Publicado: 23 de abril 2013 01:27  | Actualizado: 21 de septiembre 2020 01:34    /   ENTRETENIMIENTO
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Revela-T y la nostalgia por el negativo

Publicado: 23 de abril 2013 01:27  | Actualizado: 21 de septiembre 2020 01:34    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Por mucho que la tecnología avance, siempre hay alguien dispuesto a preservar con mimo la tradición, los procesos o los objetos que se han empleado durante toda la vida. Esto no tiene que ver siempre con la negación del progreso o con un irracional apego a lo antiguo. En el caso del festival de fotografía Revela-T, la motivación va más por la conservación de procesos artesanos que consiguen propuestas estéticas que se estaban olvidando.

Una vez más, la criatura nació de la comunidad. Como cuenta Pep Mínguez, uno de los creadores del festival, el origen de Revela-T está en “espaifotografic.cat, un foro de fotografía general, en el que algunos de los miembros, un poco desencantados con el digital, decidieron probar otros medios que algunos pueden considerar obsoletos. Los consideramos igualmente válidos hacer fotografía tal y como un lápiz sirve tanto ahora como hace un siglo para dibujar”.

La fotografía que se reivindica desde el festival, que se celebrará en Barcelona del 24 al 26 de mayo, basa sus fundamentos en lo mismo que hace de la cultura maker algo único. Tras el disparo con la cámara, las manos siguen siendo las responsables de la magia que ocurre en el cuarto de revelado. No hay ordenadores, no hay herramienta “deshacer”. Solo cariño, cuidado y química. “Para mí, el proceso es parte de la fotografía. Disparar mucho, elegir e intentar recuperar con un programa de edición es lo realmente pesado. Hacer muy pocas, pero disfrutarlas todas tendría que ser la aspiración de cualquier aficionado”.

Mínguez asegura que se siente mucho más realizado bebiéndose la fotografía de esta manera. “Hace poco me encontraba haciendo colodión húmedo en un precioso valle, delante de una ermita románica. Se me acercó una señora y me preguntó que qué hacia y por qué hacia aquello. Le respondí que era una técnica del siglo XIX y que lo hacia porqué me llenaba mucho más que la fotografía digital”, explica. “En esa mañana solo tomé dos fotos pero para mi fue mucho más emocionante y gratificante que si hubiera hecho 500, que es lo que pasa en digital”.

Revela-T es una especie de misión de rescate de la fotografía a fuego lento. Mínguez cuenta que “hay gente que ha empezado en digital y que se han pasado a la película, algunos por esnobismo, otros por probar y otros porque realmente ven en el proceso y en la práctica analógica otro tipo de resultados que no se obtienen en el digital. Es a todos ellos a los que nos dirigimos”.

El festival contará con charlas, talleres, demostraciones o exposiciones. El programa está disponible aquí.

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Por mucho que la tecnología avance, siempre hay alguien dispuesto a preservar con mimo la tradición, los procesos o los objetos que se han empleado durante toda la vida. Esto no tiene que ver siempre con la negación del progreso o con un irracional apego a lo antiguo. En el caso del festival de fotografía Revela-T, la motivación va más por la conservación de procesos artesanos que consiguen propuestas estéticas que se estaban olvidando.

Una vez más, la criatura nació de la comunidad. Como cuenta Pep Mínguez, uno de los creadores del festival, el origen de Revela-T está en “espaifotografic.cat, un foro de fotografía general, en el que algunos de los miembros, un poco desencantados con el digital, decidieron probar otros medios que algunos pueden considerar obsoletos. Los consideramos igualmente válidos hacer fotografía tal y como un lápiz sirve tanto ahora como hace un siglo para dibujar”.

La fotografía que se reivindica desde el festival, que se celebrará en Barcelona del 24 al 26 de mayo, basa sus fundamentos en lo mismo que hace de la cultura maker algo único. Tras el disparo con la cámara, las manos siguen siendo las responsables de la magia que ocurre en el cuarto de revelado. No hay ordenadores, no hay herramienta “deshacer”. Solo cariño, cuidado y química. “Para mí, el proceso es parte de la fotografía. Disparar mucho, elegir e intentar recuperar con un programa de edición es lo realmente pesado. Hacer muy pocas, pero disfrutarlas todas tendría que ser la aspiración de cualquier aficionado”.

Mínguez asegura que se siente mucho más realizado bebiéndose la fotografía de esta manera. “Hace poco me encontraba haciendo colodión húmedo en un precioso valle, delante de una ermita románica. Se me acercó una señora y me preguntó que qué hacia y por qué hacia aquello. Le respondí que era una técnica del siglo XIX y que lo hacia porqué me llenaba mucho más que la fotografía digital”, explica. “En esa mañana solo tomé dos fotos pero para mi fue mucho más emocionante y gratificante que si hubiera hecho 500, que es lo que pasa en digital”.

Revela-T es una especie de misión de rescate de la fotografía a fuego lento. Mínguez cuenta que “hay gente que ha empezado en digital y que se han pasado a la película, algunos por esnobismo, otros por probar y otros porque realmente ven en el proceso y en la práctica analógica otro tipo de resultados que no se obtienen en el digital. Es a todos ellos a los que nos dirigimos”.

El festival contará con charlas, talleres, demostraciones o exposiciones. El programa está disponible aquí.

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