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14 de febrero 2018    /   CREATIVIDAD
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Riso: la ‘fotocopiadora’ de los artistas gráficos libres

14 de febrero 2018    /   CREATIVIDAD     por          
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Hubo un tiempo en el que la impresión se movía en los terrenos de la innovación puntera. Cada adelanto que consiguiese más calidad, más copias o menos pasta invertida era un motivo de celebración para los difusores del arte impreso.

Durante el siglo XX, y en medio de la escasez tras la Segunda Guerra Mundial, Noburu Hayama crea una empresa de impresión que lanzó en 1954 la primera tinta de emulsión japonesa, la Riso Ink. Cuatro años después, Hayama se sacó de la manga una máquina duplicadora parecida al mimeógrafo y que se concibió para su uso en oficinas.

Mientras Xerox se lanzaba a la tecnología de fotocopiado, Riso se centró en perfeccionar sus procesos basados en plantillas y tintas de su propia invención. A la empresa japonesa le pudo más la carrera por la calidad y el cariño por los procesos de impresión.

La consecuencia de esta política fue el lanzamiento de la Print Gocco, una coqueta cajita con un kit de plástico que fusionaba los principios de la serigrafía y la estampación con sellos de goma.

La Gocco fue un verdadero bombazo en el mercado nacional japonés. Se calculaba que un tercio de los hogares japoneses en los años 80 guardaban una. También fue una declaración de principios de por dónde iba la filosofía de Riso. Así que en 1980, Riso lanzó su primera Risograph, una especie de duplicadora adecuada «si querías hacer más de 50 copias y menos de 10.000».

Poseer una Risograph, como colectivo o como imprenta, te otorga total libertad de las presiones y preocupaciones comerciales que definen al ‘mainstream’ cultural

John Z. Komurki es el autor de Risografía. El nuevo espíritu de la impresión, y explica en el libro que la política pasó por dirigir el marketing a colegios, iglesias, prisiones y partidos pequeños.

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La Risograph tuvo un relativo éxito alejado de las masivas cifras de las fotocopiadoras de oficina. Tampoco era ese el objetivo, el de competir con ellas. Sin embargo, la compañía japonesa creó un producto tan especial que fue adoptado por diseñadores y artistas gráficos de todo el planeta.

No era solo una cuestión de pasta. «La risografía es, en efecto, un método relativamente barato», señala Komurki. «Sin embargo, tal vez la clave sea la autonomía y el total control del proceso de impresión». Además, el método era sensiblemente más sostenible que otro al apoyarse en tintas a base de aceite de soja.

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Aunque en España han quedado lejos (crucemos los dedos) los tiempos de pasquín y panfleto disidente, y tanto aquí como allá internet permite cierto ámbito de libertad expresiva, existen lugares donde las Risograph son los galos en lucha contra el imperio romano.

Komurki habla de México, donde «el estado está fuertemente implicado en la industria editorial. Se ha estimado que el 70% de los libros publicados en el país cada año han sido parcial o toalmente financiados por el gobierno. Gato Negro Ediciones es solo uno de los nombres en la extraordinariamente vibrante escena risográfica como garantía de autonomía y de libertad de publicación de textos que nunca tocarían los publicadores convencionales. También Cráter ha explorado el potencial político de las Riso e incluso he escuchado que los zapatistas imprimen sus comunicados en una».

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En suma, son un buen puñado de factores, unidos al toque distintivo de los trabajos realizados con las Risograph, los que han generado un resurgimiento de la técnica que remite al paper porn, a la experiencia orgánica del papel, la tinta y el material de papelería, a lo libre y lo antiguo.

Decenas de estudios creativos y laboratorios de artes impresas han rescatado a la risografía del olvido y, según el autor del libro, la culpa la tiene «la naturaleza de las impresiones en sí mismas: Riso tiene un aspecto alucinante. Los colores, las texturas e incluso el aroma de las impresiones es vívido y altamente satisfactorio». Se trata de una romántica desvinculación de lo digital que tanto abunda en los talleres de artes gráficas de la actualidad.

Para Komurki, Holanda está encabezando este renacimiento de la risografía. Menciona al estudio Knust o a la Jan van Eyck Academy, que organiza cada dos años el Magical Riso que, «junto con el Rrréplica, en México DF, son puntos claves en la escena mundial». El Stencil Wiki Project ha trazado un mapa más completo de la geografía risográfica y cada año crece el número de adeptos a esta artesana técnica de impresión.

Impresiones RISO de Sigrid Calon
Impresiones RISO de Sigrid Calon

Hubo un tiempo en el que la impresión se movía en los terrenos de la innovación puntera. Cada adelanto que consiguiese más calidad, más copias o menos pasta invertida era un motivo de celebración para los difusores del arte impreso.

Durante el siglo XX, y en medio de la escasez tras la Segunda Guerra Mundial, Noburu Hayama crea una empresa de impresión que lanzó en 1954 la primera tinta de emulsión japonesa, la Riso Ink. Cuatro años después, Hayama se sacó de la manga una máquina duplicadora parecida al mimeógrafo y que se concibió para su uso en oficinas.

Mientras Xerox se lanzaba a la tecnología de fotocopiado, Riso se centró en perfeccionar sus procesos basados en plantillas y tintas de su propia invención. A la empresa japonesa le pudo más la carrera por la calidad y el cariño por los procesos de impresión.

La consecuencia de esta política fue el lanzamiento de la Print Gocco, una coqueta cajita con un kit de plástico que fusionaba los principios de la serigrafía y la estampación con sellos de goma.

La Gocco fue un verdadero bombazo en el mercado nacional japonés. Se calculaba que un tercio de los hogares japoneses en los años 80 guardaban una. También fue una declaración de principios de por dónde iba la filosofía de Riso. Así que en 1980, Riso lanzó su primera Risograph, una especie de duplicadora adecuada «si querías hacer más de 50 copias y menos de 10.000».

Poseer una Risograph, como colectivo o como imprenta, te otorga total libertad de las presiones y preocupaciones comerciales que definen al ‘mainstream’ cultural

John Z. Komurki es el autor de Risografía. El nuevo espíritu de la impresión, y explica en el libro que la política pasó por dirigir el marketing a colegios, iglesias, prisiones y partidos pequeños.

John Z. Komurki es el autor de Risografía. El nuevo espíritu de la impresión, y explica en el libro que la política pasó por dirigir el marketing a colegios, iglesias, prisiones y partidos pequeños.

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La Risograph tuvo un relativo éxito alejado de las masivas cifras de las fotocopiadoras de oficina. Tampoco era ese el objetivo, el de competir con ellas. Sin embargo, la compañía japonesa creó un producto tan especial que fue adoptado por diseñadores y artistas gráficos de todo el planeta.

No era solo una cuestión de pasta. «La risografía es, en efecto, un método relativamente barato», señala Komurki. «Sin embargo, tal vez la clave sea la autonomía y el total control del proceso de impresión». Además, el método era sensiblemente más sostenible que otro al apoyarse en tintas a base de aceite de soja.

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Aunque en España han quedado lejos (crucemos los dedos) los tiempos de pasquín y panfleto disidente, y tanto aquí como allá internet permite cierto ámbito de libertad expresiva, existen lugares donde las Risograph son los galos en lucha contra el imperio romano.

Komurki habla de México, donde «el estado está fuertemente implicado en la industria editorial. Se ha estimado que el 70% de los libros publicados en el país cada año han sido parcial o toalmente financiados por el gobierno. Gato Negro Ediciones es solo uno de los nombres en la extraordinariamente vibrante escena risográfica como garantía de autonomía y de libertad de publicación de textos que nunca tocarían los publicadores convencionales. También Cráter ha explorado el potencial político de las Riso e incluso he escuchado que los zapatistas imprimen sus comunicados en una».

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En suma, son un buen puñado de factores, unidos al toque distintivo de los trabajos realizados con las Risograph, los que han generado un resurgimiento de la técnica que remite al paper porn, a la experiencia orgánica del papel, la tinta y el material de papelería, a lo libre y lo antiguo.

Decenas de estudios creativos y laboratorios de artes impresas han rescatado a la risografía del olvido y, según el autor del libro, la culpa la tiene «la naturaleza de las impresiones en sí mismas: Riso tiene un aspecto alucinante. Los colores, las texturas e incluso el aroma de las impresiones es vívido y altamente satisfactorio». Se trata de una romántica desvinculación de lo digital que tanto abunda en los talleres de artes gráficas de la actualidad.

Para Komurki, Holanda está encabezando este renacimiento de la risografía. Menciona al estudio Knust o a la Jan van Eyck Academy, que organiza cada dos años el Magical Riso que, «junto con el Rrréplica, en México DF, son puntos claves en la escena mundial». El Stencil Wiki Project ha trazado un mapa más completo de la geografía risográfica y cada año crece el número de adeptos a esta artesana técnica de impresión.

Impresiones RISO de Sigrid Calon
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