es menos probable que conozcas es que en Bolivia también existe una encarnación de este deporte que ha ido tomando vida propia durante los últimos años. De hecho, ni siquiera muchos bolivianos conocen la existencia de estos combates que se celebran en barrios de clase trabajadora en las afueras de La Paz.
La gran diferencia con sus homónimos mexicanos es que, a pesar de la participación de hombres en los espectáculos, las mujeres indígenas son las estrellas de estas puestas en escena. “Toman el protagonismo apareciendo en las partes finales del combate para castigar al luchador malvado”, explica Nick Ballon, un fotógrafo británico con ascendencia boliviana, que ha retratado esta desconocida afición.
Para Ballon, el cometido principal de la lucha libre boliviana es ofrecer diversión y entretenimiento a los espectadores pero también suponen una metáfora viva de los cambios que están ocurriendo en el país. Una nación donde por primera vez “la mayoría indígena empieza a tener voz en un país donde tradicionalmente solo han primado los intereses de las elites”, explica.
Hablamos con Ballon, que actualmente se encuentra en Bolivia preparando la segunda parte de esta serie.

¿Cómo descubriste la existencia de la lucha libre boliviana?
Soy mitad boliviano. Por eso me fascina estar al día de historias interesantes que ocurren en el país. Normalmente empieza con una noticia que me llega a Londres mediante Google Alerts y sigue con investigación y producción antes de llegar a Bolivia. ¡Viva Las Luchadoras! surgió después de varios años investigando sobre la historia de estas luchadoras. Lo que me interesó inicialmente es que, en Bolivia, la mujer es la que toma el papel central en el evento. El clímax de la noche llega cuando las mujeres indígenas toman el ring para escenificar la fase final administrando justicia al luchador malvado. Tiene muchas similitudes con una obra de teatro de la Grecia antigua.
¿Tiene muchos seguidores en el país o siguen siendo un evento minoritario?
La afición proviene principalmente de las clases trabajadores de El Alto, una ciudad que empezó siendo un pueblo chabolista y que con el tiempo se ha convertido en una ciudad con más de 1 millón de habitantes en las afueras de la capital, La Paz.
¿Cómo se diferencia del concepto que tenemos del ‘wrestling’ (lo vemos como algo muy americano)?
‘La lucha libre’ es ruidosa, llena de acción y diversión, pero también es un espectáculo violento y colorido de sufrimiento, pérdida y justicia. En la lucha libre boliviana, las Cholitas, luchadoras vestidas como indígenas aymaras, son el plato fuerte para los espectadores.
¿Qué es lo que más te sorprendió de retratar a estos personajes?
Acabé muy intrigado por las personas que hay detrás de las máscaras y la forma en que sus disfraces las convierten en héroes durante un corto periodo de tiempo. Durante el día, la mayor parte de los luchadores trabajan y llevan una vida austera. Son parte de la clase trabajadora en un país muy pobre. Pero en los últimos años esta clase trabajadora ha empezado a encontrar una voz a través del primer presidente indígena, Evo Morales. El ha intentado que tengan más representación en contraste con un sistema anterior que solo beneficiaba a una pequeña elite. Pienso que los luchadores son una metáfora apropiada de cómo está cambiando el país y cómo la mayoría indígena empieza a ser escuchada.
Además del Reino Unido, ¿dónde se ha expuesto tu trabajo? ¿Se llevará a otros países? ¿Hay un libro de camino?
La muestra se enseñó inicialmente en la embajada boliviana de Londres durante el verano. Busqué un espacio que no tuviera nada que ver con una galería porque no solo quería promocionar el trabajo. Quería mostrar Bolivia en general. Desde entonces ha pasado a la agencia de publicidad Mother, en Londres, donde ha sido vista por profesionales de la industria. La segunda parte del proyecto está en marcha. Por eso te escribo desde Bolivia, donde estoy negociando la próxima sesión de fotos en este país turbulento. Si todo avanza como quiero, tendré un libro listo para principios del año que viene.











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Quizá hayas oído hablar de la lucha libre mexicana. Mitad deporte, mitad teatro, sus protagonistas se enfundan máscaras coloridas para enfrentarse en un alarde de masculinidad y fuerza. Pero lo que es menos probable que conozcas es que en Bolivia también existe una encarnación de este deporte que ha ido tomando vida propia durante los últimos años. De hecho, ni siquiera muchos bolivianos conocen la existencia de estos combates que se celebran en barrios de clase trabajadora en las afueras de La Paz.
La gran diferencia con sus homónimos mexicanos es que, a pesar de la participación de hombres en los espectáculos, las mujeres indígenas son las estrellas de estas puestas en escena. “Toman el protagonismo apareciendo en las partes finales del combate para castigar al luchador malvado”, explica Nick Ballon, un fotógrafo británico con ascendencia boliviana, que ha retratado esta desconocida afición.
Para Ballon, el cometido principal de la lucha libre boliviana es ofrecer diversión y entretenimiento a los espectadores pero también suponen una metáfora viva de los cambios que están ocurriendo en el país. Una nación donde por primera vez “la mayoría indígena empieza a tener voz en un país donde tradicionalmente solo han primado los intereses de las elites”, explica.
Hablamos con Ballon, que actualmente se encuentra en Bolivia preparando la segunda parte de esta serie.

¿Cómo descubriste la existencia de la lucha libre boliviana?
Soy mitad boliviano. Por eso me fascina estar al día de historias interesantes que ocurren en el país. Normalmente empieza con una noticia que me llega a Londres mediante Google Alerts y sigue con investigación y producción antes de llegar a Bolivia. ¡Viva Las Luchadoras! surgió después de varios años investigando sobre la historia de estas luchadoras. Lo que me interesó inicialmente es que, en Bolivia, la mujer es la que toma el papel central en el evento. El clímax de la noche llega cuando las mujeres indígenas toman el ring para escenificar la fase final administrando justicia al luchador malvado. Tiene muchas similitudes con una obra de teatro de la Grecia antigua.
¿Tiene muchos seguidores en el país o siguen siendo un evento minoritario?
La afición proviene principalmente de las clases trabajadores de El Alto, una ciudad que empezó siendo un pueblo chabolista y que con el tiempo se ha convertido en una ciudad con más de 1 millón de habitantes en las afueras de la capital, La Paz.
¿Cómo se diferencia del concepto que tenemos del ‘wrestling’ (lo vemos como algo muy americano)?
‘La lucha libre’ es ruidosa, llena de acción y diversión, pero también es un espectáculo violento y colorido de sufrimiento, pérdida y justicia. En la lucha libre boliviana, las Cholitas, luchadoras vestidas como indígenas aymaras, son el plato fuerte para los espectadores.
¿Qué es lo que más te sorprendió de retratar a estos personajes?
Acabé muy intrigado por las personas que hay detrás de las máscaras y la forma en que sus disfraces las convierten en héroes durante un corto periodo de tiempo. Durante el día, la mayor parte de los luchadores trabajan y llevan una vida austera. Son parte de la clase trabajadora en un país muy pobre. Pero en los últimos años esta clase trabajadora ha empezado a encontrar una voz a través del primer presidente indígena, Evo Morales. El ha intentado que tengan más representación en contraste con un sistema anterior que solo beneficiaba a una pequeña elite. Pienso que los luchadores son una metáfora apropiada de cómo está cambiando el país y cómo la mayoría indígena empieza a ser escuchada.
Además del Reino Unido, ¿dónde se ha expuesto tu trabajo? ¿Se llevará a otros países? ¿Hay un libro de camino?
La muestra se enseñó inicialmente en la embajada boliviana de Londres durante el verano. Busqué un espacio que no tuviera nada que ver con una galería porque no solo quería promocionar el trabajo. Quería mostrar Bolivia en general. Desde entonces ha pasado a la agencia de publicidad Mother, en Londres, donde ha sido vista por profesionales de la industria. La segunda parte del proyecto está en marcha. Por eso te escribo desde Bolivia, donde estoy negociando la próxima sesión de fotos en este país turbulento. Si todo avanza como quiero, tendré un libro listo para principios del año que viene.











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