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24 de mayo 2016    /   IDEAS
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El retrete como resorte para la dignidad

24 de mayo 2016    /   IDEAS     por          
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El concepto de intimidad e higiene para el 34% de la población mundial se ve menoscabado por la falta de un saneamiento adecuado. Son casi 2.400 millones de personas las que aún no disponen de acceso a un baño en los que poder asearse y hacer sus necesidades en condiciones higiénicas.

«Es cierto que en 1990 sólo un 54% de la población mundial disponía de instalaciones sanitarias y que, ahora, estamos en cifras superiores al 65%. También que la población que defeca al aire libre ha pasado del 24% en 1990 al 13% en la actualidad (casi 1.000 millones de personas). Pero aún hay mucho por hacer».

Xavier Torras, director de la Fundación We Are Water, recuerda que, aunque sobre todo en el terreno del acceso al agua, la mejora ha sido clara («en 1990 sólo el 76% tenía acceso a agua potable y ahora la cifra es superior al 90%), en los Objetivos de Desarrollo del Milenio decretados por Naciones Unidas y sus estados miembros en 2000, la meta estaba en el 75% de la población mundial con instalaciones de saneamiento adecuadas para 2015.

 

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Las mujeres y los niños, señala, son los más afectados.«Son ellos los encargados de ir a recolectar agua para sus familias. De hecho, en algunos países, tardan hasta seis horas en llegar a un pozo con acceso a agua potable. En consecuencia, las mujeres se ven obligadas a dejar su trabajo y los niños a dejar la escuela. Un elemento básico para la vida se convierte, entonces, en una lucha diaria para la supervivencia».

Conseguir un poco de intimidad se convierte en todo un reto. «Es aún más evidente en las mujeres. A menudo tienen que alejarse de las zonas pobladas para sus momentos íntimos. Esto conlleva que, en ocasiones, corran riesgos relacionados con su propia seguridad, además de verse afectadas, obviamente, en su privacidad y su dignidad.

Rubina is using the hanging toilet everyday in molar slum. Rubina has lived here for last three years. Before that she was in village. Her husband got a job in Dhaka so they moved into the slum. The toilet they are currently using is a shared hanging toilet. It is situated 20 metres from their home. Once, in middle of the night, she went to the toilet and someone knocked the toilet door so harshly as if they were going to break the door. She got very scared and nearly fainted by the incident. Since then, she is too scared to use the toilet after 9pm.

Que la población tenga acceso a un saneamiento adecuado o a agua potable, según Torras, influye enormemente en el crecimiento social y económico de cualquier sociedad. Algo que contrasta con el escaso interés por parte de muchos gobiernos por atender estas cuestiones: «Lamentablemente, en numerosos países las prioridades de las autoridades están bastante alejadas de las necesidades de la población. A pesar de que esto, poco a poco, ha ido cambiando y las diversas administraciones cada vez están más atentas a estas carestías tan básicas».

La ayuda internacional y la contribución de instituciones como la propia We Are Water se torna esencial en estos casos no sólo a la hora de proporcionar las infraestructuras necesarias, sino en lo referente a la educación de los hábitos de higiene. «Es algo esencial no tan sólo para los más pequeños, sino para el conjunto de los grupos familiares que no han tenido la ocasión de ser educados en este sentido y, en numerosas ocasiones, no saben relacionar sus enfermedades con su falta de higiene básica».

Cap-Haïtien, HAITI - SEPTEMBER 10, 2014: Alcime Rose Lourdes, 28, at her shop. CREDIT: Shiho Fukada/Panos pictures for WSUP

La exposición My Toilet: historias de mujeres y niñas de todo el mundo, que se inauguró el pasado 10 de mayo en el Roca Barcelona Gallery, muestra, precisamente, cómo el acceso a un baño puede cambiar la vida de las personas. Lo hace a través de 35 retratos y testimonios de mujeres y niños de diversas partes del mundo.

«Las imágenes de mujeres de Brasil, Kenia, India, Etiopía, Japón, entre otros, reflejan cómo el inodoro se convierte en un pequeño pero fundamental resorte en el engranaje de la dignidad y el bienestar de los seres humanos. Aunque el tipo de retrete, por ejemplo, cambia según el país, estas imágenes muestran temas recurrentes».

La muestra, que fue exhibida en Londres en 2014 y que ha sido comisariada por Water & Sanitation for the Urban Poor (WSUP), podrá verse hasta finales de julio.

 

El concepto de intimidad e higiene para el 34% de la población mundial se ve menoscabado por la falta de un saneamiento adecuado. Son casi 2.400 millones de personas las que aún no disponen de acceso a un baño en los que poder asearse y hacer sus necesidades en condiciones higiénicas.

«Es cierto que en 1990 sólo un 54% de la población mundial disponía de instalaciones sanitarias y que, ahora, estamos en cifras superiores al 65%. También que la población que defeca al aire libre ha pasado del 24% en 1990 al 13% en la actualidad (casi 1.000 millones de personas). Pero aún hay mucho por hacer».

Xavier Torras, director de la Fundación We Are Water, recuerda que, aunque sobre todo en el terreno del acceso al agua, la mejora ha sido clara («en 1990 sólo el 76% tenía acceso a agua potable y ahora la cifra es superior al 90%), en los Objetivos de Desarrollo del Milenio decretados por Naciones Unidas y sus estados miembros en 2000, la meta estaba en el 75% de la población mundial con instalaciones de saneamiento adecuadas para 2015.

 

WTD_infografics_2016_ESP (1)

Las mujeres y los niños, señala, son los más afectados.«Son ellos los encargados de ir a recolectar agua para sus familias. De hecho, en algunos países, tardan hasta seis horas en llegar a un pozo con acceso a agua potable. En consecuencia, las mujeres se ven obligadas a dejar su trabajo y los niños a dejar la escuela. Un elemento básico para la vida se convierte, entonces, en una lucha diaria para la supervivencia».

Conseguir un poco de intimidad se convierte en todo un reto. «Es aún más evidente en las mujeres. A menudo tienen que alejarse de las zonas pobladas para sus momentos íntimos. Esto conlleva que, en ocasiones, corran riesgos relacionados con su propia seguridad, además de verse afectadas, obviamente, en su privacidad y su dignidad.

Rubina is using the hanging toilet everyday in molar slum. Rubina has lived here for last three years. Before that she was in village. Her husband got a job in Dhaka so they moved into the slum. The toilet they are currently using is a shared hanging toilet. It is situated 20 metres from their home. Once, in middle of the night, she went to the toilet and someone knocked the toilet door so harshly as if they were going to break the door. She got very scared and nearly fainted by the incident. Since then, she is too scared to use the toilet after 9pm.

Que la población tenga acceso a un saneamiento adecuado o a agua potable, según Torras, influye enormemente en el crecimiento social y económico de cualquier sociedad. Algo que contrasta con el escaso interés por parte de muchos gobiernos por atender estas cuestiones: «Lamentablemente, en numerosos países las prioridades de las autoridades están bastante alejadas de las necesidades de la población. A pesar de que esto, poco a poco, ha ido cambiando y las diversas administraciones cada vez están más atentas a estas carestías tan básicas».

La ayuda internacional y la contribución de instituciones como la propia We Are Water se torna esencial en estos casos no sólo a la hora de proporcionar las infraestructuras necesarias, sino en lo referente a la educación de los hábitos de higiene. «Es algo esencial no tan sólo para los más pequeños, sino para el conjunto de los grupos familiares que no han tenido la ocasión de ser educados en este sentido y, en numerosas ocasiones, no saben relacionar sus enfermedades con su falta de higiene básica».

Cap-Haïtien, HAITI - SEPTEMBER 10, 2014: Alcime Rose Lourdes, 28, at her shop. CREDIT: Shiho Fukada/Panos pictures for WSUP

La exposición My Toilet: historias de mujeres y niñas de todo el mundo, que se inauguró el pasado 10 de mayo en el Roca Barcelona Gallery, muestra, precisamente, cómo el acceso a un baño puede cambiar la vida de las personas. Lo hace a través de 35 retratos y testimonios de mujeres y niños de diversas partes del mundo.

«Las imágenes de mujeres de Brasil, Kenia, India, Etiopía, Japón, entre otros, reflejan cómo el inodoro se convierte en un pequeño pero fundamental resorte en el engranaje de la dignidad y el bienestar de los seres humanos. Aunque el tipo de retrete, por ejemplo, cambia según el país, estas imágenes muestran temas recurrentes».

La muestra, que fue exhibida en Londres en 2014 y que ha sido comisariada por Water & Sanitation for the Urban Poor (WSUP), podrá verse hasta finales de julio.

 

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