11 de noviembre 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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Roba dinero de una farmacia mientras dispara leche de sus pechos a los empleados

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Una mujer ha irrumpido en una farmacia de Darmstadt –la ciudad del intestino o del colon, en Alemania– y después de pedir un sacaleches y darle al cajero un billete de 200 euros, se ha sacado un pecho y, no contenta con mostrárselo, le ha disparado con premeditación y alevosía.
¿Cuál es el motivo del suceso? Descolocar al personal y jugar al despiste para llevarse la pasta de la caja… Menos mal que esta vez solo se pudo llevar 100 euros. Los empleados se dieron cuenta unos minutos después, cuando la señora del sacaleches ya andaría preparando el próximo asalto.
Comerciantes, cuidado, es una nueva técnica de hurto femenina que está amenazando las cajas de sus negocios. En el barrio madrileño de Salamanca ya se ha conocido otro caso. No se distraigan con los pechos de estas insolentes damas, que van a lo que van. Duros a tetas no daban antes ni ahora, así que ojo avizor y si les van a pagar unas pechugonas –por lo general, con un billete de 200 euros– y, de repente, hacen ademán de sacarse un pecho, cúbranse los ojos y échenlas a tientas como puedan.
Dejemos claras las siguientes observaciones por si vosotras, damas del pecho al descubierto que andáis despistando y robando a los empleados en sus horas de trabajo, leéis algún día este texto:
1. Estáis usando un ‘arma blanca’ que rocía balas como disparos de leche. Lo hacéis con premeditación y alevosía, tiráis a dar y les podéis dar en un ojo y lesionarlos de por vida. Igual es un agravante, informaos.
2. Os aprovecháis de vuestro poder hipnótico para descolocar a la víctima, que no está acostumbrada a este tipo de sobresaltos. El acongoje de poneros frente a ellos con las tetas fuera rociándolos sin compasión infarta a cualquiera.
3. Les estáis quitando la comida a vuestros hijos, es un desperdicio insano para esas criaturas que deben comer. ¿O les compráis leche en polvo y solomillo con la pasta del hurto?
4. Esta es la que más me preocupa. Estáis desperdiciando una leche que, aunque agria, un amigo mío saborea de vez en cuando con un Cola-Cao. Si le vendéis la leche, no tenéis que seguir robando a punta de ‘teta-pistola’. Pensároslo y me decís, que mi amigo ha vuelto a beber leche normal, insípida y aguada, y la echa mucho de menos.
Estos artículos, escritos por PARECE DEL MUNDO TODAY, son interpretaciones ficticias y humorísticas de noticias reales que aparecen en medios de comunicación.

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¿Cuál es el motivo del suceso? Descolocar al personal y jugar al despiste para llevarse la pasta de la caja… Menos mal que esta vez solo se pudo llevar 100 euros. Los empleados se dieron cuenta unos minutos después, cuando la señora del sacaleches ya andaría preparando el próximo asalto.
Comerciantes, cuidado, es una nueva técnica de hurto femenina que está amenazando las cajas de sus negocios. En el barrio madrileño de Salamanca ya se ha conocido otro caso. No se distraigan con los pechos de estas insolentes damas, que van a lo que van. Duros a tetas no daban antes ni ahora, así que ojo avizor y si les van a pagar unas pechugonas –por lo general, con un billete de 200 euros– y, de repente, hacen ademán de sacarse un pecho, cúbranse los ojos y échenlas a tientas como puedan.
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1. Estáis usando un ‘arma blanca’ que rocía balas como disparos de leche. Lo hacéis con premeditación y alevosía, tiráis a dar y les podéis dar en un ojo y lesionarlos de por vida. Igual es un agravante, informaos.
2. Os aprovecháis de vuestro poder hipnótico para descolocar a la víctima, que no está acostumbrada a este tipo de sobresaltos. El acongoje de poneros frente a ellos con las tetas fuera rociándolos sin compasión infarta a cualquiera.
3. Les estáis quitando la comida a vuestros hijos, es un desperdicio insano para esas criaturas que deben comer. ¿O les compráis leche en polvo y solomillo con la pasta del hurto?
4. Esta es la que más me preocupa. Estáis desperdiciando una leche que, aunque agria, un amigo mío saborea de vez en cuando con un Cola-Cao. Si le vendéis la leche, no tenéis que seguir robando a punta de ‘teta-pistola’. Pensároslo y me decís, que mi amigo ha vuelto a beber leche normal, insípida y aguada, y la echa mucho de menos.
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